Saturday, July 31, 2010

Inicio


El escudero se había hartado de rezar. Dejó caer el yelmo al suelo de paja y plumas. Por alguna de esas rendijas altas que servían de ventanas hacia la luna, una lechuza en el bosque cercano daba las dos y media, espectralmente. Por lo demás, grillos.

"Cuarenta días y cuarenta noches," le habían dicho, "en una sola." Escuchando eso, se había sentido a la vez estafado y estafador. Claro, la modernidad era eso: prisas para todo, economías, actos "simbólicos". Hasta los símbolos se simbolizaban. Cuarenta noches no eran nada, y sin embargo, hasta eso quedaba reemplazado por "un simple ritual". De aquí a pocas horas ya sería caballero. No tendría que ser tan fácil. Hasta el dragón que había matado días antes era de mentirijilla (qué quieres, se excusó la modernidad en coro, si hoy en día ya no hay dragones de los de antes.)

El Tío Dap le había dicho: caballero no es armadura. Cualquier bufón se coloca yelmo y plastrón. Algunos hasta te vienen con plumas teñidas de garza "otorgadas por votación popular". Y el viejo le había enseñado, de paso, el movimiento giratorio, la mano encima del yelmo del plumífero infeliz, para virarle la mirada hacia ese bucólico "pueblo" antes de expeditarle el viaje de regreso con un férreo puntapié en el trasero. Tú, escudero, sabrás siempre, dijo el Tío Dap, si no por la mirada (que a veces, por la visera, no podrás interrogar), por el porte, por el trato al caballo, por el equilibrio del peso de la lanza, si quien tienes delante es iniciado o no, y de qué manera se inició. Ep, y cuidado con los de la vieja escuela.

Cuidado con los de la vieja escuela. Para alguno de ellos, el ayuno y la soledad se habrán convertido hace mucho en un fin, y el desierto eterno de su mente será dominio exclusivo de extraños nematodos cuyos retorcimientos determinarán su opaco y siniestro proceder. Y habrá otros, sonrientes, que sólo viéndoles acariciar la espada, te darán unas ganas locas de huir. Con ésos, decídete si quieres vivir o no, y actúa en consecuencia: no hay segundas oportunidades. Iniciado tú sólo por la vía rápida, olvídate de competir. Pero de aquéllos, para bien o para mal, ya quedan muy pocos y despaisados.

A los que más verás serán a los otros, los advenedizos, para quienes toda mesa es redonda y toda casa taberna. Para conocerlos, fíjate nomás en sus caballos, tristes, cojos y medio despellejados. Aprenderás a murmurar, para no entrar en enojo, "no iniciados". Grandes alborotadores son, generosos en lecciones y castigos para ancianos y tullidos. Ojo también: tus medallas, tus favores de doncellas, tus hazañas, hasta tu lema y tu blasón y tus cicatrices, todo les parecerá inmerecido hurto, sustracción sin lealtad de ese gran pozo sin dueño que, siendo de todos, a ellos les corresponde administrar. Si alguno te obstaculiza, sepa que un buen pomazo en vientre tan imberbe y pletórico les suele dejar atónitos.

Pero lo primero es lo primero, dijo Dap. Lecciones después. Ahora te corresponde ayunar. Adiós.

Eran las horas muertas. Invisibles huestes en el firmamento, luna huidiza, llovizna, paredes de granito, una oscuridad como una Biblia.

Una voz suave, un susurro que venía del otro lado de la pared, le sacó de una peligrosa somnolencia (prohibido dormir). Era ella, la Amada. ¿Por qué habrá venido? ¿A desearle suerte? ¿A confesarle, por fin, su admiración? Se dio cuenta, entonces, de que las voces eran dos.

- Aquí nadie nos escuchará.

- ¿Y ese enamorado vuestro?

- Ese bobo. El arrastrabozales. Se fue no sé dónde a rezar para que le dejen cabalgar.

- Je. ¿Será que vos no le dejáis?

- Como que él supiera. Anda, quítame esto, que hay calor.

El escudero se sabía mal fet, desde siempre, así que también sabía aguantarse más o menos las decepciones. Con un pequeño gemido sofocado, se echó al suelo. Al cabo de un instante, vagamente consciente de la necesidad de actuar, con sigilo sí, pero conforme a la circunstancia, estiró la mano y atrapó una cucaracha gigante, que procedió a devorar. Luego se buscó un par de escarabajos, un poco de heno. Al diablo el ayuno. Al diablo todo.

Una cabra, que compartía con él esa capilla media invadida de pasto y de naturaleza, se le acercó bondadosamente. Toda cosa que se estremece en el suelo atrae la curiosidad de los animales.

Por la bulla que venía desde fuera, se diría que a la Amada no le quedaba ya nada más que quitarse, y según esa misma brisa demasiado locuaz, el calor allá fuera no amainaba.

El escudero, convulsivamente, se levantó y agarró las patas traseras del animal. Murmurando con el poco latín que sabía, intentó que sus embestidas y sus jadeos se sincronizaran con los que indirectamente se comunicaban desde fuera, en crescendo, por esas rendijas.

- ¿Qué fue eso?

- Nada, preciosidad, un animal allá dentro. Chivo, si bien huelo. Tenemos compañía.

- Sigue, amor, no pares.

El escudero pensó: si hay justicia, el primogénito de esa diablesa a los meses balará, tendrá barba y protuberancias craneales, y dará brincos por los senderos de las montañas.

La cabra dio un extraño aullido, se liberó a coces, y huyó hacia la oscuridad.

Otro aullido, luego silencio. El escudero redobló su atención, pero no escuchó nada. Sólo la maldita lechuza seguía dando los cuartos de hora.

A la media hora, pensó: ¿sueño, mentira, engaño del diablo? Lo único que parecía real eran las hematomas que la cabra le había propinado.

Pero sabía, en el fondo, que ya no habría Amada, ni admiración, ni engaños infantiles semejantes, y que a partir de ahora, sus mujeres todas tendrían cuatro patas y espalda peluda y olerían a queso rancio. (Y qué, se dijo desafiante, siempre te ha gustado el queso, ¿o no?, cabrón, desdichado.)

La capilla, con su trocito de tierra alrededor, se desprendió con la lluvia y fue arrastrada río abajo. Por el techo abierto al cielo, el escudero vio unas caras de niños gigantes, escudriñándole con curiosidad.

- Es un ratón.

- Te digo que no, Stavros. No lo es.

Al poco tiempo llegó al mar (eso parecía, por lo que podía escuchar). El cielo cambió de color, fue de día, el sol le abrasaba y la música del astro le ensordecía. Cuando estuvo a punto de enloquecer de sed, se abrieron alrededor de su capilla unas enormes fauces peludas. De nuevo, la oscuridad completa con lejana sarabanda. Finalmente, dentro de la ballena y rodeado de extraños estertores, se despertó.

- Has fracasado -, le dijo triste el tío Dap, y las costillas de la ballena hicieron eco de tan desoladora noticia. - Te dormiste, y parece que has comido mierda. Levántate, que aquí a las nueve hay misa. Cambia de ropa y olvídate de todo. Supongo que con tu hermano ya bastaba. Un caballero para cada familia ya es suficiente. Todavía podrás ser... no se me ocurre. Barbero, o mejor herrero. Cásate pronto y dedícate a no meterte en líos.

- ¿Casarme con quién? ¿Con la cabra?

- Es lo peor de esto -, dijo Dap ensimismado. - Para ser iniciados tienen que saber la verdad, pero si fracasan, al final, ¿de qué les sirve? Fracasado e iniciado, peligrosa combinación. Oye, tuvimos que hacerlo, es parte del ritual. Y la chica ésa, bien que se prestaba. Por si no lo has barruntado, ella siempre ha tenido un amante para cada día de la semana. Sepáratela un domingo por la mañana cuando hay excursión de pesca, si todavía te quedan ganas. Cobra bastante barato, y puede que aprendas algo.

- Quería aprender contigo.

- Ya no. Razónalo tú mismo. Si dejáramos aprobar a todo el mundo, sin noche, ¿qué tendríamos? Una aristocracia inconsciente, desalmada, vanagloriosa, marioneta de quienes sepan aprovechar los vínculos afectivos o los trucos retóricos. Dios nos libre.

- Dios nos libre.

- Con los pocos conocimientos que cosechaste (lo peor quedaba para después, pero te dormiste), haz algo si quieres. No sé, algunos se ponen a escribir. No saben apenas nada, pero garabatean que da placer. Y sé bueno con los que ni lo que tú llegaron a entender. Estás más cerca de ellos de lo que piensas.

Y el tío Dap hizo un gesto con dedo y pulgar de su vieja mano derecha, para darle a entender al escudero lo poco que lo distanciaba de ser un completo ignorante.

- Sept cent soixante-huit puces - murmuró reflexivo - . Poquísima cosa, la verdad.


Tuesday, July 6, 2010

Apestado II, tambièn capìtulo final

Un poco pretencioso de mi parte, pues este blog hubiera sido feliz de haberse ganado siquiera una centèsima parte de la audiencia de "El Apestado". Què quieren que les diga, no nacimos todos para ser estrellas. O digamos que segundas partes nunca fueron buenas.

La cuestiòn es que ya no quedan ganas de seguir, ni con este blog ni, llegados a eso, con nada que no sea estricta y moralmente necesario. De tener enlace con esto, ya pueden quitarlo. No habrà màs. Posiblemente dentro de unos dìas desaparezca.

Hoy asistì a una reuniòn en el trabajo (para recièn llegados, en la ESPOL) donde nos dijeron que a los nuevamente contratados (es un decir, los contratos todavìa estàn "en preparaciòn") no nos van a pagar, ni el mes de mayo ya trabajado, ni el mes de junio recièn terminado, ni el mes de julio cuando dicho mes acabe, hasta... no se sabe cuàndo. "¿Antes de navidad, por lo menos?" No se sabe. El estribillo fue èse. La explicaciòn: el gobierno no quiere o "no puede" pagar puntualmente a los profesores en dicha situaciòn, sòlo quiere (o "sòlo puede") pagarle a la instituciòn una suma fija que cubra todo el curso, y eso, solamente cuando ya no exista la màs mìnima posibilidad de que algùn profesor vaya a cambiar su horario, por ejemplo, por cuestiones de maternidad o lo que sea, obligando a rehacer las cuentas. Que esta negativa sòlo afecte a profesores nuevos es algo que no entiendo del todo, pero es lo que nos dijeron. El resultado es que por mucho que haya trabajado no tengo garantìas de poder embolsarme siquiera un centavo, hasta tal vez pasada la Navidad, o hasta el año que viene, o quièn sabe cuàndo. Ante esta informaciòn, cada uno es libre de sacar conclusiones. Es posible que el gobierno haya decidido cìnicamente aprovecharse de estos profesores hasta donde pueda, sin tener la mìnima intenciòn de pagarnos nada, pues ya ha dado a entender pùblicamente su creencia de que los profesores somos unos seres perfectamente reemplazables. Eso explicarìa la extraña tardanza de esos contratos. Pero aun sin llegar a tales extremos de paranoia, lo evidente es que el gobierno es incapaz de cumplir con el requisito màs bàsico y màs insoslayable de cualquier empresa, que es la de pagar puntualmente sus deudas, por lo menos las salariales. Y es que, a pesar de todo, algo de gracia hace ver a los representantes del gobierno ir predicando que "se debe pagar dignamente" a los empleados domèsticos o a quien sea, mientras se perdona la molestia de pagar a sus propios empleados siquiera unos centavitos para ir sobreviviendo y comiendo. Y todo porque se ve muy bonito en el programa electoral eso de que la educaciòn sea gratis, y es la mar de fàcil prohibir a las universidades que cobren a sus alumnos (prohibir, prohibir, prohibir, la adicciòn fatal de todo socialista: una vez empìezas, no hay còmo dejarlo), pero ese aburrido y complicado tema de los roles de pago, eso de tener que esforzarse para que los cheques salgan a final de mes, eso de tener responsabilidad para con otras personas, se ve que para el gobernante eso no gusta tanto, y como en este paìs los medios ya estàn amordazados y nadie suelta nada, pues tampoco hay por què perder el sueño por una cosa asì. Al fin y al cabo, si los profesores no quieren trabajar a cambio de nada, que se vayan: otros habrà para tomar sus puestos, y seguramente èstos llevaràn el color de camiseta que a los de arriba màs les va.

Asì que no sè lo que voy a hacer. Evidentemente, buscar a trabajar en otro sitio donde el pago no sea capricho del gobierno. Si alguien sabe de alguna cosa que me pueda servir, escrìbeme. Estamos hasta el cuello, y el niño necesita leche Tony.

Por otro lado, y para màs inri, hoy muriò mi laptop, aparentemente por un fallo en el disco duro. Para comprobar esa teorìa, saquè el disco y busquè en el cajòn donde tenìa guardado mi unidad de disco duro de respaldo, pensando aprovechar la caja de conexiòn para hacer una prueba. Pues resulta que tal caja, con el disco duro de respaldo dentro, ha sido robada. Sè quièn la robò, pues solamente una persona que no sea de la familia ha estado allì: se trata de un "amigo" de varios años, en quien yo confiè al ver que mi esposa confiaba en èl. Tal certeza no me va a servir de nada, por supuesto. Servirìa para tener màs cuidado con otras pertenencias, si todavìa se me quedara algo para robar, pero ya no me queda nada (escribo en el viejo PC de mi esposa, donde la pantalla tiene un sòlo color, una especie de rosado, y a veces se achica para ocupar un cuadrante inferior del monitor). Que se lleve lo que quiera de los pocos trastos que hay en esta casa, ya no me importa. En esos discos estaba todo mi trabajo, proyectos de programaciòn, una casi terminada, con las que podrìa haberme ganado algo, mi colecciòn de mùsica (composiciones propias hechas en MIDI), dos dècadas de trabajos profesionales que me hubieran servido con mis alumnos, escritos, poemas, y un extenso etcètera. Me he quedado como huèrfano de mì mismo y sin energìa ni ganas para "volver a empezar". Los moribundos no vuelven a empezar: vuelven a estar moribundos, simplemente.

Quedarse sin nada es bonito cuando tienes 30 años. Con 50, ya no. Ya no queda creatividad ni esperanzas. Es un poco como ser encarcelado, cadena perpetua, ese tipo de "no hay salida".

"La vida no me apesta: yo le apesto a la vida". Quien escribiò eso, bromeaba. Yo no. Si no creo en brujerìas (mi esposa sì) ni maldiciones, es simplemente porque eso no resuelve nada. La maldiciòn està dentro de uno, de acuerdo, pero si no tienes còmo sacarlo, da lo mismo que estè allì o en alguna de las lunas de Saturno.

Y el hecho algo notable que hasta el ùltimo "amigo" que me he encontrado en este paìs (no incluyo los "amigos en lìnea", especie idìlicamente inofensiva, ya se sabe) haya terminado sièndome ladròn o estafador, no me ha vuelto racista, a pesar de todo. Tan sòlo me permito una sonrisa cìnica cuando leo en las redacciones de mis alumnos que "los ecuatorianos somos gente amable". No los corrijo. Que sigan pensando eso, si tal pensamiento les hace feliz.

Y antes que me digan "por que no te vas a tu paìs", es porque no tengo paìs. ¿Querràn decir el del pasaporte? Pues porque no hay plata ni para pagar el pasaje. Asì de sencillo.

Si sigo apestàndole tanto a la vida, un dìa puede que me vean lustrando botas frente a la SRI. Lo he pensado muchas veces, con algo de nostalgia (me recuerda mis mocedades). Segùn el mito, cuando uno es desgraciado se pone a "tomar". La verdad, sin embargo, es que la gente que "toma" lo hace precisamente porque no es desgraciada, prueba de lo cual, pueden pagar sus cervezas. La gente desgraciada lustra botas. Pertenezco ahì, creo.

Ellos quieren libertad... para robarnos la pelota

Ellos quieren... pero no, la pelota pasa a Pereira... Pereira a Gargano... Abreu... ¡hasta la victoria siempre!... ellos quieren libertad... Braafheid le quita la pelota... tiro largo... viene Alvarado... Alvarado busca el centro... Correa... Correa a Pereira... ¡ahí! ¡ahí! Se fue de largo. Saque de esquina. Babel. Babel a Robben. Kuyt. NebotSaadi. Kuyt, de nuevo. Viene María Paula Romo por la izquierda... de nuevo estamos con el equipo sudamericano... Romo a Alvarado. Panchana. Panchana tiene un país libre... Atención. Atención. El balón pasa a Washington Pesántez. Natalia Emme intenta... no, Pesántez esquiva, sigue por la derecha. Pesántez. Alvarado. Atención. Ahí viene Correa. Alvarado. Alvarado a Edward Bernays. Bernays centra... ¡Gooooool! Pero ¡qué golazo! Qué cabezazo de Correa! Espere. ¿Fuera de juego? No, no puede ser. ¿Arbitro? Claro, claro, mi querido compañero, nada de fuera de juego. Así que estamos ahora en 6 a 0 a favor del equipo de las mentes lúcidas. Esto sí que es un partidazo.

(Para los que perdieron el primer tiempo, la retransmisión editada será el sábado por la mañana, en nuestro programa especial, Triumph des Willens.)

Monday, July 5, 2010

Macho

A gottle o' geer.


Es interesante que la mutación local del catolicismo haya producido una Virgen ventrílocua con su respectivo títere.

Y que el "Día de la Madre" sea la máxima expresión de histeria lacrimógena nacional en todo el calendario.

Ser macho es llamar (como hizo el subnormal du jour en las noticias hoy, desde la PJ) por celular (no robado, sino prestado) a mamá pa que te saque. Es no saber por qué tomas, hijo. Si no tomas, hijo, ¿cómo quieres que la mamá suelte esta línea, que es el leitmotif de toda la obra y lo único interesante en cuestión de diálogo que el dramaturgo le dio? Así que a chupar en la esquina, para no decepcionar.

Es interesante que la mamá se haya desmayado, tras soltar un "pero mi hijo no es ladrón, ¡él estudió!"

Y me encanta que a una mujer de cejas pintadas le poseyó el Demonio, que le hizo doler sus "partes íntimas" hasta que se fue acostumbrando. (En este país, esto es noticia).

Para mí que la corona es de cartón. Si no, escoliosis seguro.

Friday, July 2, 2010

Un mundo mejor

Esos seres terroríficos que vinieron de Marte, pusieron en jaque al ejército estadounidense y casi casi se nos engullen a nuestro Tom Cruise, fueron terroríficos para nosotros, y quién sabe si también para algunos perros. Tres o cuatro gatos que merodeaban en un vertedero cercano los llegaron a mirar con vaga desconfianza. Una encuesta llevada a cabo en un gallinero del medio oeste dio por resultado un 89% de aves que opinaban que el peligro representado por los alienígenos era "poco creíble", frente a un 3% que lo veían "preocupante" (el resto NS/NC). Quienes realmente se rieron y gozaron fueron los microbios.

Se rieron en sonora carcajada, luego barrieron. (Orson Welles tiene los detalles.)

Hace unos quinientos años, unos pocos soldados con yelmos floripondiosos desembarcaron en el Nuevo Continente. Delante de ellos, esparcido a través de de selvas y montañas, un enorme imperio desconfiado y bastante bien armado. Por si acaso, los invasores habían traído a Dios de su lado; pero no tenían que haberse molestado. Mientras Dios dormía, los paramixovirus hacían de las suyas.

Hace unos veinticinco años, a la Margaret Thatcher, tras un día agotador de cierres de minas, se le ocurrió crear un comité internacional sobre el Cambio Climático. Veinticinco años de conferencias y resoluciones internacionales, de esfuerzos gubernamentales, de leyes y reglamentos para frenar la producción del dioxido de carbono. Luego (2012) pasaron dos cosas:

Se despertó la China.

El sol bostezó.

Se frieron las computadoras que tantos "modelos" habían eructado, a los elefantes les salieron pelo, y los vendedores de frigoríficos murieron de hambre.

No obstante, veo que a algunos todavía les seduce el "mundo mejor" (diseño y construcción de).

Por mi parte, desconfío de quien quiera cambiar el mundo y se olvide de cambiar sus medias todos los días.

"Philosophers have only explained my socks: the point, however, is to change them." (Karl Marx, en un momento de pasajera lucidez, a quien sin embargo le apestaban los pies a Wensleydale los más de los días.)

Si a mí se me diera por cambiar el mundo, un rápido vistazo a mi cajón de medias me dejaría derrotado en lo más anímico. Apenas se me queda una que no tenga agujero a la altura del dedo gordo. Muchas son hasta malcasadas.

A veces uno mira el mappamundi y ve sólo deprimentes colores, como si toda la tierra fuera de alguien. Este trozo es de los sudafricanos, ese otro de los brasileños, aquél de los rusos. Todos con sus inconcebibles leyes, sus clamorosas peticiones, sus monstruosos estados. Algún día tendré tiempo para explicar por qué, en realidad, casi todas esas entrañables extensiones de pavimento son de nadie y de todos. La razón tiene que ver con la limitada capacidad humana para poseer, cabal y honestamente, para dividir el alma entre tantos reclamos. Es un golpe de ciencia que viene a través del matrimonio. Prueba a controlar a una persona, luego ven a decirnos cómo piensas hacer con unos cuantos millones de ellas.

No, amigo: ese mundo mejor no vendrá a través de ningún "proyecto", ni del esfuerzo de nadie, salvo ese honesto esfuerzo que dedicamos a cambiarnos de medias, a perdonar diariamente narices ajenas.

Cómprate unas cuadras al lado de la carretera Durán-Yagüachi (están a precio de saldo actualmente), y siembra. Descubrirás lo que es la verdadera ambición, talla ser humano, entre M y XL. Los microbios que nos devoran a mí y a ti no dan para más.