Saturday, April 30, 2011

El agujero

Yo tendría unos 23, 24 años. Por aquel entonces residía en el norte de Gales, donde llueve día sí, día también, y mi vida era un torbellino de trabajos voluntarios, entre ellos el Citizens Advice Bureau, las visitas a asilos de ancianos, una ayudantía en un colegio para niños especiales y un trabajo de telefonista y mensajero en un centro de ayuda para drogadictas. El centro aquél era pequeño, vacío, subsistía con fondos del gobierno, y de los otros voluntarios, por diferencias de horario, poco sabía. Había una que era monja (no recuerdo su nombre, llamémosla Sor Prendida) que una vez casi sufrió un infarto por culpa de un mensaje que yo había dejado en el libro de mensajes telefónicos (en mi defensa, había pocas llamadas y uno se aburría bastante). Según este mensaje, había llamado a pedir auxilio una tal Lorna Doone, octogenaria invidente que sufría de diversas enfermedades vistosamente tropicales, y quien aparte de ser adicta a varias drogas, entre ellas la heroina, la cocaina y el LSD, era obligada a prostituirse, pese a su avanzada edad, por imposición de su pareja lesbiana, una joven de dieciseís años que además la maltrataba, manteniéndola a veces varios días encerrada en una especie de mazmorra que había debajo de su modesto two-up-two-down en Connah's Quay. De la angustia que sufrió la pobre monjita cuando leyó esto no sé si culpar a mis brillantes aptitudes literarias o a la nula cultura literaria de la monja, pues Lorna Doone era el título de una novela bastante conocida que en aquella época incluso había derivado en serie televisiva. En fin. En ese centro, según recuerdo había sólo dos trabajadores remunerados. Uno era un joven psicólogo, y la otra, no me consta que títulos o qué especialidad tenía, sólo recuerdo que tenía unos pechos espectaculares. Era un par de tetas extraordinarias y memorables con una vaga sombra detrás: así la recuerdo. ¡No! era más que eso. Ahí también había una personalidad, que recuerdo como jovial, brusca, impaciente, a ratos sarcástica, frontal, rotunda, neumática, trampolinamente acolchada... en fin, personalidad había, también. Un día ella estuvo delante de mí, hablando por teléfono con una amiga, y resulta que estaba chismeando sobre el otro, el joven y risueño psicólogo, que no estaba. La escuché decir:

 - Ése tiene su propia teoría sobre los drogadictas. Él dice que dentro de todos ellos hay un gran agujero, un hueco terrible hecho de falta de cariño y de afecto desde la infancia (risas). Y que ese hueco, la cuestión es que hay que llenarlo. Bueno, te digo una cosa: el agujero mío, éste no me lo va a llenar.

Yo que en ese entonces era la discreción personificada, rayana en catatonia, no hice ningún comentario ni entonces ni después, pero por dentro me quedé algo confundido y decepcionado, pues esa "teoría" del psicólogo, que no había escuchado antes, no me parecía tan ridícula como para merecer tales burlas. Lo que sí me parecía era que no era de gran ayuda. Por lo poco que escuché de esa conversación, creo que la Neumática (tampoco recuerdo su nombre) quiso referirse a una conocida, o sospechada, proclividad por parte del Psicólogo a llevarse a la cama a las chicas drogadictas a las que trataba, so pretexto, evidentemente, de "llenar" el "vacío de cariño" que ellas experimentaban. Si tal era el caso, pues me atrevo a dudar de la eficacia terapeútica de tal forma de tratamiento. En parte, quizás, porque mi enorme experiencia de la vida me ha llevado a postular que para la mayoría de las mujeres, el cariño que sólo dura una noche (o una hora, si la agenda aprieta) es cosa difícil de apreciar, sobre todo cuando parece guardar proporción directa y continua con el ángulo trazable entre femur derecho e izquierdo. Es más: diría, de nuevo basándome en la experiencia propia, que si uno quiere encontrar un lugar completamente libre de cariño, de ternura y de comprensión, tal vez el mejor sitio donde empezar a buscar es en la cama de una desconocida (o un desconocido, mutatis pudendis). No siempre es así, pero puede ser así. Y eso porque, desafortunadamente, el cariño es cosa de dos, es decir, no basta con que uno tenga superávit de cariño y la otra persona déficit de lo mismo, sino que para que la transfusión tenga éxito tiene que haber en un principio cierta compatibilidad, digamos de temperamento. Y esto, lo de la compatibilidad, es el gran misterio, al lado del cual hasta los Agujeros Negros carecen de gravedad. Por un lado, hemos visto en estos días que hay chicas, como dicen mucho allá en España, descomplicadas, para quienes es valedero hasta el amor declarado de un insufrible Hooray Henry capaz de acudir a una fiesta ataviado con insignia nazi; por el otro extremo estamos los que, por tenebrosas y eminentemente sicoanalizables razones, no somos capaces de registrar ternura alguna a menos que se cumplan una serie de requisitos rituales y litúrgicos bastante estrambóticos, no aptos para hipertensos. Y es lícito suponer que si ese agujero, ese hueco hecho de falta de ternura y de comprensión, haya pervivido en una persona desde la infancia, hasta llegar a ser en la edad adulta causa principal de una dolencia o debilidad minoritaria (drogas, lo que sea), esa persona seguramente no estará entre las descomplicadas, ni las omnívoras, ni las vainillas, sino que tendrá aquello que en la jerga educativa actual se ha dado en llamar necesidades especiales.



JMLC (de cuya bitácora cada entrada es un evento, pues se trata de uno de esos rara avis en la blogósfera, alguien que sabe escribir) habla de un tipo que habría salido en un programa de tele desconocido por mí, llamado En Carne Propia, y que habría dicho que para solucionar su "problema" con las drogas, lo que le hace falta no es estar encerrado, sino "amor, comprensión y ternura". A lo que el propio JMLC nos sale con la misma teoría mencionada, esta vez destilada en estadística:

no en vano un estudio reciente anota que el sesenta por ciento de los casos de drogadicción severa provienen de personas con vacíos de cariño en sus infancias

La cifra viene, por desventura, viuda de fuente, lo que me corta las alas un poco a la hora de arremeter contra ella, así que simplemente registraré un poco de incredulidad respecto a la posibilidad de medir y cuantificar "vacíos de cariño en la infancia", a menos que se esté fiando de la palabra de los propios implicados, lo cual sería algo ingenuo, creo. Pero no es que quiera echar abajo la teoría en sí. He conocido a relativamente pocas personas que me conste hayan gozado de un suministro continuo e ininterrumpido de cariño desde la más tierna infancia; y esa limitada experiencia me hace pensar que se trata casi siempre de personas terroríficas, implacablemente risueñas, desoladoramente sanas, y por supuesto, empedernidamente no fumadores. Los demás somos la gran Mayoría Moral: los chapuceros, los frustrados y fracasados, los ratés, los ingloriosos, los ridículos y patéticos, los que perdimos nuestra juventud esperando a esa Godota que nos iba, a fuerza de comprensión, a transformar en seres dignos de merecernos a una Godota. Nuestro, el Reino de los Cielos, porque acá abajo, piedra. Y como somos tantos, es muy dable que vayamos a engrosas las filas de los que tienen oficialmente "problemas con las drogas", al igual que engrosamos, en algún otro país, las filas militares. No tengo nada que objetar.

El problema son las soluciones.

En algo concuerdo con JMLC, aunque en otras cosas me pone nervioso (ese canard de que Greenspan hubiera sido alumno de Hayek, por ejemplo, cuando de él lo único que se pueda decir a su favor es que una vez, en su loca juventud, leyó a Rand (tal vez en esa misma edad irresponsable y caprichosa que yo leí a Marx). Evidentemente, cuando uno ya se pone al mando de la Fed (institución cuya misma existencia contradice los postulados básicos de la Escuela Austríaca), pues 1 Corintios 13:11 y fin de la historia.) En lo que estamos de acuerdo:

La droga no es el monstruo que pintan. El monstruo es toda aquello que gira alrededor de la ilegalidad de la droga: las mafias asociadas a su tráfico, la mala calidad de los productos, la falta de atención médica de los abusos.

Y es que no nos hace falta ni imaginación para saber cómo sería una "droga legalizada": tenemos varias entre las que elegir, notablemente el alcohol (mi vieja amante, con la que lastimosamente perdí el contacto hace mucho), el tabaco (mi verdugo personal) y la cafeína (mi ángel de la guarda). Todos dan "problemas sociales", si es que tu religión te permite creer en la existencia de problemas sociales (la mía no). Todos, también, hacen el mundo más alegre, más vivible, más interesante y más creativo. Sin el alcohol nunca hubiéramos tenido a un Dylan Thomas, sin el tabaco Conan Doyle no habría creado a Sherlock Holmes, sin la cafeína Van Gogh apenas hubiera pasado de ser mediocre dibujante. Y la letanía de ilustres nombres inspirados por el opio es demasiado conocida como para ensayarla. Drogarse es parte de la herencia humana: al salirnos del Edén, tuvimos el encargo sagrado de adueñarnos del mundo (nada de Pachas Mamas, por favor) y eso incluye el mundo interior. La droga, una simple herramienta al igual que las cabezas de lanza talladas en sílex: sólo que se lanza pa' dentro, a la caza de lo que sea.

Yo he sido drogadicta (lo mío, la nicotina). Si me hubieran encerrado, tal vez habría aprendido a vivir sin esa droga: pero a costa de convertirme en un zombi: nah. Preferí vivir. Con lo cual, me revelo, pues, exactamente idéntico al flacucho protagonista del video citado por JMLC, el aparentemente famoso "amor, ternura y comprensión". Él es yo y yo soy él. Lo que siempre nos ha faltado, esa misma cosita. Las diferencias, sumamente triviales (yo no soy flacucho, aunque tal vez a su edad lo era. Yo no tengo hamaca, él sí. Yo ya no tengo madre, él sí, y así). Si él es ridículo, yo también. Tal vez lo oculto mejor. Me enseñaron a ocultarlo.

JMLC es un buen escritor, él sabe que escribe para una audiencia de lectores cuya ociosa y aburguesada comodidad tiende a fermentarse vanamente en efluvios de biempensantería, tipo: nosotros somos los culpables, nuestra comodidad es una injusticia social, nuestra sociedad es una mierda, pero somos buena gente, votamos a Correa, nos solidarizamos, etcétera, y si te esperas a la fermentación secundaria, te saldrán hasta con que el pueblo es sabio y esa gente aparentemente ignorante es a quien hay que escuchar, para saber todo lo malos que somos. En realidad, no somos sabios: somos unos pobres ignorantes, al igual que ustedes. Lo más que se puede decir es que si se nos deja, en algunos casos podríamos sorprender, venciendo nuestra ignorancia y creando algo que tal vez a la misma sociedad le sirva. Si se nos encierra a fin de reingeniarnos, ya no: olvídenlo. Siempre entendíéndose que, como nuestras necesidades, lo dicho, son especiales, siempre van a hacer falta lugares de encierre forzoso, llamados cárceles, no destinados a rehabilitarnos (eso nunca será posible: sólo el tiempo, la casualidad y el destino rehabilitan) sino para proteger a los inocentes de nuestros ocasionales y lamentables excesos.

Lo cual supongo que es otro modo de decir que no creo que vivamos en una "sociedad enferma". La sociedad, con las cárceles, ha tenido una sólida y excelente ocurrencia, si bien la retórica de la supuesta rehabilitación lo empaña un poquito. Las cárceles sirven solamente para una cosa: para apartar a los peligrosos. Y harían bien ese trabajo, si no fuera por la corrupción del sistema judicial, y la existencia de políticos que sueltan a peligrosísimos violadores de niños alegando que su amor al medio ambiente todo lo perdona, o que en lugar de reformar el sistema judicial en la línea de crear un baluarte eficaz contra el crimen, prefieren hacer referendos sobre propuestas ideadas con el único fin de facilitar la persecución de opositores políticos.

Friday, April 29, 2011

¿Será?

KC: HOY MUY CANSADA ARTA BAILOTERAPIA LO QUE HAY QUE HACER PARA BAJAR DE PESO Y ESTAR EN FORMA PARA MI ESPOSO QUE LO AMO

MSM: hooombre aii ke callarles la boca a los mandriles ke pa una mierda ke les regalamos despues de 18años, ahora se creen k tb les vamos a regalar la champions jaja...... Hoy 0-2 visça barça!!!

JR: no tienes cuello

Lo citado es textual: así sale en mí página de Facebook (sólo abrevié los nombres, por respeto, o por superstición). Con lo cual, espero que me entiendan mejor cuando digo que Facebook me aterra. Intento no visitar esa página, la tengo como un sótano cerrado ocupado por un cocodrilo. En breve: yo y las "redes sociales" no somos uña y carne.

Pero por si queda alguna duda: no sé ni quiénes son los que escriben allí. Por los apellidos, a veces medio vislumbro un posible ex alumno, o en otros casos un posible parentesco adquirido mediante matrimonio. Pero casi todos son perfectos desconocidos. Ni sé por qué salen en esa página. Las bizantinas reglas que gobiernan la programación de las redes sociales no las pretendo entender.

Pero lo peor es que no sé ni qué es lo que dicen. En el caso de los mensajes citados, del primero colijo que se trata de una esposa que hace algún tipo de gimnasia con el pretexto de perder peso, lo cual en su opinión agradará a su marido, con quien le une un fuerte vínculo afectivo. Casi lo único que me detiene allí es "bailoterapia", palabra que nunca antes había visto, pero posiblemente se refiere al baile entendido como práctica terapeútica (me pregunto si existirán también, con estos nombres, la "chingoterapia", la "duermoterapia", la "rascahuevoterapia", y tantas más terapias posibles y, sin duda, beneficiosas para el organismo). El segundo mensaje, en cambio, a efectos de comprensión para mí lo mismo podría haberse escrito en chino. Solamente las últimas dos palabras me dan la sensación de que el tema podría ser el fútbol... pero no estoy muy seguro de esto, tampoco. El tercer mensaje, si no presenta problemas de comprensión literal, reviste para mí un aire tan perturbador y siniestro, que pide a gritos que cierre la página y que no vuelva allá en otros tres ó seis meses. Y eso aunque sé que no estaba hablando conmigo.

La noticia: Vargas Llosa, según el Universo, "criticó a la Internet". Según la fuente citada, en cambio, no lo hizo, así tan claro. Lo que criticó fue al lenguaje utilizado por "los jóvenes" para comunicar a través de estas redes. Es por eso mismo que fui a Facebook, para comprobar si realmente ese lenguaje era criticable.

Vargas Llosa: "El Internet ha acabado con la gramática".

El Internet: (ver ejemplos arriba)

¿Será?

El último mensaje de los tres citados al azar es de una limpieza sintáctica irreprochable. El primero, también, si se le añade la puntuación necesaria, puliéndole también un poquito la ortografía ("harta" por "arta"), y siendo permisivos con la expresión elíptica (es decir, restaurando las palabras suprimidas en aras de brevedad, lo cual no resulta difícil). El segundo mensaje me resulta más problemático, ya no no le entiendo ni papa. Algún lector más familiarizado con el estilo me sabrá decir si tiene algún sentido o no.

De todas maneras, creo que Vargas Llosa exagera un poquito. Si la Internet (recién me entero de que es femenina) realmente hubiera "liquidado" la gramática, eso significaría que se hubiera autoliquidado como medio de comunicación, ya que sin gramática no hay comunicación posible. Otra cosa es que posiblemente haya transformado la gramática, la ortografía, y otros atributos del lenguaje escrito (e incluso hablado). En el caso del inglés, eso es un hecho comprobable. Para citar un par de ejemplos al azar: donde antes se decía "I couldn't care less", ahora se puede decir, con el mismo significado, "I could care less", versión popularizada por las Redes, a pesar de su inferior carga de lógica. Asimismo, el Internet ha conseguido que el vocablo francés "voila", antes escrito tal cual por los ingleses (sin el acento grave, que tampoco consigo encontrar en este teclado), sea escrito comúnmente "wallah", lo que al principio me causaba confusión (sobre todo con similar expresión existente en árabe), hasta que caí en cuenta. Eso, sin hablar de la profusión de locuciones abreviadas, tipo "IMHO", "OTOH", "ROTFLMAO", etcétera, que antaño tanto fascinaban a los newbies (yo entre ellos). Lo interesante de estos ejemplos es que conviven democráticamente con las alternativas tradicionales, a las que no consiguen desplazar. Lo que parece haber es una simple relajación de normas, de estándares, en parte tal vez debida a la experimentación pero (seamos realistas) mayormente debida a la mediocre educación de los participantes. Y esto, claro, es lo que molesta a los puristas y a los pedantes.

Yo entre ellos. Tengo algo de pedante, y debo reconocerlo. Todavía me saca de quicio ver "it's" por "its". Antes también me irritaba físicamente leer algo así como "I might of known". Pero en el segundo caso, por alguna razón extraña, ya no. ¿Por qué será que ya no me molesta? Creo que porque, subconscientemente, en vez de comparar la versión defectuosa de la oración con la correcta, me he habituado hasta cierto punto a compararla con la otra alternativa, que sería que el autor no hubiera escrito nada. Entonces, y todavía en algún lugar oscuro de la mente, me pregunto: "el hecho de que esta persona no sepa expresarse con determinado nivel de corrección ¿significa que no debería escribir nada?" a lo que contesto, decisivamente, y en el mismo lugar, "no". Y tengo que contestar así, porque si digo que sí, estoy diciendo que solamente los que consigan satisfacer a los censores ortográficos y gramaticales deberían tener la posibilidad de expresarse. Y esto, queridos lectores, me parece una propuesta horrendamente triste.

Claro que también entran aquí prejuicios culturales. Una vez me quedé fascinado al contemplar a mi novia de aquel entonces increpar a un camarero en la Costa Brava por trabajar en un restaurante donde en la carta ponía "Elado", sin h. Le parecía a ella motivo casi de impugnación delante de la Corte Europea, o de las Naciones Unidas. Mientras que en Inglaterra las cartas de los restaurantes habitualmente vienen plagadas de errores, y nadie dice nada, porque allí se entiende que criticar los errores ortográficos ajenos es de pésimo gusto y demuestra un nivel cultural muy pobre. Es decir, lo esnob es aparentar no ser esnob. Algo así. (A los ingleses, claro, no hay quién les entienda.)

Hay otro motivo, también, por ser comprensivo en estas cuestiones. Uno puede tener, por efectos de una educación privilegiada, una ortografía impecable... y todavía ser incapaz de expresarse, o lo que es peor, de razonar. Y muy pocos son los que consiguen expresarse habitualmente sin caer en la repetición, en la vulgaridad, en la demagogia, en la redundancia, en la trivialidad, en el perogrullismo, en la banalidad, en la exageración, en el cliché... pocos, y mal pagados. Se dicen poetas, y ni siquiera ellos son libres del ocasional tropiezo. Nadie es perfecto. Lo que no significa, por supuesto, que no debamos intentar acercarnos a la perfección en la medida de nuestras limitadas posibilidades.

La gramática no está en peligro. Lo que está pasando, y siempre pasará en Internet, es la experimentación, digamos la mutación aleatoria de la gramática. Y según la teoría darwiniana, que creo aplicable para el caso, una mutación tendrá éxito solamente si se demuestra apta, lo que en la práctica significa que tendrá que resultar comprensible, y no acarrear confusión. Por ejemplo, en inglés estamos presenciando, quizás, la lenta desaparición de la comparativa "fewer", a favor de "less", en contradicción con las tradiciones reglas gramaticales. Pero para que tal palabra desaparezca, tiene que demostrarse que su desaparición no dé lugar a nuevas e imprevisibles confusiones. Todavía el jurado lo está deliberando.

La confusión de Vargas Llosa, creo, es entre forma y contenido. Que los jóvenes dén, en Facebook y otros lugares, la sensación de ser monos no creo que tenga tanto que ver con su gramática, sino con la pobreza de ideas que trasluce en tal discurso. Con lo cual, debería satisfacernos que por lo menos en este mundo todavía hay gente con la suficiente perspicacia como para denunciar en otro la falta de un cuello, o con la suficiente originalidad como para proponer, como proyecto ecologista-conservacionista, reducir al silencio a la población entera de mandriles. Todavía, con esto, hay esperanza para el mundo.

Análisis sobre referéndum

Mordaz. Ante tamaño ataque por parte del autoritarismo correísta, será una frivolidad fijarse en este detalle, pero siempre me han gustado los detalles: en uno de los anexos se elimina, sin explicación, la paridad hombres-mujeres en el Consejo de la Judicatura. Yo, personalmente, soy anti-paritario, por tanto no lo menciono para polemizar, sino por maldad. Y es que tiene cierto morbo ver el feminismo ecuatoriano arrodillado ante el macho alfa de la blusita bordada. Tanto que trabajaron en Montecristi, para que ahora les despida sumariamente con un Kinder, Küche, Kirche, y tan ufanas ellas. "A la Patria dale el Sí", y al patriarcado, pues también, pero está de más mencionarlo. Á nos moutons:

"Los problemas de la inseguridad, impunidad e institucionalidad judicial son graves y complejos. El Presidente nos propone UN modelo que es absolutamente reduccionista e inútil, que pone el acento en personas procesadas, en la cárcel y en un manejo del poder judicial desde el ejecutivo. El buscar el mejor modelo, que es un imperativo para el país, requiere de debate y de encontrar, en la discusión y en la diversidad de pensamientos e ideas, la mejor propuesta. El problema pasa por la discusión de una política criminal como parte de las políticas sociales, en preferir la prevención a la represión (que es entender y atender las causas y no los efectos de la violencia), en tener sentencias justas, certeras y oportunas y esto pasa por modelos de gestión procesal."

Thursday, April 28, 2011

Keynes vs Hayek Second Round

Wow.



(el primero, acá)

Antídoto a las Bodas Reales

El clip es viejo, hasta venerable, pero creo que merece ser visto por todos aquéllos que piensan que cuando uno es Majestad, tiene el deber sagrado de meter preso a cuanto irrespetuoso ose asomarse por encima del parapeto mediático. La familia real inglesa aguantan esto, y peor, a diario en la tele y en los periódicos británicos, con ejemplar estoicismo: siempre lo han hecho. Son, simplemente, gajes del oficio. Noblesse oblige.

Para los no habituados al inglés británico, el entrevistador es el servilismo personificado, pero ni siquiera la supina adoración que demuestra hacia la realeza le impide dirigirle a Carlitos la inevitable pregunta: "¿Su Majestad está completamente chiflado? (bonkers)". Y es que no es para menos: hoy día la respuesta a tal pregunta es demasiado obvia como para que se plantee siquiera. En cuanto a la Diana, la sugerencia de que se ha operado secretamente la nariz mientras estaba pariendo a Harry le induce a demostrar la dureza de la zona frontal de su cráneo. Al final, sale en una escena cortita el actual prometido mostrando sus dotes de músico. Delicioso y encantador.

Democracia psittacina

El myiopsitta monachus, que tuvo su estrellato en este blog (y por cierto, el artículo, como tantos otros fue escrito en plan irónico, sin ninguna intención profética: a veces me asusto ante mis propios poderes de clarividencia) es un ave democrático. En serio. Es gregario, construye grandes nidos colectivos, comparte árboles cerezos: tiene que ser democrático. Pero no vive en una democracia, ni hay quien le convenza de la necesidad de tal cosa. El otro día tuve la suerte de poder entrevistar a uno de estos pericos. He aquí lo que el simpático pájaro me explicó al respecto.

EL BALCÓN PEREGRINO: ¿Qué es democracia para usted?
EL LORO: La palabra democracia tiene dos significados posibles. El primero se refiere a un proceso, es decir, a una manera de tomar decisiones colectivas. El segundo, a un sistema de gobierno.
EBP: ¿Qué diferencia hay?
EL: Si eres idiota, ninguna.
EBP: Pongamos que no soy idiota.
EL: En tal caso, la diferencia debe de ser obvia. Pero bueno, vamos por partes. Hay dos tipos de decisiones que puedes tomar, ¿verdad? Las que sólo te afectan a ti, y las que afectan a un colectivo del cual formas parte.
EBP: Pero ¿qué tal si tomo una decisión que a mí no me afecta en absoluto, pero a otra gente sí?
EL: En tal caso yo me tendría que cagar encima de tu cabeza.
EBP: Entendido. Perdón, siga.
EL: Una decisión que sólo te afecta a ti, ¿quién la debe de tomar, en tu opinión? Tú, o un variopinto grupo de personas que no tienen nada que ver con el tema que se decide?
EBP: Creo que yo.
EL: Bien. Guarda esa respuesta, que luego la necesitaremos. Ahora, si se trata de decidir algo que afecta no sólo a ti, sino a todo un colectivo, ¿quién tendría que tomar esa decisión? ¿Tú, o todos los afectados?
EBP: Los afectados, naturalmente.
EL: Exacto. Entonces, para este segundo caso se inventó la democracia. Es una manera de tomar ese segundo tipo de decisión: creo que la mejor que se ha inventado, hasta la fecha. Se trata de un simple proceso en que cada uno de los afectados tiene un voto, una manera de influir en el resultado. Nosotros los pericos lo usamos a menudo. A veces cada individuo tiene un voto, a veces (aunque esto no es tan corriente) los votos del individuo inciden más o menos según su grado de implicación, o según cómo ese resultado le puede afectar. ¿Estamos?
EBP: Creo que sí.
EL: Entonces estamos de acuerdo en que la democracia como proceso o como método, merece nuestro apoyo, siempre que se trata de una decisión colectiva y no una individual. Ahora, contéstame lo siguiente: ¿hemos determinado cuándo es necesario una decisión colectiva, y cuándo no?
EBP: Creo que no.
EL: Ahí está. Vamos a ver. ¿Crees que es necesario, o que sería recomendable, que todas las personas en un mismo país se levanten a la misma hora cada día?
EBP: No veo para qué.
EL: Yo tampoco. Será por ello que a ti nunca te han llamado a votar sobre esa cuestión. Pero no es descartable que algún día tengas que hacerlo.
EBP: ¿Por qué?
EL: ¿A qué hora te levantas, habitualmente?
EBP: A las seis y cuarto.
EL: Ya veo, un vago. ¿Sabes a qué hora me levanto yo? A un cuarto para las cinco. ¿Crees que eso es justo?
EBP: Pero usted no es una persona. Es solamente un perico.
EL: Perdón, soy la naturaleza. Tengo mis derechos. Y lo que no podemos admitir es que haya una casta de privilegiados que duermen hasta dónde les dé la gana, sólo porque tuvieron la suerte de nacer humanos, y otros que tengamos que madrugar. Por eso te digo: lo justo, lo democrático, sería que tengamos que levantarnos todos a la misma hora. Entonces, hagamos un voto sobre ello.
EBP: No estoy de acuerdo.
EL: Bueno, en tal caso votas no, y listo. Pero recuerda que la mayoría es quien manda aquí. Y los aves somos muchos.
EBP: Está bromeando.
EL: Justifica tu respuesta.
EBP: Porque a nadie le importa a qué hora se levantan los demás. Es más, a mí me gusta que cuando salga a la calle, haya poca gente.
EL: A nadie le importa, porque todavía no se les ha ocurrido a tus gobernantes armar un espectáculo de canto y baile sobre la cuestión. Imagina que se creara un referéndum en torno a esto. Y que cada día el Presidente saliera en la tele a denunciar a esa gente poco patriota que prefiere quedarse durmiendo en lugar de levantarse a una hora decente y ponerse a construir patria. Y que los poco madrugadores resultaran ser los mismos banqueros corruptos que llevaron el país a la ruina con sus somnolentes costumbres. ¿Crees que todavía a nadie le importaría?
EBP: Bueno, en tal caso...
EL: Nada. Admite que tengo razón. Cualquier aspecto de tu vida, en principio, es susceptible de someterse a una decisión colectiva. Y eso será así, mientras sigas con la tontería aquélla de "vivir en una democracia", es decir, que consideres que democracia es un sistema de gobierno y no un simple proceso técnico de toma de decisiones. Porque si es un sistema de gobierno, eso significa que la cuestión de cuáles decisiones serán colectivas y cuáles no, será dirimida por el propio colectivo. Si la mayoría decide que de ahora en adelante todos se levantarán a la misma hora, tendrás que aceptarlo, porque la mayoría siempre tiene razón.
EBP: Pero si no vivimos en democracia, ¿en qué entonces? La única alternativa, según me han dicho, es una dictadura.
EL: ¿Qué sistema de gobierno tienen en EEUU?
EBP: Democracia. Por lo menos, es lo que dicen ellos.
EL: Eso es lo que dicen los ignorantes, que allá hay mucho de eso. En realidad, lo que tienen es una república constitucional, algo muy diferente. Es más: los fundadores, los autores de esa constitución, odiaban la democracia como sistema de gobierno, por mucho que lo aceptaran como proceso. Decían que la democracia institucional era un sistema peligrosísimo, recordando que "democracia" en griego significa que manda la plebe o la chusma. Por eso vienen esas palabras famosas: "Congress shall make no law..."
EBP: Pero votan por un presidente, un congreso...
EL: Porque desde 1787 se considera que hace falta un presidente, y que es algo que afecta a todos, y que por tanto es una decisión colectiva que merece someterse al proceso democrático. Pero por otro lado, hay cosas que fueron excluidos explícitamente de ese proceso de decisión colectiva, como por ejemplo el derecho a portar armas.
EBP: ¿Qué piensas sobre esa cuestión?
EL: ¿Ves esto? Se llama un pico. Es mi arma. Todos los pericos lo tenemos. El equivalente, en el ser humano, tengo entendido que se llama un Glock. Claro que nadie debería salir del nido sin su arma, pero si tienes tendencias suicidales, estás en tu derecho de hacerlo. Faltaría más. Pero no nos salgamos de la cuestión. En EEUU tienen un sistema de gobierno que no es democracia, ni tampoco dictadura. No dejes que te engañen con falsas disyuntivas.
EBP: Se me ocurre una pregunta. Si no lo decide la mayoría, ¿quién decide cuáles decisiones son susceptibles de tomarse democráticamente?
EL: Hace trescientos años, muchos habrían dicho que la Constitución. Pero en parte, tenían el lujo de permitirse esa cómoda respuesta, pues se daba por sentado que los individuos se organizarían espontáneamente para repeler cualquier atentado no previsto sobre sus derechos, que eran de largo abolengo, e innegociables. Ahora la situación es un poco diferente. Los gobernantes vuestros, sobre todo en este último siglo, han descubierto lo fácil que es convencer a la gente, con dádivas y con arrulladora retórica, que los únicos derechos que tienen son derivados del colectivo, o del propio gobierno que graciosamente concede o regala esos derechos. Han descubierto cómo desarmar al ciudadano, tanto física como ideológicamente, y cómo crear constituciones que les protegen a ellos y dejan indefenso al pacífico individuo. No solamente que no puede llevar una pistola para defenderse del policía corrupto y ladrón, sino que no puede siquiera decidir sobre su propia vida sin el beneplácito de la sagrada Mayoría, canalizada por canallas, por supuesto.
EBP: Estás diciendo que la Constitución es insuficiente...
EL: Cualquier constitución descansa sobre ciertos supuestos. Uno de ellos es que la gente defenderá sus derechos. Oye, quien tiene que defender tus derechos no es el vecino de la tienda de la esquina. Menos el Presidente, o el Congreso. Eres tú.
EBP: La gente no lo ve así.
EL: Pobre gente. A la raza humana le doy unos cincuenta años. Tal vez setenta, con algo de suerte. Cuando desaparezcáis, los loros lo lamentaremos. Erais simpáticos, después de todo. (A veces.)
EBP: No has contestado a mi pregunta. ¿Quién tendría que decidir cuáles decisiones han de ser colectivas?
EL: Lo que me hace gracia de los humanos es que tienen ese cerebro tan grande, y no lo usan. Vamos, piensa un poco. Una decisión tiene que ser colectiva cuando hace falta una acción colectiva, o cuando hay un peligro colectivo, o cuando es necesario por razones de fuerza mayor que todo el mundo actúe de manera coordenada, y donde una respuesta libre y voluntaria por parte de individuos con sentido cívico sería insuficiente.... o sea, casi nunca. ¿Quién decide eso? El sentido común. No hace falta más. Los pericos no tenemos presidente ni gobierno, por si no lo sabías. No es necesario. A todo el mundo le resulta obvio que un nido hecho en común cuesta menos de construir que cien nidos separados. Trabajamos conjuntamente para crearlo, y no nos hace falta votar sino sobre detalles menores y secundarios. En cambio, tener que decidir colectivamente sobre lo que uno puede o no ver o escuchar, o decir, o qué tipo de entretenimiento uno puede darse, o cómo uno debe de protegerse... No sé, no entiendo cómo los humanos podéis permitir semejantes ofensas de parte de sus semejantes.
EBP: Es que somos una especie tribal. Acostumbramos tener líderes, reyes, salvadores, mesías...
EL: Allá ustedes. Pero tampoco hay que exagerar. Hay seres humanos que me parece que ni siquiera merecen el calificativo de vertebrados.
EBP: Entonces la solución es...
EL: Tengan un poco de dignidad. Redescubran sus vértebras. Tal vez nunca aprenderán a volar, pero por lo menos, a mantenerse erguidos, sin apoyarse en los demás, en las descerebradas mayorías confeccionadas por manipuladores sinvergüenzas, ya sería un avance.
EBP: Lo tendré en cuenta.


Wednesday, April 27, 2011

¡Autoatentado!

Es cierto y hay que reconocerlo: la propaganda gubernamental burda e insultante no la inventó Correa. Ya en otro lugar hice referencia a mi experiencia de llegar a este país en tiempos de Lucio, y cómo pude ver, creo que el segundo día de estar aquí, un hilarante anuncio televisivo que mostraba un joven (muy chic, por supuesto, con bandana y todo) que amanecía atado con cuerdas (la voz en off nos explicaba que las cuerdas eran "la oligarquía") y que luego se deshacía de las cuerdas (con ayuda de un Lucio invisible), para a continuación tener que lidiar con una jauría de textos voladores, que representaban los "nuevos peligros", uno de los cuales era los "autoatentados". (El siguiente anuncio que recuerdo, también comentado en otro lugar, mostraba un Lucio en plan emperador Hapsburgo, montado a caballo y rodeado de fervorosos súbditos). La diferencia entre aquella época inocente y feliz y ahora es que el arte de la propaganda gubernamental se ha llevado a un nivel de sofisticación muy superior. No se escatiman recursos ni se les pasa ningún detalle. Para referirse a la oposición (real o imaginaria), la imagen se muestra en un monocromático distorsionado y triste, reservándose para el gobierno actual ese brillante Technicolor propio de la aparición de los Munchkins y del Camino de Ladrillos Amarillos. (A propósito: ¿a Vinicio se le dará un corazón? ¿a la Carrillo un cerebro? ¿A Patiño valentía? ¿O triunfará la Bruja del Norte? Quédense atentos). También (ya comentado) se juega con notable éxito con los arquetipos pastoriles, arcadianos, es decir muy en la línea de los rancios nacionalismos de todo el mundo, con cierto toque estalinista al referirse a la noble y heroica sencillez incorruptible de la "gente del campo". Pero lo que mejor les sale es la descontextualización, la confusión conceptual, el arremeter directamente contra el discurso racional, sustituido por arrulladoras canciones infantiles patrióticas. En fin. Me viene a la mente todo esto a propósito del nuevo atentado correísta, esta vez en contra del grupo "Montecristi Vive" que reúne a gente partidaria del No en el referéndum. Resulta que la web de ese grupo amanece hoy hackeado. La razón y los perpetradores, ambos obvios: excepto, seguramente, para el correísmo, que aunque mientras escribo no ha reaccionado ante la noticia, de buen seguro lo calificará, siguiendo la tradición inaugurada por Lucio, de "autoatentado".

Bueno, quien quiere creerse eso, que lo crea. Al fin y al cabo, algo de esto hay en la política nacional, desde que llega el correísmo: apenas puedes salir de casa sin ver a algún vecino, antes congresista socialcristiano, ocupado en caerse sobre su espada a la usanza romana, o en un vistoso harakiri a lo nipón. El suicidio está de moda. Lo nuevo, sin embargo, tal como comenta Gabriela Calderón, lo reluciente, es el suicidio colectivo. Desnuquémonos todos en la Lucha Final. Las hormigas nos lo agradecerán.

Tuesday, April 26, 2011

Jaime Bayly: sentido común

El clip es requeteviejo (soy poco ducho con el Tubo), pero se me hace que no ha perdido vigencia. La verdad, ese tal Jaime Bayly no sé quién es, pero según los comentarios al video, lo peor que los trolls correístas encuentran que decir sobre él es "homosexual". Siempre tan progresistas ellos.

Pequeña visión

Parece que molesta, esa maldita palabra "liberal". Parece que hay que ocultarla como sea. Como una estatua itifálica en un jardín de colegio de monjas.

De joven, recuerdo que en el Reino hUnDido ya se le solía vestir con el adjetivo "woolly" (lanoso, o en sentido metafórico, carente de definición). Entendámonos: la definición del "liberal lanoso" es más o menos así:

P: ¿Usted está a favor o en contra?
R: Bueno, yo intento siempre comprender ambos lados de la cuestión...

En realidad, la incapacidad de definirse era más bien algo que se asociaba en ese entonces con los editoriales del diario The Times, memorablemente parodiados por George Mikes, y cuyo lema en aquella época parecía ser el tolstoiano "tout comprendre, c'est tout pardonner". (Eso fue antes de que tal diario fuera engullido por el Doomsday Machine de Rupert Murdoch.) Para el verdadero liberal definirse es fácil: lo difícil es hacer entender a los intolerantes que la tolerancia no es falta de definición. Cuando digo que yo soy ateo, pero que no me atrae en absoluto vivir en una "sociedad atea", ni tengo interés en convencer a nadie para que abandone su fe, el intolerante se queda, en el mejor de los casos, perplejo: al final, ruminando la cuestión, sospecha duplicidad y engaño. Cuando digo que estoy en contra del aborto, pero a favor de que la gente tenga libertad para practicarlo si su propia conciencia lo permite, al intolerante le sale humo de las orejas. Hace siglos, Voltaire intentaba explicarlo con una paradoja vistosa:

Estoy en desacuerdo con lo que dice, pero lucharía a muerte por su derecho a decirlo.

(Frase que siempre me ha parecido más valiosa para la civilización que todos los evangelios sinópticos juntos.) El día en que esta frase llegue a ser cabalmente comprendida en este país... iba a decir, los chanchos volarán, pero quedémonos en que todo lucirá diferente. No creo que yo ni mi hijo vivamos para verlo.

Creo que el comentarista en este blog que hace días dejó caer que estamos en un país con trece millones de líderes dio en el clavo. Esto es precisamente el problema con el "no liberalismo". Instrumentaliza a las personas. Yo tengo una idea sobre cómo deben vivir las personas. Podría limitarme a ponerla en práctica yo mismo, en mi propio comportamiento... pero eso no cambiaría nada. ¡Soy tan insignificante! No: quienes tienen que adoptar mi idea son sobre todo los demás. Puede que ellos tengan también sus ideas, pero las mías son mejores, por ser mías. Así empieza todo. A Dante se le olvidó reservarles un círculo especial del Infierno a los Líderes. Se lo merecen.

La Biblia habla de un único pecado que no tiene perdón de Dios, el Pecado contra el Espíritu Santo. Para mí que es éste: el pecado de creer que sé mejor que tú cómo tendrías que pensar, hablar, o actuar. El pecado de anular al otro (empezando con el pensamiento) como agente libre.

¿Como se manifiesta? En toda ley que pretende castigar crímenes sin víctima (vender alcohol los domingos), con el argumento de que sé mejor que tú cuáles serán las consecuencias nocivas de tus actos. En todo sistema que pretenda imponer la virtud (p.ej. la solidaridad) a toletazo limpio. "Pague sus impuestos, financie nuestro Estado de Bienestar, o dígale adios a su bienestar personal. Nosotros sabemos mejor que usted cuánto y a quién hay que darle en concepto de caridad. La caridad, la inventamos nosotros. Usted no tiene ni idea."

El liberalismo, cuando no es lanoso, es de limusina. En EEUU, ya se sabe, han resuelto el difícil problema de qué hacer con el liberalismo, convirtiéndolo en su antónimo. Allí, ser liberal es oponerse férreamente a la libertad en cualquiera de sus manifestaciones (y, de paso, tener lunas eléctricas tinturadas y a prueba de balas). De modo que si uno es liberal allí, en sentido cabal, para hacerse entender tiene que llamarse libertario. Feúcha palabra, que suena a secta evangélica, pero es lo que hay. No creo que ni la película de Atlas Se Encogió de Hombros consiga cambiar esa gringuísima peculiaridad. Pero no estamos en EEUU.

Acá, han ensayado otra cosa. ¿Qué tal si a los liberales les decimos neo? ¿Neo, que rima con feo? La ventaja de eso, sobre todo, ya lo vimos, es que neoliberalismo en rigor no significa nada. Nunca hubo una escuela neoliberal, ni en economía, ni en filosofía. De modo que siempre podemos alegar que estamos hablando de otra cosa. El verdadero liberalismo, bueno, ya que lo mencionas, a mí también me parece excelente hombre el viejo del Alfaro. Pero hace mucho que está muerto, y hay que ser prácticos. Lo que tenemos es un país de brutos que sólo entienden el lenguaje del dedo medio y de las barras de la celda. Y de eso, cúlpenlo a los de siempre. A los neo. Los de la larga noche, y de los cuartos de final de los mundiales. Esa gente.

Una variante interesante de este discurso lo ensaya hoy el Lasso, en El Telégrafo:

Vargas Llosa dice que denuncia a cualquier déspota que viole los derechos de las personas, sea de izquierda o de derecha, que es ahora su compromiso mayor. Que eso es ser liberal y él es a rajatabla. (...)

Él debería reconocer -y ahí radica, desde mi pequeña visión, su enorme incoherencia- que el liberalismo de hoy tiene que ver con la economía y no con el nacido en las luchas contra las monarquías.

Este liberalismo, del que Vargas Llosa no se hace cargo, ha condenado a la miseria a las grandes mayorías. Ir a Argentina (tierra de sufrimientos por culpa del liberalismo económico, donde la dictadura era el único camino para imponerlo), demanda una dosis de cinismo.

Fueron hasta los noventa necesarias las dictaduras para desmantelar al Estado, para hablar de las libertades que consolidaban a los poderosos y condenaban a los pobres. Hoy ese espacio ocupan otras fuerzas y mensajes.

¿Qué se puede decir? Audaz es poco. "Fueron (...) necesarias las dictaduras para desmantelar al Estado". ¿En serio? ¿Capaz que se puede desmantelar algo llenándolo de hormigón? La verdad, no entiendo lo que puede querer dar a entender Lasso con esto. La dictadura, si algo significa, es la apoteosis del Estado acaparador, opresor, es decir, el Estado en su forma químicamente pura. Decir que una dictadura puede desmantelar al Estado es como decir que un pantano se puede secar llénandolo de agua. Lo único que se me ocurre es que el pobre de Lasso se ha llenado la cabeza de marxismo, es decir, de ese piadoso absurdo de que la dictadura del proletariado de alguna forma puede desembocar en una sociedad sin clases. Impresionante galimatías.
 
Tengamos un poco de sentido común. Si algo significa ser liberal, es oponerse a todas las dictaduras, grandes y pequeñas. En eso Vargas Llosa ha demostrado una coherencia absoluta, hasta donde alcanzo a enterarme. Y es precisamente esa coherencia lo que tanto, al parecer, le incomoda a Lasso. Entonces, en un burdo intento de enlodarle al escritor, desde su "pequeña visión", se aprovecha de que alguna de esas dictaduras enemigos del liberalismo, en algún momento haya hablado de "libertades" - sin, por supuesto, permitir su ejercicio. Como si el guión de "las libertades" no fuera recurso rutinario de toda demagogia de a cuarto que en el mundo haya sido, hasta de la de Correa, para quien "las libertades" se resumen y se perfeccionan en la Libertad más grande y trascendental conocida por ser humano, es decir la libertad para ser correísta.  La cuestión, para Lasso, es enlodarle al liberalismo. Sólo que en vez de llamarlo neo, quiere llamarlo dictador.
 
Pero si en una cosa tiene razón, es en eso de las "otras fuerzas y mensajes". Desempaquetemos eso. Para el liberal, no hay "fuerza" que valga, salvo la fuerza del individuo que persigue sus sueños sin hacer daño a nadie. Y en cuanto a mensajes, prefiere hablar de comunicar ideas. "Mensaje" tiene un desagradable sabor a propaganda. Pero ahí está el punto. Donde no hay liberalismo, sólo queda eso: el uso de la fuerza física y del lavado de cerebro, en beneficio de la casta dominante. Para la "pequeña visión" de Lasso, eso es suficiente, y lo demás sobra. Que todavía queden en este continente escritores con una visión más amplia de las posibilidades del ser humano, eso debe de escocer terriblemente. Ahora, tengo una idea. ¿Qué tal si les llamamos libertinos?


PD Después de escribir este artículo, me entero por twitter de que el tema ha sido mucho mejor tratado acá. Dejo este artículo, sin embargo, para vergüenza propia, "porque", como dice algún otro en semejante circunstancia, "no soy la BBC".

Monday, April 25, 2011

On Blueberry Hill

Noticia de última hora. Esta vez nos viene, no de la prensa corrupta, adjetivizadora, sesgada, insultadora y destructora de reputaciones, sino de la fuente más pura, objetiva, veraz, verificada, oportuna, y sobre todo contrastadora, que hay en el país. Ósea, de la boca del mismo Presidente.

Resulta que en Ecuador (¿llegará a Insólito?) hay una chirlíder que además es cadáver insepulto (o será el cadáver de una ex chirlíder) que está siendo mantenida con vida (o digamos que en un estado de No-Muerte, Undeath) por los Malvados Científicos Locos de la Prensa Corrupta. Piensen en Michael Jackson en Tríler y póngale una faldita corta solapada en dos colores y un par de pompones y ya. Pues este horripilante monstruo resulta que alguna vez habrá dicho lo siguiente, con esa voz de ultratumba que le caracteriza:

Mientras menohos Estadoho, mejohorrr.

Lo cual, compañeros, verazmente os lo digo, aparte de muy Vincent Price, es una torpeza. ¿Por qué es una torpeza? Bueno, el ejemplo que siempre me gusta usar, ya que estamos en clase y pese a las apariencias no soy más que un profesor de economía graduado en Lovaina, qué vaina: para sacar productos de una chacrita hace falta carretero. O incluso carretera. Bueno, se podría construir una carretera utilizando un equipo de enanos que sufren de dengue, cada uno de ellos con una media de nailon de cabaretera, de ésos que van con liguero, empapado en agua de borrajas y después atado alrededor del tobillo. Se podría hacer así, pero imagínense, compañeros, cada vez que se necesita construir una carretera, tener que buscar a una cincuentena de cabareteras, comprarles las medias, y luego esperar que haya suficientes enanos con dengue... no, eso no es nada práctico. La mejor solución es una institución que se dedique nomás a construir carreteras... y a otras cosas, claro, como gestionar hospitales (pues nunca está de más tener a unos enanos con dengue, por si acaso). Y como todos sabemos que no existen los peajes, y por tanto, no es posible que las carreteras se autofinancien, entonces esa organización tiene que tener, aparte, la posibilidad de ir a tu casa, ponerte una pistola en la sien y exigirte unos cuantos miles de dólares, primero para cubrir gastos y segundo para que la esposa de mi amigo Cordero tenga unas lindas vacaciones. ¿Cómo se llama esa organización, compañeros? ¿Nadie lo sabe? Pues se llama Estado. Entonces vienen y me dicen: pero ese Estado suyo no hace más que maldades. En la historia de la humanidad, todos los crímenes más horripilantes, los genocidios, los masacres, las guerras religiosas y las Soluciones Finales, han sido perpetrado por Estados. Y que cuando el Estado se ve obligado, por los votos, a intentar hacer algo bueno, lo hace de modo torpe, costosísimo e ineficaz. Y que el Estado es un parásito que te chupa la sangre, te obliga a afiliarte al IESS, te cobra cien pavos al mes por la broma y luego no es capaz en tres meses de darte una cita de pediatría para tu hijo enfermo, porque "la agenda de los médicos pediatras está llena". Bueno, todo eso es verdad, claro, pero quien dice eso no está teniendo en cuenta algo muy importante, algo que lo cambia todo, y eso algo es ¡El Instituto de la Meritocracia! ¿Qué será eso? me preguntan algunos. Bueno, la respuesta es obvia, salvo para los cadáveres insepultos de la prensa corrupta y mentirosa con cara de no. El Instituto de la Meritocracia es una idea que se me ocurrió hace cinco minutos, y consiste en la revolucionaria idea de intentar solucionar los problemas causados por la burocracia, creando más burocracia. Y si eso no funciona, compañeros, crearemos un Instituto Para Que Haya Meritocracia Dentro del Instituto De La Meritocracia, y así. Porque de verdad os digo, compañeros, no hay nada mejor que la regresión infinita. Igual que cuando hay que presentar un documento notarizado, convalidado y refrendado por el Ministerio de Educación y Cultura, y por el Regimen Escolar y de Refrendación de Títulos, y por la CONAIE, digo, el CONESUP, y por Coné, y Condorito por si acaso, y luego resulta que donde firma la señora secretaria del Regimen Escolar, luego tiene que haber otro sello de otra persona que certifica que la firma de la señora secretaria es auténtica, y son cuatro dólares más, y si hoy nos levantamos mal pues qué remedio, no podemos aceptar ese título porque donde firma ese Abogado que certifica que la firma de la señora Secretaria es auténtica, ¿quién certifica que la firma del Abogado lo es? Pero en todo caso, deje ahí su carpeta y más adelante se lo preguntamos al Sr Borges, o al Escher ése que viene los lunes por la tarde, año bisiesto sí, año bisiesto no. Y esto es lo que hace grande a un país. Eso, y lo que dura su himno nacional.

Bueno, eso en resumidas cuentas es lo que dice el Presi, pero a mí se me hace que un Presidente es difícil que esté en contra de que haya un Estado, siendo que no hay otro tipo de negocio que regale aviones así como así, por tanto, estamos con el consabido he would, wouldn't he. Lo que más interesante me parece de las noticias de hoy es que después del susto del Zavala, resulta que hay un embajador ecuatoriano en España, de nombre Chiriboga, que va a ser el próximo Fiscal, no por ser amigo de Correa, ni nada así, sino porque ha conseguido cobrar $640 por cuatro días de trabajo, lo que en sí mismo es una hazaña digna de ser cantada por los mejores trovadores, y recordada en inmortales versos épicos por los siglos de los siglos. En serio, hoy me he quedado noqueado con esa información, de que en este país hay gente que cobra $40 por hora, lo que evidentemente significa poder pasar de cada cuatro semanas tres en la playa. Obviamente alguien así va a ser amigo del Presidente, por lo mismo que el dinero busca el dinero. En cuanto a la pueril objeción de que tenía que haber estado dando clase seis meses, y no solamente cuatro días, pues vaya falta de generosidad, cuando para todos es evidente que esos cuatro días que sí dio clases valen por seis meses, pues si en cada día dio cuatro horas, total 16 horas, entonces si se divide eso entre 182.5 días, resulta que bien podría haber distribuido esas horas de otra manera, haciendo cada día 0.0876712328767123 horas, es decir 5.26027397260274 minutos, pongámosle cinco minutos y diez segundos, entonces lo mismo da, pues ¿quién no conoce a algún profesor que imparta sus valiosísimas enseñanzas durante cinco minutos y diez segundos cada día? (Aunque la verdad, cuando la clase dura cinco minutos, y hay que tomar lista, la sabiduría hay que saber comprimirla un poquito, pero para todo un profesional de la enseñanza eso no es ningún problema).

Resumiendo: el Chiriboga gana el Concurso de Sabidos por los ocho costados. Y en cuanto a esa Señora Parra o como se llame, la que fue presa por extender un dedo y de esa manera poner en peligro la Estabilidad del Estado, pues qué quieres que te diga, la verdad del asunto, muy lejos de lo que dice la prensa corrupta, es que fue encarcelada por insultar a su propia condición de mujer. Eso de que hay leyes en este país que criminalizan el insultar a la propia condición, o al propio género, la verdad, no lo sabía. De hecho, sigo sin saberlo. A mí lo que me parece es que todo esto es un sueño. Este país es un sueño, o una especie de universo alternativo regido por leyes absurdas, por capricho de un ente malicioso invisible que quiere ver hasta dónde puede la mente humana racionalizar el absurdo sin explotar. En cualquier momento, uno dice "basta", y se encuentra, como en la película 12 Monos, de vuelta en el presente, rodeado de sonrientes científicos en batas blancas. Algo así debe ser.

Sunday, April 24, 2011

Te daré pescado (glosando lágrimas)

Las alternativas en letra itálica son malentendidos atribuidos a mis orejas de hace treinta años.

She cuts her hair (she cuts her hand)
And calls his name
Wishing everything could be the same
Like when she had him...

I'll give you fish, I´ll give you candy,
I'll give you everything I have in my hand.

Walking out of Corvette's,
Package in her hand,
Motions to all the seabirds
Throws divinity on the sands.

I'll give you fish, I´ll give you candy,
I'll give you everything I have in my hand.

Give me, give back my man.

Head's in a whirlpool (Hate's in a whirlpool)
Spinning round and round...
If she don't get her man back (If she don't get off my back)
She's gonna drown.

I'll give you fish (where's that motorboat?), I´ll give you candy (he's in the motorboat),
I'll give you everything (her man's in the motorboat) I have in my hand (give her back her man).

Give her, give back her man. **

La letra: más clara, imposible. Hace treinta años me inventé una rivalidad (y una tendencia autolesionadora) que la letra original no soporta, pero no viene al caso. La cuestión es que ésta fue la primera canción que me hizo sospechar, con mis veinte años, que posiblemente una mujer alguna vez puede necesitar, emocionalmente, a un hombre. Y sigue siendo la única canción que ha sido capaz de convencerme, mientras dura, de tal cosa. Las demás letras que pretenden tal barbaridad contra natura, son demasiado evidentemente escritas por hombres. (Ésta también lo fue, pero no viene al caso.) Al fin y al cabo, es la única letra que conozco en que la mujer propone sacrificar algo concreto a cambio de ese hombre (pescado, para precisar, y caramelos, y todo lo que tiene en su mano). Confieso: tal sacrificción me conmueve*. No sabría decir cuánto me conmueve. Ésta sí que es una letra, y lo demás, garabateos.

La música. En el coro, el segundo acorde, tengo la vaga idea de que coloca debajo del Re menor (sin tercero) inicial un si bemol, pero no tengo guitarra para comprobarlo. La cuestión es que el acorde sorprende. Es resencillo, pero sorprende, y además, ensancha lo que hasta entonces es una armonía austera, de sólo quintos, en algo súbitamente dimensionado, algo encinto, lo que cada vez que lo escucho me arranca un glup, un vigilante de tránsito en la garganta, un reflejo lacrimógeno. Estoy convencido de que Bach y Haendel entenderían y aprobarían esta canción. Es de una eficacia demoledora. Sobra decir que la instrumentación es la esencia de un cool parsimonioso.

El video. A la Cindy Wilson los años no la han tratado bien, pero aquí, es una diosa. Se deduce del hecho evidente de que no es niña (casi, pero no) ni mujer. Sólo queda (según mis esquemas) diosa. No manifiesta tetas ni culo (se relega a la sabrosamente encinturonada Kate dichas atribuciones), pero es una explosión de feminidad. ¿Tiene algo que ver en eso el peinado bouffant, gloriosamente retro, o esa vulnerabilidad que sugiere la extrema delgadez (que normalmente, no me atrae en absoluto), esa estética tirando a Debbie Harry? ¿El maquillaje, los excelentes zapatos? No sé. Es una especie de hembra para mí poco conocida, cincuentera, misteriosa y perturbadora. Me recuerda a esas mujeres-serpiente de algunos pintores simbolistas parisinos, que te hipnotizan con la mirada y la boca. Uno llega casi a creer que esa letra fue ideada con el fin de permitir a esa boca formar esos fugaces sortilegios. Y donde cierra los ojos es Danaë, icono de sensualidad.

De niña, decía, algo tiene pero no. Más bien de algo anterior a niña. Con cada día que pasa me convenzo más que somos prisioneros de nuestra infancia. A los cincuenta años, mi infancia sigue siendo mi única fuente de energía. Cuando se apaga, me apago. Esta Cindy tiene voz de niña, pero no de niña repelente (cuántas cantantes actuales caen en eso, hoy día es ortodoxia férrea) sino de algo anterior a repelente. Tiene voz de querer vivir, y de no recordar sus propios caprichos. Tiene infancia. Los saltos del final lo subrayan. No le hace falta ni cuerda.

Fred Schneider (el de la pandereta) es una comedia continua. Si eso es estética neoliberal, quiero más. Su cara de impasible, libre tanto de goce como de incomodidad, contrastado con esa coreografía que alterna galvanización con espasmo de moribundo, sugiere algo de religión liberadora. Recordemos que fue el letrista que nos legó los siguientes versos inmortales (de Mesopotamia):

I ain't no student
of ancient culture;
before I talk
I should read a book.

Lo que le catapultó a ser el letrista más favorecido por profesores de secundaria en todo el mundo, posición que sigue ostentando (quién no tuvo que escuchar Mesopotamia en sus clases de historia).

La sacudida de cabeza de la Cindy cerca del final, en pleno chillido, es tan sugerente que creo que ni Madonna, ni Shakira. Si en tu imaginación quitas el sonido de la batería y te quedas con lo demás, te das cuenta. Si los de AP no son tontos, y la consulta arranca un sí (es decir, un no a todo), lo primero que tendrán que regular son esas sacudidas. Para el bien de los sectores, entendámonos.


* Excusado precisar que, si se toma en serio la teoría de los lenguajes del amor, soy de los verbales. Para mí, la mujer puede hacer todos los sacrificios del mundo, pero si no se refiere a ellos, no me doy siquiera cuenta (y referirse a ellos es difícil sin sonar plañidera. Es mejor referirse a los que piensa hacer, no en los ya hechos). Sólo tiene realidad para mí lo que la mujer dice. Lo que hace, lo que me da, no me importan. Lo que ostenta, sí, pero triunfa siempre la palabra, me llega donde ni la sensualidad puede. Excusado también decir que, por instinto, esa debilidad mía es algo que escondo. Si no, por tres palabras bien calculadas soy esclavo de cualquiera. Claro que a mi edad nada de eso ya importa.

** Claro que las lágrimas arrancan principalmente de los recuerdos, de esas fechas, de esas vivencias. Sin esos recuerdos, posiblemente esta canción me pareciera una pérdida de tiempo. Quién sabe. Yo soy yo y mis recuerdos.

Non serviam

La Villamedia, dicen los tabloides chismeros, al igual que la difunta Diana, se niega a decir "obedeceré". Naturalmente. Quien se comprometa a obedecer a otro ser humano, renuncia a su propio título de tal. No se puede ser reina y a la vez perra salchicha. Y hoy en día, la obediencia no es siquiera una excusa. Nüremberg se encargó de eso.

Un servil es un ser vil. Ayer estaba pensando en las teorías y elucubraciones criptodawkinescas, según las cuales la religión, a pesar de basarse siempre en una sarta de mentiras a cuál más delirante, es algo que se autopropaga con gran éxito en la especie humana, exactamente como si fuera una adaptación ventajosa, como si fuera la solución a algún problema. ¿A cuál problema? se preguntan los sospechosos habituales. Veamos. La civilización, tal como la conocemos, arranca con un non serviam. Giordano Bruno, Galileo, Enrique Octavo, Lutero; Thomas Paine y los fiesteros de té de Boston; William Blake, John Milton. Los unos se alzaron contra la iglesia, los otros contra la tiranía secular. En todos estos casos, la religión era a la vez enemigo y oscuro aliado. Era el enemigo, porque pedía obediencia a sus representantes: era aliado, porque proporcionaba una razón perfecta por no obedecerles, es decir, un Dios merecedor de lealtad superior (ninguno de los citados, por supuesto, era ateo). El ser humano, con o sin religión, es de naturaleza gregaria, "social" en la jerga actual: es su fortaleza y su debilidad. Un ser gregario es capaz de magnífica cooperación: puede construir presas o catedrales. Pero la organización tribal, basada en obediencia jerárquica, es incompatible con cualquier progreso: el que descubre algo siempre es peligroso, es visto como un elemento desestabilizador,  posible usurpador. Por tanto, para que esas personas existan, necesitan una estructura mental que permita y en determinadas circunstancias, que fomente la rebeldía. Las religiones que brindan esa posibilidad, que proponen una posible relación con Dios, o con la Verdad, directa y no mediada por sacerdotes o mullahs, son las que han escupido héroes como huesos de oliva. (Da algo de tristeza recordar que una vez, el Islam era así: fábrica de filósofos y científicos. No olvidemos, en todo caso, que se trata siempre de rebeldes. Ninguna religión promueve la rebeldía, pues significaría para esa religión la autoaniquilación. Simplemente, algunas brindan estructuras de pensamiento que posibilitan tal actitud. El Islam hace mucho que se ha fosilizado en un totalitarismo de barbudos domésticamente impresentables. Tiene un futuro prometedor como motor de conquistas, de masacres y de barbarie: como fuente de progreso, niente.) 

Uno sacude la cabeza y mira alrededor: ¡qué fácil es conseguir la sumisión de los seres humanos ansiosos de "pertenecer", presos de terror ante el vacío existencial, hambrientos de sucedáneos paternales, de premios por el buen comportamiento! Y uno piensa: tal vez en algo Marx tenía razón. La diferencia entre una empresa (tú y yo trabajamos para una empresa, que nos propone sumisión, obediencia, a cambio de algo) y un gobierno estriba no solamente en que el contrato con el gobierno, el famoso "contrato social", es una imposición unilateral y leonina (¿tú firmaste en algún momento?) sino en que la empresa produce algo, y el gobierno, nada. Por tanto, lo lógico es que nuestra lealtad superior fuera con ese proyecto en el que nos imbricamos a fin de crear, de producir, de dar sentido a nuestra existencia. Pero, y aquí viene Marx, lo que hay en realidad es algo que tal vez merece ese nombre de alienación. Lo veo a diario en mis alumnos que al ser interrogados sobre su futuro confiesan aspirar a "tener su propia empresa".  Es la disyuntiva que se nos propone: ser el jefe, o ser esclavo. El empleado no es un colaborador convencido y creativo, es un mandado. Un capitalismo así no llega a ninguna parte. Lo único que hace es servirle de coartada a los políticos oportunistas, que vienen a proponernos otra forma de pertenencia y de sumisión, más entrañable, más maternal, más peluche. Así, entre todos, construimos una sociedad envidiosa, rencorosa, mediocre y aburrida.

La solución a esto no es una organización social alternativa, no es una teoría que pide su asentimiento. Es una actitud. Como predican los mujeriegos brasileños y los cadáveres liverpudlianos, la solución está dentro de ti. No hay más.

Relaciónese con el fin que es capaz de inspirarte. Donde éste entre en conflicto con el jefe, será que éste no cumple con su función. Donde entra en conflicto con el gobierno, será que éste sí. En ambos casos, non serviam es un buen comienzo. Desbloqueémonos.

Saturday, April 23, 2011

El principio

Con toda la familia, hoy, fuimos al Parque Histérico (toda la familia, ahora desde hace algún tiempo, incluye un suegro recién enviudado, una presencia lóbrega y escura, melancólica, sorda y notablemente tuerta). Cuando el bus pasa al lado del cementerio, suben los carameleros. Acaecióse una confusa "situación", en que un caramelero me está pidiendo algo, que no alcanzo a entender, y de repente mi esposa está de pie, gritándole al oido, tras lo cual los dos salen corriendo del bus, y el suegro, mientras tanto, mira impasible hacia el horizonte con sus gafas escuras y cara de tinieblas. Resulta que lo que me pedía era el anillo. Se supone que lo hacía de manera amenazadora, pero la verdad, no vi nada de amenazador, ningún arma, por eso mi confusión. En fin. El caimán sigue en su sitio, los papagayos también, aunque no sé, se le nota a toda la fauna del Parque un aire como entristecido y molesto. Volvemos a casa. Estoy buscando un texto sobre el Climategate, algo cortito, apto para incluir en un examen, pero todo lo que encuentro es requetecomplicado. Con cierta desesperación (el tiempo apremia, y tengo mucho más trabajo), llego a Fessebook, sitio que normalmente no frecuento, aunque sí tengo cuenta, o "página", o como se llame. En una esquina sale una nueva foto que la Carmen ha colgado. Estoy bajo de defensas, de resistencia. Voy a ver sus fotos, veo mi vida manqué, todo lo que pudiera haber sido y no fue. Se trata largamente de un cañón de buque militar del siglo 18, y de extensos grupos de muchachos con aspecto de voyou. La Carmen, como siempre, tal como le diagnosticó otra amiga hace años, aquella famosa "cara de yo no fui". Me enamoré de una cara de yo no fui. Ella no fue.

Estoy por pensar que el alcohol sirve para mojarse los dedos y volver las páginas. Sin el cual, se pegan, se agruman. No hay, claro. Estoy en una fase de mi vida en que la respuesta a todo parece ser: no hay.

Tengo la sensación de haber gastado demasiado esfuerzo en apuntalar una versión de mí que no sirve para nada, y que francamente sobra. En cambio, hay otro yo (el familiar, el relacionado, el pasivo) que habría que potenciar. Cuando se es viejo, es necesario conocer el arte de transformarse en servilleta (de encaje de Brugge, nótese).

Hay un principio que tengo que esclarecer. Tanta discusión repasada, tanta blogúería, sin que nadie llegue al fondo de la cuestión: ¿cuáles son las condiciones mínimas para que un supuesto peligro climático justifique la suspensión de las libertades, es decir la tiranía? ¿Puede haber una tiranía justificada?

Como en todo, está la respuesta moral, y la ética. La moral es evidente: las condiciones que a ti te parezcan,que estés dispuesto a defender. La ética, no tanto. Hace falta un principio organizador, el que de paso serviría para prestarle tridimensionalidad al principio de no agresión. Veamos: un caramelero me pide (en tono hosco, y con poquísima claridad) un anillo. Se supone que a su manera está intentando robarme. ¿Eso justificaría que, bajo el supuesto incumplido de que yo entienda de qué demonios está hablando, yo le asestara un golpe de cuchillo? Tal vez. Tal vez no. Otro: alguien me empuja ligeramente al subir a la metrovía. ¿Eso justificaría que yo le cubra de gasolina y le prenda fuego? Empiezo a pensar que no. En realidad, no. Se vislumbra (se ofrece) un posible Principio de Proporcionalidad-chasumá. Hay que observar, en las reacciones ante supuestas agresiones, cierta Proporción-chasumá. Pero ¿cuál es esa proporción, qué engloba, cómo se mide y quién lo mide? Hablando claro: cuántos países está justificado empobrecer, cuántos ancianos matar de hipotermia, para que en 100 años el viejito de la costa no tenga que cambiar su residencia ante el lento crujir de las olas contra su sofá?

Me atraen las soluciones salomónicas. Esto tal vez no se levante, pero va más o menos así. Si alguien de repente te rocía de gasolina y te prende fuego, ¿aceptarías como legítima recompensa tener el derecho de darle a esa persona un leve empujón en el portal de un autobus? ¿No? Entonces algo está desproporcionado aquí, chasumá. Aplicar este principio al cambio climático me da, de momento, dolor de cabeza. Tal vez mañana se me ocurre algo más claro y nítido.

¿Estabilidad?

¿Donde está Washington?

El nuevo plan: publicar libros llenos de grandes dibujos, monstrando a un gran número de personas ocupadas en diferentes actividades, entre las cuales, si el lector busca cuidadosamente, encontraría a un neoliberal, perpetrando neoliberalidades. El título: ¿Dónde Está Neo? Podría explotar el mercado navideño, y a la vez, contribuir en algo a la educación de mis lectores, quienes seguramente, como yo, parten de la base incómoda de no tener la más remota idea de lo que es un neoliberal, lo que viste, lo que come, cómo habla, o cómo encontrarlo en medio de una muchedumbre. De hecho, al leer el artículo de Guillaume Long, me frustró tanto mi propia falta de ilustración al respecto que decidí tomar el toro por los cuernos (todavía estamos a tiempo) y consultar a Wikipedia. Esto es, en parte, lo que encontré:

  • Muchos economistas cuestionan el término neoliberalismo porque no corresponde a ninguna escuela bien definida...
  • No define una teoría económica concreta...
  • Tampoco el neoliberalismo es una filosofía política unificada debido a la diversidad de escuelas y movimientos que se le suelen relacionar.
  • Con neoliberalismo no se está haciendo alusión a una teoría política o económica en particular, sino más bien se está refiriendo a una generalización de escuelas y teorías económicas (muchas veces opuestas entre sí), por lo que resulta algo complejo compararlo con el liberalismo ortodoxo.
  • Los detractores del capitalismo ... suelen usar el concepto de forma peyorativa como una generalización sobre cualquier posición que ponga límites a la intervención de los Estados en la economía. Sectores sindicales lo usan asimismo como epíteto frente a las intenciones de recortar sus prebendas gremiales.
  • Los defensores del liberalismo político y económico ... (r)echazan el uso izquierdista del término neoliberalismo como una etiqueta falaz usada por algunos sectores de izquierda y de centro (e incluso de derecha) para descalificar sumariamente a sus adversarios políticos.
Hay una manera más sencilla de decir todo esto: no hay, que sepamos, nadie en el mundo que se haya confesado alguna vez neoliberal convencido. Si lo hubiera, de buen seguro que sería citado por el Tío Wiki a modo de autoridad en la materia. En el artículo, se mencionan nombres como Margaret Thatcher (Tory, años 80), Ronald Reagan (Republicano, años 80), y Milton Friedman (economista monetarista, de la Chicago School, años 80). Es decir, para el vulgo, ser neoliberal sería algo así como ponerse a jugar con un cubo de Rubik, mientras viste una falda ra-ra, escucha a los B52s y da órdenes para reconquistar algunos islotes en el Atlántico Sur. En resumen, ser neo es ser tremendamente uncool. Qué les puedo decir. Nunca tuve la tentación de hundir buques de guerra argentinos, pero los B52... ah ye gods. YouTube break.


Seré anticuado y todo lo que quiera, pero chucha, no me van a decir a mí que eso no es sublime.

Y éstas son lágrimas de verdad. No me pidan que las explique.

En fin. A mí me resulta algo sospechoso que el bueno de Long, mientras por un lado critica la incontinencia verbal de sus adversarios, acusados de blandir muy a la ligera términos como "autoritarismo" supuestamente sin sustento, define a esos mismos adversarios mediante un término ambigüo, peyorativo, que ninguno de ellos (sean quienes sean en realidad) aceptaría como una descripción acertada de su tendencia, escuela o ideología. Estoy cada vez más convencido de que utilizar el término "neoliberal" equivale a renunciar por adelantado a toda pretensión de rigor académico: como señala el propio wiki, es más bien una muletilla de opinólogos de los medios populares; si realmente uno quiere cruzar espadas con un adversario intelectual, el primer requerimiento sería llamarlo por un nombre que él sabrá reconocer, sea éste liberal clásico, libertario, conservador, u otro (o en el terreno económico: neoclásico, monetarista, austríaco, etc). Pero qué se le puede hacer: el house style de El Telégrafo parece requerir, de modo cuasi obligatorio, invocar a todos los cucos que se pueda en el espacio disponible: la prensa corrupta aka "grandes medios", los "poderes fácticos", la banca corrupta, la oligarquía, los apátridas, etc. Todo vale (hasta tenemos "sindicalismo mafioso" y  - tiemblen - "alta intelectualidad capitalina"), mientras no se menciona a nadie en concreto, nadie que pudiera - ¡horror! - darse por aludido y hasta replicar.

El mismo jueguito aburrido de siempre. Con el agravante de tener que leer frases como éstas:

El retorno del Estado y de lo público y la idea de que la libertad se debe gozar hasta donde coarta la libertad de los otros, serán siempre resistidos por aquellos que lograron aprovechar el vacío normativo del Estado para afianzar su poder en detrimento de los demás.

Eso posiblemente es verdad, pero ¿de quiénes estamos hablando ahora? Sólo sabemos que para estas misteriosas personas, el principio sagrado de que "la libertad se debe gozar hasta donde coarta la libertad de los otros", invento del liberalismo clásico y propugnado por todas y cada una de las tendencias sospechosas de secretas simpatías "neoliberales", no existe. Claro que hay gente amoral en el mundo, pero llamar a la evidente sinvergüencería "neoliberalismo" es un légerdemain poco usual hasta en las páginas del medio en cuestión. Si ser neoliberal es ser simplemente un depredador sin escrúpulos, hay que preguntarse por qué no llamar las cosas directamente por su nombre.

Ahora, entre tanto sinsabor, viene esto:

Para ellos, el poder apesta...

Ups. ¿Seré neoliberal sin saberlo? Si quiere saber por qué para mí el poder apesta, quédese atento a este blog. O alternativamente, déle marchita atrás hasta encontrarse con el video de YouTube en que un policía le muele a toletazos a una anciana en una plaza pública. O bien, repase el principio básico del liberalismo expresado arriba (evidentemente, "tener poder" es tener la posibilidad de coartar la libertad ajena sin justificación alguna). Para quien el poder no le apesta, le recomiendo que primero deje de leer este blog, segundo que saque todos los espejos de su casa, pues el poder del retrato de Dorian Gray no es para siempre, y puede un día tener un susto con el que no contaba. En fin.

Me salto los acostumbrados mareos de perdiz ("sectores", "bienes públicos", más house style) para ahorrar tiempo y llegar a la conclusión:

No confundamos, con espanto virginal tan poco sincero, nuestra incipiente estabilidad con autoritarismo.

Los neoliberales no sé, pero yo soy muy sincero, hasta cuando admito no tener la más remota idea de lo que puede ser un "bien público" que dependa de un "sector". Pero queda por dilucidar: lo de aquí y ahora, ¿es autoritarismo o es incipiente estabilidad?
 
Primero definimos términos. De nuevo, wiki nos ahorrará tiempo y esfuerzo:
 
En un sentido estrictamente técnico, [autoritarismo] es la forma política en la que el Estado, es decir, el conjunto de instituciones que ostentan el poder político en una delimitación territorial sobre un conjunto de ciudadanos, se identifica con un partido político, cuya función sería servir de nexo entre el poder político y el ciudadano.


Esta concepción del Estado y su identidad con el partido se puede contraponer a los sistemas políticos occidentales de hoy en día, en los que el Estado funciona como un ente superior, siendo así desligado del partido, que a pesar de tener cierto nivel de control sobre el Estado, no puede invadir competencias ajenas y hacerse con el control absoluto, es decir, fundirse con el Estado.

Exhibit A: Una constitución hecha a imagen y semejanza del Politburó de Alianza País. Sobre tal constitución, uno de esa propia tendencia habrá confesado que vuelve "prácticamente imposible que alguien alejado de nuestra ideología gobierne legítimamente".
Exhibit B: La rápida y catastrófica descomposición de los partidos alternativos. No le estoy echando la culpa de eso a AP, pero es una realidad, que contribuye en gran medida a que estemos ante un panorama cuasi de partido único.
Exhibit C: La guerra abierta declarada de AP contra la tradicional separación de poderes. Correa se declara "jefe de todos los poderes del estado, no solamente del Ejecutivo". El putsch, ya semi olvidado, en que congresistas recién elegidos fueron destituidos sin ningún remedo de procedimiento democrático por no allanarse a la línea partidaria de AP. El actual intento de conseguir, plebiscito mediante, la total sumisión de la judicatura al capricho del Ejecutivo.
Exhibit D: El escandaloso uso partidista de los medios, tanto los incautados como los supuestamente independientes. La indoctrinación rutinaria mediante burdas "cadenas" rebosantes de sectarismo, displicencia y odio, desconocida y de hecho inconcebible en países con cierta tradición democrática.
Exhibit E: la prostitución de los medios dizque "públicos", como El Telégrafo, a los intereses y conveniencias partidistas. Ni el propio Long negará, supongo, que El Telégrafo es un órgano de Alianza País. Su propio articulo lo ejemplariza.
Exhibit F: los repetidos intentos por parte del Ejecutivo de aniquilar la oposición mediante encarcelamientos y millonarios litigios basados en conceptos alejados de la práctica democrática, como el famoso "desacato".
Exhibit G: La deliberada confusión entre los intereses del país y los del propio partido, o lo que es peor, de su jefe. De modo que, si se detecta en una comunicación de la embajada estadounidense un posible menoscabo a la honra del Presidente, no se vacila en sacrificar los intereses comerciales del país entero en el altar de dicha honra. "L'état, c'est moi".
Exhibit H: la implantación de un modelo de "Comités de la Revolución", abiertamente partidistas, como embrionario estructura para-estatal y con tintes paramilitares.
Exhibit I: Los extraordinarios intentos del Ejecutivo para socavar hasta la independencia de la iglesia y convertir a ésta en otro feudo más del Partido.
Exhibit J: La falta de mecanismos de transparencia y de fiscalización del poder. Veamos nomás lo que pasó con el intento de enjuiciar políticamente al Fiscal General del Estado.
Exhibit K: La centralización del poder en la persona del Presidente, de modo que la Asamblea puede ver vetado su labor en todo momento, y se reduce de facto a un simple apéndice sin importancia del Ejecutivo.

Podría seguir, pero me seduce más la Langosta del Rock. Guillaume, me parece que el virginal sigue siendo usted. Recomiendo que, por una vez, salga de casa y se dedique a alguna guarrada. Se sentirá mucho mejor después. Y de paso, fijese un poco en lo que sucede en su alrededor.

Friday, April 22, 2011

Only connect

Lo veo cada día. Los que somos tan viejos como para recordar el mundo antes del Internet somos una especie salvaje, imposible de asimilar. Nuestras orejas largas y peludas nos delatan. Hasta a mí me choca el recuerdo de un tiempo en que, si querías pornografía, tenías que dibujarla.

Hace algunos meses escribí una carta privada, larga y muy sincera, a la dueña de un sitio web en contra de la pornografía y a favor de la censura. Le dije más o menos esto: usted se vanagloria de su vida sexual "sana", llena de amor y de respeto y no sé cuántos valores cristianos más. Usted quiere obligar a los demás a seguir la misma pauta. Pero ¿y los deformes, los grotescos, los tullidos, los incasables? ¿No tienen derecho siquiera a soñar? ¿Siquiera a aliviarse antes de salir de casa? Usted, señora, reconozco sus buenas intenciones, su deseo de que otros no caigan en la trampa de su marido, en la nocturna adicción a un porno brutal, mezquino y nihilista. Pero usted, señora, está siendo hitleriana. No todo el mundo es ario, fornido, metro noventa, alegremente bruto, capaz de arrasar en el grupo de Bible Youth. Deje de querer legislar para gente que no es de su tribu y a que nunca entenderás.

Todos los conocemos. En mayo viene a verme un amigo de Inglaterra (con suerte iremos a Galápagos). 40 años, epiléptico, cree que lo suyo aparta toda posibilidad de una relación íntima con fembra plazentera (es virgen). Discrepo, pero reconozco que no me asiste derecho a juzgar, no puedo meterme en su piel para saber la verdad del asunto. Lo mío, otra manera de ser deforme, me mantuvo soltero hasta los cuarenta y cuatro, y en mi imaginación (que es lo único que cuenta en estos temas) imposibilitaba toda relación estable con europeas o gringas. En fin. No hay ciencia para estos casos.

Se me ha ocurrido la loca idea, estos días, de solicitar audiencia con Su Majestad Kim Il-Correa, a fin de informarle (por su no ha caido en cuenta) de que si ya no hay ATPDEA, entonces no hay razón por seguir con esa idiotez de la guerra contra las drogas. Cada vez que en la tele sale que la policía antinarcótica ha capturado otra tonelada, siento ganas de llorar. ¡Cuánto trabajo humano perdido! ¡Cuánto desperdicio! Con esa obsesión con la soberanía, Correa está inmejorablemente ubicado para liderar el mundo en la guerra a favor de las drogas, industria que de explotar sabiamente su potencial redundaría positivamente sobre la economía. Porque, reconozcámoslo, nadie puede decir que la droga es mala. Yo me drogo cada día (café, dos por la mañana y uno después de comer) y no concibo la vida sin esa ayudita. También fumo, lo poco que mi emfisemia me permite. Antes tomaba. Son cosas que hacen que la vida valga más. Mi madre, antes de morir, consumía morfina: los mismos médicos se la daban, a fin de distraerle de sus múltiples dolores y amortiguarlos. No hay apenas droga recreacional que no les sirva a los médicos en casos determinados, que ellos escogen porque sus pacientes acostumbran cederles soberanía. Lo que estoy diciendo es que un adulto, entre otros atributos de su estado, tiene que aprender a ser su propio médico. No hay ciencia para estos casos. Los que quisieran prohibir el consumo del tabaco no entienden que hay configuraciones genéticas, entre ellas la mía, que producen seres de un intenso nerviosismo, de una química cerebral displicente: seres con deficiencias en la metabolización de la acetilcolina, que sin la ayuda de la nicotina autoadministrada (necesariamente) son destinados a una vida apagada, atontada y deprimida, con accesos bipolares. (Además, está demostrado que, lejos de ser una carga para la sociedad, los fumadores le hacemos un inmenso favor muriéndonos anticipadamente. Los ahorros netos se cifran en miles de dólares por persona).

En el fondo de todo esto resuena el eco de la tribu. Sí, señora. Usted quiere que los demás sean como usted, porque de tal manera tiene la sensación de que su tribu, el de los treintañeros biempensantes cuyos hijos van a colegios progres, se afianza sobre un territorio en expansión. Es hilarante, hasta tierno a veces, ver cómo los adalides de la diversidad, de lo multi-culti, resultan siempre ser la gente más intolerante que hay sobre la faz de la tierra. Lo que ellos toleran, a fin de cuentas, es que uno se pinte la cara, que blanda sus saberes ancestrales, en fin, que sea pintoresco y que sepa de aromaterapias. Toda tribu tiene sus tótems, sus mascotas, sus bestias sagradas, biscornues. Muchas gracias, señora, por permitirme que sea pintoresco. Pero si ambiciono algo más que ser un animal doméstico suyo...

Cómprese un paraguas inusualmente grande. La sombra que éste proyecta sobre el suelo, ésta es su círculo. Hasta que yo no lo cruce (siquiera en forma de partículas de humo), usted no tiene siquiera por qué verme, mucho menos legislar por mí. Prefiero que no me vea. Espere que vuelva a llover, y con la lluvia aprenderá la humildad, necesaria para la convivencia humana. Cada uno con nuestro paraguas. Si siente necesidad de compartir paraguas, de ser "social", reconozca que es una debilidad, no pecado, pero sí debilidad, y así aprende a entender mejor la debilidad ajena ante la tormenta.

Tony Blair, antes de dejar el cargo de Mentiroso En Jefe del Reino hUnDido, dio un discurso sobre la prensa. Decía: ellos persiguen lo fácil, que es lo exagerado, lo hiperbólico. No puede haber error, tiene que haber mala fe. No puede haber problemas, se precisan crisis. Su solución: la censura, el control estatal. La mía, como la de Forster: only connect. Dejémosles atrás. Conozcámonos. Eso es lo que ha traido la tecnología, lo que antes no era posible. La gente antes era más tolerante, pero en parte era porque nunca se salía de la tribu. Ningún forastero representaba una amenaza. Ahora, todo el mundo tiene miedo del otro que no es como él, y que trae consigo sus hordas. Pero si ahora, por primera vez, tenemos la posibilidad de saber realmente cómo es ese otro. Aprovechémoslo. Armados, eso sí, con paraguas y pistola, rompamos estas barreras. Conozcámonos.

Thursday, April 21, 2011

Premio Evo (3)

And the hosca goes to...

¡Betty Carrillo!

por sus hoscas declaraciones a Radio City sobre la incompatibilidad entre pan y circo, y la absoluta equivalencia entre lo nacional y lo local (cualquier falta de semejanza es pura coincidencia). Escuchemos:

Betty Carrillo, asambleísta de Alianza PAIS, dijo esta mañana que debe existir una libertad de oferta y demanda, pero en igualdad de condiciones, y que si un comerciante tiene un medio de comunicación sería una forma desleal de competencia, ya que por ese medio tendrá mayor influencia en las personas.


¿En serio? Tengo entendido que la Carrillo es doctora en leyes: qué pena entonces que no supo especificar en qué código o en qué jurisprudencia la noción de competencia desleal incluye o abarca de alguna manera la "mayor influencia en las personas". En el Ecuador, ya lo sabemos, este concepto jurídico, el de la competencia desleal, se encuentra poco desarrollado, pero hasta en un país como España, en que ha sido objeto de una cuidadosa puntualización, uno repasa en vano los diferentes conceptos que conforman esa (hay que decirlo: ridícula y draconiana) definición, en busca de algo que se asemeje mínimamente a la idea, revolucionaria por cierto, de la Carrillo. Veamos: si "tener mayor influencia en las personas" es una forma de competencia desleal, y por tanto algo que no se debe permitir, entonces la reforma que pide la pregunta 3 de la Consulta se revela claramente insuficiente: habría que asegurarse de que la "influencia en las personas" de todos los competidores dentro de una misma rama sea igual. Por ejemplo, el hecho de que algunas empresas tienen más presupuesto de marketing que otros, y se pueden permitir campañas publicitarias más ambiciosas, sería entonces una clara injusticia, y el Estado tendría que adoptar medidas para que mi nueva empresa de cerveza Camelurine comparta vallas y afiches con la Pilsener por doquier. Peor que eso, el hecho de que de cada dos carros que ves en la carretera, uno es Chevrolet, supone una clara injusticia a los demás fabricantes, pues mediante esa preponderancia "desleal" de determinada marca se estaría influyendo en los compradores, haciéndoles creer por ejemplo que la Chevrolet es una marca popular (y que por algo será): el gobierno, entonces, tendría que tomar cartas en el asunto, asegurándose de que cada marca de coche tenga el mismo número de compradores, por tanto la misma representación proporcional en el parque automovilístico nacional, por tanto, la misma influencia. ¡Eso sí que sería un capitalismo justo y revolucionario, en que en vez de escoger la marca que quieres, te dan obligatoriamente la marca que actualmente sufra déficit de influencia!

Pero lo más divertido de la entrevista (escuche el audio de City Noticias, no tiene desperdicio) está por venir:

ENTREVISTADORA: ¿Que se entiende por una empresa, un medio de comunicación de caracter nacional? Que cobertura debe de tener?
BETTY: No, no, es para todos los medios de comunicación, no solamente los que tengan cobertura nacional. Absolutamente todos los medios de comunicación. (...)
E: Pero asambleista, la pregunta está redactada, y puntualiza que esa prohibición es para los medios de carácter nacional.
B: No. La pregunta, lo que te dice, voy a leerla textualmente: ¿Está usted de acuerdo con prohibir que las instituciones del sistema financiero privado, así como las empresas de comunicación privadas, de carácter nacional, sus directores y principales accionistas, sean dueños o tengan participación accionaria fuera del ámbito financiero o comunicacional, respectivamente... Pero esta pregunta, de acuerdo a cómo está hecha y lo que se pretende es para absolutamente todos los medios de comunicación.
E: Pese a que está escrito ahí que la prohibición es para aquellos que son de carácter nacional...

De nuevo estamos con la misma situación comentada en otra entrada: una cosa es lo que la pregunta dice, y otra, lo que se pretende. (Recordemos que, según Correa, lo que se dice es "enriquecimiento no justificado", pero lo que se pretende es "enriquecimiento ilícito".) De modo que votar en una consulta popular en Ecuador se ha convertido en un ejercicio de telepatía, o de interpretación literaria en que el pueblo espera saber si se ha de seguir los criterios semióticos de Derrida, de Saussure o de Foucault en la desconstrucción del texto de la pregunta.

Sólo nos queda la perla del final. La Betty, después de proporcionar ejemplos de lo que ella considera "competencia desleal" en los medios (al menos uno de los cuales, según el artículo de El Universo, resulta ser producto de la imaginación de la Carrillo), nos explica que vivimos "en un sistema capitalista" con "libertad de oferta y demanda", lo cual "está bien" pero con tal de que sea en "igualdad de condiciones", lo que al parecer no es compatible con que un ofertante consiga "incidir en la ciudadanía" más que otro. Y viene la bomba: si tienes un medio de comunicación

lo que estas utilizando es un bien publico que nos pertenece a todos los ecuatorianos

¿Un medio de comunicación es un bien público? ¿En serio? (No, no dijo que el espectro radioeléctrico es un bien público: la descripción se aplica al propio medio, sin especificar su naturaleza. No mareemos la perdiz.)

Aquí está el meollo del asunto. A la Betty, y todos los que piensan como ella, no le gusta el sistema capitalista: no le gusta que la gente tenga realmente libertad de decisión, siquiera de expresión. El capitalismo "está bien, pero..." Y los peros que ella pone resultan ser tan radicales que hasta niegan que pueda existir en su país un medio de comunicación realmente privado, que no sea propiedad "de todos los ecuatorianos". Vamos a ver: ¿resultará ahora que El Universo, a pesar de su aparente estatus como medio privado, es un bien público? ¿Es propiedad "de todos los ecuatorianos"? En tal caso, cuando Correa demandó a los propietarios de El Universo, ¿por qué no demandó por complicidad a todos los ecuatorianos, que son los verdaderos dueños del medio?

En fin, que la Carrillo sea comunista me parece muy bien, que tenga ese odio a la libertad de expresión y de elección por parte del consumidor, y que apoye una medida que en términos prácticos imposibilitaría la competencia de los medios privados, desprovistos de financiamiento, con los estatales (financiados, ya lo sabemos, por un Estado que tiene múltiples "intereses" no mediáticos, pero sobre este punto corramos un estúpido velo) y que inauguraría una virtual dictadura mediática, todo eso está muy bien, pero por lo menos llamemos las cosas por su nombre.

Consulta: Donde dije digo no digo digo, digo Diego.
Capitalismo revolucionario: un sistema en que todo lo que "incide en las personas" es del Estado.
Capitalista: un extraño ser que se dedica a la creación y al manejo de cosas que no inciden para nada en las personas.
Nacional: todo lo que es local, es nacional.
Medio de comunicación: una empresa capaz de arrancarse sin capital, que puede trabajar a pérdida durante el tiempo necesario para ganarse una audiencia y así atraer a los anunciantes que a continuación le asegurarán su estabilidad financiera. Asimismo, empresa en que un accionista minoritario, con ser panadero, puede dictar políticas de publicidad a favor suyo y en detrimento de la salud financiera de toda la empresa.

Con estupidez así es realmente difícil lidiar. Lo único que nos queda es premiarla.