Tuesday, March 29, 2011

Buen negocio

Calderón y Zurita, autores de "El Gran Hermano":   $10m
Diario El Universo: $30m
Directivos del mismo diario: $50m
Miguel Palacios (Junta Cívica): $400m

Total (de momento): $490m (a lo que habría que sumar lo ganado en pleitos pasados, de los que no llevo la cuenta).

Lo cual dará como resultados más inmediatos: (a) el cierre definitivo del Diario El Universo; (b) la castración de los demás medios independientes (que tampoco tendrán cómo enfrentarse a demandas millonarias tramitados por jueces puestos a dedo por el propio Ejecutivo), y (c) que Hosni Muammar Al-Correa pase a ser en poco tiempo el hombre más rico del Ecuador, por encima del mismísimo Alvarito.

No está mal el negocio.

¿Quién fue el estúpido?

Todos hemos leído en la Biblia eso de que tu mano izquierda no debe saber lo que hace tu mano derecha (¿o era al revés?). Pero pocos hasta ahora han sabido llevarlo a estos extremos:

[Correa] dijo que de aprobarse la interrogante que sanciona el enriquecimiento privado no justificado, la ley no dirá precisamente eso: "Lucharé para que la reforma legal en la Asamblea diga enriquecimiento ilícito".

El mandatario intentó justificar esa modificación. En un comienzo indicó que fue la Corte Constitucional la que modificó el sentido de la pregunta y cambió enriquecimiento ilícito por injustificado. Pero uno de sus asesores le recordó que la propuesta nació del mismo Palacio de Carondelet.

Interesante, ¿no? El mandatario propone que "el pueblo se pronuncie" a favor de cierta propuesta suya. Una vez obtenído el Sí a esta propuesta, asegura que no piensa permitir que se implemente tal propuesta, sino que "luchará" por reemplazarla con otra "reforma legal" diferente. ¿Para qué demonios se pregunta al pueblo entonces? Y sobre todo: ¿cómo quiere que votemos en la consulta? Imaginen que soy correísta fervoroso y obediente. El propio Correa aquí está reconociendo que lo del "enriquecimiento no justificado" está mal, y en todo caso no tiene posibilidad de ser implementado. ¿Debo interpretar eso como una invitación a votar NO, pues a mi amado Líder no le gusta la formulación actual del interrogante? De repente me asedian las dudas, los remordimientos. Pero... si votamos NO, la Prensa Corrupta lo tomará como un gesto de rechazo al Caudillo. ¡Impensable! Tengo que votar SÍ, claro que sí... ah, ya entiendo. A lo que tengo que votar SÍ no es a lo que pone en el papel del referendo, sino a esa pregunta imaginaria, inexistente, que dice "está a favor de que se tipifique como delito el enriquecimiento privado ilícito". Es decir, en esta consulta, el SÍ no significa aceptar lo que dice la pregunta, sino aceptar todo lo que Correa en su momento decida sobre el tema general al que hace referencia. Por ejemplo, si votamos SÍ a la pregunta sobre los medios, y luego Correa se acuerda de que en algún momento quiso añadir que los medios deben obligatoriamente publicar íntegramente el texto de todos los discursos del Jefe de Estado, sólo que se olvidó de ponerlo, pues se considerará que el pueblo ya haya votado SÍ también a esa propuesta. Bien, ya está claro.

Claro que hay otra interpretación de lo expuesto arriba, que sería que Correa se ha dado cuenta de que lo del "enriquecimiento no justificado" viola la carta de los Derechos Humanos, vamos, que es democráticamente impresentable, y quiere esquivar la crítica en esta época de campaña, mientras tiene toda la intención de implementar la reforma tal como está planteada. Pero eso sería tanto como acusar de hipocresía a nuestro amado Caudillo... impensable.

En fin, que el sabio lector decida.

Por otra parte, el mismo artículo nos asegura que Correa piensa también enjuiciar a los elementos de la Veeduría Ciudadana por una cantidad no especificada (pero se supone rondará por el coste de un par de Hummers, estilo Hugo, y tal vez un apartamentito en Miami). Vaya excelente manera de fomentar la Participación Ciudadana, eje central de la ideología política de AP. ¡Hazte Veedor Ciudadano y disfruta del embargo de tus bienes y de tus ingresos en perpetuidad cuando al Caudillo le disguste alguna de tus conclusiones! Veo la columna de Veedores en Perspectiva serpentearse desde acá hasta Santa Elena. Siempre lo he dicho: los ecuatorianos son masoquistas en el fondo.

"Chuch'e tu madre"

Fue hace como tres días, en un colectivo de la línea 17, en el centro de Durán. Un carro rojo aparcado frente al Tía sale sorpresivamente delante del bus, obligando al conductor a frenar bruscamente. A continuación el carro rojo quiere meterse en la callejuela de los Policías, antes también de la Capilla, camino al mercado. Fue cuando los gritos del conductor subieron de volumen. El conductor del carro rojo se detiene, saca la cabeza.

- Sí, saca los cachos, chuch'e tu madre.

Lo que contesta el conductor del carro rojo se pierde en el ruido circundante. Podía haber sido "chuch'e tu madre."

El conductor del bus, que no puede meterse por esa calle sino que debe continuar por el semáforo, que ya está en verde, pone el freno de mano y se dispone a bajar del bus, con evidente intención de pelear con el otro. Cuando ya está en la puerta de salida, levanta las manos y grita:

- Baja del carro, chuch'e tu madre.

El conductor del carro rojo hace ademán de bajar, luego parece cambiar de idea. Hace un gesto de desprecio altivo y soberano. Dice algo inaudible que posiblemente se asemeje a la locución "chuch'e tu madre".

El chófer del bus repite su invitación, con idénticas palabras, un par de veces, sin salir por la puerta del vehículo. Viendo que el otro no se baja del carro, vuelve a ocupar su asiento del conductor. Luego parece ocurrírsele una idea. Torna la cabeza otra vez en dirección al otro vehículo, y grita a toda volumen:

- ¡Chuch'e tu madre!

Luego el autobus de nuevo está en marcha. Yo ya sé lo que viene. Me agarro al respaldo del asiento de delante. El chófer, exaltado, ya se ha olvidado de que está conduciendo un vehículo lleno de personas de edad, género y fragilidad diversos. El bus se ha convertido en instrumento del ego del conductor. Saltamos semáforos, rebasamos columnas de vehículos con extrema temeridad. La caja de cambios chirría, el motor aúlla. Un niño detrás se pone a llorar.

Tres días después de esta escena tan costumbrista, pongo la tele y sale una de esas cadenas del gobierno. "El ciudadano Rafael Correa" (textual) resulta que se siente ofendido por un libro, que no ha leído (ver post anterior), en cuya página 199 dice que "el Presidente sí sabía" de los contratos de su hermano. La falta de datos del contexto, y la forma de enmarcar la toma del texto resaltado impiden al espectador distinguir si el pasaje citado forma parte del reporte de una entrevista, tal como sostuvo hace días uno de los autores del libro, o si al contrario representa una opinión o conclusión del propio autor. Además, se hace referencia a una entrevista radial en ¿Radio Quito? donde uno de los autores dice (otra vez no se nos explica el contexto) que "el Presidente sí sabía".

Bien. Imaginemos que tanto en un caso como en el otro los autores del libro expresaban un criterio personal.

Lo primero que hay que decir es que dicho criterio es eminentemente racional. Si una persona tiene un negocio (Gobierno del Ecuador, SA) y otra persona firma contratos con ese negocio, y los dos son hermanos de sangre, por muy grande que sea la empresa en cuestión es lícito suponer que el dueño del primer negocio sabe de esos contratos, por la simple razón de que lo normal en las familias es la comunicación entre hermanos. Ahora, si el primero dice que no sabía nada del tema, entonces estamos ante la disyuntiva de creerle o de no creerle. Así de sencillo. En parte es una cuestión de evidencias (ahí entra el tema de las declaraciones del propio Fabricio, testigo de cierta relevancia), en parte de confianza. En todo caso, que un político mienta no sería exactamente una gran novedad que digamos. De hecho, un político que siempre dice la verdad me parece cosa difícil de imaginar. En fin.

La cuestión es que si un ciudadano cualquiera se siente afectado en su honra por una declaración pública de otra persona, siempre tiene la opción de recurrir ante los tribunales. Faltaría más. No voy a entrar a discutir los méritos legales del caso, que merecen un tratamiento más experto (faltaría, entre otras cosas, establecer hasta qué punto el sistema judicial del país alberga la defensa del "fair comment", o aquella otra defensa que se basa en que la conclusión citada se basaba en las declaraciones de otro sujeto, al cual misteriosamente no se le ha planteado ningún juicio, y también está por determinar sobre quién recae la prueba, por no hablar de la posibilidad de objetar el contenido de un texto que el demandante confiesa no haber leído) sino que me limito a la siguiente observación:

- Chuch'e tu madre.

Ahí está todo dicho. Lo que está pasando, al igual que la escena del autobus, es la prueba de que estamos en un país tercermundista, conducido por un Presidente que no tiene el mínimo interés en salirse del tercermundismo. Fíjense bien. El juicio por "daños morales" es planteado por "el ciudadano Rafael Correa", es decir, para plantearlo se deshace momentáneamente de su condición de Presidente (se baja del bus), por la evidente razón de que las responsabilidades del cargo de Presidente no se conjugan con este tipo de vendetta personal. Sin embargo, sigue siendo tan Presidente como para que se justifique gastar fondos públicos en la preparación, presentación y pautaje de un programa televisivo de propaganda al respecto, donde toda pretensión de objetividad brilla por su ausencia. El presidente es como ese chófer de bus, que se olvida de su cargo y de su responsabilidad en cuanto se le sube la adrenalina. No es capaz siquiera de apercibir lo ridículo y penoso que resulta perseguir una rencilla personal a través de la maquinaria de propaganda gubernamental, vergonzosamente partisana ya de por sí, dejando al país aparcado con el freno de mano puesto mientras grita enfurecido por sus diez millones de dólares. La cuestión de si el Presidente sabía o no sabía de los contratos de su hermano, al lado de esto, es una nimiedad. Prefiero mil veces tener a un Presidente discretamente nepotista que no a un Presidente que se crea dueño de todos los medios de comunicación del país y que obligue a éstos a tomar partido en sus sórdidas rencillas personales. Lo segundo hace mil veces más daño al país que lo primero, y Correa lo sabe bien... pero no le importa. También sabe que cualquier persona mínimamente honrada, frente al dilema que representó en su día el caso Fabricio, hubiera dimitido, aun en el supuesto caso de no saber nada de esos contratos, porque el país se merece un gobierno limpio tanto en su apariencia como en su proceder. Pero eso tampoco le importa. Correa no es más que un dictadorzuelo de pacotilla, un enfermo egoista adicta al poder, y lo peligroso del caso es que, a diferencia de otros de la misma estirpe, no tiene apenas limitaciones institucionales que le pongan peros y le obliguen a recapacitar.

Los libros más peligrosos

... son los que uno no lee.

En serio. Cuando yo era joven, se hablaba bastante de un tal Carlos Marx, entrañablemente hirsuto autor de un panfleto llamado El Capital. Como sea que los tres tomos de dicha obra lucían cierto espesor, tanto físico como estilístico, y dado el hecho trascendental de que el paisaje existencial de los jóvenes está compuesto mayormente por un inmenso y boschiano bombeo de afiebrados potos, que no concede mucho espacio para la sosegada lectura, pues evidentemente pocos por no decir inexistentes eran los que realmente se habían atrevido a sostener en la mano alguno de esos tomos, por no decir recorrer sus páginas en busca de datos de primerísima fuente sobre su contenido. De tal modo que empezó a crecer el rumor de que en esas desabridas páginas y en esa sibilina argumentación se encontraba una "filosofía" a prueba de misiles tanto kantianos como hegelianos como wittgensteinianos, un enorme y espléndido edificio de pensamiento puro y avanzado, al cual se le daba el nombre de "materialismo dialéctico", filosofía que entre otras cosas demostraba la necesidad de recorrer con frecuencia el camino de Hyde Park hasta Whitehall, sosteniendo pancartas y gritando consignas en contra de una tal Maggie, inspiradora de la canción de Dylan, entre paradas estratégicas en diversos pubs. Al son del materialismo dialéctico de Marx se denunciaba yerros y traiciones, se vendía periódicos subvencionados por oscuros dictadores libios, se infiltraba partidos, se financiaba terroristas, se invadían países, y sobre todo, se consumían inmensos e incontables galones de cerveza.

Hasta que, un día, a alguien se le ocurrió leerse la obra.

Resultado 1: "The term [dialectical materialism] was not used by Marx in any of his works."

Resultado 2: Marx fue un locuaz y pertinaz expositor de una desacreditada teoría derivada del economista Ricardo, que la parió un domingo por la tarde después de haber vaciado una botella de oporto un tantico mal escanciado.

Vaya chasco. Que ni los Protocolos de Sion, vamos.

Pero no quería hablar de eso. La cuestión es que últimamente he estado pasando por una auténtica via crucis emocional y anímica por culpa de un libro titulado Arcoiris Matemáticas 7, publicado por el editorial Santillana. En apariencia es un simple curso de mátematicas escolar, bastante popular en algunos países de habla hispana, pero yo sé, aunque no lo he leído, que ese libro contiene una serie de ataques personales contra mí, basados en puras mentiras: por ejemplo, afirma que yo entre los años 1995 y 1998 regularmente consumía más de 7 botellas de cerveza diarias, y además asevera que unos investigadores en el año 2002 encontraron skid marks en unos calzones que habían sido usados por mí, si bien no de manera exclusiva. Peor, el libro afirma que soy "un viejo chiro y maloliente con problemas sociales que se pasa gran parte de su tiempo libre lanzando furibundas denuncias a columnistas de un diario ecuatoriano a través de un blog que apenas nadie lee", imputación que obviamente no tiene nada que ver con la realidad. Todo ello ha contribuido a este malestar y esta tristeza que ahora me consumen, tanto, que hay días que ni siquiera me da ganas de sacar a pasear a mi salamanquesa amaestrada, Heriberto.

Y si me ven algún día riendo y con apariencia feliz, recuérdese la canción de Smokey Robinson. Con la tristeza interior, invisible pero no por ello menos desoladora, de un Dañado Moral no se juega, señores.

Por lo que, lógicamente, he interpuesto una demanda por daños morales y perjuicio anímico y social contra el Editorial Santillana. Cuando se trataba de calcular la suma que me deben bajo dichas rúbricas, he intentado ser lo más objetivo posible al acercarme al valor económico real de las múltiples angustias y congojas que dicho libro me ha causado. He aquí unos cuantos ejemplos:

12/01/11: una vieja en el supermercado "Mi Comisariato" me dirigió una sonrisa que se me antojó burlona. Estoy seguro que habrá leído ese libro y que la sonrisa fue por eso. Valor aproximado de la confusión que sentí en aquel momento: US$12.67.

23/01/11: Para evitar que otros investigadores consigan hacerse con muestras de mi ropa interior usada, decidí proteger el patio de lavandería con alambre espina. Valor del alambre: US$20.50. Mano de obra: US$32.70 (sin IVA). Valor del corte en el pulgar y de la sangre perdida bajo la llave de la cocina: US$3.79.

07/02/11: Una mujer embarazada que llevaba dos fundas de compras se negó a cederme el asiento amarillo en la Metróvía, a pesar de mi edad y mi evidente cansancio. Estoy seguro que es porque leyó ese libro de matemáticas de Santillana. Valor de la fatiga adicional que implicó el tener que quedarme de pie durante dos paradas: US$0.42.

Bueno, no les canso con el resto de la lista, la cuestión es que sumándolo todo resulta que da, por casualidad, la cifra exacta y redonda de US$10.000.000.

Eso me hizo recordar algo. Si no me equivoco, una cantidad parecida es la que pide el actual Presidente de la República por un caso asombrosamente similar al mío. Unos tipos escriben un libro lleno de denuncias y difamaciones infundadas, y luego cuando uno los reta a probar algo de lo que han dicho, ellos adoptan la postura cobarde de sugerirte que primero leas el libro para enterarte bien del contenido: es decir, tienen la desfachatez de querer imponer sus versiones de lo que el libro dice, versiones que seguramente ellos como autores han tenido cuidado de sostener dentro del propio texto. Es decir, son tan cobardes que cuando publican el libro eliminan con anterioridad todas las cosas que podrían servir de base para tu denuncia. Pero afortunadamente vivimos en un Estado de Derecho, donde los jueces sabrán ver más allá del contenido del texto, y entenderán que lo que está escrito es lo de menos, pues lo importante es lo que uno imagina que está escrito, sobre todo si la imaginación es la de todo un Presidente de la República. Repito: con el Perjuicio Moral de una persona inocente no se juega, y si se quiere una demostración del daño que esos libros hacen, no hay que mirar más allá del hecho de que ahora hay en el país por lo menos un centenar de personas que, sin ser siquiera asalariados de la Prensa Corrupta ni seguidores de Lucio, consideran que Correa no es el mejor presidente que jamás hubo en la historia ecuatoriana. Si esa falta de respeto no constituye daño moral, ¿qué será entonces?

Por todo ello le deseo suerte al Presidente en la consecución de su demanda, y mi más sincero pesar por ese infierno que debe de estar pasando por culpa de ese libro que, con todo derecho, el insiste en que jamás leerá.

Monday, March 28, 2011

Viendo viejas fotos

¿De qué siempre tuve tanto miedo?

Hay taxonomía de fealdades: la mía siempre fue la del muñón virtual, de ese algo que notas que falta pero que no corresponde a nada obvio, cuya ubicación se tiene que inferir a partir de gestos torcidos, bruscamente interrumpidos.

Bien: la vida siempre fue eso, un luchar por llegar a ser. Ya que tus facultades superiores no quisieron participar, y tiraron la toalla ya en ese lejano jadis, la lucha se trasladó a otras regiones de tu sistema nervioso, que pronto inventaron sus propios códigos y vocabularios. Terminas, como ahora, desconociéndote. En esa foto se apercibe felicidad: destaca, irradia felicidad, tanto mi cara como la de ella; pero no recuerdo, no sé, cuál fue la fuente de esa felicidad, sólo puedo asegurar que no tuvo nada que ver con mis pensamientos en esos días, que, lo recuerdo, revistieron la misma implacable sordidez de siempre. Es duro reconocer como irrelevante el proceso consciente de toda una vida. Pero ahí está la evidencia, en estas fotos, de que fui yo siempre a pesar mío, a hurtadillas, a ratos, a mis espaldas, mirando el cielo plomizo y preso de terror.

Raras veces se puede observar un alma más asqueado con la payasada de cuerpo que lo encarna.

Like a drunk in some midnight choir.

Llegó el día en que tuve que enterrar, como a un perro fiel, el sueño de alguna vez ser desatado por unas manos firmes, delicadas y curiosas, sentir por una vez el viento y el agua.

Sobrevino la larga espera, el esperpento, el metódico deshojar de una mente mal hecha. Ni estamos fuera de ella.

El ser británico es, en suma, una refinada hipocresía. Es darse importancia quitándosela. Esa maquiavélica preocupación por ser siempre el último de la columna. La encarnizada pelea (a través de entrevistas de trabajo, a través de cigarrillos a escondidas, a través de uñas rotas y sangrientas del friegue de las ollas) por el premio al más insignificante. Esa horrible atracción por la basura...

Las enfiladas calvicies del Loser's Bar, después de medianoche, brotan árboles, foisonnent.

Dulce Pontes

Porque se puede. La vida no es sólo horror, también es esto.

Thursday, March 24, 2011

Obama, premio Nobel de la Incapazidad

Según encuestas, el 60% de la población de EEUU apoya la acción bélica emprendida por su país en contra del ejército de Gadafi. Suena más o menos plausible. 60% es una cifra razonable dada la ignorancia reinante respecto a las operaciones matemáticas básicas, como sumar y restar. Si el 60% apoya la acción, será que el restante 80% está en contra, ¿no? Pero ¿de qué se ríen? La economía se lleva así. Gastan miles de millones de dólares en una acción militar que cuenta con la valentía francesa, el talento organizador italiano, la fiera independencia británica (que el gobierno del R. hUnDido apoye a los yanquis, ¡vaya sorpresa más inesperada!), la férrea disciplina de los españoles, la entereza moral de las Naciones Unidas, y por supuesto la pericia militar de los qataríes. ¿Qué puede ir mal? Y con eso se congratulan los que hasta el día de ayer se quejaban de la inaguantable deuda nacional de su país, y proponían recortes "hasta en lo intocable, sí, hasta en Defensa". ¿Será que gastando en ridículas aventuras bélicas que carecen tanto de estrategia como de una finalidad clara y definida se arreglan las cuentas? Eso parece. Ahora, un punto de vista, como diría Dave Spart, "alternativo".

Tanto Emilio Palacio como el coro griego del Telégrafo han gastado mucha tinta en señalar que "Occidente", léase EEUU, Francia, España, R.hU y compinches, estaban hasta el día de ayer contentísimos con Gadafi. Para llegar a tal conclusión utilizan un argumento interesante, que consiste en blandir fotos en que Jefes de Estado de los mencionados países intercambian con el dictador libio efusivos apretones de manos. Evidentemente, no saben o se han olvidado que el apretón de mano, y la sonrisa fija ante la cámara, forman parte de un ritual de cortejo cuyo endgame consiste en la firma de contratos de explotación petrolera. Yo te compro, tú me vendes, da lo mismo que yo ni pueda acercarme demasiado a ti por el halitosis terrible que cargas, la cuestión es que los negocios se hacen así. Y pónganle los peros que quieras, los remilgos moralistas o humanitarios que te parezcan, al fin y al cabo quien tenga petróleo para vender nunca va a encontrarse solo y abandonado en este mundo. Para comprarte algo no es necesario que yo te considere un héroe, o que apruebe el trato que le das a tu esposa. Sólo hace falta que me ofrezcas un precio interesante. Ahora, los izquierdistas tipo Telégrafo que objetan tamaño cinismo, que insisten en que la política comercial deba de regirse por las simpatías políticas o por la congruencia moral, que si Gadafi es ahora terrorista "cómo es que" hasta ayer todo el mundo le compraba petróleo y le aceptaba sus regalitos, según la misma línea de argumentación tendrían que hallar excelente que ahora, por lo menos, Occidente haya descubierto por fin su vena moralista y justiciera. Más vale tarde que nunca, ¿o no?

Pero no parecen muy contentos. Las razones son evidentes: el pueblo libio busca la libertad, quiere deshacerse de un tirano, y a la izquierda los tiranos les suelen caer bien, con tal de que reproduzcan la retórica requerida y financien a otros tiranuelos en potencia dondequiera que puedan. Elemental, diríamos. Pero su lógica algo de rareza demuestra al ser examinada de cerca, pues si Libia hasta ahora les vendía a esos occidentales petróleo a buen precio, ¿por qué irían a estropear en estas fechas tan excelente negocio? Para "hacerse con el petróleo", dicen. Pero ¡si ya lo tenían! o ¿creerán que tras una supuesta caída de Gadafi, los americanos, los franceses y los británicos van a hacerse directamente del petróleo sin intermediarios de ningún tipo, siquiera sin ayuda de las transnacionales petroleras? Bueno, si eso creen, no voy a ser yo quien les estropee la sorpresa.

Pero pregúntense qué hubieran dicho los Telegrafistas si los gringos hubieran dispuesto aviones, barcos y tropas para defender y proteger a Gadafi y para ayudarle a suprimir a los rebeldes. ¿Se dan cuenta? Habrían dicho: ¡mira qué cinismo, los americanos que tanto hablan de libertad y miren cómo apoyan matanzas en contra del pueblo, solamente para proteger sus sucios intereses petroleros!

Es lo que pasa con ese negocio de ser columnista del Telégrafo: pase lo que pase, todo evento sirve como prueba de lo mismo. Sobre las hipótesis imposibles de falsificar, les recomiendo a Popper, y dejémoslo ahí.

Ahora yo.

La operación bélica es una ridiculez. Derribarán algún que otro avión libio, harán saltar por los aires algún tanque. De paso, matarán accidentalmente a unos cuantos civiles. ¿Conseguirán evitar que las tropas de Gadafi sigan aplastando a los rebeldes? Por supuesto que no. Para eso haría falta tener gente (bastante) en el terreno, y a tanto no se disponen. El conservador que aplaude la operación, probablemente tampoco se dispondría a tanto, a menos que le tenga un odio especial, personal, a Gadafi desde hace bastante tiempo, y en todo caso sólo hasta que se le enseñe la factura. Los Telegrafistas, como siempre, atribuyen demasiada inteligencia y astucia a su enemigo de elección. El juego no consiste en "hacerse con el petróleo",  ni por supuesto "ayudar a que el pueblo libio consiga establecer una verdadera democracia" (Obama explícitamente descartó esa posibilidad, al descartar cualquier intención de matar al tirano). El juego consiste en intentar que Obama no pierda más puntos de popularidad en su propio terruño. Y de paso, por supuesto, se activa el ritual ya familiar del cortejo de los países que se dan codazos entre sí para mostrar su sumisión al gobierno estadounidense hasta (o especialmente) en sus aventuras peor concebidas. El caso más tierno y entrañable sin duda es el de España, cuyo presidente de gobierno, Zapatero, el del talante, parece haber pasado por su personal camino a Damasco al haberse dado cuenta de que el talante que ahora se estila no es precisamente el de ayer, el de la fiera independencia, sino el de la amigable disponibilidad ante cualquier locura estratégicamente impresentable.

Me resulta lógica la postura izquierdista de apoyar a su hombre en contra de un pueblo, y en contra de cualquier reivindicación democrática. Son así. Menos lógico, bastante menos, me resulta la belicista-ajusticiadora por parte de comentaristas que en otros momentos se presentan como paladines de la libertad individual. ¿Qué libertad ni qué ocho cuartos, si ahora al pueblo estadounidense, entre otros, se les está exigiendo facturas millonarias por acciones que en ningún momento a ese pueblo siquiera se les ha consultado? Eso no es apoyar la libertad, es ofrecerse como alfombra para las ambiciones y los masajes de ego de los gobernantes obsesionados por encuestas y eslóganes.

Dejémonos de cuentos. Apoyar a cualquier gobierno en cualquier iniciativa, sea bélica o no, es siempre, y poniéndole la mejor cara posible, una cojudez. Lo que hará esta acción a favor de la democracia en el Maghreb es precisamente nada de nada. Servirá como excusa, eso sí, para exprimir aun más al extenuado contribuyente en cualquiera de los países involucrados. Como si ya no tuvieran suficientes dolores de cabeza.

Wednesday, March 23, 2011

Premio Evo

Tal vez semanal, o mensual, ya veremos. De momento, se anuncia el Premio Evo Morales, otorgado a la estupidez más desconcertante que se llegue a publicar o a repetir en un medio ecuatoriano (se receptan sugerencias). Esta semana le toca al inimitable Padre Pierre, el Pierrot de la prensa ecuatoriana, capaz de escribir lo siguiente:

El sistema capitalista ya no da más; es mortífero. No solo es incapaz de reducir la pobreza y proteger la naturaleza, sino que provoca la muerte de decenas de miles de personas hasta en los países industrializados. Acabamos de verlo en Japón: el calentamiento global desordena la naturaleza que reacciona con terremotos y tsunamis nunca vistos antes, y provoca el colapso de centrales nucleares cuyas emisiones radiactivas difícilmente llegan a ser controladas.

(énfasis mío). Parece que no soy el único que llegó a pensar, tras el devastador terremoto en Japón: ¿cuánto tardarán los eco-imbéciles en atribuir el terremoto al calentamiento global? para acto seguido murmurar: no, ni ellos podrían rebajarse a semejante estupidez. Pues ya vieron. Y Pierrot no fue el único. Pero sucede que lo dicho, dicho está, y a partir de ahora al simpático sacerdote juntaletras no podrá ser tomado en serio nunca más por quienquiera sea capaz de distinguir un gas invernadero de una placa tectónica. Acaba de administrar la extrema unción a su propia credibilidad, si es que alguna vez algo de eso haya tenido. QDEP.

(Para un tratamiento más distendido y humorístico del mismo tema, enlace recomendable.)

Tuesday, March 22, 2011

Only ending is easy



Allah
Allah
Doom sits in gloom in his room
Destroy the infidel
In a mosque - Is a ghost - Is a sword - Is a Saracen
Allah
Joan of Arc was a sorcerer
The trilogy the desert sand
Scriptures in a tower of Babel
Allah
Only ending is easy
Burn - Burn - Burn
In a tower
Only ending is easy
Allah
Arise in the East a trilogy
Allah
Allah
I take heed - Arise in the West
A new crusade.

PiL

Radiación: algo de perspectiva

h/t Counting Cats

The concept of Synziness

¿Alguien ha visto alguna vez la sinergía en acción? Usted, señora - sí, usted, la de los espárragos - ha visto algún ejemplo de sinergía en todo lo que le ha tocado vivir hasta ahora? Pues ahí está: yo tampoco. Eso de que se unan varias personas en un proyecto y de esa unión salga una energía increíble, mucho más de la suma de sus partes, una inspiración creativa magnificada y felizmente canalizada, unas ganas intensas de ponerse a trabajar y de subir el listón... ¿verdad que suena como algo de esas cosas que deberían ser pero que no son? Pues pensando bien en todo ello se me ocurre una razón para que la sinergía no funciona. Se llama Synziness (en castellano: ¿convagancia? ¿sindulería?). Se basa en un profundo estudio sicológico llevado a cabo por la Universidad del Balcón, que demuestra que cuando una persona se une a otros en un proyecto de trabajo, las propuestas que triunfan son las que suponen el mínimo de esfuerzo, y aquellas personas que de otra manera, actuando solos, se preocuparían de dar lo mejor de sí, basándose en la ingenua creencia de que lo que se les pide es nada menos que la perfección, observan con fruición y alivio las limitaciones, la falta de imaginación y los errores de sus compañeros, y de todo ello sacan la conclusión de que realmente no hay que esforzarse demasiado, pues lo evidente es que sólo se trata de cumplir en lo más elemental.

Les contaría más sobre este descubrimiento, si no fuera porque estoy esperando firmar un contrato con Semenarium para hacer una gira de conferencias sobre el mismo tema, y no conviene adelantar demasiado. Aparte que tengo que ir a desempolvar la corbata.

Monday, March 21, 2011

Granjas de ventosidad

"Wind farms".

"Wind farms".

Qué excelsa descripción de lo que tenemos a guisa de discusión política en los maltrechos países otrora democráticos, tanto en parlamentos, congresos y "asambleas", como en los MSM (mainstream media, principales medios de comunicación). Pues si uno es un poco cuidadoso con la palabra, una "granja de viento" sólo puede ser un lugar donde se cultiva el viento para su posterior comercialización, lo que a su vez sólo llega a tener algún sentido si por viento se entiende aquella acepción que tiene que ver con flatulencia. Y ¿qué otra cosa hemos visto últimamente acerca del tema de la energía nuclear? El otro día, en El Comercio, un periodista afirma que la energía nuclear no es práctica porque, entre otras razones, "hay una parte necesaria de un reactor que sólo la construye una empresa, ubicada en Japón, y ellos sólo producen una de esas partes al año." Cosa que me inspiró tanta curiosidad que me puse a investigar el tema, y resulta ser una de esas burdas mentiras que circulan en el Internet, escollo de incautos, como la falsa cita de García Márquez sobre "la mujer" que tantos crédulos ha seducido en los últimos años. (En realidad, hay 4 fábricas de ese corazón del reactor, y otras en construcción).

Pero el premio en insensatez debe de ir a esos giles (entre ellos, el mentado Emilio Palacio) que sacan de la reciente experiencia japonesa la lección de que la energía nuclear es "demasiado peligrosa". Veamos los hechos:

Los reactores de Fukushima son de un diseño de hace 40 años. Este diseño tuvo en cuenta la posibilidad de un sismo, pero ni de lejos uno tan fuerte como el que ocurrió. Sin embargo, superaron la prueba. De los seis reactores en Daiichi, tres volverán a funcionar. Los otros, todavía no se sabe, pero han aguantado, y como los desastres de Three Mile Island o Chernobyl, nada de nada (es decir: mortalidad debido a radioactividad consecuente de los daños efectuados a esos reactores: cero, sí, cero). En la misma zona del terremoto, actualmente varios reactores nucleares están siendo usados como campo de refugiados, pues son los únicos edificios que aún siguen en pie, con suministro de agua y calefacción. ¡Son los lugares más seguros de todo el país! Y ahora, para salvarme tiempo, les paso la palabra al periodista Lewis Page:

Nothing else in the quake-stricken area has come through anything like as well as the nuclear power stations, or with so little harm to the population. All other forms of infrastructure – transport, housing, industries – have failed the people in and around them comprehensively, leading to deaths most probably in the tens of thousands. Fires, explosions and tank/pipeline ruptures all across the region will have done incalculably more environmental damage, distributed hugely greater amounts of carcinogens than Fukushima Daiichi – which has so far emitted almost nothing but radioactive steam (which becomes non-radioactive within minutes of being generated).

 And yet nobody will say after this: “don’t build roads; don’t build towns; don’t build ships or chemical plants or oil refineries or railways”. That would be ridiculous, of course, even though having all those things has actually led to terrible loss of life, destruction and pollution in the quake’s wake.

But far and away more ridiculously, a lot of people are already saying that Fukushima with its probable zero consequences means that no new nuclear powerplants should ever be built again.

Y más ridículo todavía: en algunos lugares se está promocionando la energía eólica (wind farms) como alternativa "segura". Los hechos:

Mortalidad debido a accidentes nucleares en los últimos 10 años: 7
Mortalidad debido a accidentes en plantas eólicas en el mismo período: 44

Bueno, ya se sabe: a los políticos les salen las palabras por orificios mejor usados para otros menesteres, y en estas cuestiones, a los periodistas tres cuartos de lo mismo. Lo grave es que esos políticos, prestando caso a esos periodistas, son capaces de ponerle trabas a la investigación y a los adelantos en energía nuclear, lo que en esta coyuntura sería un suicidio colectivo. La energía nuclear es (a) necesaria, si tenemos la ambición de conservar nuestro nivel de vida, y (b) además de necesaria, esperanzadora. Si no me creen, googléen con "Thorium Reactors". Estamos a un tris de poder dar energía durante 100 años a toda una ciudad grande con un único reactor del tamaño de un camión, usando un combustible que apenas no produce desechos peligrosos, que no puede ser aprovechado para crear bombas, y cuya relativa abundancia nos daría 1.000 años de gracia. No dejemos que los políticos con ínfulas de salvadores del planeta nos lo estropeen todo por una afición personal no confesada al estilo de vida paleolítico.


PD Mil disculpas por si tengo lectores femeninos: ya saben, a los chicos nos chiflan estas cosas, velocidad, explosiones, cosas que hacen boom. No me resisto. Aquí, damas y caballeros, la batalla de los gigantes: avión reactor (tipo "terrorista libio a las órdenes de Gadafi") a 500mph contra muro de reactor nuclear. Se aceptan apuestas.



PPD Para los devotos al tema (y ¡en español!, cortesía Libertath Digital):

Sunday, March 20, 2011

Patria, Shmatria

"En el ideario de Alfredo Pérez Guerrero, la Patria adquiere esa dimensión: “la Patria” decía, “se mide por la fe, por la tarea que se ha impuesto para el mañana, por la cultura de sus hombres de pensamiento y por el trabajo de sus campesinos y obreros, por su afán de libertad y de justicia, y por el coraje de hombres capaces de retar y de vencer a la ignorancia, a la miseria y, si es menester, al destino. Eso es la patria y eso debe estar encarnado dentro de nosotros, debe estar ardiendo como una antorcha, debe estar por encima de nuestros deseos individuales de comodidad o de prosperidad y por encima de nuestras mismas vidas, debe ser grito de protesta y plegaria de todos los días”. "

Alefuckingluya.

¿"Por encima de nuestras mismas vidas"? ¿Una entidad inexistente, abstracta, hecha a medida de los poderosos para fines electorales, bélicos, o lo que sea menester? No, gracias. A este saco de mierda y aire le dio el definitivo pinchazo el Dr Johnson hace doscientos y pico años:

El patriotismo es el último refugio del bellaco.

Para lo único que sirve es para reconocer más fácilmente al enemigo. Quien vaya con la Patria en la boca, siempre y en todos lados es un aprovechado que quiere robarte algo. Aunque sólo sea tu libertad.

En otros noticias:

Oswaldo Ávila Figueroa piensa que hay dos clases de "hombres" (sic: al parecer ser "ilustres, humanitarios y emprendedores" es algo que queda fuera del ámbito femenino): los buenos y los malos. Si los buenos acumulan "una apreciable suma de dólares", no hay nada que objetar, pero si los malos ("truhanes, embusteros y ambiciosos") lo hacen, a través de "narcotráfico, evasión de impuestos, contratos adquiridos mediante chantaje o coima, u otra actividad ilícita" hay un problema. Hasta ahi bien, aunque cuesta de reconocerse el mundo real a través de tan espesas gafas maniqueas. La inmensa mayoría de la gente que tiene plata  no es especialmente buena ni mala: tendrán sus bondades y sus maldades como todos nosotros. Donde haya un maniqueismo forzado, exagerado, un intento de ponerle a todo el mundo sombrero blanco o negro, estaremos en el caso anterior, ante un desaprensivo que quiere confundir por algún motivo. Vamos a ver.

"Las personas que se han enriquecido con su trabajo honesto o negocios transparentes nada temen..." ¿Cómo lo sabe? ¿Habrá hablado con todos ellos? ¿O se infiere tal cosa, basándose en el supuesto de que todas esas personas se sienten confiadas en su capacidad para "justificar" su riqueza? ¿Y si tal riqueza se construyó a base de remesas que provienen del extranjero, cosa bastante frecuente en este país? Hace unos años, estando aquí, recibí una cantidad de dinero proveniente de la herencia de mi madre. En ese tiempo tuve que pasar por una auténtica vía crucis para "justificar" esa suma ante las autoridades bancarias, con infinidad de documentos traducidos y notarizados, pues sobrepasaba de esos ¿$5.000? que en aquel entonces eran considerados moneda pequeña. Y claro, tanto el propio Banco Guayaquil como el gobierno se sintieron con derecho a sacar oportunamente su tajada de esa plata proviniente de los esfuerzos de una mujer que nunca había pisado tierra ecuatoriana, ni sabía apenas de la existencia de este país. En fin. La cuestión es que ya no tengo ni uno solo de esos documentos. Si no me hubiera gastado esa plata, difícilmente podría "justificarla" ahora, y si creen que mis hermanas iban a volver a hacer toda la odisea de bancos, autoridades y notarios para sacar otra vez copia de todos esos documentos, no conocen a mi familia. Pero sin duda Oswaldo Ávila Figueroa sabe más: será que en el fondo, aunque no me dedico al narcotráfico, soy truhán, con tilde, y me merezco un tiempito en la cárcel, por haber recibido con diurnidad y alevosía una herencia materna. Será.

"El veredicto  de la consulta popular, sinónimo de democracia, es inapelable"

Así que el Sr Ávila Figueroa no entiende lo que es democracia. No tiene importancia. Lo comparte con todos los de su secta. Se me ocurre que este hombre estuviera feliz en Suiza, país de consultas sin fin (y lleno, por supuesto, de riquezas exquisitamente "justificadas").

"El insensato nunca acepta la realidad y se convierte en un peligroso conspirador. La consulta del 7 de mayo es un nuevo tramo hacia la consolidación de la democracia y es el camino para que el Ecuador deje de ser uno de los pocos países que no controla la acumulación de riqueza, en pocas manos, no justificada."

Ajá. Así que era eso. Quien no esté de acuerdo con los postulados del correísmo es "un peligroso conspirador". Y contrariamente a lo que nos enseña la (también peligrosa) realidad, los países que no controlan la riqueza "no justificada", es decir, los países que todavía no han abandonado la presunción de inocencia para inaugurar un estado policial, son "pocos". ¿Qué nos decía este hombre, unos párrafos atrás, acerca de los embusteros?

En otras noticias: Durante su enlace, el Mandatario criticó versiones de sectores por no tener argumentos. Así reza el subtítulo, mientras abajo nos explica:

El Mandatario dijo que se está tergiversando el sentido de la pregunta, sobre todo por parte de personas como la asambleísta Betty Amores, quien a través de los medios de comunicación señaló en reiteradas ocasiones que hasta un vecino puede denunciar a una persona porque ha hecho unos aumentos en su casa. “Esta es una antología del absurdo de esta señora Amores que es víctima de todas las mentiras de la derecha”, señaló antes de pasar a la siguiente pregunta.


Impagable. El Mandatario critica la falta de argumentos de "sectores", y acto seguido arremete contra los argumentos de la Sra Amores con una refutación que se puede resumir así: ¡absurdos! ¡mentiras!

¿Será que todos aquéllos que luego sean acusados de enriquecimiento no justificado podrán defenderse con ese argumento? ¿Basta con decir que lo que dice tu adversario es absurdo y es mentira? Qué bueno saberlo. Pero eso en mi tierra no se dice argumento, será que tengo la Patria equivocada.

Mejor hubiera sido que el Mandatario nos indique en qué parte de la pregunta, o en qué anexo, se encuentra la frase que dice que no se admitirán denuncias de vecinos, o la parte donde dice que los aumentos en una casa no constituyen enriquecimiento. Eso sí que sería un argumento.

Cuando vivía en España trabajé cinco años como programador en una empresa de software (VB/SQL Server). Tenía un jefe bien simpático que solía soltar discursos así:

Y sabe qué, luego el tipo se me quejó, vino a mi despacho y wallahublubluabluáguaja. Y yo le dije: Pero usted no le hizo el trabajo a ese cliente. Y el hombre: glubluhujujurrhuajablablujuyú. Y entonces yo le digo, lo siento, pero no voy a pagar trabajos que no fueron bien realizados...

En aquella época recuerdo haber apuntado esta técnica en mi diccionario de recursos del empresario moderno: eso de representar los argumentos del adversario con un derroche de sílabas incoherentes, acompañado por gesticulaciones exageradas. Me parecía buena técnica: pero luego se me ocurrió pensar que mi jefe no estaba torciendo intencionada y maliciosamente los argumentos del adversario hacia el lado místico, sino que él realmente había escuchado eso. Es decir, que muchos jefes de empresa posiblemente sufren de un trastorno auditivo-cognitivo que traduce las palabras de las personas frente a ellos en ruido aleatorio. Esa posibilidad me fascinaba. En fin: es curioso que por mucho que les encante hablar del tema, pocos son los gobiernistas capaces de representar fielmente los argumentos contrarios, p.ej. con citas textuales, antes de proceder a "rebatirlos". (Hallar una cita textual de un adversario en una columna de opinión del Telégrafo, eso sería como encontrar a un heterosexual en el Municipio de Durán.)

En otras noticias: temo por la salud mental de Emilio Palacio. La cosa llega al extremo de que cuando miro El Universo y veo el título "Disney World", ya sé, sin abrir el árticulo, que será, a pesar del título, una denuncia del gobierno, same old same old. Nada malo en ello, dirás: el tipo es especialista (como yo en andar morboseando las pudendas del Telégrafo). Pero luego te encuentras con que "la energía nuclear no será una alternativa en muchísimo tiempo", y que " Las grandes potencias de Occidente (...) se sentían satisfechas con Gadafi." Realmente, el Castillo Encantado no es lugar idóneo para teclear artículos de opinión. Espero que tenga tiempo para ver el Gran Cañón, eso le hace callar y reflexionar a cualquiera por lo menos unos minutos.

Friday, March 18, 2011

El pasado

En 1984 (la novela, no el año) se plantea la siguiente pregunta: ¿existe el pasado?

El que hace la pregunta la contesta: no, dice, a menos que estemos dispuestos a creer el absurdo de que en algún lugar exista un mundo aparte en que el pasado "todavía se esté desarrollando". (Claro que hay predisposición por esa respuesta: permite al personaje, O'Brien, y a su Partido, reescribir el pasado a voluntad. "El pasado es lo que nosotros decidimos que fue.")

Cuando leí esa novela, recuerdo haber pensado: claro que el pasado existe. Además, es lo único que existe. Mi razonamiento es el siguiente. Para saber que cualquier cosa existe, primero tenemos que enterarnos de la existencia de esa cosa. Para enterarnos de la existencia de algo, tenemos que acumular información sensorial al respecto. Esa información nos puede venir en forma de ondas que surcan el aire, en forma de luz que estimula nuestros órganos visuales, en forma de señales químicas que viajan a través de nuestras sinapsis desde las terminaciones nerviosas hasta nuestro cerebro. Sea como sea, siempre habrá desfase temporal entre el evento y nuestra percepción de él. Puede ser de milésimos de segundo, pero existirá. Sólo somos capaces de enterarnos de lo que ya pasó. El presente es, por tanto, una ilusión, una intuición, un supuesto. Lo que llamamos presente es simplemente un pasado tan reciente que todavía tiene relevancia, tal vez en el sentido en que nos descubre procesos todavía en desarrollo en que podemos influir. El presente es ese trozo del pasado que acepta sugerencias.

He conocido a historiadores y economistas que hablan del s. XVIII como si fuera anteayer. Claro: si el presente se apercibe como un conjunto de procesos inacabados, será que ellos se fijan en preguntas filosóficas o en desafíos tecnológicos planteados hace siglos y que todavía siguen en el aire, sin que la humanidad les haya dado aún respuesta definitiva. Para ellos, Locke y Hobbes y Mill son pensadores actuales (a diferencia de, p.ej., Marx, que como las sectas que incautamente fijan día y fecha para el Fin del Mundo, caducó con el incumplimiento de sus predicciones). Al otro extremo, hay quienes miran los años 80 como si fuera la época Jurásica. No les culpo por ello. A diferencia de mis estudiantes, yo viví los ochenta, pero eso no quita que ahora esos personajes - Reagan y Thatcher, sobre todo - me parezcan dinosaurios tanto en los buenos como en los malos sentidos de la palabra. Enormes, grotescos, lentos y terroríficos, pertenecen a una época anterior al descubrimiento de que el político, ante nada, es una creación de maquillistas y manicuristas. Ahora es inconcebible que alguien tan entrañablemente feo como la Thatcher pueda triunfar en ese negocio. Miren al tándem de coalición que ahora gobierna en el R. hUnDido. El conservador y el "socialdemócrata liberal", no los consigo distinguir. Los dos parecen, con sus sonrisas permanentes, corbatas milimétricas y hectáreas de maquillaje, vendedores de colchones ortopédicos en un almacén de suburbio.

El pasado es una mierda, dice JMLC. Estoy de acuerdo. Según la fecha adonde apuntas en tu Máquina del Tiempo, puedes salir en una época en que ni siquiera había baños decentes, en que todo el mundo apestaba a caca y a mugre, en que los aristócratas nunca se lavaban el cabello y coleccionaban piojos en sus enormes pelucas (de donde pelucones), y pocas mujeres por bonitas que fuesen se escapaban de lucir cicatrices de viruela en toda la cara y en otras partes. Ni qué decir de las estadísticas de muertes en el parto, la mortalidad infantil, la reducidísima esperanza de vida, la ubicuidad de la gonorrea, de la sífilis (de donde sifilización) y las ratas. En Inglaterra, habitualmente se vendía el pan mezclado con diversas sustancias de alta toxicidad que se usaban para hacer llegar más lejos la harina y prevenir los hongos. La tercera parte de las mujeres jóvenes en Londres, en el s. XIX, trabajaba 18 horas diarias como sirvientas, y otra tercera parte, como putas. El matrimonio "por amor" era una excentricidad de novela barata. Ir al dentista era como experimentar el purgatorio: como única anestesia, el whisky, y sólo para la gente más pudiente.

Y acá, bueno, ya se sabe.

Por lo que, evidentemente, o se es progresista o se es un poco gil.

Por "progresista", se entiende: agradecido por lo que nos ha tocado vivir rodeado de anestesia, de medicamentos más o menos fiables, de comida sana (no hay que ir muy atrás en el tiempo para toparse con el aceite de colza, de triste recuerdo en España), de mujeres de piel suave, de baños más o menos limpios y relucientes (cuando alguien invente el papel higiénico todo será perfecto), de telefonía móvil (yo prescindo, pero tú no), de Internet, de carros con ABS, y del trasero de la Kim Kardashian (si esa anatomía no es progreso no sé lo que será).

Pero otra manera de ser gil es creer que todo eso son conquistas ya permanentes. Una vez yo creí eso. Mi educación fue muy diferente al de esos historiadores que mencioné: a nosotros, los de mi generación, nos decían que ese pasado, siquiera reciente, era algo "superado". No podíamos aprender nada de las generaciones pasadas. Sólo existía "la ciencia moderna". El pensamiento político arrancó con Marx o acaso con Gramsci, y el económico con Keynes. Lo demás era basura, trastos viejos para guardar en buhardilla. Fuimos la generación BBC. Gente así, de mi edad, ahora está en el poder. Tiemblen.

Ellos creen que "el progreso" es algo que simplemente se da. Son capaces de ironizar sobre idealismo decimonónico, pero todos ellos creen que las cosas naturalmente mejoran, guiadas por una especie de dialéctica hegeliana que nos conduce al nirvana prusiano de la sociedad ideal. Así, pueden inventar eslóganes como "¡estamos haciendo historia!" sin percatarse de que también Pol Pot y Mao Dze-Dung, a su manera, y Genghis Khan mucho antes, "hicieron historia". Y son capaces de desmantelar la civilización, confiados en que todo lo que se destruye será reemplazado por algo mejor, simplemente porque así funciona la historia. Es una línea diagonal que, haga lo que se haga, siempre apunta hacia arriba.

Ahora dicen: abajo la energía nuclear. Nos merecemos algo mejor, algo más seguro que eso. No sabemos qué será, pero ya lo descubriremos. Mientras tanto, a construir molinos.

También, al parecer, se merecen algo mejor que el capitalismo. Comunismo no, por favor: eso de ir enviando a la gente a Siberia queda muy cursi. No sé, algo mejor, algo más estético. No sabemos cómo será, pero de momento llamémoslo "tercera vía" y ya lo iremos descubriendo sobre la marcha. La cuestión es que queremos ser originales, frescos, no quedarnos con ese pasado lleno de sinsabores. Vayamos a esa encantadora isla llena de tigres: una vez allá aprenderemos cómo matarlos.

No quiero verles la cara de chasco cuando de repente descubran haber destruido, por accidente, algo que ya no se podrá rehacer.

Por eso discrepo con JMLC donde dice que el pasado "sólo sirve" para aprender de nuestros errores. Y los aciertos, ¿qué? Si no soy conservador, es porque veo que los conservadores muchas veces se proponen conservar, por nostalgia, cosas que ya no funcionan (como la religión, o la homofobia, o el caciquismo, o el latifundismo, o la frase "quieres subir un momento a ver mis grabados"), pero donde veo que quieren conservar algo que sí funciona, como la economía de mercado, el motor de combustión interna, los cultivos genéticamente modificados, la cortesía o la libertad de prensa, pues a la fuerza tengo que estar con ellos, o si no, tengo la obligación moral de proponer algo mejor.

No me malentiendan. Para nostalgia, yo. Todavía la canción Baby Love, de las Supremes, me remueve en un lugar de las entrañas (aprox. el plexo solar, pero más adentro) donde no llega ninguna canción posterior, con la posible excepción de Lady Madonna, de los Beatles. No son canciones especialmente buenas: pero resulta que coincidieron con mi brote de sarampión, o con las vacaciones y el viaje a la playa, o algo así. La cuestión es que el ser humano puede añorar prácticamente cualquier cosa si se activan las químicas apropiadas, las dopaminas precisas, en ese momento de la tierna infancia, que todo lo dora. Pero uno no preconiza en función de remezones de entrañas. Yo soy prisionero de mi infancia: recién lo descubro, he medido demasiadas veces la celda, ya estoy para que me saquen de aquí. Estoy entre las cosas que ya no sirven y que no merecen ser conservadas. Pero por lo menos soy consciente de ello.

Wednesday, March 16, 2011

Cumpleañero

Entre todas las chicas de mis clases bien pudieran haberme dado los cincuenta latigazos.... pero ninguna se ofrece.

Puta vida. Me rindo.

Monday, March 14, 2011

Nada que ocultar, nada que temer

Hace un ratito alguien puso la tele (tengo la casa llena de gente últimamente, parece hostal) y salió Correa, en una especie de entrevista en TCTelevisión sobre la consulta. Desde donde estoy no lo veo, pero no puedo evitar de escucharlo. Sólo escuchar esa voz demasiada conocida me pone nervioso, me hace temblar de exasperación. Me entero de que está hablando de las primeras preguntas y me resisto a levantarme de la silla. Llega el momento en que toca el turno a la pregunta sobre el enriquecimiento no justificado, y me acerco, fascinado, esperando oir cómo intentará justificar semejante barbaridad. He aquí las razones que escuché:

1) El enriquecimiento privado no justificado es delito en otros países. No sé si entendí bien, pero creo que mencionó dos países, uno de los cuales era Bolivia. (El otro, si es que hubo otro, no lo conseguí captar.)
2) Si el enriquecimiento no justificado ya es delito en los funcionarios públicos, ¿por qué no puede serlo para las demás personas? La corrupción no solamente atañe a los funcionarios del Estado.
3) Dio el ejemplo de un narcotraficante, que "todo el mundo sabe" que trafica con drogas, pero donde resulta difícil probar tal hecho. En cambio, si el tipo tiene $30.000 en la cuenta y sólo gana $200 (¿o eran $2.000?) mensuales, es "evidente" que esa plata tiene que venir de "algo ilícito".
4) Al ejemplo sugerido por el entrevistador (un tipo supino a más no poder), de una persona cuya casa hubiera ganado en plusvalía con el tiempo, a Correa le salió la vena teatral: con los aspavientos de rigor: "pero ¿cómo puede alguien seriamente pensar que vamos a acusar de enriquecimiento no justificado a alguien que tiene una casa que aumente en plusvalía? ¿A quién se le ocurriría semejante barbaridad? ¡Por favor!" excétera.
5) Si uno ha ganado honradamente su dinero, siempre podrá justificarlo. Ciudadanos, no se dejen engañar. ¿No tienen nada que ocultar? Entonces no tienen nada que temer. Lo cual repitió un par de veces, con cierto énfasis.

Las respuestas más obvias:
1) Lo que se haga o se deje de hacer en otros países no tiene nada que ver. Es bien curioso cómo esa gente se llena la boca de "soberanía", y sin embargo cuando carecen de otros argumentos siempre terminan lloriqueando "¡pero eso también existe en paises respetables, como EEUU o Alemania!" No existe un
país perfecto que yo sepa, por tanto, por muchos que sean los países que tengan este tipo de ley, podrían fácilmente estar todos equivocados, y sujetos a las mismas críticas y denuncias que corren en el caso que nos ocupa. Es un argumento de lo más patético. De todos modos, no me consta que esto del Delito de Enriquecimiento No Justificado exista en ningún país que no tenga el mismo sistema protofascista que tenemos acá. Mentar Bolivia (patria de los pollos mecos y de las batallas contra el Imperio Romano) en cualquier discusión sobre sistemas legales es realmente penoso. Por lo menos hable de países que no tengan gobiernos del mismo nefasto signo ideológico que éste, y tal vez escucharíamos.
2) Los funcionarios públicos son pagados con el erario público. El público tiene un legítimo interés, por decir lo menos, en saber adónde va a parar su dinero. En cambio, nadie tiene un legítimo interés en lo que puede ganar o acumular una persona privada, porque el dinero se supone que no es sino de esa misma persona. Si no lo fuera, pues entonces habría que hacer valer las leyes ya existentes en contra del robo en sus diversas modalidades. En todo caso, habría primero que demostrar que el dinero no es suyo. Establecer cualquier equivalencia entre lo público y lo privado en estos casos es simple demagogia. Las reglas no son ni pueden ser las mismas.
3) Es fácil que una persona que gane $2.000 al mes pueda llegar, con el tiempo, a tener $30.000 en el banco: sólo hace falta que no tenga familia y que sea ahorrativo (y tal vez un poco tacaño). Pero esto no es el punto. Tampoco entraré en la cuestión de por qué el narcotráfico es penado por la ley: toda persona inteligente sabe que no debe ser así, pero la cuestión es que sí hay leyes contra el narcotráfico y por tanto, si alguien es narcotraficante y el Presidente tiene un acceso de moralismo que le induce a querer encarcelar a ese sujeto, pues lo mismo que con cualquier otro crimen penado por la ley, lo único que tiene que hacer es demostrarlo. ¡Pero eso muchas veces es difícil! balbucea el Presidente: ¡ellos se cuidan demasiado bien las espaldas! Bueno, pues bienvenido al mundo real, al mundo donde los demás vivimos, en que las cosas no son perfectas, a veces llueve sobre justos e injustos y a veces la más fea es votada Miss Universo. No tengo nada en contra del progreso, de intentar mejorar cosas mejorables, pero francamente, echar por la borda, por necedad y por capricho egoista, algo tan básico e imprescindible en todo sistema legal mínimamente vivible como la presunción de inocencia, algo que hasta sale en la Declaración Universal de Derechos Humanos (Art. 11) no es siquiera cojudez: es malicia y maldad extrema, porque significa socavar deliberadamente las bases de una sociedad civilizada y pacífica. Es llevar sus problemas personales al terreno público de un modo absolutamente desquiciado y despreciable:

¡No tiene sentido pedir a un acusado que demuestre su inocencia, so imbécil, si eso hace siglos que todo jurista lo sabe!

Por otra parte, fíjense en la increíble mezquindad de esa frasecita: "todo el mundo sabe". Es de las frases más odiosas que se pronuncian habitualmente por estos lares. Yo me harto de escuchar que "todo el mundo sabe" que el Alcalde de Tal Sitio "es ladrón". Si todo el mundo lo sabe, será que todo el mundo tiene pruebas (pues no se puede "saber" nada de lo que no se tiene pruebas). Y si todo el mundo tiene pruebas, pues que todo el mundo lleve a juicio a ese alcalde corrupto. Pero, curiosamente, todo el mundo no lo hace. ¿Será que todo el mundo, en vez de saber, simplemente supone? ¿Será también verdad que tal suposición tenga mucho que ver con la envidia y la maledicencia? ¿Será también verdad que decir todo el mundo es casi siempre una manera cobarde de evitar de decir yo?

¿Sabes lo último? Dicen que ha construido una piscina en su casa...

No doy crédito a lo que veo: un Presidente que valida el qu'en dira-t-on y lo lleva a estatus de antecedente legal. Un Presidente que utiliza el chisme como argumento y propone que sobre esa base actúe la justicia. Es para reir o llorar.

4) ¿A quién se le ocurriría semejante barbaridad? (la de llevar la interpretación de la ley propuesta a sus últimas consecuencias posibles) Pues a cualquiera que siga la conocida regla de buscar anticipadamente en cualquier proyecto de ley, no lo que resultaría de su aplicación sensata y humana, sino los posibles resultados de una aplicación outré, legalista, perversa, autoritaria, desproporcionada y antihumana, a sabiendas de que todas las leyes terminan siendo interpretadas de esa manera. Lo que hay que preguntar con cualquier proyecto es "si este proyecto fuera utilizado en contra mío por un monstruo perverso, qué es lo peor que podrían hacerme", a sabiendas, repito, de que será utilizado precisamente de esa manera. Cualquier otra cosa equivaldría a confiar en los gobernantes, que es prácticamente la definición de la cojudez.

Y resulta que, pese a los histrionismos del Mandatario, en ausencia de aclaraciones al respecto "enriquecimiento" puede significar que tu cuenta bancaria ha engrosado al son de unos centavitos, nomás, mientras que "no justificado" puede significar que no puedes justificarlo de esa manera precisa, con esos documentos inexistentes e imposibles de obtener que tu peor enemigo haya dispuesto a fin de poder tener la satisfacción de verte pudrir en la cárcel.

5) Si no tienes nada que esconder, no tienes nada que temer. Esta frase es puro fascismo. Sorprende el tener que lidiar con esto en pleno s. XXI. Seguramente volveré al tema otro día, estoy cansado, estoy harto de esto, de tanto odio destilado por los poros de ese individuo, y puede que por eso no me salga bien la demostración, no más de lo que me saldría ahora demostrar que la tierra es redonda.

Yo tengo un montón de cosas que prefiero esconder. Toda la vida he tenido cosas que esconder. Pero da la casualidad de que eso no es ni asunto del lector, ni de Correa, ni del Estado, ni de nadie, pues las cosas que prefiero esconder no son crímenes, no son cosas ilegales, sino simplemente personales: y en un Estado de Derecho, en que uno se presume inocente si no se demuestra lo contrario, estoy en mi derecho de ocultar todo lo que quiera. Ocultar cosas: eso se llama tener privacidad. Fíjense que en otros países, como EEUU, hay personas que hasta protestan cuando las desnudan (electrónicamente) y las morbosean (físicamente) en los aeropuertos (googléen TSA). Tierno ¿verdad? Hasta algo tan inocente e universal como un par de tetas o de cojones les parece de alguna manera a esa gente que es algo "personal", algo que el Estado, o sus legítimos y cachondísimos representantes, no tiene derecho a tocar. (Se ha dicho con elocuencia: si eres persona normal y haces eso, te vas a la cárcel: si eres empleado del Estado, te premian si lo haces más de 100 veces al día).

Ahora me dicen que si tengo algo que esconder, debería "temer". ¿Por qué, si en un Estado de Derecho sólo tendrían que temer los que realmente hayan cometido actos criminales? Porque tarde o temprano, alguna "autoridad" podría decidir investigar esas "cosas que prefiero esconder" para ver si de verdad entre todas ellas puede haber algo sabrosamente ilegal, o por lo menos vergonzoso. Pero para que eso pueda pasar, primero hay que destruir ciertos supuestos que - Correa lo sabe perfectamente - forman la base de lo que conocemos como civilización, e impiden que la malicia y el chisme nos destruyan a todos. Entre ellas, el derecho a la privacidad (corolario al derecho a la propiedad privada) y la presunción de inocencia. Y no hay mejor manera de destruir eso que decir que a partir de ahora, bastará la maledicencia de algún vecino para que el Estado pueda dar esa patada en la puerta a medianoche, arrastrarte de la cama a punta de metralleta, meterte en la cárcel (provisionalmente desde luego) mientras "investiga" la procedencia de tu "riqueza", de paso (según instrucciones de algún juez o político a quien no habrás caido simpático) "perdiendo" dos o tres papeles que tenías en tu velador para que, llegado el momento, no podrás demostrar siquiera que tu casa es tuya.

A estas alturas, y con esa fatídica frase ya pronunciada, ya no cabe duda: el correismo es un movimiento fascista. Y sus secuaces y sus apologistas seguirán diciendo: confíe en nosotros, si las cosas nunca llegarán a los extremos que "irresponsablemente" vaticina la Prensa Corrupta. Yo yo sigo diciendo: guíense por las barbas del vecino. Hace tiempo que Venezuela, por ejemplo, dejó de ser Estado de Derecho y se convirtíó en chismocracia, en el imperio del Vecino Envidioso Y Lenguaraz. Allí no se puede ya "tener" nada, si uno no es Del Partido, devoto de camisa roja, siervo genuflecto del Todopoderoso Estado. Y la enfermedad es universal. Hace tiempo recuerdo que me reía de que en este país se estableció un Ministerio de Cultura. La idea de que el Estado puede de alguna manera fomentar o administrar "cultura" es de lo más ridículo, por una serie de razones demasiado obvias: un Ministerio de Cultura es no solamente un sinsentido (¿"cultura" estatal?) sino una franca admisión de que hay un problema con la Cultura nacional: es algo que falta, que choca por su ausencia o su escasez o mala calidad, como que digamos Salud o Vivienda, algo que necesita ser "rectificada" mediante el conocido mecanismo sublime de emplear a un ejército de burócratas y orinar plata contra la pared. Pues bien: hasta el R. hUnDido ya tiene su Ministerio de Cultura. ¿Qué edad hace falta tener para reconocer tal hecho como una tragedia, un sarcasmo, una derrota? ¿Treinta, cuarenta, cincuenta? ¿El país de Shakespeare, reducido a tener Ministerio de Cultura, FFS? Ya hemos visto todo.

Fascismo significa que no existe el individuo, ni los derechos del individuo. El sí a esta consulta lo que hace es efectivamente dar al traste con los últimos derechos del individuo: a la propiedad privada, a la presunción de inocencia, al buen nombre, a la libertad de expresión, a no ser encarcelado eternamente sin proceso, hasta a la privacidad. El nuevo Mundo Feliz que se nos propone es colectivista: fascista o maoista según cómo lo mires. Un mundo en que los que sobreviven serán los arrastrados, los camaleones, los hipócritas, los aduladores, los Arellano Raffo a fin de cuentas. Si en un Estado de Derecho ideal (idealizado) no existe el crimen sin víctimas, acá será crimen todo lo que disguste a la todopoderosa chusma hipnotizada. Si tu casa, comprada por $18.000, la mejoras mediante una pequeña herencia, y resulta que al vecino de enfrente le parece sospechosamente bonita, eres desde ese momento criminal, sí, y sólo dejarás de serlo si consigues reunir los papeles que "justifiquen" la procedencia de esa herencia... pero ojo si tu vecino es Del Partido, porque esos papeles luego se podrán "perder", o no resultarán ser del todo suficientes. No se puede insistir demasiado en eso. No están diciendo que un enriquecimiento sospechoso pueda ser indicio de alguna ilegalidad, la que luego tendrá que ser investigada. Están diciendo que, a menos que consigas satisfacer los caprichos del funcionario de turno respecto a su procedencia, tu misma riqueza constituye un crimen, y su procedencia real no tiene nada que ver con esa criminalidad. Una persona que haya recibido una herencia pero que no tenga todos los papeles que lo demuestren es tan criminal como el narcotraficante o el ladrón callejero, y encarcelarlo no sería una injusticia, pues lo que le acusa y le condena no es ningún agraviado, ninguna víctima, sino su misma cuenta bancaria. Por defecto, tener algo es ser criminal. Así funciona tanto el comunismo como el fascismo. Eso es lo que hay.

Otro mundo es posible. Yo lo vi. Es curioso que Correa se excusa hablando de corrupción: "la corrupción no sólo existe en el sector público, hay que perseguirla donde sea". A ver. Corrupción significa que hay un tipo delante tuyo a quien tienes que coimar para que preste un servicio que ya pagaste. Ejemplo: hace un par de años o así vinieron unos tipos del Municipio de Durán, que anunciaron que aunque no tenemos calles asfaltadas en nuestro sector, ni las tendremos, nos iban a hacer el favor de colocar un bordillo peatonal de cemento. Bien. No queríamos tal bordillo, pero al parecer no había elección. Bien. Yo en ese entonces todavía tenía carro. El bordillo iba a suponer una caída de unos 8 cm, que seguramente haría daño a las llantas con el tiempo. No hay problema, dijeron. Si nos das... $70, le hacemos una bajada en el bordillo para que pase el carro. Fue esa pequeña pausa antes de la cifra de $70 la que me altertó de que improvisaban, de que no me estaban precisamente citando un estatuto municipal. Posteriormente me enteré de que teóricamente tienen que practicar esa bajada siempre que se pida, sin costo. Pero ¿qué hacer, si ellos tienen el poder? Pagamos los $70, igual que cuando hubo el robo y vino la PJ y tuvimos que pagarles "la gasolina". ¿Cuál es la solución a esto? Muy sencillo: que todos esos servicios sean prestados por entidades privadas en una situación de competencia. De esa manera, la empresa que pide coimas pierde clientes, porque otros para ganar clientes no lo hacen, y hay pluralidad de oferta.

Lo que quiere Correa, en cambio, es que no tengamos la posibilidad de elegir nada. Ni siquiera (de momento) la de elegir ir a jugar en un casino, a ver los toros, a asegurarnos con otra entidad que no sea la corrupta IESS, a comprar cerveza los domingos, a ver a Walter Mercado en la tele... la lista se extenderá a voluntad según capricho presidencial, déjenlo ir. Detrás de todo esto, el convencimiento de que ellos, nuestros "gobernantes", lo saben todo acerca de lo que "necesitamos". Somos demasiado brutos para decidir nada importante por nosotros mismos. Pero si eso quiere, entonces ya no nos hable de corrupción, porque en la medida en que engrosas y empoderas al Estado, fomentas la corrupción: las dos cosas van de la mano.

Otro mundo es posible, yo lo vi. A mi edad, con mi enfermedad, ya no voy a poder hacer nada para luchar contra esta corriente colectivista y antihumana que arrasa donde sea. Espero que otros sí lo hagan: lo que está en juego es la misma civilización.


PD EL audio de la entrevista (o de otra en la misma línea), acá.

Saturday, March 12, 2011

Diversión para los niños!

Ya mencioné en algún lugar que los sábados tengo clase de 8 a 1, por tanto, ay de mí, no puedo nunca escuchar la cadena sabatina de Correa en toda su resplandeciente sabatinidad. Sin embargo, más o menos sobre las 10.30 hacemos descanso y a veces aprovecho para ir a comprar algo en la hamburguesería de abajo. El hamburguesero siempre tiene puesto a Correa en la tele, y me entretengo intentando adivinar en esos breves momentos de qué demonios está hablando. Hoy parece que le tocaba a la Iglesia, algo decía sobre curas u obispos, pero no entendí nada. Eso sí, cuando ya me daban el Nestea conseguí escuchar algo así como: "y eso, compañeritos, es una excelente noticia, cómo demuestra que estamos viviendo el cambio de época..." Fue en ese preciso momento que sentí algo como un vacío, como si faltara algo, y me dije: ¡claro, llevo más de veinte segundos aquí y no le he escuchado insultar a nadie! Y justo cuando estaba formado este pensamiento, escuché: "claro que la prensa mediocre no informa sobre una noticia así..." Y respiré aliviado.

El juego, entonces, sería tener todos los niños bailando alrededor de unas sillas, y en cuanto saliera el siguiente insulto, rapidito todos a buscar silla, y el último fuera. Y así, entretenidos durante toda la mañana, sin costo y siquiera sin música.

Thursday, March 10, 2011

Correa sobre Gadafi

“… También hay una hipocresía, una doble moral terrible ahí. Europa está bien que tenga reyes pero ¡uy! que Irán tenga un Ayatolah, terrible verdad o que el Libia haya otro sistema de comunidades de base, etc. y elijan permanentemente al mismo dirigente ¡uy! qué terrible”, dijo en ese entonces Correa quien en algún momento manifestó que luego del recibimiento que le hizo Gaddafi quedó “agradecido” y que tuvo “mucho gusto conocerlo”.

(SM Rafael I de Absurdistán, según El Comercio)

Lo que SM define como doble moral, en buen cristiano se llama capacidad para diferenciar entre una jirafa y un ratón. Veamos:

Las monarquías europeas, con excepción de la británica, son monarquías constitucionales, es decir, subordinadas a la voluntad popular supuestamente expresada a través de una constitución, la que también asigna con exactitud las funciones reales, que son de naturaleza básicamente simbólica y protocolaria. Por tanto, cualquier denuncia al poder en esos países es una bala que puede silbarles cerca del oído, pero no más. La británica es un arreglo seudoconstitucional algo sui generis, en que los límites al poder monárquico se encuentran escritos no tanto en documentos legales sino en las páginas de la historia, que nos recuerda, p.ej., que el último rey que quiso propasarse perdió rapidito la cabeza. El putativo poder real en Gran Bretaña es básicamente un poder de veto, la posibilidad puramente teórica de escribir abajo de cualquier proyecto de ley Le Roy S'Avisera, cosa que no se ha hecho en centenares de años. Por lo demás, son unos simpáticos payasitos que nos entretienen con sus líos matrimoniales, sus desesperados intentos de parecerse a toallas sanitarias, etcétera. Políticamente, son perfectas irrelevancias, y ellos mismos lo saben muy bien.

Un Ayatolah, en cambio... bueno, dejémosle el espacio a Wikipedia:

The Leader appoints the heads of many powerful posts - the commanders of the armed forces, the director of the national radio and television network, the heads of the major religious foundations, the prayer leaders in city mosques, and the members of national security councils dealing with defence and foreign affairs. He also appoints the chief judge, the chief prosecutor, special tribunals and, with the help of the chief judge, half of the 12 jurists of the Guardian Council – the powerful body that decides both what bills may become law and who may run for president or parliament.[10]

No se molesten en buscar: no hay ni un solo monarca en todo Europa que ejerza de facto ni una sola de estas atribuciones. Sobre todo la de decidir "quién puede ser candidato a presidente o al parlamento": novedosa interpretación de la democracia ésta, sin lugar a dudas.

Tampoco conozco de ninguno que vaya por ahí emitiendo fatwas (condenas, invitaciones al asesinato a escala internacional) contra conocidos escritores; ni que se deleite decretando condenas de muerte en contra de homosexuales convictos. Tal vez me perdí algo de eso.

Sobre el sistema el Libia de "comunidades de base", hay mucho que decir. Hasta un estudiante de ciencias políticas de primer grado sabe que si en las democracias representativas el voto es secreto y anónimo es porque cualquier otro sistema se presta a abusos demasiado evidentes: "vote por quien quiera, pero cuidado con las llamadas en la puerta a medianoche". Por las mismas razones, todos los sistemas dictatoriales, fascistas o totalitarias potencian un sistema alternativo de "Grupos de Defensa de la Revolución", Células del Partido, "comunidades de base", llámense como quieran, la cuestión es tener grupos organizados a nivel local, barrial si hace falta, que identifiquen y neutralicen a los disidentes mediante un sistema de soplones voluntarios o a sueldo, mientras supuestamente canalizan las demandas populares (desde luego, no hay mecanismos independientes que aseguren se cumpla este acometido). El hecho de que SM Rafaelito, no sólo en el caso de Libia sino también en el de Cuba, acepte con grandes aspavientos de vistosa cojudez esos Grupos o Comunidades de base como evidencia fehaciente del funcionamiento de una "democracia" o de algo que no es democracia pero que merece la misma consideración como si la fuese, es una prueba rotunda de que el actual Presidente de Ecuador es una persona muy peligrosa para tener en el poder:

Entendamos que hay otras visiones, otras culturas, otras formas de ver el mundo, otras clases de democracia... Entendamos eso por favor.

Si vivir en un país donde te vas a la cárcel sólo por criticar al Líder, o por hablar de política con quien no debes, es gozar de "otra clase de democracia", pues que vaya SM a Iran y que se ponga allá a llamar bellos a los hombres de alguna provincia, o a alardearse de su gran apego a "la doctrina social de la Iglesia", y disfrute de las consecuencias.

Es revelador que este hombre que dice estar "con el pueblo" se permita burlar e insultar al pueblo de otro país, al extremo de acusarlo de haber "elegido permanentemente" a quien aguantan como dictador. Hay más:

Entonces qué pasa: Gaddafi, creo que estudiaba en Londres, y de repente va a un casino por curiosidad, eh incluso el Islam prohíbe el juego, y encuentra a un tipo que estaba perdiendo millones de dólares en la ruleta qué se yo. Cuando se acerca ve que era un miembro de la familia real de Libia gastándose toda la plata del pueblo libio, entonces decide hacer la revolución (Gaddafi). Hace el golpe de Estado, revela las tropas contra la monarquía y, de 26, años asume el poder. Ya lleva más de 40 años en el poder.

Lo que olvida mencionar que si la familia real libia de antes se jugaba "la plata del pueblo" en ruletas, el dictador actual la ha gastado derribando aviones llenos de pasajeros, colocando bombas en discotecas, etcétera. Personalmente, el de la ruleta me cae mejor. Las ruletas, por lo general, no crean viudas ni huérfanos.

Wednesday, March 9, 2011

No intervención

Como siempre, el artículo de Gabriela Calderón va directo al grano y da enorme satisfacción por su sencillez y lucidez. Efectivamente, la historia de intervenciones militares de grandes potencias, aun cuando se justifican (a veces con sarcasmo) como intentos de promover "la democracia", es bien desalentadora. Habría que ser sordo y ciego para ignorar que la intervención militar estadounidense en Irak o en Afganistán ha sido un desastre desde cualquier punto de vista, al igual que la triste historia que deriva de la Corolaria Roosevelt a la Doctrina de Monroe, y la propuesta de intervenir militarmente en Libia (por mucho que los propios rebeldes, según algunas versiones, lo estén pidiendo), una simple locura, pues lo único que se conseguiría es aumentar la cifra de bajas inocentes, y provocar la presencia de otros efectivos extranjeros en una pretendida lucha antiimperialista que bien podría convertirse en una conflagración mayor que sobrepase las fronteras de ese país y arrastre a toda la población magrebí al caos. Frente a tales realidades, lo más cómodo es propugnar la no intervención como doctrina; pero eso, para un británico, lleva a una evidente contradicción, pues es imposible para nosotros olvidar el hecho de que sin la oportuna intervención de EEUU en la segunda guerra mundial, que conllevaba evidentemente la presencia de tropas americanas en suelo británico, yo mismo hubiera crecido hablando alemán y jurando fidelidad a una siniestra bandera que llevara en su centro la cruz gamada. Por lo tanto, la versión de la doctrina de no intervención que yo personalmente apoyo es la siguiente: no intervenir a menos que sea en contra de otra intervención extranjera real. Es decir, que si el país X amenaza con invadir al país Y, es perfectamente factible que el país Y acepte la ayuda del país Z para hacer frente a esta amenaza. Según esta óptica, la defensa de Kuwait por parte de EEUU en la primera Guerra del Golfo fue legítima: la posterior invasión de Irak, en cambio, no.

Monday, March 7, 2011

¿Qué hay de verdad en Nancy?

No me refiero a la ciudad francesa, tampoco a la protagonista de la deliciosa novela epistolar de Ramón J. Sender, sino a la columnista de El Telégrafo que hoy aparecío justo a tiempo para que en el día de la Mujer nadie pudiera decir que en ese órgano no hubo ni una sola columnista hembra en algo más de medio año.

El problema es que la pobre no da pie con bola.

Pero no me crean a mí.

“Habrá que esperar el tiempo necesario para conocer con rigor cuánto hay de verdad o mentira, o una mezcla de hechos de todo tipo que, en medio del caos se produjeron en Libia”.


Así se expresó Fidel Castro un par de semanas atrás, a través del correo electrónico Cubadebate. …Y en realidad este criterio lo compartimos muchas más personas de las que podrían creer algunos.
 
Este blog es leído por más personas de las que podrían creer algunos. (Y muchas menos de las que podrían creer algunos otros.)

"Cubadebate", por "Castromonologa"... esto sí que se merece un LOL sonoro.

Tomamos en cuenta los antecedentes históricos que precedieron al drama que vive actualmente la nación africana -al igual que otros países de esa parte del mundo-, así como el comportamiento de ciertos gobiernos, que siempre han buscado el poder político y económico sobre otras naciones.

Aquí, por fin, una toma de postura. El drama que vive Libia es el mismo que vive otros países africanos. El mismo drama. You heard it here first.

De tal modo que cabe la pregunta: ¿todos aquellos movimientos oposicionistas que se viven en unos cuantos pueblos africanos y de Medio Oriente, responden a una estrategia preconcebida, armada y dirigida desde naciones extrañas, como consecuencia de un vivo interés en una región rica en petróleo? Efectivamente. Al parecer no es nada casual toda esa marejada de revueltas que han venido ocurriendo en algunas naciones miembros de la comunidad árabe, que tienen, además, el factor común de ser naciones ricas en petróleo.

Ciertamente cabe la pregunta. Lo que no parece caber aquí es una respuesta sustentada con argumentos. "Al parecer", por si no han caído, no es un argumento ni un dato. Es simplemente una locución adverbial.

La Señora Nancy cree que aquellos "movimientos oposicionistas" (por no decir "de oposición" o "opositores"... extraña palabra, suena como una truculencia, una malcriadez ser "oposicionista") responden a una estrategia "dirigida" desde naciones extrañas. Si tiene algún dato, alguna evidencia, alguna prueba, siquiera alguna anécdota reveladora al respecto, bien calladito se lo tiene. Ni siquiera se molesta en identificar a esas "naciones extrañas".

Ayudémosle un poquito. En Wikileaks, hace algunos meses, salió el dato de que EEUU, a través del cuerpo diplomático, hacía tiempo se estaba reuniendo con la Hermandad Musulmana en Egipto con la idea de apoyar a cualquier movimiento que hiciera fuera al odioso dictador Mubarak. La fecha provisional: 2011. Es bien cierto. Tuvieron esa idea (los yanquis, no una pluralidad de "naciones extrañas"). Lo que no tuvieron fue ninguna capacidad efectiva de hacerla realidad.

Quienes sí demostraron tener esa capacidad - de lucha, de sacrificio, de férrea resolución - fueron los propios egipcios. Por voluntad propia, por no querer aguantar más una dictadura la cual, por cierto, pese a la cuantiosa ayuda financiera estadounidense no pudo (o no quiso) seguir alimentando siquiera modestamente a su población por el alza en los precios del trigo mundial y por consiguiente del pan local. Invito al lector decidir cuál escenario le parece más realista: que los egipcios se hayan rebelado contra su gobierno por falta de comida, o porque el embajador de EEEUU, la CIA o algún representante del State Department, hablando off the record, les dijo que tenían que hacerlo, y cómo hacerlo?

Lo único que demuestra Nancy con estos comentarios es su soberano desprecio hacia los pueblos de esas "naciones miembros de la comunidad árabe", las que ni siquiera tiene el detalle de nombrar, puesto que considera que son tan manipulables que una estrategia "preconcebida" de políticos de otros países - que únicamente buscan su propio interés, como nos explica a continuación - puede encontrar en ellos fieles y devotos ejecutores.

Claro que no debe de sorprender eso, pues es el mismo desprecio que a diario nos muestran nuestros "gobernantes" en su comunicación con el pueblo ecuatoriano, al cual, "al parecer", se le compra con las muecas de un Cholito. Pero esto va aparte.

Y en el caso de Libia, pese a que el 95% de su territorio es desértico, debajo de su suelo se encuentra un inmenso lago de hidrocarburos de la mejor calidad en importantes yacimientos que hoy producen 1’800.000 barriles diarios. Razón suficiente para que la ambición de los países ávidos de petróleo se interesen por hacer a un lado a Gadafi e instalar en su lugar en el gobierno de su país a un títere que responda a sus ambiciones económicas y políticas.

Interesante párrafo si lo relacionamos con el título del artículo. ¿Qué hay de verdad en Libia? ¿Una revuelta, acaso, muertes, bombardeos? Tal vez, pero todo eso son nimiedades al lado de la Gran Verdad descubierta por Nancy. Al fin y al cabo, los revoltosos solo actúan así porque "responden a una estrategia". Es decir, son simples títeres, y nadie llora por la muerte de un títere, siquiera por centenares de ellos. La cuestión es llegar al fondo de esa "estrategia". Al parecer, se trata de instalar a un títere (¡otro!) en el lugar de Gadafi. Se me ocurren unas cuantas preguntas al respecto:

¿Por qué no nombra Nancy a esos "países ávidos de petróleo"?
¿Qué evidencias tiene que apoyen o sustenten su teoría?
¿Será cierto que a esos paises ávidos de petróleo les conviene reemplazar a un Gadafi que, desde 2003, ha mostrado gran interés en normalizar sus relaciones con otros países occidentales y atraer inversión extranjera, aun a expensas de emitir un costosísimo mea culpa respecto de lo de Lockerbie? ¿O será más probable que Nancy no sepa apenas nada de lo sucedido en los últimos 7 años en torno a los cambios en la política exterior de tal país, y se haya quedado con el cuento de que Gadafi es un valiente revolucionario anti-imperio, odiado por EEUU y paria entre la comunidad internacional?

En todo caso, me parece sugerente esta postura de la Nancy, esto de culpar a los gobiernos de lo que todavía no han hecho. Mañana mismo pienso levantarme e ir por el barrio gritando que, puesto que mi vecino de enfrente tiene un Hyundai Terracán, y todo el mundo sabe que al vecino de más allá le gustan los carros, es "razón suficiente" para que éste plantee asesinar a aquél y casarse con la viuda. A ver qué tal me sale el experimento.

Si no se quiere cometer errores y parecer entonces de criterio ligero, se debe tener mucho cuidado con adelantar opiniones acerca de Libia y de Gadafi, el militar y político libio, de ascendencia árabe-bereber, nacido alrededor de 1938 en una jaima o tienda de la tribu beduina gaddafa, conformada por pastores nómadas del desierto de Sirte. Su política nacionalista ya se ponía de manifiesto desde su juventud, cuando con un poco más de 20 años (1964) intervino en la conformación de un grupo político clandestino de oficiales que años después (1969) derrocaron al rey Idris, conocido por su crueldad. Ya en el poder, Muamar el Gadafi emprendió una serie de reformas de corte nacional-socialista en Libia, como la reforma agraria y la nacionalización del petróleo.

Tal vez este párrafo debe dedicárselo a algún compañero columnista suyo que nos adelantó, hace pocas semanas, la opinión de que Mubarak era otro "títere" de EEUU, que los yanquis querían proteger contra la revuelta a como diera lugar. Ahora resulta que su defenestración respondió a una "estrategia preconcebida" de los propios gringos. En fin, si quieres evitar "errores", mejor atribuye todo lo que sucede en cualquier parte del mundo a un complot de la Yoni y déjalo así.

Por otra parte, a Nancy se le olvida el detalle de que Muammar Gadafi invadió el país africano de Chad, sin motivo aparente (se especula que porque el presidente de tal país era cristiano, o porque era negro. En serio, wiki dixit), dando lugar a una guerra inútil en los años 80 en que murieron unas 10.000 personas. No, eso no puede ser. ¡Si Gadafi es anti-imperialista!

El prestigio de Gadafi entre los líderes del Tercer Mundo llevó al coronel graduado en la Academia Militar de Bengasi a presidir la Organización para la Unidad Africana, en 1982. Su lucha antiimperialista le granjeó el odio de las potencias de Occidente, lo que se puso de manifiesto en 1986, cuando Estados Unidos bombardeó Libia, acusando al régimen de Gadafi de fomentar el terrorismo en el mundo.

Ajá. Así que los malvados gringos bombardearon Libia con una acusación general, sin pruebas, algo sobre "terrorismo", para variar. Es curioso, yo recuerdo un incidente anterior en que Gadafi ordenó un atentado terrorista en una discoteca de Berlín, en que tres personas murieron y centenares quedaron gravemente heridos (cuya responsabilidad, por si acaso, el gobierno libio asumió posteriormente). Este antecedente, al parecer, a la buena de Nancy se le pasó, se le olvidó, vaya. No hay nada como tener una memoria selectiva. Todo sea para tener claro en todo momento quiénes son los buenos (sobre quienes se debe tener mucho cuidado con adelantar opiniones, aunque se dediquen a poner bombas en discotecas y en aviones y a masacrar a pueblos enteros) y quiénes los malos (que no requieren cuidado alguno para juzgar, hagan lo que hagan).

Ahora Libia vive tiempos de angustia y dolor. Las potencias de Occidente han proclamado su decisión de sancionar a la nación árabe africana, a través de las Naciones Unidas y de la OTAN, sus obsecuentes instrumentos, acusándola de crímenes de lesa humanidad, durante una confrontación interna que parece llevar al país de Gadafi a una sangrienta revolución civil organizada, armada y alentada por aquellos poderosos países que codician el manejo de las grandes reservas petroleras.

A mí me duele cuando las personas, sobre todo los comentaristas, alcanzan cierto grado de terca estupidez. Existe siempre la tentación de pensar "no, no quiso realmente decir esto...". Pero al final hay que quedarse con lo escrito. Nancy cree que "las potencias de Occidente" han acusado a Libia - sí, al país entero - de crímenes de lesa humanidad. De poco servirá la precisión de que ha sido un argentino, en nombre de la Corte Penal Internacional, quien ha lanzado tal acusación, y no precisamente contra "Libia" sino contra el dictador Muamar Gadafi. De poco sirve, porque Nancy - no hay otra lectura posible - cree que Gadafi y Libia son una sola cosa. "L'État, c'est moi" que diríamos.

Pero hay otro tema aquí, todavía más grave que la infantil identificación de un país con su autoproclamado líder espiritual. Libia es un país que vive bajo una dictadura. Esto por lo menos lo debe de entender hasta la propia Nancy, por muchas limitaciones que tenga. Una dictadura de partido único en la que, por ejemplo, por hablar de política con un extranjero te vas a la cárcel. Ahora, cuando un pueblo se levanta contra una dictadura armada hasta los dientes, ¿hay alguna circunstancia que justifique titubear, matizar, dudar? ¿Hay alguna posible razón moral que justifique negar a ese pueblo el derecho de autodeterminación, de defenderse contra el tirano? Para cualquier bien nacido, la respuesta es obvia. Pero para Nancy, la simple posibilidad de que la revuelta libia haya sido "armada" por "aquellos poderosos países" (de nuevo, se olvida de decirnos cuáles son, por no hablar de las fuentes de su privilegiada información) le merece sólo palabras de altanera condena. De lo que se deduce que para Nancy, hubiera sido mucho mejor que esos "oposicionistas" hayan quedado desarmados, o bien para que sigan sufriendo la tiranía a la que han sido acostumbrados, o bien para que su revuelta haya resultado más fácil de suprimir. De nuevo, insisto: esto no es sólo Nancy. Esto es toda una ideología inhumana, la de nuestros "gobernantes", que creen que los "pueblos" lucen más bonitos cuando son desarmados, y que las matanzas y las muertes de inocentes son significativos sólo como parte de un grandioso juego de ajedrez, en el que "hay que tener mucho cuidado" de emitir cualquier tipo de juicio por si acaso uno comete el "error" de condenar a un tirano que luego resulte ser de impecables credenciales izquierdistas.

Una ideología según la cual matar a una joven turca en una discoteca alemana es "lucha antiimperialista".

Dan asco. Acabo de recordar por qué me había decidido no visitar más las páginas de El Telégrafo. Esto no puede ser bueno para la salud.

Y mientras las bien armadas naves de guerra norteamericanas avanzan por el canal de Suez hacia las costas libias del Mediterráneo, llevando a bordo miles de marines, Gadafi ha invitado a los organismos internacionales a visitar su país a fin de observar lo que en verdad allí sucede.  Obama, a su vez, sintiéndose el dueño del mundo, repite cual Júpiter tronante: “Vamos a implementar en Libia sanciones sin precedentes”.

Si alguna vez necesito informaciones privilegiadas sobre como "se siente" Obama al emitir tal o cual discurso, ahora sabré adónde acudir. Hasta entonces... hasta nunca, Nancy.