Saturday, October 30, 2010

Frank and Dom, double act extraordinaire

St Francis "Da Cissy". St Dominic "Da Gunman". Dos nombres. Dos católicas vocaciones. Dos modos de vivir la santidad. El uno, contemplativo, amigo de mansos pajaritos, capaz de extasiarse ante un ecosistema: maricón, fijo. El otro, intrépido héroe, forzudo hombre de acción, atestado de artillería su voluminoso hábito. El uno no sale apenas de su casa, salvo para ver al Papa: el otro se lía a solas con los albigenses en tierra enemiga, segando decenas de ellos con un solo tiro de granada, estilo Rambo. Diríamos incluso que era el Che de su época: por dondequiera que pasaba, la gente moría en tropel. Hogueras, hogueras, que faltan hogueras. El otro día, fui visitado por los dos, en un sueño.

- ¿Cuántos pajaritos ves aquí - ? me pregunta, afable, el primero, extendiendo su rollizo y canonizado brazo, en el que cuatro jilgueros estaban posados.

La mano del otro apretaba convulsivamente la manilla que controlaba la corriente de los electrodos que me pellizcaban orejas, dedos y demás apéndices corporales.

- Veo a cinco cigüeñas posadas en su brazo. Ellas representan las tres personas que conforman un solo Dios: verbigracia, el Ulterior, el Sol, y la Agujereada Sábana.

La mano de Santo Domingo "da Gunman" aflojó ligeramente.

- Muy bien - dijo San Francisco, - veo que usted está progresando. Ahora, sabemos que los Dones de la Agujereada Sábana son siete. Nómbreme cuatro de ellos.

- Los Besos con Sabor a Ginebra, los Villanelles que Salen Bien, las Clases Canceladas, los Tintos Nobles con Etiqueta Barata, los Webs Pornográficos sin Ventanas Emergentes.

La cara de San Francisco, obscenamente obesa, con esas mejillas tan sonrojadas que parecían maquilladas, adoptó esa expresión de piadosa y dolorida decepción tan peculiar en él. - Usted me defrauda, Sr Roquefort. Ha dicho sólo tres dones de la Agujereada Sábana. Yo le pedí nueve, de los doce que Dios en su infinita sabiduría ha dispuesto.

Da Gunman se permitió una sonrisa siniestra. De nuevo, sus monstruosos dedos acarecían la Manilla del Dolor. El reloj de la pared de enfrente perseguía su implacable marcha hacia atrás.

- A eso iba, eh, señor, permítame continuar. Las cafeterías Casi Desiertas de los Aeropuertos a Medianoche, los Acurrucamientos Debajo de la Cobija en Pleno Fiebre, los Abrazos Espontáneos del Bebé, los Carajillos de Anís, la Mujer Sorpresivamente Comprensiva a través de la Mesa del Bar, los Nombres de Algunos Dinosaurios, los Preludios de Chopin que suenan en Lugares Públicos, la Sepia que Nada en Aceite con Perejil, el Cierre del Sostén que Coopera Plenamente, el Sueño en que Ella Reaparece y Sonríe, el Papamoscas Escarlata que Habita Frente a Tu Casa, el Bolo de Tamarindo, el Cigarrillo Después de Salir de la Entrevista, la Cascada de Larga Cabellera Negra en tu Vientre, el Olor del Mar Camino a la Playa, la Taberna Aparecida en Medio del Campo tras Horas de Caminata, la Palabra "colourably" Encontrada en un Ensayo De Chesterton, El Marroquí que Te Devuelve tu Muleta Cuando Te Caes Al Subir En Una Escalera Automática Y Te Tropiezas Con La Maleta Que Colocaste Poco Previsoramente En El Escalón De Delante, el Mate Bien Preparado, la Derogación de Cualquier Ley (los Ángeles del Cielo se gozan más cuando una Ley se Deroga, etc, Lc. 15:7), el Ronroneo de un Gato sobre tus Piernas, el Testículo Sostenido Delicadamente y Con Indicible Reverencia entre Índice y Pulgar por Una Amante, el Olor a Leña Quemada en Otoño, la Fórmula Química del Glutamato Monosódico, los Viajes Largos en Tren, Las Navidades Pasadas A Solas, el Sentido de Humor de las Salamanquesas, Las Mentiras de Sir John de Mandeville, El Caminar de Una Secretaria Uniformada en Tiempo de Ovulación, las Lluvias Torrenciales, la Travesía Nocturna del Acueducto de Segovia en Contravención de las Ordenanzas Municipales, las Películas Inglesas de Bajo Presupuesto de Principios de los Cincuenta, la Marihuana Libanesa, el Avasallador Escote de la Alumna de la Tercera Fila, la Cerveza Truman Special Servida a Temperatura Ambiental, los Jardines con Aroma a Jazmín y Madreselva, el Lento Desabrochamiento de Blusa de una Egresada de Colegio de Monjas un Domingo por la Tarde, las Enormes Bolas de Cera Color Café que A Veces Emergen Espontáneamente de Tu Oído, la Digitación de Andrés Segovia del Chaconne en Re Menor, los Primeros Compases del Segundo Movimiento de la Segunda Sinfonia de Rachmaninov, el Beso de Gene Tierney y Tyrone Power en El Filo de la Navaja, las Chirivías Al Horno con Mantequilla, el Peinado de Michael Fish, circa 1993, los Sonetos de Auden, los Crucigramas Navideñas de Araucaria, y la Industria Cauchera de Sri Lanka.

El Santo de los hábitos bicolores se puso a reir, a carcajadas, del modo más siniestro. La cara de San Francisco se puso severa.

- Usted es su peor enemigo, Sr Roquefort -, espetó este último, con voz de infinita tristeza. - Ni con Guilhabert de Castres tuvimos tantos problemas. De los Diecinueve Dones de la Agujereada Sábana que le pedí, usted tan sólo me ha dicho veinticinco. Además, la Industria Cauchera de Sri Lanka no es un Don, es una Virtud Cardinal. Usted porfía en su herejía. Me temo que la inagotable simpatía que es mi principal característica no ha surtido efecto en usted. Tendré que entregarle al ministerio menos comprensivo de mi colega, santo Domingo de los Electrodos.

El Santo Patrón de los Torturadores se frotó un par de veces las manos, y agarró la manilla del dolor. En aquel instante, decidí que lo mejor para mí era despertarme, y rápido.

Thursday, October 28, 2010

Discurso honesto y privilegios

La democracia es un subproducto, apreciado por cierto, del tueste del café. O por lo menos, así se sentía en la Europa de los siglos 18 y 19, donde la proliferación de los consabidos coffee houses posibilitaba, o más adelante facilitaba, el diálogo político, religioso y filosófico entre la clase media, función que siguen desempeñando en algunos países del este. En Inglaterra, en cambio, la misma función recayó en los pubs, que desde que los empecé a frecuentar a los 15 años los recuerdo facilitadores del diálogo, del contraste de opiniones, aunque obviamente un inglés se somete a tortura antes de emitir un criterio sobre religión o política entre un grupo de amigos: esas cosas pertenecen a las tarimas. De lo que sí habla es de fútbol, que para él es mucho más importante que la política o la religión, simples sucedáneos o metáforas de lo deportivo. Pero resulta que desde hace un tiempo, el pub es una institución moribunda, debido a la prohibición gubernamental de fumar en esos espacios. Yo, personalmente, soy incapaz siquiera de imaginar lo que sería un pub sin esa densa neblina de humo de tabaco que siempre lo ha caracterizado. Es una iglesia católica sin incienso, un hospital sin detergente, un prostíbulo sin olor a semen y cochambre, una clínica dental sin aroma a terror. Es una traición a los sentidos.

Les voy a hablar del pasado. Antaño, cuando ibas a un pub siempre había un filósofo griego en alguna esquina, a solas, frente a su jarra de cerveza color café. Disfrazado, eso sí, de cartero, o de electricista, o de ensamblador de carros. El Sócrates tabernero. Si no tenías nada mejor que hacer (v.gr. una mujer, o una en perspectiva), te sentabas cerca de él, sacabas el diario, y después de ojearlo con cara de circunstancias, decías, como para tus adentros: tsunami en Indonesia, o bien, recortes de pensiones. Era la señal para que el Sócrates del barrio te regalara un fajo de opiniones. El tipo a veces no tenía ni plata para la próxima ronda, y necesitaba de fuertes inversiones, pero siempre iba bien surtido de opiniones. Nunca salía de casa sin ellas.

Lo que te encariñaba con esos tipos es que dichas opiniones siempre se expresaban en un lenguaje sencillo, robusto, sin ambajes y - sobre todo - sin eufemismos. No tenías por qué estar de acuerdo con todas ellas, y si no lo estabas, era posible dialogar o discutir con fruición, pues cualquier moralismo subyacente - siempre había algo de eso, de moralismo - quedaba bien expuesto, de la manera más cruda, al no ir barnizado con discursos políticamente correctos, con esos buzzwords y soundbites que marcan el discurso político oficial. Esos hombres pensaban por sí mismos, no vicariamente, a través de políticos, columnistas y presentadores. Es probable que muchas de las virtudes estilísticas de un Orwell (me refiero más a su periodismo que a sus novelas) las aprendiera de tales maestros, paladines del plain speaking. A veces hojeo las columnas de un Peter Hitchens (columnista del dominical ultra The Mail on Sunday, y hermano del otro Hitchens, el célebre ateo), a pesar de considerar muchas de sus opiniones erradas y hasta absurdas, pues él tiene esa virtud estilística, la de evitar las vaciedades altisonantes de moda, calculadas para engendrar consensos instantáneos alrededor de temas complejos apenas comprendidos. Por algo a Hitchens hace poco le concedieron, no sin cierto escándalo de parte de algunos izquierdizantes, el Premio Orwell. Se lo merece.

Hay que redescubrir, o descubrir (en algunos casos) el discurso honesto. Quisiera hacer esa recomendación a los columnistas de diarios como El Telégrafo, si es que queda alguno (lo dudo) a quien todavía le importa en algo la búsqueda de la verdad, por encima de la del plato de lentejas. Los leo ahora con menos frecuencia (cuestiones de salud), pero todavía se me queda incrustada como garrapata en la mente una frase como "los oligarcas luchan encarnizadamente para conservar sus privilegios". (La frase no es exacta, pero se aproxima a algo leído hace algunos días, de uno de esos columnistas novatos, demasiado entusiastas, de la estirpe de los enseña-higos). Sin duda, ésta es una frase piadosa: forma parte de esa verdad revelada, evidente para los fieles, que si la pones en duda se transformará en Malleus Maleficarum, es decir que antes de razonar, te insultarán. Y sin embargo, es necesario preguntar: ¿cuáles son esos privilegios que los oligarcas (esa gente tan temible que no se puede siquiera nombrar) tanto se resisten a perder? Y ¿cómo es que en cuatro años de gobierno, y con una constitución y unas leyes a su medida, el correísmo se ha visto incapaz de extirpar esos privilegios? Seamos claros. Privilegio, o privus legis (ley privado), se refiere a casos donde se ve que a una persona o a un colectivo se le exime del cumplimiento de una ley que impera para los demás, o donde se crean leyes o reglamentos para favorecer concretamente a una persona o grupo. Yo no pretendo conocer a fondo la legislación ecuatoriana, pero salta a la vista (a la mía) que los privilegios que sí existen, y se hacen valer en la actualidad, no atañen a más personas sino a los propios gobernantes, es decir a aquellas personas que supuestamente, según el discurso oficial, están encargadas de abolir los privilegios en nombre de la igualdad. Hemos visto, por ejemplo, el caso de la ley sobre injurias, de que se valió Samán en su juicio contra Palacio: no es lo mismo injuriar a un vulgar periodista (o director de hospital, etc, etc) que a todo un Funcionario del Estado en Ejercicio. Las penalidades son bien distintas: privilegio. Luego está la inmunidad parlamentaria: privilegio. La esposa de Cordero puede viajar gratis en el avión presidencial, pero la del ecuatoriano de a pie, no: privilegio. Se insiste en derecho de réplica para los afectados en los medios de comunicación, pero para los afectados por el mayor Comunicador Social del país, en sus enlaces sabatinos, nanay: privilegio. La lista sigue y sigue.

Ahora, lo interesante no es que los gobernantes se adjudiquen privilegios de todo tipo: siempre lo han hecho. Lo interesante es que el discurso que persiste en señalar privilegios entre esos perpetuamente amenazados oligarcas (que no son la gente de AP, ojo), hasta cierto punto funciona. Encandila a los adeptos, a los fieles. Es como cuando un predicador cristiano dice: alerta, Satanás sigue haciendo de las suyas. La pregunta es: ¿qué entenderán los fieles con esos términos? ¿Con cuál realidad los asocian?

No sé, pero imagino que para el correísta de tropa, el privilegiado es todo aquel que tiene casa en la Vía Samborondón, que tiene mujer de limpieza peruana con uniforme, que conduce un 4x4, que maneja una empresa propia, o tal vez el que tiene la suerte de estar casado con una mujer 100-60-90, media mujer, media silicona. Para el de más arribita, el privilegiado sería aquel que goza de cierta influencia entre la sociedad civil, por el hecho de tener propiedad de un medio de comunicación, o rectoría de una institución educativa. O bien será aquel exitoso empresario que se puede permitir astucias y triquiñuelas como la creación de empresas fantasmas en Panamá para cubrirse las huellas.

Privilegio, en fin, ya no es lo que era. No es tener a los legisladores de parte tuya. Es tener la desfachatez de tener lo que otros no tienen. El privilegiado es todo aquel que suscita envidia. En términos más filosóficos, no es ofender contra el Rule of Law o Estado de Derecho, preconizado por los liberales, en el que todos somos iguales ante la ley, sino contra el Estado de Derechos, en el que todos tenemos que ser iguales en todos los aspectos, pues todo lo que tú tienes, yo también tengo derecho a tener lo mismo, y que paguen "los de siempre".

Sunday, October 24, 2010

Ni la poderosa Manzanilla

Ni la poderosa Manzanilla, ni la inquisidora Abendazol, han conseguido aplacar este dolor, de barriga, de pleura, de pulmón y de horario a la vez, que me aqueja días ha, y que me hace pensar que tal vez estoy en la recta final hacia el cese definitivo de funciones. Respirar se me está volviendo inusualmente complicado; duermo de manera espasmódica y clandestina, entre brote y brote de lucidez; muchas veces tengo la vaga sensación de que mi pensamiento se ha vuelto primitivo, mágico, una especie de compulsivo asociar de ideas aleatorias, sin ton ni de frutilla, hijo pródigo del ensueño. Es domingo. Me estiro en el sofá, con la (el) radio puesta(o) en una emisora cristiana (cosas del matrimonio: “esposas, frieguen a vuestros esposos”, San Pablo), y se me ocurre pensar que, al igual que hay música “punk cristiano”, “baladas cristianas”, “rock cristiano”, “heavy metal cristiano”, “muzak cristiano con saxo y pédalo wa-wa”, etcétera, pues de la misma manera habrá, en el malogrado futuro de este país, turismo sociolisto, chicle sociolisto, medios de comunicación sociolistos, feminismos sociolistos, planes de reactivación sociolistos, y a la par de aquellas bastardas “músicas” aleluyosas y pordioseras, serán simples copias sin alma de algún modelo original que, en su día, tuvo sentido y significó algo (tanto, que el punk y el MOR no solían codearse en la misma emisora, mientras sí lo hacen al volverse glorificadores del Geová, pues al no tener razón de ser ya no tienen por qué ser enemigos). Lo que a su vez me induce a pensar, entre amodorramientos: por el Sake del Ching, gente, sean algo. Cualquier cosa, pero ya está bien de clonar y de fotocopiar. El cristianismo (denominación que dio su nombre al cretinismo, pero no lo tengamos en su contra) ha dado al mundo gran variedad de géneros musicales a cuál más respetable, como para ir mendigando acordes a otros que ni le calzan. Tanto, que a un compositorzuelo medio inglés hace cosa de cien años, de nombre Frederick Delius, burdo y pedante reciclador del romanticismo más cursilonamente ruso, le cambió la vida una simple experiencia, que fue ir a la Florida y escuchar a los azucareros negros cantando sus cristianísimos spirituals en el luminoso atardecer, lo que produjo que se le ocurriera a ese empedernido nietzschiano la valiosa idea de dedicarse al cromaticismo panteísta crepuscular por completo, con resultados que ya están en los libros de historia musical, y en las salas de estar (de estar medio vivos) de todas las residencias de ancianos de cierta categoría que en el mundo hay. (A mí me chifla Delius: soy raro, al igual que Sir Thomas Beecham y Kate Bush. Fui inmaduro hasta los cuarenta, luego de sopetón me volví viejo; la etapa intermedia, que se supone larga y próspera, se limitó a un brusco asalto por la retaguardia detrás de una mesa de cocina redonda en Cataluña, que fue cuando ella me dijo cabrón. Hubiera querido ser cabrón mucho más tiempo, por lo menos unos años). Cierro los ojos. La estridencia incrementa, a medida que intento dormir, escaquearme del dolor. Se me ocurre que lo que vi ayer en algún canal estatal, lo de los “Jóvenes por el Cambio de Veinte Dólares” (en realidad no me acuerdo a favor de qué cosa eran: algo gubernamental, evidentemente), era la prueba definitiva de que hoy, por mucho que ronronee Carlitos, el Pequeño Príncipe, escasean personas. El mundo está infrapoblado. Faltan seres humanos. Lo que sí hay, y de sobra, son clones: “jóvenes”. (Si no sabes lo que es un “joven”, te explico: es un muchacho con pelo tirando a largo, ropa “desenfadada”, dientes grandes, cara de actor, una guitarra, y cierta tendencia, como la harina, a coagularse, a formar grumos, sobre todo en contacto con la cerveza o los refrescos, que ellos siempre toman de perfil, empinando el codo de manera ostentosa). Vinicio, como los cristianos, piensa: hay que ganarse a esa “juventud”, eso es pan comido, mostramos un tipo con una guitarra, un eslogan que invita a ser “jóvenes por” o “jóvenes contra”, y las hormonas y la aglutinación harán el resto. Y no me desconfío en absoluto del Dato Presidencial de ayer, que decía que se ha hecho contacto con una tribu de seiscientas y pico personas, entre Quito y las Provincias, “satisfechas” con la cadena gubernamental del 30-S. Claro, digo yo: serán, de la edad que sea, “jóvenes por”.

Al final me levanto, incapaz de soñar el Concilio. Me espera, como un atracador detrás de un arbusto, Rodrigo Borja, que dice (antes de deshacerse en borbotones multicolores de perfecta incoherencia: su párrafo final, soberbio e impresionante galimatías), que la disyuntiva izquierda-derecha todavía es válida, y que lo que no se puede ser es del centro. No sé quién será ese Rodrigo Borja (fe, fi, fo, fum, barrunto un ex presidente; pero en Ecuador quien más, quien menos es ex presidente, quien dice eso no dice nada) pero eso de ir aseverando con tanta pedantería de cura en curso de confirmación que eres parte del problema me da ganas de decirle: ondia, ya está bien de ir a todas partes, hasta al Comercio, con la bragueta abierta, enseñando la Ideología. Si dices que no se puede ser sino de izquierdas, de derechas, o saborío, bórjame esto: en mi vida no he visto a un político “de izquierdas” a quien no le hubiera deseado ser más de izquierdas, en el sentido, por ejemplo, de favorecer aunque sea un poquitín la igualdad entre seres humanos, lo que conlleva de modo más inmediato el relevo forzoso de toda la “clase política”, ésa que se erige voluntariamente en tiranos nuestros; ni a uno de derechas que no hubiera instado a ser más de derechas, en el sentido de abogar claramente por la propiedad privada, lo que conllevaría de modo más apremiante la desaparición de toda la “clase política”, ésa que no es capaz de subsistir sino a base de robo a mano armada. Y la verdad es que desde el momento que te pones a pensar, ya eres más de derechas y más de izquierdas que cualquier político de cualquiera de estas simplistas categorías (Eysenck, Rokeach, Nolan, para Borja serán inauditas tecnocumbieras), pues para algo tenemos el corpus callosum, digo yo.

Y luego me entero, por el mismo diario, que nuestro querido Presidente ayer habrá afirmado, simultáneamente y sin usar ni espejos ni mangas voluminosas, que quien dice que no estuvo “secuestrado” en el hospital aquel 30 de septiembre es un majadero, y que el más majadero de todos es aquel que, al parecer, intentó impedir, mediante un candado, su propio y majestuoso acceso al lugar. Ustedes no sé, pero yo siempre he pensado que los secuestradores son personas que te obligan a entrar y a permanecer en un lugar donde no quisieras estar: no son personas que intentan impedir por cualquier medio que entres allí. Y si alguien intentara impedir que yo me introdujera en algún lugar que luego resultara peligroso, una trampa, lo correcto para mí sería agradecer a aquel persona que haya velado por la seguridad de uno, no llamarlo majadero. Pero cuando alguien está empeñado en ser víctima a toda costa, tal vez no existe modo de no ser majadero. Y es que majaderos en el mundo hay muchos. Dios nos salve, sobre todo, de aquellos monstruos que van por ahí hablando por celular y con arrugas en la camisa.

Y para rematar, Bern the Fern, el incombustible galante “Ah! L’amour!” “Ah! Les femmes!” “Ah! Le propeller dans le nez” a quien el Bello Sexo se le ha vuelto “aerodinámico”. En todo caso, prefiero la sentencia de un poeta hace algunos años, que suspiró: So many women… so few hat boxes. Y no es que tenga instintos asesinos, sino que prefiero a quien me haga reir. (El chiste es sólo para quienes se hayan casado, o que hayan visto Se7en: si no, no lo intentes).

Friday, October 22, 2010

Adiós, tigre, hasta nunca

Pocas veces uno se levanta para leer noticias tan buenas como ésta:

Experts warn tigers face extinction in 12 years

Lo único cuestionable aquí es el verbo "warn", que da la idea de algo peligroso o negativo. Supongo que cualquiera que haya leído algún relato sobre encuentros entre tigres y seres humanos desprotegidos convendrá en que la desaparición final de los tigres, que en toda su historia no hay constancia de que hayan servido para nada bueno, es un dato excelente, capaz de alegrarle el día a cualquiera.

Ah, pero me olvidaba:

Art. 71.- La naturaleza o Pacha Mama, donde se reproduce y realiza la vida, tiene derecho a que se respete integralmente su existencia y el mantenimiento y regeneración de sus ciclos vitales, estructura, funciones y procesos evolutivos.

Esta reverenda estupidez, entre tantas que atiborran la actual Constitución ecuatoriana, por ser tan estúpido es comprensible que fuera objeto de loas por parte de Eduardo Galeano, transmitidas con gran complacencia por alguna cadena gubernamental la semana pasada. Él decía: en ningún lugar del mundo a la naturaleza se le ha concedido derechos. Sólo en Ecuador. Es cierto. Si lo admirable en una constitución es haber plasmado conceptos que "en ningún otro lugar del mundo" se hayan constitucionalizado, pues qué esperamos, hagamos otra constitución que diga que los alacranes tienen derecho a compartir cama con los niños. Bueno, en realidad, no hace falta ni eso:

Se prohíbe la introducción de organismos y material orgánico e inorgánico que puedan alterar de manera definitiva el patrimonio genético nacional.

Es decir, si yo veo un alacrán que está a punto de meterse en la cuna del bebé, y lo aplasto con el tacón del zapato, resulta que este "material inorgánico", el del tacón, digo, habrá "alterado de manera definitiva el patrimonio genético nacional", pues quién sabe si ese pobre e indefenso alacrán no hubiera sido, de haber vivido, un alacrán recontraevolucionado, un Einstein entre alacranes, un Beethoven entre artrópodas. Tal vez sea por eso que los investigadores de la universidad de Oxford que el año pasado descubrieron una novedosa manera de controlar la población de Aedes aegypti decidieron poner a prueba su invento en varios países, si recuerdo bien Brasil entre ellos, pero no en Ecuador, pues podemos imaginar lo que dirían los ecologistas si acá a los pobres mosquitos traicioneramente algún extranjero desaprensivo (y posiblemente pagado por la CIA) les fuera esterilizando como si tal cosa.



Monday, October 18, 2010

La Soledad de la Grandeza

La Soledad de la Grandeza
por Alejandro Ponce Araúndi (columnista invitado)

En palabras del notable dramaturgo gringo Guillermo Shakespeare, "algunos hombres nacen grandes, otros logran hacerse grandes, y para otros la grandeza les es introducida mediante vigorosas embestidas". Pocas veces - muy pocas, me atrevería a afirmar - tenemos el privilegio de ver confluir, cual impetuosos riachuelos propincuos a una bien surtida playa nudista, las tres formas de grandeza en una sola persona. Sin embargo, creo que podemos convenir en que todas tres descripciones calzan, en diferente manera, al actual Presidente de la República, Jefe y Pastor indisputado de todos los ecuatorianos; reconocimiento, eso sí, ajeno al corto entendimiento de los insulsos demagogos, los hediondos y estériles amanuenses de la impotente y fláccida partidocracia, los gagos, insensatos y afeminados vampiros, los iletrados, despreciables y ridículos adjetivizadores que tienen la desfachatez de pavonear sus necias, orondas y entumecidas opiniones por las gelatinosamente lubricadas páginas de la prensa capitalista.

Y diciendo eso, no crean que no soy consciente de que algunos, entre ellos personas de buena voluntad e impecable historial crediticio, me reprocharán la sencillez y moderación de tales formulaciones: ¿por qué - insistirán - por qué solamente tres especies de grandeza, y no trescientos, o tres mil? Es una pregunta seria que amerita, cual interesante surco de calzón elástico bajo apretada lycra, profunda y sesuda reflexión; o bien, un puñetazo en la nariz propiciado por el mismo Presidente, lo cual convengamos aventaja grandemente a un simple pensamiento. Mi respuesta sería, que no hay nada más solo que la soledad de la grandeza. El ser grande sabe que su grandeza se compone de miles de facetas, cada una forjada en la soledad de los desiertos, de los inhóspitos páramos, yermos retretes e inalcanzables cimas de la sacrificada meditación; sin embargo, a los pueblos, y a los seres humildes (pero de buena voluntad) que los componen, los números muy grandes sobrepasan su comprensión. Tres, en cambio, es una cifra razonable, a mi entender, accesible para cualquiera.

Analicemos, pues, el postulado de Shakespeare con referencia a nuestro amado Caudillo, a quien tanto amigos como enemigos reconocen, por lo menos, esa grandeza que merece destacada penetración en los anales de la historia mundial y universal.

"Nacer grande", en primer lugar. Es indudable que Rafael Correa Delgado nació grande, pues a diferencia de algunos cobardes payasos, indolentes merchachifles y atrabiliarios microfoneros de la mal llamada "oposición", a él nunca se le ha visto zapatos de alto tacón, o peinados pituferos aptos para disimular vergonzosas carencias de estatura u otros falencias análogas. En segundo lugar, el que haya logrado, por propios méritos, la grandeza, es asunto reconocido por propios y extraños. El tercer tipo de grandeza, la que viene impuesta por la fuerza de las circunstancias, que a veces se tornan bruscas, afiebradas, impacientes y dolorosamente erguidas, es asunto conocido entre los círculos más íntimos y más cerrados del Presidente, que de todo ello podemos dar fe, así sea de modo, digamos, analéptico. Ahora, conviene recordar que tales consideraciones, aptas para el bruto pueblo, distan mucho de agotar el catálogo de grandezas propias de hombres únicos, elegidos y untados por el sabio destino para la conducción de las masas, como lo es Rafael Correa Delgado. Por ello mismo, el hombre realmente grande se ve obligado, en cierta manera, a suplir la incomprensión de un populacho muchas veces ingrato, mediante la tranquila y sosegada contemplación de su propio grandeza, en todas sus múltiples facetas, tarea que puede llegar a ocupar muchas horas a diario, amén de cierta cantidad de papel de doble capa. Absorto en tales menesteres y neceseres, a veces sucede que ese ser grande se ve, con el tiempo, rodeado de insolentes e incompetentes "asesores", seres de la más baja ralea, cuyos errores, titubeos e impertinentes habladurías pueden llegar a empañar, cual prenda innecesaria atada a la cintura de una servicial secretaria, la deslumbrante y purísima claridad de su propio pensamiento y quehacer.

Ante tales reflexiones, es importante que no bajemos la guardia. Si alguna vez se nos reprocha algún supuesto "error" de nuestro amado Presidente, la mejor respuesta, antes de liarse a golpes con el insolente y mediocre propulsor de tales vanas elucubraciones, es señalar que detrás de todo hombre grande, como reza el refrán, hay un fracasado ex docente lúbrico y seboso, ansioso por ocupar inmerecidos cargos e indiferente al olor pestilencial que su presencia presta al altísimo, sagrado y preclaro acometido de la Revolución. Dicho todo eso, el procedimiento de la golpiza se nos antoja un "postre" o "coda" perfectamente adecuado para zanjar la cuestión de una vez por todas.

Alejandro Ponce Araúndi

Sunday, October 17, 2010

Shit arm, bad tattoo


"You've got a shit arm. And that's a bad tattoo."


(Una Meditación sobre el Evangelio de Juan, 1:1-2)

En el principio estaba el Verbo

De buen seguro, si el Evangelista Juan viviera hoy, sería columnista de El Comercio. Pues desde la primera frase, no da pie con bola.

Quien haya asistido alguna vez a una sala de partos, sabe que la citada afirmación es una falsedad. En el principio, bien antes de que el niño aprenda a usar verbos (determinar el momento clave), o siquiera sustantivos de dos sílabas repetidas (pipí, pepé, popó), lo que le sale es algo así como: Uaaaaaaa. Así que en honor a la verdad de la condición humana, lo que tendría que haber escrito Juan es esto:

En el principio estaba el Llanto

Partiendo de esto, la historia se construye con rapidez. El llanto se disfraza de días, de horas, de escuelas, de "momentos cívicos", de caídas, de hospitales, de charcos y chascos, y finalmente de mujer. Ahí la vemos, en el cruce de dos calles, cerquita de donde vives; lleva falda y abrigo, está camino al trabajo, a ese nuevo trabajo de orientadora laboral a cargo del Ayuntamiento. Se detiene, te saluda, sonriente. Te encuentras, momentáneamente, en una especie de remolino de fuerza de gravedad: algo por debajo del suelo te está estirando, quiere que te arrodilles delante de ella, que la supliques que vuelva contigo, o sea, que lo hagas todo mal hecho. Sonries, la saludas, sigues tu camino que no es el de ella, ni tienes cómo fingir que lo sea. La próxima vez que la verás, estará encinta. El llanto se transforma en un permanente mal tiempo que restringe tus actividades. Y te empieza a dar un poco igual todo. Hasta te encuentras, años más tarde, con algo de sorpresa, casado, sin saber muy bien por qué ni con quién, viviendo en un país que nunca te llamó demasiado la atención, enfermo y esperando con mal disimulada impaciencia aquella muerte que tanto te prometías, antaño, entre cerveza y cerveza, como una suerte de lujo multicolor, pintoresco, hecho de soga y de drogas, en un edificio abandonado a tiro de piedra de aquel magnífico acueducto. Ahora, te la imaginas de otra forma: una rápida negociación monosílaba con un asaltante en una callejuela nocturna: llévate todo, pero no te olvides de dispararme, aquí, en la sien. Me haces el favor.

Y sigue, el helenizante de a cuarto, sin dar pie con bola, hasta casi el final: lama sabacthani, que quiere decir (no lo que se acostumbra "traducir"): joder, me equivoqué. Dios no existe: ni el sufrimiento ni el pecado tienen compensación ni redención alguna. Eso lo sabe cualquiera que haya llegado a cumplir cuarenta y no tenga telarañas en los ojos. Algo de mérito tiene el haberlo descubierto antes, con sólo 33.

Luego viene aquella cómica historia del biker que los desorientados discípulos encuentran camino a Emmaus, averiado su Harley y deseoso de encontrar a algún cojudo que le pague la próxima cerveza. Una confusión de identidades común y corriente, diríamos. Eso sí, no se le escapa a ese tal Tomás, primero, que ese sucedáneo del Cristo tiene un brazo de mierda, y segundo, el detalle del tatuaje chungo.

Para ser el cuarto álbum de los Apóstoles, le falta algo de frescura. Pero hay algún que otro riff aprovechable. Eso sí, Revelación se escribe y se escribirá siempre sin s.




Saturday, October 16, 2010

Cemento y lágrimas

Los viejos apenas servimos para más que esto. No es "relevante", no hay segundas, está por si algún lector no lo hubiera descubierto. Encontrarlo en YouTube ha sido para mí como una reunión con un viejo amigo.

Pocas canciones encuentro que animen tanto a pensar. Aquí encuentras: una aproximación al nouveau roman al estilo Robbe-Grillet o Sarraute, es decir la misma historia vista desde diferentes ángulos, en este caso mediante la maquiavélica sustitución de esdrújulas frustradoras de clichés y sentimentalismos; o si prefieren, una meditación sobre la reescritura de la historia, o de la experiencia, o una especie de Groundhog Day, un universo circular a lo Giambattista Vico. Admirarás la perfecta adecuación de melodía al contenido, el obsesivo alzarse desde la tónica y volver a caer fúnebremente, donde el mayor salto se da en la palabra "música"; notarás la lenta "construcción" de un tutti de instrumentos adecuado para expresar desesperación, a partir de una simple guitarra, con cemento de cencerro entrelazado. Claro que nada de esto hacía falta, pues la historia en sí ya nos bastaba. Una joya.

Rafael Bond contra el Dr No-recuerdo

Bochornoso. Les diré la verdad: cuando leí el artículo y llegué a la pregunta "Escriba cómo es la fachada del hospital", se me ocurrió pensar que como testigo de cualquier evento yo no serviría, pues tengo tendencia a no recordar ni el color de las fachadas. Pero vamos, hasta yo alcanzo a recordar si el tipo que acaba de ofrecerme un arma para matar al Presidente tenía barba o no. Sobre todo cuando no se trata de cualquier arma, sino de un artilugio proporcionado por el ingenioso y recursivo "Q", únicamente para los agentes con dos ceros a la izquierda, que consiste en una cámara fotográfica que encierra un arma de capacidad mortífera, escondido de tal manera que el enfocado por la lente de la cámara ni cuenta se da de que se le está apuntando con un instrumento de grueso calibre. Ustedes, los lectores, fácilmente podrán visualizar las características del modelo. Mañana, recuerden lo que les digo, resultará que Araujo también disponía de empanadas de queso explotantes (al estilo de los habanos sorpresa de Fidel) amén de chocolates belgas llenos de nitroglicerina. El laboratorio de Sociedad Patriótica mayores sorpresas nos ha de suministrar.

Es por todo esto que desde ese fatídico 30-S llevo diciendo que acá lo que hace falta es una investigación independiente. Pero más divertido ha resultado la cacería de brujas. (Y respecto a ese gremio, si hablas contra Joyce de Ginatta, lo que sea, hasta sirven columnistas que no disponen de mayor credencial que un número de cédula.) Ayer, por ejemplo, tuve que ir al odontólogo, y desde la silla del terror, por el oído izquierdo me llegaban trozos inconexos de discursos, primero voces masculinas y más tarde una femenina, desde la tele de la sala de espera; como la muela destrozada también era del lado izquierdo, era inevitable preguntarme si tan machacones y (por la distancia) incoherentes discursos, con loas a Correa incluidos, eran realmente síntoma de una infección bucal escampada hacia el oído, en serio, entre dolor de muela y soflama partidista, o entre el terror del taladro y el del revanchismo populista, hay que estar muy alertas para distinguir. Pero supongo que aun quedará en el país gente capaz de distinguir entre esto:

Marcha por la democracia (*)

y esto:

Masivo respaldo a Correa

Es bastante revelador que los redactores del Telégrafo consideren que quien apoye la democracia (acudiendo, por ejemplo, con toda inocencia y buena fe a la vigilia de ayer), apoya, necesariamente, a Correa (y viceversa). Este discurso, que descalifica, no solamente a la endeble oposición real, sino a cualquier oposición posible, como antidemocrática, es el mismo que sostiene Chávez: el discurso de la "democracia de partido único". Lo que es yo, estoy inmensamente interesado en ver cómo en la práctica funciona una democracia que exige, obligatoriamente, "respaldo" a un líder autoritario que ha demostrado incapacidad para cualquier tipo de diálogo. Al lado de esto, si funcionara, hasta la fusión en frío quedaría en simple anécdota.

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* "En ese sentido, (el director de SENPLADES) sostuvo que la concentración no es del movimiento oficialista Alianza PAIS, ya que, "es una marcha por la defensa de la democracia." "

Friday, October 15, 2010

Tu abrigo, demasiado largo

Tengo una nueva fan, allá en El Telégrafo en el Exilio (curioso efecto óptico: según el ángulo, uno no percibe ironía). Como todo lo que me sucede, fue augurado por los profetas. (No se rían: allá en España, conocí a un Guardia Civil retirado que perjuraba que el alza de los precios del aparcamiento del aeropuerto de Barcelona fue previsto por San Malaquías). Ahora, hay que ser frontales y reconocer que nos separa un abismo ideológico, o para ser más precisos, una diferencia de opinión insalvable respecto a la cuestión de si El Universo es un diario malo o malísimo. A ella, que decanta por la teoría superlativa, seguramente le alegrará más que a mí la siguiente noticia, que aparece, sorpresivamente, en esa misma fuente:

El Universo podría desaparecer dentro de unos 3.700 millones de años...

A quien le tiente la suposición de que estamos hablando de cosmología, la mayúscula lo dice todo: es el diario, El propio Universo, que estaría destinado a desaparecer, dentro de un plazo que sólo se le antojará largo a quienes nunca hayan escuchado un discurso de Fidel Castro. De modo que, celebrémoslo, el mayor diario ecuatoriano ya tiene fecha de caducidad.

Pero hablemos en serio. El redactor éste de astrofísico no tiene nada, pero aún así, algunos exiliados le agradecemos el esfuerzo. Claro que lo expuesto en el artículo no habrá sido noticia para los interesados en tales cuestiones, entre los cuales habríamos de contar al genial autor de esta letra, que anticipó en décadas al propio Hawking, sobre el efecto de los Agujeros Negros ("your overcoat is too long"), y a la ortodoxia actual sobre el Fin de los Tiempos, y de las Amigas de Negocios multilingües. Disfruten.


Llorar sobre leche derramada

El refrán inglés lo dice: no vale la pena llorar sobre la leche derramada. Pero tenía ganas, ayer, al ver en el noticiario cómo los productores botaban centenares de litros al alcantarillado en pleno Quito, en una "protesta" por la sobreproducción láctea.

En los años 80, lo que antes era la CEE, ahora UE, en lo tocante a sus políticas agrarias se anunciaba como una especie de sueño húmedo rabelaisiano, pues los turistas a ese continente que se hartaran del espectacular Lucerne tenían entonces la posibilidad de visitar, qué digo, de nadar en el Lago del Vino (Wine Lake), y de escalar la Montaña de Mantequilla (Butter Mountain), resbalosa como pocas. Claro que la existencia, en un mismo planeta, de tan obscena sobreproducción por un lado, y de hambruna y malnutrición por el otro, generaba controversias. Recuerdo que allá por el 86, podía ser, o el 87, cuando yo trabajaba de voluntario en el Citizens Advice Bureau (más o menos, Oficina de Orientación al Ciudadano, valiosa organización nacional independiente del gobierno dedicada a proporcionar información de todo tipo a quien la solicitara), recibimos la llamada de participar en la gran Intervención, que consistía en repartir mantequilla, queso y algún otro producto alimenticio sobrante, a pensionistas y familias de escasos recursos, labor que fue magníficamente organizado, con precisión militar. El queso ése, el Intervention Cheese, para ser de pobres no estaba nada mal. Claro que para no desbaratar los sagrados presupuestos de la política agraria europea, esos alimentos habían sido "comprados", forzosamente, por los gobiernos nacionales, en una acción de retaguardia destinada a salvarle el culo a tanto planificador incompetente rond-de-cuir que entonces había en Bruselas. Hoy, a los Lagos de Vino hace tiempo los sustituyeron los Ríos de Tinta que han resultado de los repetidos intentos de justificar lo injustificable, me refiero a la Política Común Agraria (CAP), que desde sus inicios provocó en Inglaterra una oposición implacable. De esa penosa burocratización de la producción agrícola, el imagen que me queda grabado en la mente es de algunos años más tarde, cuando fui espectador, junto con la población española, incrédula, de una alta funcionaria, creo que subsecretaria o algo así, del departamento agrícola de la UE, que en una visita a unas viñas de la meseta española cogió una aceituna de la vid y se la llevó a la boca inocentemente, como quien en su vida haya escuchado nombrar el oleuripeína. (En términos locales, digamos que es como querer llenar el depósito de su carro con crudo recién sacado de la tierra... y después ufanarse de ser "planificador petrolero").

A los que quisieran reemplazar la acción libre del mercado con planificación, decretos y directivas, uno tiene ganas de decirles: miren, señores, esto no es un juego. O nos demuestras, a contracorriente de toda la experiencia humana acumulada en el último siglo, que la burocracia puede repartir mejor y más eficazmente que el mercado los productos de primordial necesidad, o sacan sus sucias manos de la cadena de producción y fijación de precios, dejando que los que saben producir leche a buen precio lo hagan, y quienes no, se dediquen a otra cosa, que aquí de todo se necesita. Cuando tienes un niño al que hay que comprarle leche a diario (el Tony de frutilla, su pasión) y ves esos incontables litros desaparecer por las alcantarillas como si tal cosa, por el fracaso de la política de precios del gobierno, hasta se le vuelve a uno violento el lenguaje. Lo único que no hice fue llorar.

Wednesday, October 13, 2010

Ecclesiastical bullshit

Ya enlacé con el discurso de Stephen Fry en torno al catolicismo; también es destacable la intervención, en en mismo evento, de Christopher Hitchens, conocido por su mirada crítica a la obra de la Madre Teresa de Calcutta. De esa intervención, también asequible via YouTube, me llevé a modo de resumen una frase como la siguiente:

"La Iglesia no lidera en cuestiones morales; se queda habitualmente a la zaga de la sociedad civil, y sólo se adapta tardíamente a los descubrimientos de ésta en tales cuestiones."

Esto, en relación a la letanía, por así decirlo, de "disculpas" que en uno u otro momento han pedido altos mandos de la Iglesia Católica al mundo, en relación a episodios como la condena a Galileo, las Cruzadas, la Inquisición, el antisemitismo basado en el mito de una "raza deicida" (sólo repudiado por la Iglesia en los años 60, pero qué son casi dos mil años de persecuciones entre amigos, eh), la tortura y asesinato de "herejes" incluso en países donde no operaba el Santo Oficio, como en Inglaterra (cadena de búsqueda: Bloody Mary), la conversión forzada de los indígenas de paises conquistados por la espada, la práctica habitual de la censura, etc, etc. Sobre esas disculpas, Hitchens expresa dos críticas: primero, que llegan siempre demasiado tarde, no sólo cuando el mal ya se consumió sino cuando ya no queda posibilidad de reparación alguna; y en segundo lugar, que no convencen. Cuando alguien se disculpa, para inmediatamente lanzarse a decir "pero los demás son peores", la sinceridad de tal disculpa, o de algún genuino arrepentimiento, queda muy en entredicho.

Para muestra, un bocón. Leyendo este artículo, se me ocurrió pensar que, si bien a mi hijo de tres años no le dejaría solo con ningún sacerdote católico una media hora, con este articulista, José Mario Ruiz Navas, ni cinco minutos, pues en mucho menos tiempo que éste, el tal Ruiz Navas ya ha solucionado el problema de lo que él llama pederastia (violación de niños por parte de adultos, en buen cristiano) a su propia satisfacción, mediante el argumento implícito de que sólo es practicada por una minoría del clero. Sentado este "argumento", el resto de su artículo no vuelve a referirse al tema: para él, la oposición de la visita del Papa a Inglaterra sólo se puede atribuir a "intereses económicos" de "empresas farmacéuticas", "intereses geopolíticos", "grupos de poder", etcétera, todos envidiosos del "prestigio" de la Iglesia y de su máximo representante, y rebeldes ante sus estríctas enseñanzas en el campo moral y ético.

Ni se le ocurre al articulista que, ante el hecho demostrable de que Ratzinger, antes de ser Papa, se dedicó a ocultar escándalos de abuso infantil y a proteger a los culpables, cualquier padre o madre de familia en un país como Inglaterra tiene un excelente motivo, primero, por considerar de muy mal gusto una visita oficial de ese viejo disfuncional, desalmado y siniestro, y segundo, por protestar ante el dispendio que tal visita representa, que algunas fuentes cifran en 18 millones de libras esterlina, todo a cuenta del contribuyente, sin importar ni raza ni credo, por supuesto.

Lo que sorprende un poco más, es que Ruiz Navas ni siquiera se muestra capaz de leer lo escrito en las pancartas que acompañaban protestas como la que se ve en el video enlazado abajo. Nada de "queremos que se vaya el Papa para poder seguir tranquilamente practicando abortos", nada de "ese Papa me molesta, pues quisiera poder vivir una vida inmoral sin que nadie me diga nada"... Lo que sí dicen, y muy claramente, es que ese Papa OCULTÓ ABUSOS SEXUALES, y que ese dato debería ser considerado escandaloso. Y quieras o no, lo que nos dice la manifiesta incomprensión de gente como Ruiz Navas, ante la legítima repulsión por parte de madres y padres de familia ante tales hechos en paises como Inglaterra, es que la Iglesia que él representa sigue siendo un refugio, no para personas sensibles ante las exigencias de un moral superior, sino para seres disfuncionales y tremendamente retardados moralmente.


Sunday, October 10, 2010

Escuadrones de la vida

Hace unos años, a aquella misma amiga inglesa de los Myiopsittacus, le intentaba explicar lo que para mí era el proceso de escribir, tanto en prosa como en verso. "Empiezo, siempre, con un ritmo." Ella se sorprendió. "Querrás decir con un pensamiento." Bueno, eso también, pero muchas veces me encuentro con que el ritmo busca sílabas para sustentarse, y las palabras resultantes desvirtúan, o sustituyen, o adornan, o desarrollan el pensamiento de manera imprevista, a veces con resultados inspirados, a veces no (Dios nos libre de la altisonantería, el muzak del pensamiento). Por ejemplo, acabo de escribir un párrafo que desarrolla una idea hasta donde me siento capaz de desarrollarla. Quisiera terminar ahí, pero el ritmo no me permite: algo en mi cabeza insiste en añadir una frase más, que dé sensación de clausura. A veces esta molesta necesidad nacida de añeja tradición retórica deriva en redundancia, en énfasis simplista. A veces, en cambio, obliga a ser creativo, a dar y a pensar más de lo previsto. En el mejor de los casos, incita a un viaje de experimentación y de descubrimiento.

Creo que tiene algo que ver con esto mi preferencia por la poesía formal, que me aleja de la corriente free verse aún en boga en el mundo angloparlante. Las restricciones autoimpuestas no son sólo corsetería, para mí: son una disciplina que purifica tanto pensamiento como expresión. Y que conste que no estoy reñido con el movimiento free verse de que Eliot fue pionero, en su día. Sólo exijo de él que no se quede con esa enarbolada libertad, sino que con esa libertad haga algo. Que la aproveche para descubrirnos nuevos ritmos, algunos de los cuales, con el tiempo, puede que lleguen a sonarnos tan familiares como el del soneto shakespeariano. La innovación no es un fin en sí: es un proceso de descubrimiento, que inevitablemente arrojará tanto aciertos como fracasos, en esa estricta proporción que nos viene dada por la Ley de Sturgeon. El que, como yo, se aferra a las restricciones tradicionales en materia prosódica no es que rechace la innovación, sino que reconoce sus propios límites y se conforma con actuar dentro de ellas, para no perder tiempo en ambiciosas pruebas que no se siente capacitado para superar.

Es curioso: justo cuando pensábamos que estaba todo dicho, viene alguien y nos desbarata el carrito manzanero. Se han conseguido escribir millones, tal vez billones de canciones, usando solamente, salvo casos excepcionales, una gama de dos octavos y medio, es decir unas veinte notas diatónicas, a las que generosamente permitiremos sumar unas cuantas accidentales, pongamos una gama total de treinta notas con una extensión promedia de 32 compases. Son restricciones crueles que se prestan a la eterna y aburrida reiteración, al sampling; y sin embargo, en mi adolescencia había un concurso televisivo, Name That Tune, que alentaba a simples miembros del público no musicólogo a identificar una serie de canciones por sus primeras notas: en algunos casos, acertaban con las tres primeras (tocadas en piano, sin acompañamiento). Lo cual podría ser visto como un triunfo de la cultura canónica: se sabía de antemano que la canción tenía que pertenecer a ese cánon algo más reducido de melodías que habían traspasado cierto umbral de popularidad consagrada. Aun así, es impresionante lo que la ingenuidad humana es capaz de hacer con tan pobres materiales. No sólo crear una aparente infinidad de permutaciones, que se conocen como melodías, sino conseguir que algunas sean instantáneamente identificables, más allá de todo intento de adaptarlas y cooptarlas en otros proyectos.

Menciono el caso de la música porque, como compositor de canciones, uno se acostumbra fácilmente a esa idea de que no hay nada realmente nuevo bajo el sol sostenido. Una brizna de melodía se te ocurre, o una secuencia armónica interesante. Dices: sí, eso tiene potencial, voy a aprovecharlo. Pero en el fondo (o no tanto) sabes que no acabas de crear nada, sino simplemente de recordar algo. Si sabes exactamente a qué te suena esa serie de acordes, entonces ya te puedes ir haciendo a la idea de ser un vulgar plagiador, o en el mejor de los casos un ocurrente fabricante de pastiches. Si tienes la suerte de tener, como yo, una memoria alcoholizada y prácticamente inservible, entonces no recordarás dónde escuchaste esos acordes: pero sí, que alguna vez los escuchaste. Y sigues adelante porque, total, en música ya se sabe: todo ya se ha tocado y cantado, lo único que queda es reciclar (o ser Stockhausen o Alban Berg, destino deprimente como pocos).

Claro que para el lego aficionado a la música popular, no quedará tan claro lo difícil que es ser realmente innovador en este campo, pues para él, la innovación consistirá en el atrevidísimo peinado del cantante, o en lo puntiagudo del sostén Gaultier de la diva. Por eso es bien triste esto de tener cuareeenta y nueeeve, pues uno ha visto ya demasiadas veces los mismos flequillos pioneros de la nueva moda, las mismas vueltas a las mismas raíces, las mismas actitudes pretendidamente rebeldes, reivindicadores de una altiva Weltschmerz o de una cínica posmodernidad, que culminan en, OMG, un pezón fugazmente captado por una cámara de TV (fin de la civilización as we know it?).

¿O será que con la edad, uno pierde la capacidad para reconocer lo realmente innovador?

Yo tengo mi santuario de innovadores "recientes", de pioneros y descubridores, como cualquiera, sólo que los míos no son tan recientes, y forman una especie de hampa creativa muy poco respetable, teñida de vulgaridad y de hongosidad por doquier.

En películas, por ejemplo. Claro que soy amante de las clásicas, pero a veces, tengo que reconocer a pesar mío que las que más me han influido en el sentido de enlazarse con mi vida cotidiana y sugerirse como instrumentos para interpretar la experiencia, no son de lejos buenas películas, sino que, tal vez por accidente, el realizador en ellas tuvo una inspiración, se le ocurrió algo nuevo y original, y esa fugaz originalidad (si de eso se trata) caló hondo en mí. Tal sería el caso de The Fly, me refiero al remake de Cronenberg, que es apenas un remake pues cuenta otra historia muy distinta a la original. Cada vez más echo mano de esa película, sobre todo la escena del "museo de historia natural" en el cuarto de baño, la lenta disolución del cuerpo humano, para glosar mi propia experiencia del envejecimiento y de la enfermedad. Hay algo despiadado en esa película, una fijación obsesiva con la mortalidad, el decaimiento, la degeneración, perseguida con una saña que no he visto en otra película hasta la fecha. Me sirve.

Esta noche estuve escuchando el White Album, casi lo mejor de los Beatles, y me quedé, para variar, con la canción Martha My Dear. Se ha repetido hasta la saciedad que los Beatles son producto de un oido afinado, no tanto al rock 'n' roll de los 50, ni al skiffle, sino al vodevil y otras corrientes de música popular de menor auge comercial. El White Album se complace en mostrar enorme variedad de géneros, pero tiene una vena nostálgica muy definida y algo sorprendente, con elementos de folk tradicional, de music-hall y hasta de ragtime veintañero. Martha My Dear es una canción bien curiosa, que arranca con un estilo piano-rag de una simpática ingenuidad, para luego lanzarse a derroteros armónicos apenas explorados, en esas fechas, por Bacharach, y que luego servirían para lanzar la carrera de McCartney como compositor en solitario. Todo el McCartney pos-Beatles queda resumido en esa canción: las cadencias ricas en novenas y undécimas con sabor a muzak (música para supermercados y ascensores), los plomizos ritmos de marcha pretendidamente naïfs, la sabia combinación de una instrumentación puro music-hall con guitarras eléctricas, la ostentación de un talento melódico que reune fluidez y parsimonia, y ese aire resueltamente optimista e infantil que remite a la personalidad del compositor. También me sirve.

En parte, me sirve porque recuerda que se puede crear sin innovar. Nada en esa canción es nuevo: todos los elementos dispares que la conforman tienen su historial. (De paso, recordemos que McCartney confesó haber escrito Let It Be tras escuchar Bridge Over Troubled Water, de Simon & Garfunkel, y quedarse verde de envidia. Es uno de esos datos que uno preferiría no saber, pues invita a la comparación, de la cual Let It Be sale algo mal parado). Lo que es original no es ni el ritmo, ni la melodía, ni la instrumentación, peor la letra; lo que es original es la forma de combinar todo eso, en algo que se resiste a quedar como simple pastiche, sino que cobra vida propia. Lo que nos recuerda que hasta el Doctor Frankenstein tuvo que esperar ese rayo que diera vida a lo que antes era simple ambición. Lo nuestro es simplemente ensayar yuxtaposiciones, y esperar que de ello salga algo que respire.

Los escuadrones de la vida aguardan en alguna esquina de tu ciudad. Si te apuntan, resígnate a tener una idea nueva, la que puede cambiar tu vida, o dártela.

Friday, October 8, 2010

Lies, damned lies, and statistics



Entre las recientes novedades de blogger.com, destaca la página de estadísticas que permite al bloguero catalogar las visitas al blog, numéricamente, por países, por navegadores, y hasta indica qué cadenas de búsqueda en Google se realizaron para dar con tu página. Así, he podido comprobar que por lo menos un usuario vino a parar acá tras introducir en Google las palabras "chicas lindas gorditas follando en el servicio", lo cual fue para mí una sorpresa pues no recuerdo haber tratado detalladamente ese tema, por no menos no con la seriedad y la extensión que se merece. (Lo menciono para que me sirva de recordatorio de un tema pendiente de análisis.) Por otra parte, el gráfico que reproduzco arriba me pareció digno de comentario. Un blog de muy discreta audiencia, el día 30 de septiembre, súbitamente se vuelve popular: ¿por qué? La respuesta me parece evidente: ante la frustración de la censura, la gente se habrá volcado al Internet para intentar enterarse de alguna realidad de lo que sucedía más allá de las vaciedades emitidas por la cadena oficial. Mi hipótesis: quien tenga un blog que trate, aunque de modo somero, del cotidiano vivir en este país, tendrá en sus estadísticas ese mismo pico en esa misma fecha. De ser cierto, sería interesante yuxtaponer tal dato con las aseveraciones de los portavoces gobiernistas, a efectos de que los únicos que lamentaron la censura ese día fueron los desalmados capitalistas propietarios de los perfectamente prescindibles medios corruptos de siempre.

Myiopsitta monachus

Y pensar que fue hace solamente 12 años. Iba en el tren de las FFCC (Ferrocarriles Catalanes: moderno y rápido, muy buen servicio, sin duda debido a la situación de competencia existente con la RENFE, que también te llevaba de Terrassa a Barcelona por otras vías). Mi compañera en esa ocasión, mientras pasábamos al lado de un huerto, perjuró que había visto un perico.

Cómo va a ser perico, ¿qué se cree esta inglesa, que España está en el trópico?

Fue perico. Al cabo de un año, eran espectáculo corriente en Barcelona, tanto como en su Argentina natal. Un año más, y dominaban los parques y espacios verdes en Terrassa. Eran simpáticos, ruidosos, dicharacheros, básicamente pacíficos. Como tantos migrantes económicos, compartían nido. Yo les hacía fotos cuando se posaban en mi antena de televisor, para mandar a los familiares en prueba de que vivía, no en Europa, sino en un paraíso exótico. (África empieza en el Pirineo.)

No me consta que hayan incidido en el Producto Interior Bruto de España, para bien o para mal. Pero trajeron mucha felicidad. Para mí, la definición de la felicidad sigue siendo ésa: un buen vino tinto, un plato de sepia a la plancha con patatas bravas, una mujer bonita y sucia, un libro de versos, un cerezo lleno de Myiopsitta o de Brotogeris.

Claro que había quienes se hacían cruces ante tal incontrolada inmigración, irresponsable procreación, y atentado a las normas civilizadas que dictaban que los aves se tenían que vestir siempre de plumas pardas.

Wednesday, October 6, 2010

Ocultando neuronas

Esto ya se vuelve aburrido. Pienso abstenerme un tiempo de comentar las tonterías de los propagandistas gobiernistas; hay otros temas más interesantes que la escena política, macabra y enfermiza, de este país, y su amarillento reflejo en los medios. A modo de salvo de despedida, entonces:

Estimado Xavier Lasso:

si no te gusta lo que encuentras publicado o lo que ves o escuchas en algún medio, o en diversos medios, de este país, se considera una buena práctica periodística (en serio, deberías probarlo) citar aquel artículo o programa que quieres sujetar a crítica, o por lo menos especificar nombres de medios o de periodistas. Realmente, dan pena y algo de vergüenza ajena formulaciones como las siguientes:

... los grandes medios, grandes por su acumulación capitalista ...
... Esos grandes medios, de la derecha, grandes en sus afanes de lucro ...
... Esos medios, con fuerte tradición golpista ...
... La “prensa libre e independiente” ...
(x 2)
... Esa prensa, cuyo modelo de periodismo les viene dado del norte ...
... esos medios, los de la gran prensa ...


En fin, si se gastan casi medio centenar de palabras en un artículo corto para calificar a unos "medios" que en ningún momento se nombran, lo que el lector colige es que el escritor tiene temor de nombrarlos, y prefiere la insinuación a la acusación directa y frontal. Peor, la repetición cuasi obsesiva de "grandes", y los cómicos intentos de minimizar el alcance de esta palabra, parecen delatar algún tipo de complejo de inferioridad. Si hablas con alguien que constantemente se refiere a su "vecino rico", y de vez en cuando agrega "...pero sólo es rico por lo que ha robado", uno se forma la idea de que, sea verdad o no lo del robo, lo evidente es que la riqueza de ese vecino es motivo de una obsesiva tristeza y desazón (por no decir envidia) de parte del interlocutor. Aquí, nos enteramos con algo de sorpresa de que la "grandeza" de esos medios que no se especifican no atañe a otra cosa que a su "acumulación capitalista" y a sus "afanes de lucro". Lo cual invita al lector, inevitablemente, a preguntarse si habrá en este país algún caso de un medio que haya conseguido acumular inmensas riquezas, y que ambicione abarcar aun más, mediante alguna novedosa vía que no sea la de la popularidad, es decir, que sea "grande" económicamente pero endeble en lo referente a números de lectores o de audiencias. Y de no ser así (y ningún ejemplo me viene a la mente), resulta cuando menos llamativo que el articulista gaste tanta tinta en intentar negar lo evidente: que si un diario, pongamos por caso El Universo, es "grande por su acumulación capitalista", será porque primero ha sabido ser "grande en número y fidelidad de lectores" (ya sé que el 80% o más de los ingresos de los diarios es por la publicidad; pero los sabios leyes del mercado niegan esos pingües ingresos por concepto de publicidad a órganos que sólo son leídos por clientes de la SRI medio muertos de aburrimiento: lógica cruel que no será ajena a cualquier directivo de El Telégrafo, por supuesto). El hecho de que la actual popularidad del gobierno no se refleja en una correspondiente popularidad de sus medios falderos, como El Telégrafo, y de que los medios más populares hoy en día son antigobiernistas, se evidencia aquí, entonces, como motivo de profunda tristeza y frustración para el escritor.

Lo siento, pero ustedes deberían escribir mejor. Así funciona eso de la popularidad: uno se hace una audiencia dándole al público lo que ellos quieren, y no aquello que en tu opinión "les conviene". A mí me parece que a la población entera del Ecuador les conviene, y mucho, leer este blog; pero el mercado de la blogosfera parece no estar de acuerdo conmigo. A mí me sirve de lección de humildad; a ti, señor Lasso, parece que no, pues lejos de congratular a los Medios A Los Que No Hay Que Nombrar (en lo sucesivo, MALQNHQN) por su éxito de audiencias, lo tuyo parece ser minimizar ese éxito a como dé lugar, hasta con insinuaciones tan ridículas e infantiles como que su modelo del periodismo "les viene dado del norte". ¿De qué norte nos hablas? Acaso el modelo de El Universo viene de ¿Esmeraldas? ¿De Kingston? ¿De Managua? ¿Me estoy acercando? ¿De Quebec? En fin, se apreciaría algún dato más sobre esta nueva teoría del modelo de periodismo de nuestros medios... a no ser que lo del "norte" resulte una manera cobarde y pusilánime de dar a entender que los medios de aquí obedecen consignas de Washington, en cuyo caso te sugiero, amigo Xavier, que consultes con tu Presidente (o con tu propio diario) antes de explayarte demasiado con semejantes teorías de conspiración, ya que, por el momento, hasta el propio Correa las encuentra un poquito fuertes de sabor.

O por lo menos, si quieres revelarnos que Emilio Palacio es empleado de la CIA, adelante, pero dedícale un artículo entero y concédenos algo como un poco de precisión, argumentos y evidencias. Entre gente civilizada, es lo mínimo. En serio.

Por otra parte, está muy bien, lo encuentro excelente, que pongas la frase "prensa libre e independiente" entre comillas, eso se llama sneer quotes y puede ser un recurso muy eficaz, pero de nuevo, la buena práctica periodística desaconseja el uso de tal recurso en casos donde carece de justificación palpable; tarea que le corresponde al propio articulista, en este caso, a ti. Demuéstranos que la prensa que se autodenomina así realmente no lo es... y a ser posible, para evitar comparaciones incómodas, que la independencia de esa prensa ni siquiera supera a la nula independencia de un diario faldero del gobierno como El propio Telégrafo. Si no, entonces con estos sneer quotes el autor se marca un definitivo autogol, pues lo único que dicen al lector es que la mayor independencia de los columnistas de El Universo o El Comercio, diarios que por lo menos no han derivado todavía en blogs de columnistas exiliados, es otro motivo más de tristeza y de rabia por parte del acomplejado escritor.

Ahora, en cuanto al meollo de la cuestión, parece ser que lo único que se les critica a esos MALQNHQN es que no se doblegan ante a versión oficialista de lo sucedido el 30 de septiembre. Ahora, esto te va a resultar tremenda noticia, estimado Señor Lasso, así que presta atención: se puede estar de acuerdo al cien por cien con la versión oficialista sin que la existencia de versiones distintas te produzca siquiera el más leve dolor de cabeza, o de garganta, es más, hay personas en el mundo que hasta (no lo vas a creer) se alegran de que no todo el mundo piense como ellos. Esas personas se llaman (según las latitudes) demócratas, o a veces liberales (sin el neo, ojo), y a menudo se les escucha citar la frase tan famosa de Voltaire, ésa que de no estoy de acuerdo con lo que dices, pero lucharía a muerte por defender tu derecho a decirlo. Algo, reconozcámoslo, muy diferente de lo que encontramos aquí, que viene a ser algo como no estoy de acuerdo con lo que dices, y si no rectificas y dices lo mismo que yo, te acusaré de ser pagado por Washington (perdón, por el norte), de ser golpista, de tener afán de lucro (terrible cosa, el lucro), de "inventar historias" y ser tramposos. Lo cual no estuviera tan mal si pudieras, por lo menos, dar sustento a alguna de estas acusaciones.

Es triste, por lo menos para alguien que haya viajado un poco, observar tanta intolerancia, tanta incomprensión necia y provinciana ante el supuesto papel de una prensa libre: el que (pace Betty La Fea) no es "decir siempre la verdad" (algo sólo factible en un universo simple, poblado por verdades evidentes e inconfundibles, el cual no es el nuestro), sino intentar llegar a la verdad mediante la investigación, la crítica, el escepticismo, sobre todo respecto a todo lo que provenga de los gobiernos, que la historia demuestra ser los entes más fecundos en mentiras que la humanidad hasta la fecha haya inventado.

En términos simples: entre adultos, un diario que publique versiones oficiales sin cuestionarlas sólo es apto para tapizar jaulas de periquitos. Si esta noción del periodismo independiente es cosa "del norte", pues viva el norte, viva Esmeraldas y el Canal de Panamá.

Pero parece ser que esos diarios "del norte" olvidaron algo:

¿Quién, entonces, paralizó, antes de que se desaten los acontecimientos en el Regimiento Quito, el aeropuerto de Quito?; ¿quién intentó, con menos éxito, lo mismo en Guayaquil?; ¿por qué las hordas de asaltantes salieron organizadamente, bien movilizadas, a crear el caos en ciudades como Guayaquil?; ¿qué hacían al interior de ese mismo regimiento militantes de Sociedad Patriótica, partido de ex militares y policías, y quizá formados en escuelas militares estadounidenses?

Brevemente: los manifestantes (para crear desorden y llamar la atención). Los manifestantes (ídem). Los asaltantes salieron, seguramente, con el fin de asaltar. No me consta que fueran "bien movilizadas", a menos que el hecho de caminar sobre las dos piernas es "movilizarse bien". Lo que hacían al interior del regimiento militantes de SP es probablemente lo mismo que lo que hacían los militantes de otros partidos, o de ninguno. Si hay una ley que prohiba que se pueda ser policía y a la vez militante de SP, se agredecería detalles o recordatorio al respecto. También se agredecería datos que justifiquen la especulación de que los militantes de SP se hayan "formado en escuelas militares estadounidenses", asimismo, una explicación de lo que hay tan terrible en eso.

Realmente patético, en fin. Todas estas preguntas son legítimas, desde luego, y soy el primero en reconocer que aquí lo que hace falta es una investigación independiente, seria, de lo ocurrido. Pero resulta que, según la lógica del artículo, lo que se intenta con estas preguntas no es desbaratar o rebatir ninguna teoría más o menos peregrina presentada por los MALQNHQN, sino apoyar una teoría propia del oficialismo, la del "golpe de estado", y resulta demasiado evidente que aunque contestemos a todas estas preguntas con las respuestas oficiales, todavía no tenemos, ni de lejos, material suficiente para construir una teoría fehaciente de golpe de estado, pues nos faltan los elementos primordiales: una estrategia, y un líder dispuesto a asumir las funciones de jefe de estado, de dictador. Lucio estaba en Brasil, y su hija arriesgó su vida para salvar al Presidente. No cuaja. Hasta la fecha no nos han dado otro nombre... y tampoco nos han dicho de qué manera se supone que los golpistas pensaban hacerse con el poder, sin haberse hecho siquiera con los canales de televisión, ni con los almacenes de municiones, ni con el apoyo popular, al cual nuestros amotinados incluso se dieron el lujo de desdeñar en alguna ocasión. La teoría golpista no da mucho de sí, y en la ausencia de más elementos de prueba, es lógico que los MALQNHQN barajen otras explicaciones. De nuevo, lo que sorprende de este articulista, no es que rechace las versiones alternativas, sino que lo hace con tanta saña y mala fe y con tan pocos argumentos y evidencias que apoyen su propia versión. Esto ya es el colmo:

"seguramente con la participación de oscuros intereses externos"

Para cualquier periodista mínimamente avezado, "seguramente" es una palabra prácticamente proscrita, pues su uso revela que el escritor se siente cualquier cosa menos seguro. Es una confesión de completa carestía de evidencias y de argumentos. Aquí, sencillamente da pena.

Por último, la referencia obligatoria a la censura de los medios, con la consabida justificación:

La “prensa libre e independiente” considera que atentar contra la vida de un presidente, someterlo a esos criminales vejámenes, no justifica un estado de excepción, contemplado en la Constitución, y que también afecta a los medios. Dejarlos sueltos, en medio de lo peor de la crisis, habría sido irresponsable, porque la “prensa libre e independiente” habría hecho de las suyas.

Casi sobra decirlo, pero por si acaso, ahora es de conocimiento público que el estado de excepción dictado por Correa no "afectó a los medios", pues la censura ni siquiera fue mencionada como posibilidad en tal decreto (sin duda por temor a la reacción internacional), cuando la Constitución explícitamente dispone que cualquier censura dentro de tal estado de excepción tiene que justificarse por escrito en el mismo decreto. Por si acaso, reproduzco abajo un comentario que dejé en El Telégrafo en el Exilio que explica el hecho con más detenimiento.

La censura, por ende, fue ilegal, y nada lo justifica. (Y la comparación con el 11-S es otro own goal sorprendente, pues en ningún momento el gobierno de EEUU obligó a los medios de ese país transmitir una única señal gubernamental, peor todavía, una serie de loas y panegíricas del Presidente de ese país. La comparación, en verdad, es elocuente, pero no en el sentido que el autor quiere.)

El autor termina su asalto a los MALQNHQN con el sorprendente y simpático reconocimiento de que la base de toda su teoría paranoica apenas es otra cosa que "sólo olfato"... pero no sin antes instar a no "ocultar evidencias". Me parece perfecto. Ojalá este mensaje llegue a quienes tendrían que llegar, a los que nos quieren ocultar el hecho demostrable de que la visita de Correa al cuartel de policías fue una terrible irresponsabilidad que marcó el desenlace posterior de los sucesos, con muertes evitables incluídas, y que las acusaciones ya lanzadas (intento de golpe de estado, implicación de Lucio Gutiérrez) no han sido aun demostradas.

Con estas reflexiones, me despido de El Telégrafo un tiempo. Hasta para la más malsana obsesión hay límites. Para mi próxima hazaña, pienso escribir algo sobre los pericos cachetigrises barcelonenses.


(EXTRACTO DE UN COMENTARIO EN OTRO MEDIO)

La constitución, efectivamente, precisa que el Jefe de Estado puede decretar el Estado de excepción, y prosigue: "El decreto que establezca el estado de excepción contendrá la determinación de la causal y su motivación, ámbito territorial de aplicación, el periodo de duración, las medidas que deberán aplicarse, los derechos que podrán suspenderse o limitarse y las notificaciones que correspondan de acuerdo a la Constitución y a los tratados internacionales."

Ahora, le invito a repasar el decreto de estado de excepción emitido por Correa ese día: puede encontrar el link en la página de decretos http://www.sigob.gov.ec/decretos/ .

Inmediatamente verá que el Presidente no especifica, tal como exige la Constitución, la censura previa de la información entre la lista de "las medidas que deberán aplicarse, los derechos que podrán suspenderse o limitarse..." (También llama la atención que el causal del decreto se refiere como una POSIBILIDAD de que se produzca "grave conmoción interna" en un futuro, cuando la Constitución requiere que tal estado ya sea una realidad. Pero ésa es otra cuestión.)

De modo que la suspensión de la libertad de los medios no era constitucional ni legal. Que fuera "necesaria" o no, ya es una cuestión más subjetiva; en mi blog he dedicado todo un artículo a esa cuestión, al cual remito para no alargarme.

Over and over and over

Si esta canción no te hace despertar al gato con tus carcajadas, es que no tienes gato.

Tuesday, October 5, 2010

Cierto Mamón

Tengo una cuñadota viuda, que reside en una casa discretamente destartalada en una de esas ciudadelas exclusivas de la Vía Samborondón. Tuvo la doble suerte, única en su extensa familia, de casarse con un hombre rico y enfermo: ahora vive de las mensualidades provenientes de los familiares de éste, en consideración de los niños. Un día, en una reunión familiar en Yagüachi, a mi esposa se le ocurrió preguntarle educadamente al mayor de éstos, a qué colegio asistían.

- Ssirtomammó - contestó el niño, al cabo de una breve pausa y con apariencia de incomodidad.

Mi esposa se quedó algo perpleja. - ¿Cierto Mamón - ? repitió, con cara de querer convencerse de haber escuchado antes tan ilustre nombre de institución educativa.

- Sirtomamó - insistió el niño, con todo el aire resignado de haber tenido que lidiar en otras ocasiones con parecida incomprensión. En ese momento a alguien se le ocurrió ir a buscar una hoja informativa del colegio.

- Ajá -, interrumpí, mirando por encima del hombro de mi mujer. Se llama Sir Thomas More.

- Essso -, dijo mi esposa, visiblemente más relajada. - Cierto Mamón.

Sobre ese cierto mamón que fue Sir Thomas More, algo aprenderán en el primero de estos clips, v.gr., que gustaba de torturar a aquellos ingleses que habían cometido el pecado de leer la Biblia en su propio idioma, eso es, cuando no estaba demasiado ocupado siguiendo esa trayectoria de turbulento conflicto politiquero con la realeza que le valdría, unos siglos después, la canonización y el título de patrón de los políticos. También aprenderán (si quieren) que uno puede ser miembro de un movimiento que goza de más de un billón de seguidores a nivel mundial, que aplasta numéricamente a sus rivales más cercanos, que tiene un líder (tb. jefe de estado) acostumbrado a un vasallaje y a una devoción sin parangón, y aun con todo esto... estar terrible, terriblemente equivocado.

Y no lo digo tanto por lo de la encuesta de Santiago Pérez que esta noche nos proporcionó la, para mí, maravillosa y alentadora noticia de que, pese a todo, pese a toda la artillería de obscena y ubicua indoctrinación a la que nos hemos acostumbrado durante cuatro años, y aun pese al guión patéticamente victimista montado estos últimos días, todavía queda un 25% de ecuatorianos de pensamiento libre y crítico (¡qué maravilloso país! pensé). Más porque el tema, el del papel actual de la Iglesia Católica, es serio, da de sí, y a mi juicio, es tratado aquí con honestidad y pasión.

(No es, precisamente, el money quote, pero es una joya discreta, cerca del final: Who could possibly quarrel with a Quaker?)



Sunday, October 3, 2010

La cadena que salvó el estáto'scuro

Acabo de topar con uno de esos blogs que provocan, pero no admiten(,) comentarios. [Fe de errores: quien no admite comentarios es la autora, no su blog, tal como ella misma precisa en su comentario a esta entrada.] La autora del artículo, una tal Ileana, aparentemente una periodista (?) ecuatoriana (?) residente en Buenos Aires, confiesa que "hace tiempo que quiere escribir guarradas", y, fiel a tal deseo, expresa lo siguiente:

Con el pasar de las horas estoy más segura de que, por más aburrida, predecible y oficialista que haya sido la cadena de radio y televisión obligatoria de la tarde del 30 de septiembre, fue la decisión fundamental que salvó la democracia ecuatoriana, y evitó que haya más muertes, incluida la del presidente.

Si esto lo hubiera escrito algún asambleista de AP, no me molestaría en glosarlo: que las ovejas balen no es noticia. Pero es triste constatar que alguien que se autodefine como "comunicadora social" (interpreto: periodista, aunque podría significar también repartidora de chismes en Facebook; no tengo paciencia para investigar el tema), y que según su perfil ni siquiera reside en el país, haga eco de semejantes barbaridades. En fin, he aquí los argumentos presentados en apoyo a tal teoría (los numerales son añadidura mía):

1 - Desde la mañana los medios que trasmitieron en vivo la revuelta en Quito le dieron micrófono a policías encapuchados que llamaban directamente por esos medios a la rebelión en otras ciudades. Pensar que esas imágenes y voces no encendieron más la llama de los acontecimientos por venir es desconocer lo más elemental de la comunicación de masas. Algo había que hacer para remediar en algo esta situación.
2 - Ya con la policía en huelga y los saqueos a la orden, una carta blanca para que los medios privados los trasmitieran los robos y desastres en vivo, cada cual con su “estilo único”, hubiera agravado y multiplicado el terror social a niveles inimaginados. Ese es un riesgo que yo no hubiera tomado jamás.
3 - No creo que hubiera sido buena idea (de nuevo, para mantener la democracia y evitar muertes) permitir que los sublevados (criminales ya a esas alturas) sigan hablando en vivo al país y hacia ellos mismos, igual razonamiento con la oposición que pedía la renuncia de presidente o la amnistía para los raptores.
4 - Desde mi ignorancia en estrategia militar y toma de rehenes supongo que no es lo idóneo trasmitir en vivo un operativo de rescate ni a sus múltiples interpretadores o comentaristas.
5 - Con el operativo ya en marcha, y el apoyo del ejército asegurado se cortó la cadena y los canales y radios volvieron al en vivo, y ya para el noticiero de la noche fueron libres de trasmitir lo que quisieron de su cobertura del día. La tan mentada “censura” fue simplemente una prohibición momentánea, necesaria, técnica y sobretodo legítima en tales circunstancias.


Antes de repasar estos argumentos, constatemos que el artículo, y alguno de los propios argumentos aquí presentados, descansa sobre ciertos supuestos, que se amplían en el resto (no citado) del artículo. Primero, que "el bien común", y algo que la autora denomina "la democracia" están por encima de la libertad de expresión, tanto individual como colectiva. Y segundo, que las personas que están con poder de decisión en circunstancias como las referidas tienen tanto la capacidad como la obligación de interpretar a su manera y a su libre albedrío ese "bien común", sin tener en cuenta ningún marco legal ni constitucional. Tal vez sobra decir que no comparto dichos supuestos. Para mí, desde el momento mismo en que alguien se toma la atribución de ser árbitro en exclusivo del "bien común", por encima incluso de las leyes y de la Constitución, y desde el momento en que una persona le arrebata a otra, impunemente, la libertad de expresarse, ya no vale hablar de democracia, pues desde ese mismo momento lo que hay es simple y llanamente tiranía. Y decir que esa tiranía fue de corta duración, y que la democracia se volvió a establecer aquella misma noche, es como si el ladrón que acaba de vaciar tu casa te dijera: bueno, el robo ya terminó, ya no te estoy robando: ¿de qué te quejas? Lo que se quitó ese día, no nos ha sido devuelto y nunca lo será: pero sobre este aspecto de la cuestión comentaré más adelante. Veamos esos argumentos:

1. Los canales no gubernamentales transmitieron, dolosa e irresponsablemente, las llamadas a rebelión de unos cuantos policías encapuchados, lo que "encendió más la llama de los acontecimientos". "Algo había que hacer al respecto", o sea, callarles como sea. Con estas palabras, por lo menos podemos tener la certeza de que si algún día esta tal Ileana llega a tener titularidad de un medio de comunicación, lo que no encontraremos en ese medio es ningún tipo de información, y menos de comunicación, salvo aquello que nuestra querida censora haya determinado como incapaz de provocar cualquier tipo de reacción imprevisible. Que Al Qaeda, por ejemplo, esté conspirando para atentar en Europa, sería algo completamente inadmisible como noticia, pues si permites que circule tal información, ¿quién sabe cuántos terroristas en potencia lo interpretarán como una llamada a las armas?

Claro que el argumento no es nuevo. Allá por los años ochenta, si recuerdo bien, en el Reino hUnDido se aprobó una ley cuya intención era negar a los terroristas "el oxígeno de la publicidad", en palabras de la Thatcher. Una de las disposiciones de esta ley fue prohibir que la voz de cualquier representante de la IRA se pudiera escuchar a través de señales de televisión públicas y privadas. ¿Cuál fue el resultado? Simplemente, que la misma BBC transmitía rutinariamente los pronunciamientos más relevantes de Gerry Adams y Cía, con la filmación intacta y un actor doblando la voz del terrorista en cuestión. Es decir, fue una farsa... inevitablemente, pues la elección era entre informar, o resignarse a un nivel de censura mediática propio de una dictadura de los años 30.

Pero lo que salta a la vista aquí es que para llegar a esa conclusión de que "algo había que hacer al respecto", primero uno tiene que haber traspasado ese Rubicón que separa la tolerancia y el autoritarismo. A un lado de ese ancho río están los que, aunque posiblemente preocupados por lo que escuchan y lo que tienen que transmitir, recuerdan en todo momento que su criterio es solo eso, su criterio, la de una persona como cualquier otra, capaz de equivocarse, y que es responsabilidad de cada individuo llegar a sus propias determinaciones respecto a cualquier información que recibe: creerlo o no creerlo, actuar o no.... Al otro lado, los que en su mente ya llegaron a la conclusión de que a ciertas personas no se les puede permitir el acceso a ciertas informaciones, pues no tienen suficiente capacidad crítica (según la autora, se trata de "chapas manipuladas", "un mix de lumpen", etc), lo que hace necesario filtrarles la información, sea por su propio bien, sea por el sempiterno bien común.

Que esta autora se plante tan decisivamente al lado de los autoritarios, le garantizará una próspera carrera de asambleista de AP, si alguna vez se le llega a presentar la tentación. Pero tengo la sensación de que, aun así, esa auténtica ingenua no es capaz de vislumbrar siquiera el alcance lógico de sus propios argumentos.

Si "algo había que hacer" (según criterio infalible de nuestros gobernantes, o de la propia Ileana) respecto a esas llamadas a la rebelión por parte de los chapas manipulados, de buen seguro que "algo habría que hacer" también al respecto de ciertas desvergonzadas blogueras que publican fotos de mujeres en minifaldas tomando cerveza de botella, ¿no es cierto? Miremos más allá de nuestra parcela: supongamos, para el caso, que somos Aminta Buenaño. Por simple sentido de responsabilidad social, no podemos permitir que se haga apología de la intoxicación etílica, y (mucho peor) de las nalgas exuberantes, a través de un medio público como es el Internet. ¿Adónde llevará todo eso, si no se controla de alguna forma? Lo mejor, entonces, sería que las páginas de Internet, blogs incluidos, sean sujetas a censura gubernamental como en Arabia Saudita. "No, pero..." Nada de peros. Si se admite que el gobernante puede juzgar, al margen de la ley, que un discurso cualquiera es demasiado peligroso, entonces ya no tenemos argumentos contra la censura caprichosa de cualquier gobernante de turno, sea de derechas o de izquierdas. Es aterrador ver cómo alguien puede entregar sus libertades básicas tan alegremente sin pedir siquiera nada a cambio. (Tal vez eso de vivir en Buenos Aires ayuda un poquitín.)

Claro que contra eso me va a alegar que soy demasiado ingenuo yo mismo, al suponer que lo que esos canales privados transmitían era simple información. El mismo artículo dice:

"Sabemos que una estructura es una selección de eventos dispuestos en cierto orden con el objetivo de causar en el espectador un estado emocional determinado."

Es decir: lo que se censuró no era la información en sí, sino la estructura, el guión, el intento de manipular a la audiencia con propósitos que podían haber sido simplemente comerciales o sensacionalistas, o tal vez más siniestros y protervos. Pues sí, evidentemente, existe siempre esa posibilidad. No creo que ninguno de los canales de TV ecuatorianos haya tenido, ese día, una agenda secreta encaminada a suscitar desorden y caos, fomentar la rebelión y derrocar al Presidente. (Si alguien cree que sí, se agradecerían evidencias; mi propio escepticismo al respecto se basa en el corto tiempo que transcurrió desde el sorpresivo inicio de esa rebelión, insuficiente, a mi ver, para que tal agenda se haya urdido y puesto en práctica a alto nivel.) Pero en todo caso, aunque haya sido así, no perdamos de vista el siguiente hecho, que calificaría de elefante en la sala: el gobierno hace exactamente lo mismo, y no solamente ese día, sino todos los días. En la medida en que el ser humano es manipulable a través de los canales de información y entretenimiento, mediante la imposición de "estructuras" ideadas con el fin de "causar un estado emocional determinado", en esa precisa medida fuimos manipulados ese día por el canal estatal, y seguimos siéndolo todo el resto de los días de igual modo. Supongo que nuestra Ileana admitirá ese hecho sin mayores dificultades; pero, seguramente insistirá, hay manipulaciones "buenas" y "malas". Si el gobierno nos impone una "estructura" a través de su propaganda, es una que favorece la libertad, la democracia, la igualdad, la paz social: eso, porque actúa según unos valores que remiten en último término al bien común. Los irresponsables de Ecuavisa, en cambio, sólo se preocupan por los ratings. En eso, nuestra Ileana está perfectamente de acuerdo con la línea de Correa y compañía (no será que escribe para El Telégrafo, bajo otro nombre?) y perfectamente en desacuerdo conmigo: pues yo creo que lo que el gobierno se preocupó de salvar ese día, a través de la censura, no era precisamente ni la democracia, ni el orden, ni el bien común, nada de eso, sino su propio pellejo. ¿Por qué digo eso? Pues porque según el propio argumento de Ileana, si no quieres más violencia, lo primero que debes de hacer es llamar a la calma y abstenerse de echarle más leña al fuego, de transmitir las palabras de personas violentas y enardecidas. En tal caso, lo lógico hubiera sido censurar, antes que nada, las estúpidas, incendiarias e irresponsables bravuconadas del propio Correa, ése que ante una simple huelga, donde nadie hasta ese momento había hablado ni de golpes, ni de derrocamientos, ni de asesinatos, va y calienta la situación retando a los policías a que le maten, so pena de quedar como testicularmente infradotados, y después persiste en la misma línea hablando de golpes de estado, como si de señuelo se tratara, como si esperara que de tanto repetirlo, todos los golpistas en potencia salieran de sus escondites como ratones atraidos por el olor a queso. Y hasta cierto punto, así fue: lo que pudo haberse quedado en un susto mayor, con la magia confrontacional de Correa y sus secuaces se transformó en una fiesta de inadaptados, de violentos oportunistas a quienes se supone que "alguien" les dio en algún momento licencia tácita para tomarse las calles. ¿Quién podría ser? ¿Quién, con su actitud irresponsable y su sentido teatral sobredimensionado, podría haber hecho sentir a mucha gente que el gobierno no estaba realmente en control de la situación, y que los almacenes estaban para ser saqueados? Ortiz ya no está con nosotros, Carlos Vera tampoco, Palacio no publicó nada ese día... La lista de sospechosos habituales amengua. ¿Quién podría haber sido el estúpido, esta vez?

No olvidemos nunca que en ese canal estatal, ese día, el mensaje permanente no fue: calmémonos, actuemos racionalmente, solucionemos este problema... sino: ¡defendamos a nuestro Caudillo, que es el único que nos puede salvar del caos total! Lo cual resulta curioso, cuando uno se acuerda del último Caudillo imprescindible, dispensador único de paz y armonía social, y como fue sustituido en un sólo día por un cardiólogo de aspecto vetusto y tristón, y como a pesar de ello el país no descendió al abismo de la guerra civil. No quisiera pensar que nuestros gobernantes exageran su propia importancia, pero....

Claro que éstas son apreciaciones subjetivas, pero no hace falta ser tan crítico de la actuación de Correa ni de la línea tomada por el canal estatal para constatar algo tan evidente como que ni la una ni la otra fue, precisamente, idónea. Y cuando hay una situación de crisis manejada por personas cuya capacidad de enfrentarla está en tela de juicio, ¿qué hace una persona sensata? Fiarse ciegamente de tal "autoridad", renegar de ella, o seguir sus indicaciones de manera cautelosa, siempre con un ojo puesto en el entorno, a la espera de otras indicaciones y evidencias? Yo, en ese edificio en llamas, opto por lo último: no renegar de las autoridades - encargadas, se supone, de ayudarnos - pero tampoco confiar ciegamente en ellas. Lo que se hizo ese día en materia de comunicación, bajo esa perspectiva, fue algo así como echarnos ácido en los ojos, para que no pudiéramos observar por nosotros mismos, en aras de nuestra propia seguridad, nada de lo que pasaba en nuestro país. Ya mencioné como ese día, datos tan inofensivos y tan útiles como la lista de las calles, puentes y otras vías tomadas e inaccesibles fue algo desdeñado por el canal estatal, y que una decisión tan básica como ir o no a buscar a una niña salida del colegio se complicó por esa irresponsabilidad. De buen seguro que de haber podido seguir funcionando con normalidad, otros canales hubieran transmitido esa información, evitando muchos traumas.

Resumiendo: "algo había que hacer", ciertamente: dejar que los comunicadores profesionales hicieran su trabajo, no porque ilusamente pensemos que lo van a hacer especialmente bien, sino porque cuantos más sean los que nos informan, más capaces somos de tomar decisiones responsables. Lo contrario, negar que los ciudadanos sean responsables, y encargar a los gobernantes la responsabilidad exclusiva de velar por nuestro bien y por la de nuestras instituciones, es quedarse sin argumentos y sin defensas ante el caos, la criminalidad, y el oportunismo gubernamental, que nada tiene que ver con el "bien común". Y de paso, vale la pena constatar que, de acuerdo con lo visto ese día, el nivel de profesionalismo de los novatos de los canales estatales es realmente abismal. Como si viviéramos en una sociedad donde informarse a través de los medios fuera un lujo prescindible a voluntad.

2. El "terror social". Esto es simple demagogia de la peor especie. Si hay gente en las calles robando, golpeando y saqueando, prefiero estar informado de todo eso y quedarme en casa, así sea temblando de "terror social", antes de que una arrulladora telepresentadora me conmine a salir a la calle "en defensa de las libertades" y a cantar en voz alta Patria, Tierra Sagrada, por el bien del Presidente... y para que algún desaprensivo rompa una botella de Pilsener sobre mi cabeza y se lleve mi cartera. Realmente decepcionante.

3. Iliana "no cree que es buena idea" dejar que unas personas que todavía no han llegado a juicio pero que ella ya se siente segura de que son "criminales", tengan la libertad para comunicar su punto de vista a través de los medios de comunicación. Tampoco cree que es buena idea permitir que "la oposición" haga lo propio, pues podrían llegar a hacer algo tan escandaloso como ¡pedir que el Presidente renuncie! Como si pedirlo y obligar a que ello suceda fuera todo uno, o como si la creencia de que Correa no es la persona más adecuada para conducir un país cuya orden institucional demuestra tal extremo grado de fragilidad fuera algo criminal, siquiera descabellado... en fin, veo que esta Iliana tiene, a más de vocación de asambleista de AP, algunas veleidades estalinistas.... Hmm. Con esa faldita, y unas botas de cuero, y el rebenque adecuado... no, no voy por ahí. Volvamos al tema.

4. "Desde mi ignorancia... supongo"... Ahora, en lugar de ignorancia tenemos hechos contrastables. ¿Cuántos murieron porque se transmitió en vivo el rescate de Correa? Ahora: ¿cuántos murieron porque el propio Correa fue tan estúpido como ir a discutir con los sublevados en lugar de quedarse en Carondelet y hacerse cargo de la situación desde allá, dando como resultado un confuso "secuestro" llevado a cabo por elementos desquiciados que en otras circunstancias se habrían amedrentado con facilidad?

5. "La censura sólo fue momentánea". Excelso concepto, digno de un Schopenhauer o de un Proust, de lo que es un momento... Y lo de "técnico", lo contradice hasta sus propias razones, nada "técnicas", sino enormemente cargadas de juicios de valor subjetivos y de prejuicios, como hemos visto. En fin. Ahora, hemos vuelto a la normalidad. Pregunta para el lector: ¿te convence esta normalidad? Tenemos, cuando no hay rumores de golpe de estado difundidos por ciertos interesados, una democracia y una libertad de expresión a prueba de bombas? ¿Confías en el criterio puramente "técnico" de este gobierno en materia mediática? ¿Crees que la solución a los problemas sociales que siguen latentes requiere de menos libertad y pluralidad de medios y criterios, o de más?

¿Te has parado a imaginar qué habría pasado si, en lugar de sólo los correistas, al resto de la población pacífica se le hubiera permitido organizarse a través de diferentes medios para tomar las calles en nombre de la defensa, no del Presidente, sino de la convivencia pacífica?

Ese día, nos robaron una libertad básica. Sabemos quienes son los ladrones. Podemos esperar a que vuelva a pasar. O no.