Wednesday, May 25, 2011

The Fucking Peruvian Pan Pipes Mafia

Disgruntled of Chipping Norton writes:

Entre clases hay sueño. En la escuela del milenio hay hamacas donde los profesores hacen siesta, pero en la vida real no. Hay que acomodarse como sea. Hay unos tres bancos de madera en el Malecón donde níngún guardia te ve, puedes echarte un ratito usando tu maletín como almohada, y casi perder el conocimiento al lado del Guayas, viendo de reoreja lo que podría ser un phalarope, a solas con su entrañable gusano. Sin embargo, ayer al ingresar en el Malecón vi a un representante de la FPPPM en plena entrada, con su mesa llena de CDs y sus enormes amplificadores, y vi mi sueño, como en Macbeth, asesinado. Porque dondequiera que se asiente la FPPPM, allí no hay ni paz, ni descanso, ni libertad, ni tranquilidad. Sólo hay el tema principal de Titanic, y Chiquitita, de Abba.

La Fucking Peruvian Pan Pipes Mafia creo que es, o alguna vez fue, una facción dentro de Sendero Luminoso. Su filosofía y praxis revolucionaria consisten en promover la desesperación de las clases más oprimidas de la sociedad internacional asesinando a la música, gran opio del pueblo de nuestros tiempos. Son extraordinariamente insistentes y eficaces: cualquier músico callejero te lo dirá. Donde sea que en el mundo hay un lugar para tocar música al fresco y ganarse modestamente unas cervezas, observando (por supuesto) los protocolos de convivencia de los buskers, tarde o temprano llegará un tipo que por ser bajito no deja de medir varios metros de anchura, con poncho y barba, con CDs y amplificadores, y algún tipo de extraño entendimiento con las autoridades locales, y procederá a montar su chiringuito, su requeteamplificado chiringuito que ahoga a todo ruido circundante, reemplazándolo por los familiares notas de alguna insulsa canción popular de las últimas dos décadas, tocada en una soi-disante zampoña con fondo de karaoke MIDI y una falta de sensibilidad que hace extraño juego con la siniestra cara de moai del maestro de ceremonias. Los ves en las Ramblas o en la Plaza Cataluña de Barcelona; los oyes en los Pirámides de Egipto, en el Templo Dorado de Amritsa, en los jardines del Taj Mahal, en la cima de Everest y al lado del busto de Marx en Pére Lachaise. Los Fucking Peruvian Panpipes te buscarán en Groenlandia, en Perú (se supone), en el Tibet, en Japón y en la Isla de Pascua; quieras o no, escucharás su interpretación de Titanic en las selvas del Borneo, en los cráteres de Marte y hasta en los anillos de Saturno. Son lo que se dice ubicuos. No hay cómo no conocerlos. El cóndor pasa, pero ellos se quedan. Unas horas después del 9-11, unos minutos después de la explosión de Chernobyl, eran los primeros en escena. Y son más inescrupulosos y más tercos que un candidato a Fiscal General en oposiciones.

¿Cómo se financian? ¿Quién compra sus horribles CDs? La respuesta es, desde luego: la misma gente que cuando va a Luxor compra "pergaminos" donde su nombre queda transliterado en "jeroglíficos" (pues ya sabrán ustedes que el egipcio antiguo usaba el abecedario latino, sólo que cada letra era algún dibujito, de un halcón o alguna cosa así), la misma gente que cuando va a Barcelona compra toreros y guitarristas flamencos en cerámica, la misma que cuando va a Colorado compra el Indian Love Pipe, y la misma que cuando va a Ecuador compra cuentos en lujoso papel cuché sobre un benévolo presidente y su atrevida revolución de sonrisas y simpatía.

Sunday, May 22, 2011

Entre británico y baile

Algunos dicen que es mi hermano (joven). Puede haber cierta semejanza, pero no es así. Le conocí en un foro de Internet hace cosa de ¿15 años?, donde si recuerdo bien el punto de consenso era lo atractivo que resulta cambiar todos los s por f en un texto, basándose en la semejanza de estas letras en ciertos manuscritos antiguos, cuyo estilo también uno intentaba reproducir en lo posible. Ahora está aquí: ha traido la traducción de Beowulf de Seamus Heaney, el Sir Gawain de Tolkien y un montón de tesoros más. Ayer fuimos a la despedida de una comadre mía durandeña que se va a la Yoni el miércoles que viene (many are called, but few are chosen). Ahí estaban todas las que ella describe como "bandidas": la bailarina set. Fue una ocasión valiosa para determinar si en realidad sigo siendo británico o si la mutación aleatoria me ha arrastrado tan lejos de mis origenes que ahora soy simplemente mei generis. He aquí los resultados.

Yo no bailo, salvo en estado de manifiesta embriaguez etílica, o a solas. En el segundo caso, el estilo preferido es bastante libre, y se asemeja a los gestos de un caballero muy serio que a más de tener los zapatos llenos de canicas, por razones ignotas se encuentra con diferentes especies de roedores de afilada dentadura metidos dentro de sus mangas, en las piernas de su pantalón y debajo del cinturón. En el primer caso, sin embargo, mi instinto camaleónico me induce a intentar copiar los movimientos de las personas que me rodean. Anoche, de ser necesario habría tomado como referente aquel primer bailarín, que apretaba contra él a su consorte mientras se movía como si estuviera en una cornisa en un edificio muy alto y quería acercarse a un balcón cercano sin arriesgarse ni hacer ruido. Ese estilo de baile me gustaba: era sobrio, minimalista y eficaz. Sin embargo, noté con desazón que iba alternando con unos pasos más exuberantes y decididos, muy por fuera de mis posibilidades. Me quedé mirando desde el sofá, contento por el hecho de que mi esposa (por estar de duelo) tampoco iba a bailar, y así me servía de coartada. Mi sorpresa fue mayor, sin embargo, cuando vi que el amigo necesitó de muy poca persuasión para levantarse y avanzar hacia el centro de la sala.

Lo que luego perpetró será recordado en Durán, creo, por mucho tiempo como la definición viva de cómo no se puede bailar salsa. Lo más impresionante, ese demente aleteo de codos que sugería un ahogado en ancho mar. Quedé impresionado. Es cierto que tal espectáculo desató una risa algo generalizada y contagiosa, pero ésta parecía no desanimar en absoluto al novato devoto de Terpsícore. Claro que había tomado lo mismo que yo, y yo ya estaba levemente plutibundo. Fue mucho más tarde, ya de vuelta en casa, cuando él me explicó que contaba con lo que él llamaba "la excusa británica". ¿Cuál excusa es esa? le pregunté, intrigado. Pues se supone que todos habrán visto alguna película con Hugh Grant, murmulló. Tenemos licencia para ser un poco absurdos. Se espera.

Cierto, pensé, pero sin embargo... La conversación siguió, y descubrí que estábamos absolutamente de acuerdo en varias cosas de trascendental importancia, por ejemplo, en que las mujeres británicas no sirven para nada, e incluso que dudosamente merecen el apelativo de mujeres, y por eso es muy necesario que vengan más bangladeshíes y más de lo que sea (hola, Anónimo). Para mujeres, lo que había en esa sala. Claro que no tenemos exactamente los mismos gustos. Apreciamos la exuberancia carnal, pero lo suyo, lo de mi amigo, es algo exagerado. Es rabelaisiano, boteriano. Yo hasta allí no le puedo seguir, pero lo veo como una nimiedad. La cuestión es que no nos conformamos con la mezquina e insípida esbeltez de las modelos consagradas de pasarela y estudio. Pero sí hubo un comentario que me chocó.

La cuestión es que quise reprenderlo por lo que consideré una falta de tacto en la última fase de la fiesta. Y cuando digo falta de tacto es, además, en sentido literal.

- ¿Alguna vez has visto ese tipo de baile, me refiero a eso del reguetón - ? le pregunté con toda la cautela que mi estado permitía.

- No sé, tal vez sí. ¿A qué te refieres?

- Pues a que lo que se pretende con ese estilo de baile es más o menos sexo simulado.

(Es que el infeliz había tenido delante suyo a una bandida que quería intentar, so pretexto dionisíaco, un acercamiento al estilo Soyuz-Mir entre sus posaderas y la zona genital de mi compañero, quedando frustrado el intento cuando éste dio un saltito hacia atrás, como queriendo defender a ultranza el sagrado personal space, quedando también sus manos muy arriba en actitud de banderillero pasmado. Hay que precisar que pese a sus 39 años, es virgen.)

- Ja, claro. De eso algo sé. Allá en Japón hasta es moda eso. Es como el air guitar. Los adolescentes allá hacen el amor con el aire de sus dormitorios. Y yo me pregunto: ¿para qué? ¿Para qué se simulan las cosas? Lo único que vale, que sirve, es lo verdadero. (lo que a él se le había escapado esa noche, pero no se lo dije)

"¿Para qué se simulan las cosas?" Si eso es ser británico, estoy condenado. A confesión de parte, relevo de pruebas.

Por lo menos sé la respuesta. Se lo dije, anoche. Las cosas se simulan (chuta) para practicar, para ensayar, para poder hacerlas mejor. El baile reguetón, y los demás estilos de manera más sútil, todos son escuela de sexo. La danza se inventó para eso precisamente. Y es por eso que nadie nos quiere a los británicos. Porque no sabemos bailar, y siendo así la cosa, es bastante evidente para cualquier observador casual que tampoco sabremos coger.

De acuerdo que algo se puede aprender en el mismo campo de batalla. Ha sido (forzosamente) mi caso. Pero no se puede comparar a uno que baila cumbia desde los 8 años con alguien que recién, con 40 y pico, empezó a sospechar que había algunos músculos atrofiados en la zona ilíaca que podrían servirle para algo interesante. Veamos.


A lo que voy es al músculo psoas-ilíaco. No estoy muy seguro, pero creo que es ése, en conspiración con el tensor fasciae latae. Es la razón por que el británico no puede aprender a bailar cumbia. Ese músculo, simplemente, está en atrofia total y permanente. No fue siempre así. Antes, los ingleses se lanzaban a la caza del zorro (ver la excelente película de Tom Jones) y así la exigente loma del caballo les obligó a ejercitarlo. Ahora, con las prohibiciones biempensantes, ya no. Por eso me quedo simplemente anonadado cuando, como anoche, veo unas caderas femeninas que se balancean de lado a lado como un pato de goma en una tormenta, quedando sin embargo el torso erecto y el centro de gravedad inafectado. ¿Cómo demonios hacen eso? Ninguna inglesa, desde luego, podría reproducirlo. Y la razón de lo último es evidente: porque no bailan cumbia ni salsa.

Aquí, hasta los hombres parecen tener una limitada movilidad de cadera.

Es desesperante.

El amigo mío lo tiene claro: va a ser virgen para siempre. Veo que es verdad: ya no me place intentar disuadirlo. En mi caso, no volveré a serlo, pero tampoco voy a tener nunca diploma de graduado en baile erótico. Quedaré como siempre como un simple aprendiz, torpe y poco prometedor. Es a lo más que se puede, teniendo en cuenta el lugar de nacimiento, aspirar.

En el lado positivo, muchos de nosotros somos excelentes creadores de ferrocarriles de modelo, y otros, impresionantes taxonomistas de aves.

Saturday, May 21, 2011

El inútil billete

Últimamente estoy viendo muchas listas improvisadas de rasgos, costumbres y situaciones "típicamente ecuatorianos" (Twitter, SoHo). Hay una situación cuya ausencia en esas listas me sorprende. Es ésta:

Llego al Luis Vernaza con diez minutos de gracia. Como cada día, paso por la gasolinera ("On The Run") para abastecerme de Coca (últimamente la Pepsi escasea, posible síntoma del Fin del Mundo que se avecina). Lo de siempre: la Coca, los Halls, el tabaco. Tres dólares y pico. Acabo de sacar del cajero un billete de veinte.

 - ¿No tiene suelto?

 - No.

 - Lo siento. No tengo cambio.

Me voy con mi billete (y sin Coca) a la tienda de la esquina.

- ¿No tiene suelto?

Me cago en la gran Puta de Oros. Se acabó en tiempo, hay que fichar. Prescindo de cola, y guardo mi billete para la hora de comer.

- Una empanada de carne, y una Pepsi descartable (para lectores españoles, desechable). .... Tenga.

- ¿No tiene suelto?

- No.

- Lo siento, pero....

¿Ya entendieron? Puedo estar equivocado, pero creo que Ecuador es el único país del mundo en que uno puede morirse de hambre o de sed teniendo en el bolsillo $20 (o equivalente en moneda local) y estando rodeado de tiendas abiertas, porque NADIE TIENE ANY FUCKING CHANGE.

Mis lectores sabrán que no le tengo en muy alta estima a Stiglitz, pero es en momentos como éstos cuando estoy dispuesto a darle la razón. Quizás el sistema de mercado no funciona. Lo digo por esto: voy a la tienda más cerca de casa, pido una serie de cosas (tabaco, azúcar, agua, queso), y el tendero me sirve, servicial y sonriente. Al final suma: $8.30. Le ofrezco un billete de veinte.

- ¿No tiene suelto?

- No.

- Lo siento, no tengo cambio.

Ahora, según todos los economistas de las escuelas clásica, neoclásica, monetarista, austríaca, es en ese preciso momento cuando me doy la vuelta y me dispongo a largarme sin haber comprado nada, cuando el tendero tendría que decir:

- Espere un momento.

Y a continuación, según la teoría, una Mano Invisible le induciría a ese tendero vago a buscar en sus bolsillos, o debajo del Extra, o en el jarro donde se guardan los centavos de devolución de botellas, aquellas monedas que permitirían cerrar la transacción y así ganarse algo de dinero. O incluso, aunque en este país parezca inaudito, saldría momentáneamente de la tienda a buscar cambio en alguna otra tienda cercana, dejando a su hijo en el puesto de mando. Eso, según la teoría, y así parece funcionar en otros paises, pero acá no. Yo me alejo muy despacio, dándole tiempo para reconsiderar la situación, pero ni modo. El tipo tan tranquilo y tan sonriente, contempla la desaparición de ese cliente que hubiera podido significar una transacción con ganancia y satisfacción mutuas, frustrada por la falta de unas monedas. No parece importarle vender o no vender. Y yo me pregunto: ¿para qué chucha tiene una tienda?

Pero lo peor no es eso. Lo peor es que, según he podido comprobar personalmente, en toda la ciudad de Durán no existe una sola tienda que tenga cambio de un billete de veinte dólares. Es decir, para cambiar ese billete hay que cruzar el puente, y aun así, prepárate para una larga odisea. Claro que (se supone) uno podría cambiarlo en un banco, pero debo precisar para lectores extranjeros que el tiempo de espera mínimo para cualquier servicio bancario en este país es de una hora, y a veces el tiempo apremia. Esto me hace pensar que tal vez hay una política deliberada del gobierno de limitar la emisión de monedas, para que escaseen, de modo que (a) el valor real del billete caiga por debajo de su valor nominal, creando en efecto dos monedas concurrentes, el Dólar Monedero y el Dólar Billetero, y (b) se cree un ambiente favorable para la desdolarización. De momento, se está volviendo frecuente que yo me reconozca puntualmente dispuesto a cambiar mi inútil billete de $20 por monedas (¡monedas! cosa maravillosa) al valor de $18, o tal vez incluso de $15, porque a veces hay mucha sed. Entonces, hoy cuando tocaba ir al cajero automático a sacar, se me ocurrió una brillante idea: ¿qué tal si en lugar de sacar $20, saco $30? Así tendría por lo menos un billete de diez, y sería algo más fácil que alguien en este país tuviera cambio.

Mensaje en pantalla: SOLO SE EMITEN MULTIPLES DE 20. VUELVE A INTRODUCIR EL  IMPORTE:

No, esto ya no es política monetaria. Es algo más siniestro. Esto es una persecución sobrenatural.

Wednesday, May 18, 2011

Ganó la violencia

Ya me estoy hartando de ver "análisis" que pretenden demostrar que en un referendo, cuentan los votos nulos y blancos como "votos válidos". De acuerdo que tanto la Constitución como el Código de la Democracia carecen de claridad y de definición sobre este punto, pero en tal caso lo indicado es echarle un vistazo a la jurisprudencia, a la tradición y a la costumbre, si cabe internacionales (de los cambios constitucionales a nivel de otros países, no hay apenas ejemplos donde hayan sido con mayoría absoluta de los electores, simplemente porque en esos países el voto no es obligatorio y el abstencionismo le quita esa posibilidad a cualquier propuesta mínimamente reñida). O si no, usar un poco el coco. Si un voto válido es un voto "donde la voluntad del elector es inteligible", evidentemente el nulo y el blanco no lo son, pues no podemos saber qué proporción de esos votos son achacables al analfabetismo, o a la jaqueca, o a las prisas, o al cinismo, o a una anatomía vistosa cercana a la mesa de al lado, o al una posición ideológica determinada. No corresponde sumarlos ni al sí y al no, sino descartarlos. El sí ganó en todo: decir que fue 10 a 0 es simplemente contar una verdad evidente. Y el hecho de que (para seguir con la metáfora futbolística) el equipo del No jugaba con sólo 3 jugadores contra los 11 del otro equipo (proporción aproximada sugerida sólo por la diferencia en gasto electoral; teniendo en cuenta otros factores sería más bien 3 contra 300) no cambia este hecho, aunque sí induce a cierta admiración.

Discutir sobre "quién realmente ganó" es perder el tiempo. Ganaron los de siempre. Ganaron el populismo, la propaganda, la manipulación, la demagogia, el chantaje, el soborno. Ganó, limpia e indiscutiblemente, una propuesta que se resume en la anulación de una serie de supuestos "derechos" constitucionales, y en la creación de una serie de nuevos crímenes sin víctima, que servirán de pretexto para más encarcelamientos de opositores y mayor represión policial. Ganó, en suma, la violencia estatal, la intolerancia, la polarización y el odio, como ya nos venimos acostumbrando desde hace cinco años.

Ponerse a pelear resultados es entrar en un juego cuyas reglas han sido ya definidas por el adversario a favor suyo. En realidad, no importan estos resultados. Lo que importa es que cada cual siga defendiendo su territorio con los medios a su alcance, sabiendo que el adversario lo único que tiene a su favor es la fuerza bruta, pues el voto de la mayoría no puede cambiar la injusticia en justicia, ni la opresión en libertad.  Celebrar, como si de un hito trascendente se tratase, el hecho de que en todas las preguntas menos una el voto por el sí no llegó ni al 50%, es concederle demasiado al enemigo. Me place preguntar a esa gente: y sí el resultado fuera un 99% a favor del sí en todas las preguntas, ¿eso significaría que las propuestas en ellas tendrían que aceptarse, por ser la evidente "voluntad del pueblo"? ¿Qué pasa, entonces, con los derechos de las minorías? La verdad, yo voté por el no pero hasta el último momento dudaba si no fuera más a propósito el voto nulo, pues ¿qué otra manera hay de expresar, no solamente el rechazo a las propuestas concretas, sino a la filosofía subyacente, la que determina que los únicos derechos que tiene el individuo son los otorgados por el Estado, que los puede anular caprichosamente en cualquier momento mediante estratagemas plebiscitarias?

En fin. Mañana viene un amigo de visita, estaré fuera del aire un par de semanas, así que... gracias a la movida tuiteriana por rescatar este blog temporalmente del más absoluto olvido, y gracias en especial a esa correspondiente particular, Sara C., por el voto de confianza (malogradamente su carta se perdió debido a un bug del correo de Yahoo, pero me encantó lo de "neurótico". Es agradable que te lean.) Hasta pronto. Les dejo con una idea revolucionaria: ¿qué tal si probamos con ser respetables durante un corto tiempo? Solo para confundir, digo.


PD Acabo de recibir una respuesta bastante detallada de la gente de IDEA a una pregunta que les hice sobre el tema de la votación. Resulta que la confusión y falta de definición no son patrimonio exclusivo de Ecuador. Me parece llamativo, sin embargo, esto (de un tal Nusselder, de Netherlands Institute for Multiparty Democracy):

"The essential thing seems to me that a constitution should be (much) more difficult to change than other laws, for the distinction between the two to be useful.
There are many different ways of making that distinction.
Requiring a larger majority and requiring a majority of potential voters rather than actual voters are some of the options indeed.
Exactly what options are chosen seems less relevant than making the difference between constitution and other laws sufficiently large. "(énfasis mío)

"¿Sabes, Vini? hoy me he despertado con unas ganas locas de cambiar la Constitución. Porfa, manda a buscar otro camión de borregos..."

Saturday, May 14, 2011

Premio Evo (4)

La verdad, empiezo a sentir que este premio no es suficiente. Debe de haber alguna manera más directa y sencilla de expresar ese asombro que causa la noticia de que tanto el nuevo ministro de Justicia como el propio Correa de repente se han enamorado de los polígrafos, conocidos equivocadamente como "detectores de mentiras", hasta el punto de que Correa le haya retado a Carrión a someterse a esta "prueba", mientras que el flamante Ministro anuncia que el pintoresco cacharro se convertirá en una prueba estándar para el cuerpo de la Policía Judicial.

El problema es esto, y es tan sencillo que creo que hasta un adulto es capaz de entenderlo: los llamados "detectores de mentiras" no detectan mentiras. Dicho de otra manera, son absolutamente inválidos e inútiles para el propósito al cual se les quiere destinar, y esto no es mi opinión parcializada, sino un hecho demostrado por numerosos estudios, entre ellos una encuesta de expertos en la materia que consensuó un probable porcentaje de aciertos de 61% (ver wiki), es decir, apenas superior a la pura casualidad. Wiki es tajante en el asunto:

Polygraphy has little credibility among scientists.

Yo pensaba que estos hechos ya eran conocidos por todos, pero aparentemente no (pese a que algo nos tendría que decir el dato de que el polígrafo ya ni siquiera se acepta como evidencia en la mayoría de las jurisdicciones a nivel mundial). Y la verdad, es preocupante que Correa y sus secuaces sean capaces de volcar su fe en una seudociencia refutada hace ya décadas. El polígrafo hace tiempo, señores, quedó para concursos de tele baratos e instituciones burocráticas dirigidas por creyentes en el pirámide de Maslow, las pulseras de cobre y la ufología. Así que podemos decir que esto es lo mismo como si Correa le hubiera retado a Carrión a someterse a la  judicium aquae ferventis. Vamos, es absolutamente medieval. Sólo falta que salga Correa a decir que el malvado de Lucio le ha ojeado y que necesita que alguien le pase el huevo.

Ya lo he dicho varias veces: estoy harto de que hasta mis más irresponsables bromas y exageraciones se vayan convirtiendo en realidad a marcha acelerada. Ya no quiero ser más profeta. Cuando empecé a hablar del "Socialismo del Siglo XI", les aseguro que era broma. Sólo era eso. No hacía falta, señores del oscuro underworld, que me tomaran tan al pie de la letra.

Trial by Combat

Acabo de escribirle a un amigo en Inglaterra, intentando explicarle las costumbres de este país en cuestión de resolución de conflictos. La analogía más útil que se me ocurrió fue el llamado "juicio por combate", costumbre germánica medieval en que un conflicto que no se podía resolver de otra forma (por falta de testigos o lo que fuese) se resolvía mediante un combate personal entre dos hombres armados.


Este ejemplo me resultó útil para explicar el peculiar sistema de conteo de votos que se practica aquí en Ecuador, en que cualquier discrepancia se resuelve de similar forma a la que hicieron famosos los valientes y sin par Amadís de Gaula, Palmerín y similares, flor y nata de la caballería de su tiempo. Así, a mi amigo que acaba de votar en un referéndum sobre el tema del sistema de votación en elecciones generales allá en su país, y que, muy a su pesar, no vio nada de batallas campales ni de espectaculares muestras de habilidades marciales, pude por fin hacerle entender que acá por lo menos, el espiritú de nobleza y caballeresco honor no ha muerto.


 Lo único que pasa es que a veces, los malos no juegan limpio (por algo son los malos, digo yo). Ya está bien de llevar a las personas a juicio y, cuando el fallo no resulta ser el que uno quiere, amenazar con enjuiciar al juez. Eso ya bordea el ridículo. Pero para rizar el rizo de lo ridículo, esto:

"Es fundamental recalcar que Carrión, una vez que estuvo en la puerta, fue a su oficina y se puso una bata de médico, sin serlo, porque sus estudios fueron de derecho"

Ajá. Así que es altamente sospechoso que una persona que lleva terno y corbata, al verse involucrado en un disturbio, y trabajando en un hospital donde según las reglas en determinados sitios es hasta obligatorio llevar ropa protectora e higiénica, y sin saber en ese momento la naturaleza de la emergencia, y siendo el mismo director del hospital y por tanto obligado por profesionalismo a seguir los eventos de cerca, por mucho que uno quisiera no mezclarse y peor mancharse la chaqueta, se le ocurriese ponerse una bata. Vamos, Serrano, ya sé que es el primer día y todo esto, y uno se siente con algo de euforia, pero esto de que llevar una bata sin ser médico es equivalente a querer matar a alguien, eso ya no es ser serio. Si no se tiene evidencias ni argumentos, pues lo mejor es callarse y ponerse a buscar el próximo testigo sorpresa, y no venir con desesperadas insinuaciones que dan vergüenza ajena.

Desafortunadamente, a mí me parece que no estamos en Francia, ni tenemos a ningún Émile Zola que nos fastidie la conciencia. Seguramente a Carrión, actualmente el hombre más robusta y demostrablemente inocente que tiene el país, le quedan todavía muchos sinsabores que aguantar. Lo único que le puedo recomendar en materia de lectura fortificante es esto. (Y por supuesto no soy el primero en remarcar la semejanza.) Suerte.


Difícil dilema

Hace unas semanas una amiga mía y compañera de trabajo, la Vicenta, a la que todos dicen Flaca, fue atropellada mientras cruzaba la Vía Samborondón más o menos a la altura de Riocentro. Ahora se encuentra bien, pero estuvo hospitalizada tres días. La parte más complicada del asunto, sin embargo, vino después.

Por supuesto que cuando me enteré del accidente fui a verla en el hospital. Allí estuvimos charlando como dos horas: ella me explicó que el conductor acababa de dar la vuelta en el cruce de carriles, que estaba acelerando, y que cuando se produjo el accidente, como es habitual aquí, se dio a la fuga, pero algún testigo que se encontraba cerca consiguió coger la matrícula del carro. Ella fue arrastrada varios metros y sufrió diversas fracturas. Yo le dije que si la policía tenían la matrícula del carro, seguro que tarde o temprano darían con el culpable, y ella asintió. No pensé más del asunto.

Unas dos semanas después de su salida del hospital, volví a tener noticias de ella. Ahora resultaba que se había peleado con el novio, un tal César. Al parecer, el muy fresco le había puesto los cachos con una cabaretera (según ella) llamada Lucía, pocos días después del accidente. Como es comprensible, estaba furiosa. Pero lo que me sorprendió fue el correo que ella me mandó, después de nuestra conversación telefónica. En esa carta, ella decía que a César le iba a demandar por intento de asesinato. ¿Cómo que intento de asesinato? le pregunté, sorprendido, en mi carta de respuesta. A lo que ella me contestó diciendo que el día del accidente, el César la había empujado justo cuando pasaba ese carro, para que fuera atropellada. Además, dice, estando ella en el mismo hospital, cuando el César fue a visitarla, según testigo fidedigno resulta que el novio habría dicho, hablando con algún tercero por celular: "No, ella está bien. Es indestructible."

La verdad, ella me lo tuvo que explicar dos veces para que yo entendiera que decir que alguien "es indestructible" es una clara evidencia del deseo de destruir a aquella persona; es más, según ella, la frase revela que en ese momento estaba hablando con alguien que conocía del plan (probablemente la misma Lucía) para informarle de que no había prosperado el intento de quitarle la vida.

Les diré la verdad: esta última evidencia me parecía, y me sigue pareciendo un poco flojita. Pero si resultara verdad que el novio la había empujado, allí habría algo muy pero muy grave. En los días siguientes, me interesé algo por la cuestión, hasta el punto de escribirle a dos ó tres de aquellas personas que ella mencionaba como testigos del accidente, incluida la que había cogido la matrícula del carro. Todos me decían lo mismo: a ellos les constaba que en el momento que se produjo el accidente, los dos estaban cruzando la carretera, y el citado "empujón" era en realidad un gesto de nerviosismo por parte del César, que veía que ella caminaba muy lento en sus tacones altos y quería que apresurara el paso. Fue precisamente la demora de ella en ese momento la que fue causa del choque. Además, era de todos conocido que quien la llevó al hospital a toda velocidad después de lo sucedido había sido el mismo novio.

Pero lo que más problemático resulta es el hecho de que si alguien te acaba de empujar para que caigas debajo de un carro, lo normal sería acusar a esa persona inmediatamente después de lo ocurrido; sin embargo, a mí me consta que cuando me relataba el hecho el día siguiente, no dijo absolutamente nada de ningún empujón.

Ahora, ella se ha vuelto cada vez más insistente con esta historia, hasta el punto de decirme que si no la creo, ella no va a hablar nunca más conmigo, pues según ella, tal cosa constituiría "una traición". Al mismo tiempo, empiezo a preguntarme si mi deber como amigo no sería hablar con los servicios de sanidad, e intentar que ella se someta a algún tratamiento sicológico. Y es que no es para menos: cada día está más histérica y más insoportable. Al fin y al cabo, por mucho que duelen las separaciones, la gente normal no inventa historias de complots ni de intentos de asesinatos para vengarse. Eso es de desequilibrados. Por lo menos, eso creo.

Bueno, el dilema de qué hacer y de qué decir en tan difícil situación sería bastante acuciante, sin duda, si algo de lo relatado fuese verdad. Afortunadamente, no lo es. Acabo de inventarme toda esta historia de cabo a rabo. Cualquier parecido que puede tener con cualquier realidad conocida es la más pura coincidencia.

Wednesday, May 11, 2011

Carrión, inocente

El Coronel Carrión es inocente. Eso ya lo dijimos (al tiempo que señalamos que tiene un abogado que flacos favores le hace en las entrevistas), pero ahora ha quedado demostrado más allá de toda duda razonable. Resumiendo lo reportado por El Comercio:

La Fiscalía no se siente con valor ni para hacer declarar a sus 42 testigos. Prescinde de la mayoría de ellos, y se queda con los que ya declararon.

Los que ya declararon fueron incapaces de sostener la acusación hecha por el mismo Presidente (recordémoslo: acusación que no figuró en la declaración jurada que hizo el mismo sujeto, sino que apareció de la nada luego de que el Coronel hizo una entrevista cuyo contenido no le gustó al Sátrapa). Sobre el cuento del candado que en versión de Correa impidió su ingreso al recinto hospitalario, el propio Fco. Latorre Salazar, "amigo fiel" de Correa que ese día le acompañaba en todo momento, tuvo que admitir que no vio tal cosa (tampoco pudo identificar a los policías supuestamente responsables de agredir al Caudillo). Ayer, el otro testigo de peso, Holguer Guerrero, cometió el siguiente error:

(dijo que) ...decidió informar a Iroshima Villalba y a Mario Guerrero, en ese entonces funcionarios del Ministerio Coordinador de la Política y que también –dijo- se encontraban en el tercer piso del Hospital de la Policía (norte de la capital).

Ay, ay, Guerrero.

El Tribunal entró a receso a las 13:00 y se reinstaló una hora después. Allí Villalba señaló que Guerrero no fue quien le advirtió

Y además...

ella por su cuenta escuchó que “un médico pequeño le tomó del brazo al coronel Carrión y le comentó: dicen que van a matar al Presidente y (la otra persona) le dijo ya ponle algo de una vez y se alejaron riéndose”.

Es decir, en el supuesto de que por lo menos uno de estos "testigos" dice la verdad (ya que los dos, imposible), en todo caso se trataría de un comentario hecho en broma ("con ironía", según tuvo que reconocer el propio Guerrero), como cualquiera de nosotros hace cualquier día.

Las conclusiones son obvias: no solamente en lo que se refiere a la inocencia de Carrión del ridículo cargo de intento de magnicidio, sino sobre la fiabilidad de la palabra del Caudillo.

Mientras tanto, la esposa del Coronel sigue con problemas de salud. (Lo que seguramente para los perros de PAIS será "teatro", al igual que la devoción filial para ellos es "teatro".)

Suerte para el Caudillo que la Consulta del "confía en mí" no haya sido programada para el sábado que viene.

Salchicha de aluminio



Tendría catorce años, y un cómic de frecuencia más o menos semanal, titulado "The Increddibul Advenchaz of Demon" (el caos ortográfico formaba parte del house style). Al dibujar de frente el personaje principal, epónimo, una especie de Batman con barba que habitualmente vencía a razas de alienígenas que lucían sospechosa semejanza con los profesores de mi colegio, sentí una curiosa tentación, en el último momento, de colocar algo en su mano derecha. Me salió, sin pensarlo, un objeto aproximadamente cilíndrico. No podía ser una pistola láser, pues ya llevaba una de ésas en la otra mano. Dudé un par de instantes, y después anoté debajo, en mi desgreñada mayúscula habitual: "ALUMINIUM SOSSIDGE". Ya no hay vuelta atrás.

Por supuesto que todo ser humano de raza masculina dispone de su propia salchicha de aluminio. Algunos le encuentran utilidad, otros no mucho. Está ahí. Hay veces (sobre todo al despertarse) que a uno le da gana de tenerla en la mano. En otros momentos, sin embargo, sobre todo al encontrarse delante de una cámara, la misma mano siente nostalgia de sostener otro tipo de objeto, así sea únicamente para no quedar incómodamente ociosa, y sea o no el objeto sucedáneo de la mencionada salchicha: un habano, un desodorante, un pepino, la manilla de la puerta de salida del despacho, un celular (eso dicen), un paraguas (atávico deseo: pregunten a Satie), un guineo, una barra de cortina, un clarinete, un paquete de espaguetis, una vela (evitemos de hablar de segovianas con mantillas, no quiero ir allí ahora, quedemos en vela blanca y chisporroteada), un manillar de bicicleta, un bate de cricket, una asa de sartén, una revista enrollada (tal vez), una linterna, un perro's pata, una Biblia, un desatascador de desagües, un horrible recuerdo de unas vacaciones ebrias en Blackpool, una pistola, un secador de pelo, una zanahoria, una ramita de árbol, un espray nasal, una serpiente de goma, una lámpara de mesa, un rallador de queso, una botella de cerveza, una pluma, un trocito de alfombra, una llave inglesa, una zapatilla, una estatuilla, un chorizo de Cantimpalos, una mano amiga, un Bon-ice de tamarindo... Todo esto, aparte de lo obvio, por supuesto. Bien. El hecho de que mi hijo se frota las manos con frecuencia, cual villano en una película antigua cuando la heroina está desamparadamente atada, llevaron a los Expertos a diagnosticar autismo (NOS); para mí que es sólo que las manos se sienten, a veces, viudas de objetos,  de salchichas de aluminio. Creo que es eso.

- BlessmefatherforIhavesinneditissatleastfifteensecondssincemylastconfession.

- After the cough, please enumerate your odiousnesses clearly, using the Present Perfect Simple for each verb. Do not use the Continuous aspect as this would give the impression that your presence within the Confession Pod constitutes in your view a mere onerous interruption to continued prosecution of the wicked activity in question.

- I have told lice.

- Please repeat the sin, more clearly this time.

- Chucha. Digo, que me falsifiqué unas encuesta de salidas. Exipol. Le sumé como unos quince, veinte puntos a lo que realmente era.

- Do you often falsificate some survey of going outs?

- Que si yo... oye, no te llamarás ELIZA?

- After the cough, please proceed with your next sin. If you have no further sins to confess, press 9.

Bueno, sí, hay otra cosa. Se trata de las salchichas de aluminio.

- Go on.

Es que a veces pienso que el deseo de tener algo en la mano, por ejemplo, un micrófono, o en su defecto un cepillo, es un instinto netamente femenino. Por eso todas las chicas tienen celulares. Pero lo peor no es eso. Lo peor es que no puedo ver a una mujer sosteniendo algo aproximadamente cilíndrico en la mano y llevándoselo a la boca sin que ese algo se me transforme en otra cosa. Concretamente, en una salchicha de aluminio. Es más fuerte que yo. No lo puedo evitar.

- Do you find yourself fantasising more about oral sex when the holder of the aluminium sossidge is in her early to mid thirties, is buxom, wears a low-cut dress and a rather intense shade of lip gloss, and has a tendency to park herself on self-propelling caravans?

Creo que es eso. Sí, eso es.

- Congratulations. You have just won yourself a whole year's supply of Half Arthurs, Hail Marys and Glory Be's. If you have any further questions, press 1.

Hay una cosa más. Solamente una.

- Cough-cough.

Es que, verás... creo que el elemento femenino dentro de mi mente, el Anima, es un Taj Mahal. Y que lo demás yace alrededor, desparramado y destripado, como los restos de una batalla, dentro de esos jardines desconsoladoramente y eternamente hermosos.

Tuesday, May 10, 2011

Correa y las FARC

Según El Universo,

El presidente ecuatoriano Rafael Correa "solicitó" y "aceptó" supuestamente financiación de las FARC durante la campaña electoral de 2006, señaló el IISS en un informe elaborado a partir del material informático del ex jefe rebelde Raúl Reyes y divulgado este martes en Londres.

"Los archivos y otras fuentes sugieren colectivamente que Correa solicitó personalmente y aceptó fondos ilegales de las FARC en su primera campaña electoral en 2006", y que "el respaldo político y financiero de la guerrilla jugaron un papel en asegurarle la victoria", subrayó el informe del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos británico (IISS).

Lo extraño es que el propio sitio web de la IISS no dice ni pío de esto. Eso sí, entre las FARC y Chávez nos da algunas pistas sobre ese romance de folletín, que al venezolano de a pie le interesarán creo que bastante. Reproduce un artículo de prensa que habla de "coqueteos" de las FARC con Noboa, Gutiérrez y Palacio. De Correa y de su campaña del 2006, nada. ¿Será que uno  tiene que comprarse el libro (con el CD) para saber la verdad? ¿El Universo se lo inventó todo?

Yo, personalmente, siempre pensé que había algo extraño en la primera campaña de Correa. Recuerdo, como si fuera ayer, escuchar a Correa hablando por la radio cuando era Ministro de Economía de Palacios; recuerdo haber pensado en ese entonces "este tipo tiene gancho". Recuerdo cómo algunos comentaristas empezaban a decir "posible futuro candidato a Presidente", y cómo otros decían que era difícil que se presentara en las elecciones que ya se avecinaban, ya que no disponía de la maquinaria de un partido político, ni de tiempo para armar algo así, ni de fondos para publicidad. Y de repente: anuncios en la tele, de un gran nivel de sofisticación, una campaña publicitaria altamente profesional, con el leitmotiv del cinturón animado, y una improvisada infraestructura nacional cuasi de partido incipiente, que sugería una lluvia de incentivos de color verdoso proviniente de algún lugar. En el debate televisivo, tanto el Alvarito como la Cono de Vainilla insistían en misteriosas estancias relámpago del presidenciable tanto en Caracas como en (si recuerdo bien) Managua, pero la insinuación sólo quedó en eso.

Había entonces una página web donde los candidatos supuestamente daban cuenta de sus gastos de campaña.  Yo la ojée unas cuantas veces: era motivo de cierta polémica, y a ella remitía el propio Correa cada vez que se le preguntaba sobre su financiación. Característicamente, Alvarito no daba cuenta de nada. En el caso de Correa, se detallaba algunas "donaciones", pero que sumaban cantidades irrisorias.

Algo raró hay en esa campaña. Más raro todavía, la extraordinaria melindrosidad con que Patiño rechaza calificar a las FARC de terroristas, alegando que "somos gente pacífica, neutral, no queremos problemas" (lo que le convertiría en candidato a cojudo del año, si hubiera manera de tomar en serio tales pretextos). Pero sin pruebas, lo de la campaña quedará en eso: en "algo raro" (o en "el ejemplo más contundente de enriquecimiento no justificado que hayamos visto en bastante tiempo").

PD Algo de lo que se afirma en el mencionado libro se encuentra resumido en ésta página. Cito:

En principio, cuando Rafael Correa anunció su candidatura presidencial en 2006, sus credenciales de izquierda no convencieron del todo a las FARC. Sin embargo, cuando la popularidad de Correa se incrementó y su potencial radical se hizo más evidente, el grupo aportó aproximadamente US$400.000 a su campaña en una coyuntura crítica (Al parecer, US$100.000 procedieron directamente de las FARC, y otros US$300.000 de sus aliados). Es casi seguro que Correa aprobó el ingreso de estos fondos en su campaña, pero esto no condujo a una política de apoyo estatal a los insurgentes durante el corto período entre el ascenso de Correa a la presidencia y la muerte de Reyes.

Las conclusiones, para el amable lector.

Monday, May 9, 2011

El socialista no es feliz ni es fluffy

Hay escándalos que son simplemente escándalos. Hay otros que son más que eso. Te hacen sentir enfermo, asqueado, te hacen cuestionar tu fe en la especie humana.

Entre los años 1976 y 1979 el gobierno británico (entonces laborista, es decir socialista de pura cepa) sometió a más de 80 mujeres que querían inmigrar en el R. hU. por la vía de un proyectado matrimonio con un residente, a "pruebas de virginidad", llevadas a cabo en el mismo aeropuerto por "oficiales de inmigración". Puesto que la no virginidad no es un impedimento legal para casarse en el R.hU., no queda muy claro el motivo de estos exámenes, y lo único que se me ocurre es que las autoridades de inmigración estaban dispuestas a negar el derecho de inmigrar a las no vírgenes alegando que "su cultura" (y no las leyes del país) impedía la celebración de tal matrimonio. Es decir, a la violación del derecho a la intimidad (hablemos claro: se trata de indecent assault), se suma el racismo institucional... y a eso se le suma la hipocresía y la mentira oficiales, pues inicialmente se negó que tales prácticas ocurrían, después se dijo que eran sólo tres casos (y se intentó comprar el silencio de una de las afectadas con un derisorio $500), y sólo ahora se revela el verdadero alcance de la práctica, tras el descubrimiento de unos archivos clasificados por dos estudiosos australianos.

Hablemos claro. En el mundo, afortunadamente, todavía quedamos los que creemos que el ser humano, el individuo, el que (a diferencia de los colectivos, los "sectores", el "pueblo" y otras entelequías) tiene cuerpo y alma, merece respeto. No sé si seremos muchos o pocos. No sé si somos mayoría. Lo que sí sé es que no tenemos representación en ningún gobierno, peor en los gobiernos de corte colectivista, como los laboristas en el R.hU, el obamista en EEUU o el correísta aquí. Y la prueba de ello, en el caso local, es que se ha aprobado apenas sin debate público una ley que permite que los órganos de cualquier persona difunta sean aprovechados para "donaciones" sin el expreso consentimiento en vida de esa persona, y sin siquiera contar con el consentimiento de los familiares supervivientes. Es decir, la donación "por defecto", contra lo cual lo único que se puede hacer es inscribir en la propia cédula de identidad la negativa a tal donación, mediante un procedimiento burocrático que nadie parece conocer y sobre el cual no parece haber información pública de ninguna índole (¿donde está la campaña de divulgación televisiva de este "derecho"?). Peor todavía, la misma ley " impide que haya donaciones a extranjeros que no vivan en el país", es decir, si yo tuviera una hermana en el R.hU. que necesitara de un órgano mío para salvar su vida, según esta ley, por ser "residente en Ecuador" estaría a partir de ahora impedido de realizar tal donación. De nuevo, racismo puro ataviado de patriotismo.

Es difícil entender la mentalidad de esa gente. Lo que está claro es que nuestros gobernantes no están dispuestos a considerarnos como personas, como seres humanos merecedores de un mínimo de respeto, de dignidad. Somos "bancos de órganos" andantes; somos ratas de laboratorio skinneriano acondicionables a voluntad para que emitamos siempre el voto "correcto". Mejor dicho, somos una esencia que queda adecuadamente resumida en un sustantivo singular, en un "pueblo", un "sector". Para el despistado socialista que tope con este blog, por ejemplo, en ningún caso sería yo un individuo, una persona con criterio propio e independiente; los filtros delante de sus ojos le impedirían percatarse de nada más que lo (para él) esencial: soy "anticorreísta". Por tanto, soy "de la oposición", y como tal, evidentemente, soy a la vez gutierrista, nebotista, golpista, aliado de criminales banqueros, miembro de la Partidocracia, "neoliberal", e incondicional de la "prensa corrupta". La visión colectivista no sabe de finas distinciones. Un Drosophila ve bastante mejor que él.

La tendencia al irrespeto de la dignidad más elemental, la inviolabilidad del cuerpo humano, es internacional. Hace ya tiempo que los estadounidenses se acostumbraron a los manoseos de la TSA, con la excusa de la "guerra contra el terrorismo" (guerra que nunca fue aprobada en ningún congreso). Es la nueva moda: los gobiernos en todo lugar están descubriendo que no hay nada mejor que la humillación física para mantener a raya a la población. Claro que es mucho mejor que el propio gobierno no esté implicado directamente en esto: por ello, el correísmo se ha propuesto como meta la encarcelación de grandes números de opositores, mediante el pretexto de "enriquecimiento no justificado" entre otros. Las cárceles, al fin y al cabo, son un método vicario de humillación y sojuzgamiento. Lo que pasa ahí dentro "no es responsabilidad".

Y aun así, quedan los ilusos, los que creen en el Estado benévolo, el Estado de peluche, el que vela por los "derechos humanos"; los mismos que creen que la policía tan sólo tiene "elementos corruptos" y que la institución en sí es tan necesaria como reformable y depurable. De esa gente sólo me queda desearles lo mismo que a algunos se les ocurrió desearle a Bin Laden, caso de no haber sido inoportunamente occiso: que el resto de sus vidas sea un continuo y repetido pasar por la seguridad aeroportuario en cualquier país con flujo de inmigración. Y, naturalmente, que lleven consigo todos los peluches que quisieran.

Sunday, May 8, 2011

La Maja Descodificada

"Ardo por un semental que me llene toda" es el llamativo título de una obra que en el 2007 ganó el Primer Premio del Salón de Julio en Guayaquil, reportándole a su creadora, Gabriela Chérrez, la suma de diez mil dólares. Ignoro de dónde saca la Muy Ijadesulustre Municipalidad de Guayaquil esta plata, si viene de donaciones voluntarias o del bolsillo del incauto guayaco metroviajero. La obra en cuestión, a través de un novedoso medio (esmalte de uñas sobre azulejos de cocina) "pretende transmitir cierta reflexividad sobre la condición femenina –sin universalismos o esencialismos" (estoy citando al blog Río Revuelto, que lo dice con aire de autoridad) utilizando para tal fin un cómic erótico narrativo pintado en los azulejos. Yo no entiendo cómo se puede reflexionar sobre "la condición femenina", tema difícilmente superable en cuestión de universalidad, "sin universalismos", pero siempre fui un canalla. Mejor hubiera sido (según la misma jueputa opinión no solicitada) "la condición femenina de las ardientes por un semental que decoran con esmalte de uñas las paredes de la cocina", eso sí ya deja de ser universal, y de hecho así se vuelve tan poco universal que confieso no conocer a ninguna de la especie. (Y si esto se ha de interpretar en algún lugar como invitación a un constructivo diálogo, fiat.)

Yo no fui en el 2007 a ver esa obra. Sólo dispongo de las fotos colgadas en la mencionada página.



Hm. No está mal, pero será por nostalgia, me quedo con la Carrie. Y me la quedo mejor sabiendo que en todo caso el tema no es ése, chucha, no se trata de que la chavala te arranque toda la hidraúlica de una, pues esto es Arte con A mayúscula, por lo que uno imagina a los visitantes al salón allá en en 2007 poniendo todos esos aires de repentinos Profundos Pensadores que ponemos en la tienda de revistas al acercarnos como quien no quiere la cosa al estante de arriba, absortos ante la cuestión de si el Hustler de este mes se puede hojear con aire cínico y escéptico "no, nada, pensaba que era una revista de pesca", o si mejor fuera guiarse sólo por el reojo de la cubierta. Porque el Arte Conceptual es así. Lejos quedan los días en que uno se gozaba, como yo en la National Gallery con mis 15 tacos a cuestas y mis primeros Tiepolos, Turners, Van Eycks, Hogarths y Manets, cuando el cuadro y sus inimaginables tesoros y la lluvia allá fuera y la buena onda que recorría a los visitantes era todo uno, una experiencia de no olvidarse; ahora, al acercarse a la cama deshecha de la Tracey, lo único que hay es la incertidumbre de qué decir sobre el vestuario del Emperador, esos atuendos invisibles que los demás ven y tú no, sin duda porque eres ignorante plebeyo y encima fumador de Líder cuando no hay más oferta en la tienda de la esquina. Y no es que uno sea incapaz de apreciar aquello que se pretende transmitir, que en los más de los casos es algo bastante obvio: lo que a uno le deja perplejo y ensimismado es el concepto del público que trasluce: un público diría yo extrañamente hueco, piadoso y sermoneable, ávido de "conceptos" o mejor dicho, de "propuestas" con que decorar las paredes vacías de su ociosa vida interior. Un público Guardian Reader, vaya. Por lo que, para mí, casi siempre mejor es ese Found Art que se brinda en la propia reacción del público:

Tres Personas Viendo la Cama de Tracey Emin E Intentando Lucir Cara de Cognoscenti, 2011, óleo sobre lienzo, 128x88.

En el caso que nos ocupa, el citado Río Revuelto nos regala la impagable apoplejía de un tal Monseñor Elías Dávila, que conjura un "espíritu guayaquileño, lleno de respeto" y la postula como primera víctima del estupro pictórico. Y se ve que el buen monseñor no ha perdido detalle de la obra, pues hasta es capaz de asegurarnos que los textos del cómic erótico contienen "palabrejas de albañal" (sic), y que el cómic entero es de origen "extranjero" (me olvidé decirlo: no es que la Chérrez haya inventado la historia en viñetas, sino que la "extrajo" de una revista con el maravilloso título "Consejera Sexual y de Intimidades", cuya portada te brindan los mismos del Río. Por supuesto que esto no es plagio, pues lo "conceptual" perdona muchos pecados. Never mind the pictures (or their origin), feel the Concept!).

Dejando de lado a los monseñores, que forman (reconozcámoslo) un público aparte y bastante especial, los Del Río nos guían sobre otras maneras legítimas de reaccionar ante la obra (esto, insisto, para que sepas qué cara poner si alguna vez te invitan a verla):

A esto se suma una narrativa que coquetea con los lindes de la estética porno y que de manera lúdica tantea el complejo mundo de los deseos, un campo que en los mecanismos sicológicos y libidinales de este trabajo se activa de maneras diversas e inciertas según la mirada subjetiva de cada espectador: desde una posible excitación en un hombre, el rechazo ante la cosificación de una mente crítica, hasta un sentimiento de empoderamiento sexual de alguna “ama de casa desesperada”.

Sea: si quieres, puedes poner cara de Rechazo Ante la Cosificación, que me imagino será algo así como esa cara de no de algún ex presidente hurtado but not stirred. Si no rechazas la cosificación, pues te queda la opción de ser "un hombre", carente de "mente crítica" pero no por ello menos susceptible a una "posible excitación" (ya sabes qué cara es ésa, ¿verdad?), o si no, una ama de casa desesperada y deseosa de empoderamiento sexual. En todo caso, la clave de todas esas reacciones previsibles parece ser la misma, o sea, se trata de una obra falocéntrica, de modo que la importancia de la misma se podría resumir en una expresión técnica pero socorrida a la que recurrimos habitualmente los entendidos en bellas artes, al asegurar que el trabajo premiado vale verga.

Lo que me lleva con toda naturalidad al director de Cultura y Promoción Cívica del Municipio de Guayaquil, Sr. Melvin Hoyos.

Admito que primero llegó el xaflag, que me puso sobre la pista de este tipejo. Sin embargo, después de pensármelo un poco, creo que el mencionado überciclista se equivoca en algo al diagnosticar la fuente del problema. El quid no reside tanto en una vulneración gratuita al derecho de la libertad de expresión, tema algo problemático en este caso. Lo destacable aquí es sencilla y llanamente la incompatibilidad entre gobierno y cultura. Esto, sin menoscabo de que el mencionado Hoyos en este caso sea un simple y patético mandado, supuesto que me parece bastante persuasivo según los datos de que disponemos. Me refiero a que los únicos interesados en que el Salón de Julio sea un lugar libre de "elementos sexuales" han de pertenecer (casi es una perogrullada) a la curuchupesía guayaquileña, es decir los monseñores y afines... incluso diría que esta prohibición tiene toda la pinta de ser una clara venganza del mismísimo prelado citado, o de alguno de sus más íntimos panas, y el que tuvo que ponerle cara a este absurdo o bien quedarse sin su suculenta sinecura burocrática habrá sido el Hoyitos. En fin, como bien dice Xaflag, y sin perjuicio de que se trate o no de un tema de libertad de expresión, ante la citada posibilidad de que alguien se ofenda por el uso de tales "elementos sexuales", hay una solución muy sencilla, que sería la de poner un aviso en la puerta, y en letra de 7.5 puntos abajo de los anuncios que se le hace. Así, sólo se ofenden los que realmente quieren ser ofendidos (siempre hay de ésos: también forman parte de la diversión). Y el resto, pues a contemplar la obra y a reaccionar, siguiendo las citadas directrices de Río Revuelto o de alguna manera más personal, que a lo mejor quepa y todo.

Repito: el que no se haya contemplado esta posibilidad parece atribuible a una influencia directa y archiconocida de elementos eclesiásticos reaccionarios sobre las políticas del Municipio, influencia ya visible en muchos aspectos del quehacer urbano, entre ellos los absurdos reglamentos discriminatorios que rigen sobre el Malecón 2000, lugar sólo supuestamente "público". Lo que me parece algo ingenuo es que se haga cruces ante cualquier "política cultural" que se emprenda desde cualquier rama del gobierno, sea nacional o local.

Vayamos al grano. La actividad cultural o artística, para que sea considerada como tal, necesita de un espacio de libertad (sobre todo para el artista, también para su público), aunque en algunos casos ese espacio ha tenido que ser mínimo, clandestino. El Estado, por su propia naturaleza, es enemigo de cualquier libertad individual. Por lo tanto, pedirle al Estado moderno que cuide, que fomente y que premie la creación artística es un sinsentido: mejor dicho, una cojudez. Por supuesto que la historia del arte está llena de ejemplos de artistas cuyas circunstancias les obligaban a someterse a caprichosos mecenazgos reales o aristocráticos, que en muchos casos les obligaron a desperdiciar tiempo y esfuerzo realizando estultas encomiendas políticas. Que algunos - pocos - consiguieron trascender a pesar de tales estorbos no cambia la naturaleza del estorbo. Si quieren comparar lo que es un "artista estatal" con un "artista que supo hilar fino frente al estado", tenemos los nombres de Sáenz de Heredia frente a Berlanga. ¿A cuál le comprarías tú un Marshall Plan de segunda mano? En cuestión de poesía, a Colley Cibber frente a Pope. En música, a Shostakovich frente a Rachmaninov (y no le quiero quitar peso a aquél: simplemente digo que sin las presiones del Politburo hubiéramos tenido un compositor todavía más grande). Y a pesar de que en estas cuestiones ya nadie espera la Inquisición Española, la Maja Desnuda de Goya estuvo durante unos 175 años escondida por los buenos oficios del Santo Oficio. Eso es lo que hacen los estados, y sus religiones oficiales, con la cultura. Hace realmente poco tiempo que se puso de moda eso de los "Ministerios de Cultura", fenómeno atribuible a cierta doctrina fascista, nacida en el transcurso del siglo pasado, de que el Estado tiene que abarcarlo todo todito, o a la percibida necesidad de los Estados modernos a esconder su verdadera naturaleza tras una retórica humanista. No cuela. Nunca ha colado. Un premio otorgado por un Municipio, si lo que se premia es verdadera calidad será por accidente o por descuido: las influencias políticas son tema demasiado grave para que entren en juego cuestiones tan frívolas. Es decir, lo expresado por Hoyitos es lo que hay también a nivel nacional: la eclosión de una horrenda y monstruosa "cultura oficial". Que la local sea más remilgada y curuchupa, bueno, será que el anticlericalismo en Quito ha sabido madrugar un poco más. Eso es todo.

Claro que se objetará que el valeverguismo de ciertos artistas es lo que provoca estas reacciones kid-friendly: el error de pensar que el arte se queda en el elemento épater le bourgeois, y que no haga falta más que eso. No me lo compro. Para tener un Salón que caiga bien a todos, sólo hace falta un poco de lo que Correa, cuando está de buen humor (¿le han visto últimamente?) llama meritocracia: ósea, que los encargados de seleccionar el material sepan algo de arte, lo que no es lo mismo, evidentemente, que saber algo de ser chupamedias, o de ser creativo en ridículas excusas. Pero ahí está: ser Director de Cultura es un puesto político, no meritocrático: la meritocracia en el gobierno, a cualquier nivel, es un supuesto no consentido, por muchos Institutos que le pones. Los gobiernos simplemente no funcionan así, los municipios tampoco. ¿A alguien se le ocurre que a Nebot le preocupa el hecho de que el Salón de Julio, actualmente, tendría que rechazar tanto a la Maja Desnuda como a la Rokeby Venus como a la de Botticelli (por los naughty bits), sin hablar de un gran porcentaje del arte figurativo más significativo del siglo pasado? ¿Siquiera que se dé cuenta de que la Desnuda no es más que una descodificación de la Vestida, la que en rigor tiene todo lo que tiene la otra y un poquito más? Aquí Hoyitos:

Desde la autoridad que el Municipio tiene para poder evaluar ciertos temas, pensamos que nuestra actividad cultural se debe a la comunidad (de los monseñores). Tenemos que tomar en cuenta que el Museo Municipal es un museo multidisciplinario adonde acuden niños, gente de toda condición social, niveles educativos y culturales... y que no todos están en capacidad para decodificar algunos mensajes.


Ahí está. Nosotros somos "la autoridad". Ustedes, los que según su "condición social" puede que ni siquiera adivinen correctamente delante de cuáles obras se permite ser "hombre posiblemente excitado" y cuáles no. O mejor dicho: ustedes, los incapaces de decodificar. Ahí está. Una vez le pregunté a un nebotista: ¿por qué tantas reglas absurdas en el Malecón? La respuesta: usted no tiene ni idea cómo son los guayacos. Si no tenemos robaburros ahí, capaz se ponen a masturbarse delante de alguna gringa.

Eso, amigo, amiga, eso es lo que piensan de ti las autoridades. Si acabas de darle el sí a esas autoridades, o si eres tan iluso como para creer que los Hoyitos de Correa (pregunta 9) difieren en algo de los de Nebot, pues con tu pan te lo comes. Yo ya hice lo que pude.

Saturday, May 7, 2011

Cómo complicarse la vida

La culpa, en parte, es de un tal Albert Guinovart, compositor de la música de la serie (Nissaga de Poder, "mítica" telenovela de 476 capítulos producida por TV3 de Cataluña hace cosa de catorce años). El tema de presentación no és res de l'altre món, supongo que porque al principio los productores no quisieron arriesgarse, y se limitaron a intentar copiar el formato Falcon Crest/Dallas lo mejor que se puede (la secuencia de introducción es un calco de Dallas, casi desvergonzado): por eso, tenemos una música en la misma línea, meramente funcional. Pero a medida que la serie fue calando entre la gente, el tal Guinovart fue tomando más en serio la ocasión que ofrecía para experimentar. El resultado: música ambiental, eso sí, funcional y de cierta manera convencional para el género, pero con "un toque". Ese toque Guinovart se aprecia mejor en la música que acompaña la recapitulación al principio de cada episodio. Esa música, que según el tío wiki crea "una atmósfera asfixiante", me lleva hacia un pasado que quisiera olvidar.

Hay una mentalidad, la padezco, que como una bicicleta mal afinada quiere virar siempre hacia lo "meta". No basta con que una música te conmueva o te dé nostalgia: necesitas saber el porqué, el alcance del fenómeno, sus condiciones necesarias y suficientes. Quieres siempre generalizar.

Con el tema de la música, una cosa parece clara: es una criada que termina haciéndote la contabilidad, o (Nissaga, trama, capítulos finales) secuestrándote el niño. Confiamos tontamente en que la película se resume en sus imágenes, en la interpretación, y que la música simplemente es el aliño. Nadie se da cuenta del poder del compositor. Le conviene que no se sepa. Sabiendo cómo nos manipula, podríamos volvernos desconfiados, podríamos resistir.

Existe una página web, el BennyHillificador, donde cualquier video puede ser convertido en un sketch de comedia mediante el sencillo truco de acelerarlo y acompañarlo de la música de Yakety Sax. Si todo puede ser comedia, también todo puede ser tragedia, o lacrimógeno culebrón. El noticiario, creo que de Ecuavisa, hace tiempo que se define por su música: a algún desaprensivo se le ocurrió ponerle música de película de romanos (la primera vez que la escuché, reí como loco), con lo cual nos trasladamos inevitablemente a esa heroica antigüedad en que la política latinoamericana, como nos recuerda Evo, se resumía en la lucha contra las legiones del César. El maldito compositor todo lo puede.

O tal vez no.

Volver a Nissaga, a esa serie que veía a la hora de sobremesa, con la que esperaba reavivar los recuerdos dormidos, inasequibles, de aquellos 7 años en que viví (se supone) con la R., me trajo la sorpresa: recordaba el theme de la serie, eso sí, pero absolutamente sin nostalgia. Eso, tengo que confesarlo, me perturba. Para cada época de mi vida, hay una música que la evoca, incluso épocas muy recientes (la bebetud del niño quedó resumida en la música de los Teletubbies y en las canciones de Tikotiko) pero para ésa no. Son siete años del pasado en que, aparentemente, no fui yo. Conservo los recuerdos (algunos), pero ninguna emoción que les acompañe. Ninguna, a menos que sea esta vaga desazón. Y como soy, ante todo, una persona sentimental, eso significa que esos siete años se perdieron. Hay un hueco en mi biografía. O mejor dicho, durante un período de 7 años dejé de ser yo y pasé a ocupar la biografía de otra persona. Eso se llama complicarse la vida.

Niños, no hagan eso. Digan NO al vampirismo biográfico.

Y del mismo modo que tú, a veces, sin querer queriendo, te puedes meter a vivir una vida destinada a otra persona, puede que alguien alguna vez quisiera secuestrar tu vida, ponerle otra música, o el pantalón equivocado. De nuevo, no y #no.

Lo que hizo Guinovart no fue lo típico, reanimar el nostálgico recuerdo de una época pasada, dorada. Fue iluminar ese hueco desalentador. Cumplo mi deber avisándoles de que puede pasar. Puedes perder una década de tu vida acoplándote mal, compadeciendo. Esos años, simplemente, emocionalmente, no te pertenecerán.

De la culpabilidad que en esto tiene cierto extraño concepto de lo que es una relación sentimental, hablaré en otro momento.

La serie en sí: familias grandes, rivalidad, celos, secretos, mentiras (muchas mentiras), un class system resueltamente binario (pelucones, o sea, poder, vs. el bar del Xato, o sea, el pueblo, cada clase dependiendo patéticamente de la otra), asesinatos, chantaje... lo tipico del culebrón, se supone, pero llevado finamente a estatus de (ni) saga por unos buenos actores (la Vilarasau, soberbia), con lo cual el consenso barcelonés ha quedado en etiquetarla como mítica. ¿Por qué hablo de telenovelas, pudiendo hablar de Dickens? porque sustrayendo la pirotecnia literaria, es lo mismo. Es complicarse la vida en pos de un sentimiento trágico de la misma. Es querer ser la tortuga, viendo barajarse las generaciones de pescadores. Es percibir, desde encima, el hilo conductor que redime y transfigura cualquier bajeza. Es querer entenderlo todo, y sobretodo sentirlo todo, sub specie aeternitatis.

Thursday, May 5, 2011

El último boffin y la red tribal

Un amigo en Inglaterra el otro día me mandó este link. Su único comentario: "ahhh... nostalgia...". Para los cortos de tiempo, es la primera parte de una serie disponible completito en YouTube, una especie de docudrama que cuenta la historia trepidante de dos de los primeros fabricantes británicos de computadoras personales (no confundir con Personal Computers, concepto patentado más tarde por IBM), en su carrera para ganarse un lucrativo contrato con la BBC, para la fabricación de computadoras para fines educativos, allá a principios de los 80. He dicho trepidante. Lo tengo y lo sostengo y lo mantengo y me retengo. Claro que trepidante sólo si eres inglés, es decir raro (nerds no nos hace justicia, es una cultura), de lo contrario creo que esta serie sería la apoteosis del aburrimiento. ¿Qué interés pueden tener las múltiples frustraciones de un inventor de incierto talento y voz robotizada, y su ex colaborador convertido en competidor, sobre todo cuando el espectador ya se sabe el triste final de la historia, es decir que ambos se pierden el bus (mejor dicho, el camión) del éxito comercial transnacional? En fin, nostalgia quizás lo resume todo.

Sir Clive Sinclair fue una de las figuras emblemáticas de la transición años 70-años 80, que marcó el final de la filosofía haroldwilsoniana del calor blanco de la innovación estatal. Hasta la llegada de Uncle Clive, cuya vida tiene la triste y despiadada sencillez moralista de una fábula de Esopo, había, en ese país, quienes creyeron que podía darse una fructífera alianza entre el emprendimiento individual y la capitalización estatal. "Vengan, inventores, emprendedores, muéstrennos sus ideas, y si son buenas, les conectamos con el tubo de la financiación gubernamental" (que en ese entonces se llamaba NEB) " para que contribuyan al desarrollo y a la prosperidad nacionales". Este si son buenas, claro está, nos suena a cursiva, a una cursiva que dice hubris, con todas las letras. El citado programa, de modo muy lacónico, nos muestra el final del sueño: un autodenominado emprendedor que de alguna manera ha conseguido gastarse millones y millones de libras de las arcas públicas, y que al final lo único que puede mostrar es algo que parece un vehículo para niños, apto para dar un par de vueltas por el parque bajo la atenta mirada de papá, pero que según el mismo emprendedor es la solución al problema del transporte en el siglo venidero. Y lo tierno es que Sir Clive nunca se deshace de este sueño, siquiera en el último episodio, en que él mismo se vuelve niño, niño trajeado, mascándose los kilómetros en su C5 en media autopista mientras se despiden de él los enormes camiones de Microsoft y IBM. Es difícil no querer a un soñador así, tan, infantil, tan obsesivo... hasta que uno recuerda los millones en impuestos que de alguna manera consiguió devorarse.

Para nada.

A él se le atribuye, no sé con qué corrección histórica, la visión de "a computer in every household" (no confundir con "A Compudder in Every Home", de incontestable inspiración gatesiano). Sus tropiezos como profeta ("¡las compus no van a salvar el mundo!") a estas alturas parecen pecado venial al lado de los de Gates (ya saben: "64k es suficiente para cualquier hombre razonable", "esto del Internet es una moda pasajera", etcétera), y sin embargo, la inspiración y la innovación británicas, a pesar de contar con gangas como el contrato de la BBC, parecen destinados a marchitarse siempre en cuanto se asoma un competidor americano, según Sinclair (esta vez la cita es de la vida real) "porque no tengo talento para los negocios a gran escala". Y esto, tal vez, producto inevitable de la esperma aguada que se nos quedó al final de la última guerra mundial (ya saben: el gene pool que se le queda a un país después de una guerra: pies planos, dentadura schoenbergiana, tendencias keynesianas o llanamente spiv, noblesse oblige, coles de Bruselas demasiado hervidos). Lo cual nos conduce, pero muy lentamente, hasta el presente.

Sinclair fue el último boffin. No tiene traducción, pero reconocerán el estereotipo, mejor encarnado en el personaje de Q, en las películas de Bond. Un boffin era un científico, pero no a la usanza actual de un anónimo sacerdote de la religión mayoritaria occidental (hoy, en el colectivo 17: "les presento un producto comprobado por los científicos") sino un individuo con proyectos propios, que sólo él entendía, personalidad casi tridimensional, nombre propio, y sobre todo, frente bien alta. En el caso de Sinclair, creo que fue la prematura calvicie del tipo lo que le garantizó su desastroso éxito, su fatal capacidad de hipnotizar a los banqueros y financistas. Desde joven, a mí también me enseñaron que mientras más alta la frente, más inteligencia cabía. Por lo mismo sucedió que un joven BF Skinner, cuya estatura frontal rayaba en deformidad, pudo arrasar con la extraña teoría de que los seres humanos somos en realidad ratas aventajadas (teoría tal vez no tan, tan descabellada: veremos qué pasa el sábado): para un venture capitalist, ver una frente así es algo así como para Hugh Hefner ver una descomunal pechera: bingo con lo principal, lo demás ya se vendrá por añadidura.



Y claro, para ser boffin, tus proyectos tenían que ostentar ese elusivo je ne sais quoi de excentricidad. Si Sir Clive hubiera inventado un carro grandecito, con espacio para toda una familia y las compras del sábado, no hubiera sido Sir Clive. Como dicen los grandes del marketing: no se trata de darle a la gente lo que necesita, sino de convencerles de que necesitan lo que tú tienes para darles.


Lo que me lleva al presente, a Twitter, a la red tribal, pero no sin antes dar una vueltecita cariñosa por mi noviazgo con las computadoras. Y es que el programa ése me resulta nostálgico, no sólo por los detalles de época (música de Kraftwerk, pubs llenos de humo, etcétera) sino porque mi primera computadora fue una BBC (así se llamaban). Las usaba tanto en la oficina de la Citizens Advice Bureau, donde trabajaba de voluntario, allá por el ¿85?, como en la Politécnica donde trabajaba de auxiliar con adolescentes "especiales" (mitad Downs, mitad "otros") enseñandoles aritmética mediante programas hechos a medida. Y si algo me ha quedado como lección de esos recuerdos, es que en estos últimos 25 años, realmente no se ha inventado gran cosa en materia informática. No me lo van a creer, esto. El Internet en esa época era desconocido, pero podíamos comunicarnos mediante otro sistema, vía Prestel, lo cual recuerdo como infinitamente más emocionante. Había chat ¡en tiempo real! (las salas virtuales se llamaban clines, de chat line), y como esos sistemas eran todavía muy caros, podías garantizar que en esas salas de chat, uno de cada dos usuarios (mínimo) era una chica joven que trabajaba en una agencia de viajes y que se aburría como una ostra por falta de clientes. De modo que hasta un maladaptado como yo podía concertarse citas sin demasiada dificultad con espectaculares rubias, y ser envidiado durante lo que duraba una cerveza apresurada a mediodía, antes del inevitable "me olvídé, tengo que ir a hacer... algo". Sin hablar de los juegos, que eran muchísimo mejores que los de ahora; recuerdo especialmente el "ppong", que tenía el siguiente grandioso aspecto:


lo que casi me convence para que recree, en un entorno actual, el primer y último juego que programé, el Beerwasp o avispa cervecera, que eran cuatro carácteres del juego extendido ASCII ("abdomen de guillemets", casi suena a insulto) que el usuario tenía que acercar a la cerveza dentro de la jarra, teniendo en cuenta que a medida que bebía, los movimientos de la avispa se volvían más impredecibles, aumentando el riesgo de que se ahogara el insecto dentro del líquido. Si recuerdo bien, la tecla para beber era la barra espaciadora, con lo cual le salía un proboscis funcional y simpático, y cada movimiento aleatorio producido por la embriaguez iba acompañado por las letras "hic", lo que se tendría que interpretar como onomatopeya y no como instrucción en latín. En fin. Ese juego lo programé en Mallard BASIC, para la máquina PCW8256, de Amstrad, compañía dirigida por el tal Alan Sugar, que tiene un papel cameo en el mencionado programa como insufrible listillo Thatcheriano (no lo dicen, pero pongamos que "not quite top drawer") que hereda los sueños rotos del desdichado de Clive. Para aquel entonces, claro, yo ya estaba en España. Otro mundo.

Lo curioso, repito, es que todo lo que se puede hacer hoy con una computadora casera con 4GB de memoria, ya se podía hacer - e incluso con mayor velocidad - a finales de los ochenta con sólo 64K... todo, aparte de enseñarte chicas redondeadas y no hechas de barras y asteriscos. Para mí que el progreso en informática, en conectividad, la Ley de Moore y demás, ha sido mayormente porn-driven. No hay cómo fertilizar el ingenio humano sin curvas o sin una razón cadera:cintura cercana al ideal 10:7. Ni siquiera la Patria, vamos. Las cosas son así.

Lo que a su vez significa que ni Gates ni siquiera Jobs (bueno, también, a menos que sepas el nombre de quien diseñó el sistema Xerox que le sirvió de camino a Damasco), sino aquellos boffins, aquella gente que todavía creía que las cosas se podían inventar a solas, y cuyo único pecado era no saber vender. En algún momento, hace no tanto, era posible todavía tener ideas para cambiar el mundo. Mientras que ahora, a lo más que podemos aspirar es a coger esas cosas ya inventadas y hacerlas más chiquitas y más rápidas. Ah, y que haya modelos color rosado. Y para más inri, desinventar lo inventado (cuando yo era joven, había una cosa llamado un VCR, donde podías ¡grabar! los programas de la tele, y verlos en otro momento. ¿Cuándo se le ocurrirá a alguien inventar eso para DVD, a precio asequible?)

Ahora sí, redes tribales.

No quiero sonar quejumbroso. Twitter no es tan, tan, tan malo. Al fin y al cabo, funciona en tiempo real (o da esa sensación) y permite, a veces, llevar una suerte de conversación, eso sí, algo staccato y breve, aunque muchas veces lo que se lee parece producto de un extraño solipsismo colectivo. Además, el límite de carácteres, discutiblemente, podría fomentar buenos hábitos de parsimonia verbal. No digo que no. Pero, señal de los tiempos, supongo, para acceder a esa oscura dimensión no te queda otra que "seguir". Seguir o ser seguido: es lo que hay. No sé si nunca me acostumbraré a eso.

Quiero contarles algo. Hace mucho, mucho tiempo, en la época heroica de la humanidad, cuando la gente no se seguía, sino que inventaba ridículas coches y relojes digitales que no funcionaban, y se procuraban sus propios sueños en lugar de bajarlos, y cruzarías media ciudad para poder ver un pezón femenino impreso en papel couché, ¡a color!, en ese entonces había un sistema llamado Usenet, que mediante el protocolo nntp y servidores especiales tipo dejanews, permitía hacer todo lo que Twitter, sólo que no había límite de carácteres, y no tenías que seguir a nadie, sino simplemente escoger un tema, y donde se podía llevar hasta una discusión de alto nivel intelectual entre docenas de personas.

No, ya sé, no cuela. No me creyeron. Da lo mismo.

Lo peor es esto. En aquel entonces, decían: este invento hara posible la comunicación. Hará que la gente se entienda mejor. Descubriremos al otro.

En lugar de eso, cuando entras en Twitter, sólo te descubres a ti. A ti y a tu tribu, entendida como aquel conjunto de seres que validan tus limitaciones, reproduciéndolas tan bien como pueden (porque ellos también necesitan amor, comprensión y ternura).

Wednesday, May 4, 2011

"Respeto y firmeza"

La frase es de Fernando Alvarado, Secretario de (In)Comunicacíón, en su cuenta de Twitter, refiriéndose a una cadena del gobierno titulado "la Verdad sea Dicha", la que se puede contemplar acá, y que según él constituye una "respuesta" a la carta de Fundamedios dirigida al propio Alvarado, acá. De hecho, la frase resulta originar de la propia carta de Fundamedios, con lo cual el tal "respeto y firmeza" de Alvarado supongo que se reduce a una ironía. Echemos un vistazo, en todo caso, a esa "respuesta".

La cadena arranca con un "flashback" hacia 2004, y nos enseña, mediante una serie de rápidas imágenes y declaraciones sin contexto (entre ellas, una de Orlando Pérez, del Telégrafo), que en alguna ocasión anterior (es decir, anterior al actual gobierno) hubo represión contra los medios. Esto no creo que nadie lo discuta, y de hecho, no tiene nada que ver con lo planteado en la carta de Fundamedios, por lo que difícilmente puede servir como parte de una "respuesta". Pero no nos anticipemos.

"Los políticos que lo auspiciaron nunca fueron satanizados [excepto por este gobierno... ¿eso no cuenta?], y pocos años después son presentados como referentes (sic) de la Libertad de Expresión. Se olvidaron de las críticas y de los insultos." (Sigue un clip de un Gustavo Noboa molesto con la Prensa, y de un Lucio que se queja de que los periodistas lo insultan y que inventan mentiras.)

Desempaquetemos eso. ¿De qué manera esos políticos (se supone Noboa y Gutiérrez) "auspiciaron" la represión contra los periodistas? ¿Acaso alguno de ellos intentó hacer aprobar una Ley de Comunicación dictatorial y represora? ¿Acaso alguno de ellos enjuició a algún columnista por injurias o por desacato? ¿O se considera que llamarles mentirosos a los medios y acusarles de "insultar al Presidente" ya es una forma de "auspiciar la represión"? Porque si esto último es lo único que hicieron, entonces no hay manera de evitar la conclusión de que el actual gobierno está haciendo lo mismo, "auspiciando la represión" - conclusión que la cadena quiere a toda costa evitar, como veremos.

En realidad, el argumento parece ser un sencillo tu quoque. Sólo que está dirigido contra unos políticos que hoy día no representan a apenas nadie, y ciertamente no a la organización Fundamedios, ni a los que nos preocupamos por la libertad en el país en este momento. (Aclaremos que la carta de Fundamedios no menciona ni a Noboa ni a Gutiérrez ni para bien ni para mal.) Es decir, hasta ahora, irrelevancia pura. (Eso sí, los clips citados de Lucio y Noboa son elocuentes en el sentido de que le dejan a Correa sin piso para argumentar que su gobierno es el único que haya sido agredido y victimizado por esa prensa corrupta y controlada por la oligarquía.)

Sigue un rápido fotomontaje de diversos periodistas conocidos. "Por eso llama la atención que los mismos periodistas demandados los defiendan." (Por "demandandos" se querrá decir tal vez denostados.) ¿Será verdad que los periodistas mostrados "defienden" a Noboa y a Gutiérrez? Sería bueno tener un ejemplo, uno solo, de tal "defensa", pero no pidamos peras al olmo. Sigamos.

La imperturbable voz en off, la Voz del Gran Hermano, nos asegura que estos periodistas "han dejado su papel de informar para convertirse en actores políticos... ¡periodistas que abiertamente llaman a votar por el No!".

Es decir, según el criterio del autor de esta cadena, sea éste Alvarado o algún otro, el periodista no puede ser un actor político, ni puede llamar a votar "por el No", en contra del gobierno. Bueno, es su criterio. Yo personalmente discrepo. Creo que todos nosotros somos actores políticos: un ser humano que vive en sociedad es por definición un actor político, quiera o no. Un periodista tiene tanto derecho a expresar sus opiniones como cualquier otro. Por eso, NO me llama la atención en absoluto el hecho de que hay periodistas que "abiertamente" llaman a votar por el SÍ... periodistas como el propio Orlando Pérez, antes entrevistado. Uno se pregunta si los periodistas que llaman a votar por el SÍ también han "dejado su papel de informar". A este punto volveremos más adelante.

Sigue la cadena refiriéndose al Día Mundial de la Libertad de Expresión. Sale una señora de nombre Guadalupe Mantilla, aparentemente directora del Diario El Comercio, con megáfono, farfullando algo así como "confíen en nosotros". O sea, aprovechando la efeméride para hacer algo de marketing. La misma señora, según un audio colgado en un sitio llamado "llutúb", habrá dicho a sus empleados que si quieren ser socialistas del s. XXI, que "vayan a hacerlo en su casa", y que no hagan "política dentro de la empresa". O sea, lo mismo, casi textualmente, que nos acaba de decir la voz en off de la cadena, al señalar que un periodista que "se convierte en actor político" ha "dejado su papel de informar". Sólo que, aparentemente, si nos lo dice el gobierno, es cierto, pero si lo dice la Sra. Guadalupe Mantilla, es una hipocresía condenable (tal vez porque ser "actor político" está bien si uno es socialista del s.XXI, pero de otra manera no). De nuevo, estamos en el patio de recreo, con el tu quoque. Nada nuevo que reportar, y desde luego, nada que se refiera remotamente a lo expresado en la carta de Fundamedios.

Sigue un clip en que un tal Wilson Cabrera - identificado deshonestamente como "Reportero de Teleamazonas" cuando en realidad es todo una celebridad local, radiodifusor, concesionario de Radio Canela, cuyo cierre fue dispuesto por CONATEL como parte de una supuesta persecución, etcétera, etcétera, en fin, Google es su amigo - agrede físicamente a un tal Sr. Potable Macas, honorable Gerente de Agua (ya sé, ya sé, es broma), por motivos desconocidos pero sin duda bizantinos y de largo abolengo, a juzgar por la cantidad de información confusa en Google al respecto. Lo cual sin duda demuestra que no todos los soi-disants periodistas son gente pacífica, ni son unos angelitos. La pregunta "¿es acaso eso libertad de expresión?" tiene una respuesta bastante obvia: no, es una agresión. Me pregunto quién será capaz de confundir un puñetazo con libertad de expresión... desde luego, la cadena no ayuda en este sentido, limitándose a citar a El Comercio en el sentido de que ese hombre es tomado como "referente". Esa curiosa expresión, que ya escuchamos, al parecer les excusa de explicar con detalle de qué se trata, pero afortunadamente se ve justo lo suficiente para determinar que el tal Cabreras es mencionado allí como ejemplo, entre muchos, de víctimas de persecución. No está tan clara la incompatibilidad entre ser víctima de persecución y el haber, alguna vez, propinado un puñetazo a alguien delante de una cámara, pero en fin. A continuación, nos regalan a Jorge Ortiz callando a un representante del MPD ("corten la entrevista, por favor"), lo cual le convierte al tal Ortiz inmediatamente en héroe, al menos para mí, pues botar de una entrevista a alguien del MPD se me antoja una Buena Obra, pero de las buenas buenas. No obstante, vuelve la Voz, impertérrita: "¿Es acaso libertad de expresión?" No, no lo es: es simplemente un espectáculo la mar de divertido. Por favor, aprende a distinguir las cosas. A este paso nos enseñarán una águila comiéndose un conejo: "¿Es acaso Libertad de Expresión?" Y después, un marco de puerta medio roto abandonado al lado de un vertedero de basura. "¿Es acaso libertad de expresión?" No, chucha, es un marco de puerta medio roto. ¡Aprende a distinguir!

El problema de esto (hay que insistir ante la dureza de mollera de los gobernantes y encadenantes) es que nadie, que yo sepa, se ha levantado para reclamar a estos espectáculos como ejemplos de libertad de expresión. Por lo que de nueva estamos nadando en la pura irrelevancia, en lo que los abogados llaman misdirection.

El clip siguiente muestra a un tal Narváez, de Ecuavisa, dándole a algún entrevistado un consejito, y pidiendo a un camarógrafo que borre un par de preguntas de lo grabado, "como amigo". De nuevo "¿Es esto libertad de expresión?" trona la Voz De Su Amo. Pues ¡claro que sí! El reportero se expresa sin reservas, los entrevistados conservan la libertad de hacerle caso o no a las sugerencias del reportero (quien, evidentemente, no está en condiciones de exigirles nada), y los camarógrafos ídem. Me pregunto si esta cadena realmente nos habrá llegado de la mano del Sr. Alvarado; en tal caso, es algo sorprendente constatar que un Secretario de Comunicación no entiende ni pipa de lo que es la práctica habitual en la comunicación masiva: es decir, las reuniones anteriores a las entrevistas, para limar criterios, y el proceso de la edición que, evidentemente, siempre procura comunicar un mensaje claro y a ser posible, simple, desechando rutinariamente lo embarazoso, lo no tan conseguido. El tal Narváez debe estarse riéndose a carcajadas ante este burdo intento de desprestigiarlo, el cual usa una cuidadosa edición de video para acusarle de... solicitar una cuidadosa edición de video. Memorable.

Luego, Carlos Vera: "yo, para canales del Estado, no hablo".

¿Es esto libertad de expresión? ¡Pues claro que sí! Libertad significa que uno habla con quien quiere, y con quien no, no habla. En este punto, el sorprendido espectador empieza a preguntarse si el guionista realmente tiene la mínima idea de lo que significa "libertad". ¿No lo habrá confundido con otro concepto, tal vez equilibrio, o resignación, o paciencia, o alguna virtud cristiana por el estilo?

Sigue Xavier Laso. (Se supone que no será el Lasso, del Telégrafo: esto empieza a parecer una Telegrafada más). Su queja: 15 años escribiendo para El Comercio, y un día "la Señora no quiso" publicar un artículo suyo, titulado "yo soy palestino". Cosa que el guionista ya, previamente, ha etiquetado como "censura previa". ¿Será?

En mi opinión, no, por una simple razón: la censura sólo la puede practicar el Estado. Sólo el Estado tiene el poder y la capacidad para impedir que alguien exprese de alguna manera lo que quiere expresar. Ni la propia directora de El Comercio tiene, remotamente, tanto poder. Si para el tal Las(s)o era tan importante publicar ese artículo, podría haberlo ofrecido a otros diarios, o publicado en Internet, o distribuido en forma de panfleto entre sus vecinos. Lo que no tiene derecho de hacer, es exigir a la dueña del diario El Comercio que publique todo lo que él escribe, tal cual, simplemente por ser él periodista de tal Diario, a menos que pueda señalar un convenio o acuerdo contractual previo a ese tenor. Y eso es así por una muy buena razón: construir un diario exitoso es muy difícil, y los que más se arriesgan en ello son los que aportan el capital, seguido por los que desempeñan cargos de mayor responsabilidad. El éxito de tal órgano es un logro que depende del esfuerzo conjunto de gran número de personas; y lo peligroso del caso es que, si bien para llegar al éxito hace falta mucho capital, mucho esfuerzo y constancia y dedicación y colaboración, para perder ese éxito a veces sólo hace falta un único error de una única persona. Por eso, conviene que quien tome la decisión de publicar o de no publicar no sea el propio autor, cegado tantas veces por su propio autoestima. Si yo fuera periodista, agradecería que haya alguien capaz de decirme no. Aun sin serlo, bastantes cosas he escrito que sólo demasiado tarde me he dado cuenta de que son basura. (Y desde luego, el título "yo soy palestino", no promete, pues no me consta que él lo sea en realidad. Me parece que estamos ante un brote de todosomosismo. Claro que en eso puedo equivocarme.)

A continuación, llegamos al tema de la dichosa Consulta. La cadena acusa a "los diarios" (escuchen bien, no son unos cuantos, sino todos, "los diarios" tout court) de adoptar una posición exactamente contraria a la mandada y exigida por "los manuales básicos de periodismo".

Independencia y Pluralidad.

En cuatro meses ni un solo editorial favorable - ¡todos en contra!

¿Será? Recuerden que para desmentir esta afirmación, sólo tienen que hallar un editorial de un diario cualquiera, sea El Telégrafo, sea PP El Verdadero, que hable a favor de la Consulta. ¿Será posible que en cuatro meses ni siquiera El Telégrafo ha publicado un editorial a favor de la Consulta? ¿Habráse visto algo tan extraño como un diario gubernamental que no apoye al propio gobierno? Pero en fin, si ningún diario encuentra nada que decir a favor de la Consulta, una explicación posible (no la única por supuesto, pero la recomendada por William of Ockham) sería que la Consulta no tiene nada de recomendable. Y como yo he llegado independientemente a la misma conclusión, pues con ésa me quedo. Me satisface.

Tampoco ningún diario ha publicado "ni un solo" editorial, en todo este tiempo, a favor de la SIDA. También, por algo será. Aunque seguramente el no dar espacio a los defensores de las enfermedades mortales será también una falta de "independencia" y "pluralidad".

En serio, al encadenante le falta enterarse de lo que significa independencia en periodismo. Creo que si algún día se entera, el susto lo podría matar.

Sigue la imperturbable Voz. Ahora, especifica un poco, y remacha: en los "diarios llamados independientes", o "los cinco más grandes", nadie escribe a favor de la Consulta. En este punto, se me ocurre una idea: ¿no sería que en esa Consulta habría una propuesta de crear un órgano que cercene la independencia de los medios? ¿Algo así como un Consejo de Regulación? ¿Y el tipo de la Voz todavía se hace cruces por que "los medios" se nieguen a hacer propaganda a favor de su propia castración?

Salen un par de Omares. El segundo, con cierta teatralidad y gesto amanerado muy a lo Correa, nos informa que los medios "se creyeron el cuento... de que ante la ausencia de partidos, ellos eran los políticos nuevos."

Hmm. La ausencia de partidos, hecho comprobable. No es necesariamente culpa del actual gobierno (mucho más de su propia corrupción y podredumbre) pero es un hecho. Ahora, ante situación tan alarmante, ¿qué es lo que hace falta, para el bien del país? ¿Que la gente se acostumbre a que no haya oposición de ningún tipo, que sólo exista la voz y el criterio del todopoderoso Caudillo? ¿O bien que empiece a formarse y a agruparse una nueva oposición en reemplazo a la anterior, desacreditada? Yo diría más bien lo segundo. Y entonces ¿cómo se puede dar aquello? Mediante espacios de comunicación, en los medios tradicionales o en otros nuevos. No hay más. Los medios tradicionales estarían entonces ante la disyuntiva de asociarse a ese necesario proceso, o bloquearlo. Por lo visto, algunos optaron por lo primero. No les culpo de ello. Alvarado, evidentemente, sí. Y como representante de la nueva oligarquía, está en todo su derecho de hacerlo. (Pero no con fondos públicos.)

Siguen referencias a la SIP y a De Jumen Reij Woch. No se sabe muy bien al santo de qué, si no es en un intento de desacreditarlos de alguna forma. No le veo el qué. Sigamos.

Hablemos de libertad de expresión. (¡Por fin!)

¿Están siendo presionados desde el Ejecutivo? Dejemos que sean los propios periodistas los que respondan.

Exhibit A: Holger Ricardo Ulloa Salazar, propietario de Radio Impacto (¿no que iban a ser periodistas?): "En Ecuador, hasta los extranjeros tienen toda libertad para poder expresarse y dirigirse a todas las personas". ¿Hasta los extranjeros? ¿En serio? A este paso, nos saldrá con que "hasta a las mujeres a veces les dejamos hablar". ¿Donde demonios encuentran a estos personajillos?

Exhibit B: la arq. Diana del Rocio Escobar Monroy, propietaria de Radio Encanto  (¿no que iban a ser periodistas?), emisora a que hace un tiempo le fueron robados sus equipos. Nos solidarizamos con su pérdida.

Exhibit C: Luis Viteri, propietario de Radio La Premier (¿no que iban a ser periodistas?). Esto se está poniendo aburrido.

Exhibit D: Lorena Álvarez, ahora sí, periodista. Si quiere el lector saber realmente lo que ella piensa de este gobierno y de la manera engañosa de que fue tratada al descontextualizar las declaraciones que aparecen en esta cadena, echen un vistazo acá. Se sorprenderán... o tal vez no.

Y siguen y siguen los supuestos o soi-disants periodistas (casi todos directores o dueños de pequeñas emisoras), todos diciendo que a ellos, personalmente, el gobierno no les ha presionado de ninguna manera... lo cual, por supuesto, no demuestra nada, ni realmente "contesta" nada, pues ni la propia carta de Fundamedios intenta asegurar que todos los periodistas están siendo perseguidos (aparte de lo cual, si uno es dueño de un medio radial difícilmente va a denunciar a un gobierno que tiene en su mano quitarte la frecuencia). Es exactamente como si, para "demostrar" que no hay niveles alarmantes de delincuencia en Guayaquil, saquen a unas cuantas personas que aseguren no haber sido robadas. Pero por Dios. Si el gobierno, con todos sus recursos, consigue encontrar a 10, 30, 50 guayaquileños que aseguren no haber sido víctimas de ningún crimen, ¿eso se llama un argumento, una evidencia? Pero lo más gracioso del caso, tal vez, es que entre todos esos "periodistas satisfechos" salga algunito como ese tal Patricio Salinas, propietario de Radio Satelital, Loja, que según el propio órgano gubernamental habría "perdido", digámoslo así, a dos periodistas que se quejaban, precisamente, de "presiones de las autoridades". De nuevo, por Júpiter, si quieren demostrar algo no nos lleves adonde encontremos evidencias en sentido contrario. Pero, bueno, ellos son así de cínicos. Supongo que cuentan con que nadie sabe ni se acuerda ni se entera de nada. O en el caso de Raul Hidrovo (Hidrobo Lascano) tal vez esperen que el intencionado error ortográfico en el nombre frustre a los usuarios de Google (en realidad, el tipo es Director de un medio municipal, o séase, estatal: difícil que denuncie presiones de sí mismo).

Lo interesante de todo esto es que esta cadena, con título "La Verdad Sea Dicha", omite informarnos de que estos "periodistas" en realidad casi todos son dueños o directores de una empresa. Es un poco como si, digamos, los diarios se olvidaran de decir que la chica entrevistada en Canal Sur el día 30 de septiembre era asambleista suplente. Pero éstos sólo son pequeñas omisiones sin importancia, ¿verdad?

Y la cadena se cierra explicándonos que la Libertad de Expresión es "respetada a plenitud por este gobierno".

Ajá. Y yo soy Sir Walter Raleigh.

Le dejo la última palabra a Fundamedios, para que el mismo lector se haga una idea de lo que esta cadena "contesta" y lo que no:

Pese a recientes declaraciones suyas sobre la vigencia plena de las libertades y derechos, la realidad no se ajusta a la condición idílica por usted planteada. En primer lugar. Ecuador se ha convertido tristemente en uno de los países dónde más agresiones a periodistas se producen en América Latina. Solo para citar como ejemplo, en México dónde el asesinato de periodistas es frecuente se reportaron el 2010, 122 agresiones a periodistas. En el Ecuador, el mismo año reportamos 151.

Si bien, debemos congratularnos de que en el país no se asesinen periodistas, si se puede considerar que desde el Estado se está llevando adelante una "guerra de baja intensidad" en contra de los periodistas y medios de comunicación no estatales. De allí que hemos contabilizado un total de 360 agresiones y el número sigue subiendo.

Solo en los cuatro primeros meses de este año contamos 60 agresiones. Y no solo crece el número, sino la intensidad: Tenemos periodistas encarcelados, medios y periodistas enjuiciados por la via penal y civil por montos exorbitantes. Radioemisoras cerradas por cuestionables decisiones que disponen la no renovación de la concesión de sus frecuencias, como sucedió con Radio Canela la Voz de la Esmeralda Oriental de la ciudad de Macas, cuyo propietario, el periodista Wilson Cabrera, además, ha sido enjuiciado por lo penal, entre muchos otros casos.

Todo lo descrito y nuevos casos de arbitrariedades y hostigamiento, nos hacen pensar que existe una política sistemática por parte del Estado orientada a coartar la libertad de expresión., a amedrentar a la prensa y a obstruir la labor de los medios. Todas estas actitudes reprochables se justifican paradójicamente con la tesis de que se está ampliando el goce de la libertad de expresión y de prensa a otros sectores que, a criterio del gobierno, habían sido excluidos de ese derecho. Sin embargo, no creemos que ampliar y garantizar el ejercicio de la libertad de expresión a toda la sociedad (principio con el cual estamos de acuerdo) implique o requiera agredir a medios y periodistas y, peor aun, restringir o vulnerar los derechos de otros.

Aparte de todo lo mencionado, Doctor Alvarado, es también motivo de muy honda preocupación el uso indiscriminado de los recursos del Estado que viene haciendo la Secretaría de Comunicación que Usted dirige, cuando ordena supuestas cadenas nacionales para estigmatizar y atacar a periodistas y medios de comunicación, desnaturalizando el espíritu de las obligaciones sociales que tienen que cumplir los medios de radio y televisión. Igual preocupación causa el uso desbordado de la publicidad oficial sin cumplir con los más elementales principios de transparencia y equidad y el uso de los medios estatales para seguir propagando el discurso estigmatizante que tiene el Gobierno sobre los medios.