Monday, November 28, 2011

Barcelona

...no es Madrid. No te equivoques, pues los pasajes cuestan caro. Madrid es ese lugar donde puedes salir a caminar sobre las 3 de la madrugada, y encontrar las calles atestadas de gente, hasta de niños, e incluso tiendas y bares abiertos: como si fuera las tres de la tarde, sólo que por algún inexplicable motivo el cielo luce color berenjena. Barcelona no hace eso. Primero, porque el clima no les da el pretexto necesario (demasiado calor durante el día como para hacer algo más que un amago de trabajo, y luego el jueño de los sustos: así es Madrid durante el infierno) y segundo porque en Barcelona lo que más hay es gente catalana, y los catalanes no son así. Para ellos, "pasear" es un verbo sin sentido. No pasean. Si por algún extraño motivo se encuentran, de un momento para otro, sin trabajo que hacer, se van a la playa. Hay playas para todos los gustos: Castelldefels para treintañeros heteros y treintañeras presuntamente ídem, enemigas de los tan lines pectorales, Sitges para travestíes, turistas progres y compositores de limericks*, Calella para quienes siempre han ambicionado contemplar una bahía llena de jóvenes con salpicadura de viejos progres agitando pañuelos blancos (o Kleenex, en su defecto) al tiempo que cantan algo sobre una vieja llamada Lola (nada que ver con la canción de los Kinks). Incluso, si tienes ganas de disfrutar de un paisaje lleno de vómito, orina, botellas y latas de cerveza vacía, cristal roto, desechos orgánicos, pañales y condones usados, restos de sangre, etcétera, tienes de opción de ir a Lloret de Mar, donde van los ingleses. Pero quedémonos con la Ciudad Condal.

Lo peor que tiene Barcelona es su arquitectura, o por lo menos aquélla que responde a la Escuela Modernista. Edificios que parecen hechos de mazapán y azúcar, de un gusto dolorosamente infantil; un horrible "parque" que parece Disneylandia sin orejas; una catedral en permanente construcción, habitualmente rodeada de grúas, eso sí, impresionante por la exorbitante ambición inmanente en su diseño (es un edificio concebido para salir en portadas de revistas Duty Free de compañías aéreas), pero incapaz de inspirar ningún sentimiento religioso. (Los catalanes tienen una extraña relación con la religión: en la Guerra Civil, Barcelona se convirtió en capital de ese deporte entrañablemente español que consiste en quemar iglesias. Según cierto catecismo castizo, "maldecir al clero" corresponde a la etapa número 5 de la borrachera progresiva, de un total de 7. Yo nunca llegué más allá de la 4.) Afortunadamente, a medida que te alejas de la Rambla (estatuas vivas, el sempiterno perrito que no hace nada, aves en jaulas, quioscos con mucho Isabel Pantoja y pocas nueces, proliferación de Backenpäckeren despistadischen) escasean las casas-mazapán y reina el elegante utilitarismo, a lo largo y ancho de esas manzanas cuidadosamente cuadradas que hacen que el plano de Barcelona parezca un crucigrama o parrilla de Sudoku. Convengamos en que algunas de esas calles son ridículamente anchas: ¿qué quieres? si Barcelona siempre fue una ciudad imitativa, con suficiente seny como para darse cuenta de que la imitación no debe pecar de flagrante, pero imitativa al fin y al cabo. Esas calles de vasta anchura y aparatosa convergencia quieren ser Paris, pero sin tanques; La Placa Catalunya (c cedilla, AWOL en este teclado) quiere ser la Puerta del Sol, pero sin cáscaras de semillas de girasol. Los Mossos d'Esquadra (down the Rambla, left at the end) quieren ser policías, pero "mi pujol se fue a Madrid y sólo me trajo este puto uniforme", y ninguna competencia más allá de rescatar gatos en árboles. Pérez-Reverte quiere revertirse a Pérez Galdós; Carod-Rovira quiere ser el Che; Pilar Rahola quiere ser Germaine Greer; y los jóvenes universitarios todos, toditos, quieren ser Stan Lee.



Lo que le pierde a Barcelona es que siempre que imitan algo, lo hacen con demasiada elegancia. Al final te sofocas de tanta elegancia mal derrochada. Las sedes de los principales bancos, y las tiendas de muebles, neomodernismo teutónico, con gravitas imperial. Barcelona és bona si la bossa sona. Los sonrientes guardias metropolitanos del Paseo de Gracia están allí para asegurar la primacia de la estética afluente-burguesa conservadora.

Si estás sofocado, y estás en la zona de las Ramblas, busca aquella plazuela donde el edificio de la Generalitat se enfrenta, furibundo gigante, al de Ayuntamiento, y colócate en medio, de modo que tus pies estén equidistantes entre los dos edificios: alguien vendrá presto a ofrecerte marihuana libanesa de la buena. Si no, prueba clicando los talones, cual Dorothy en el Mago de Oz. Apenas nunca falla. O si no, acude al bar Zurich (P. Catalunya) para tomar una cerveza con sobreprecio y para que un "poeta" idiota con un fajo de delgados tomos te acose a fin de que le subvenciones el piso a cambio de unas cuantas meditaciones mediterráneas llenas de recuerdos sicotrópicos de Nietzsche, Saint-Exupéry y Josep Pla.

En fin, termina rápido tu visita turística. Sube a ese restaurante de la planta superior del English Embarrassment, en la P. Catalunya, para ver el spreadlikeamapbelow de la ciudad (también lo puedes ver desde las cercanías del Museo de la Ciencia, donde tienen el submarino prototipo y otras maravillas: ahí llévate tu cámara digital, pues vale más una toma que dos Tibidabo).  Pasea, con los turistas, por el Barrio de Gracia (no recomendado para mujeres: allí hay tanta joya, tanto sombrerito mono, tanto abanico decorativo, tanto cuadro ideal para el conservatorio, tanto adornito absolutely to die for como para dejar en bancarrota a Bill Gates; además, ni en la iglesia del Pi ni la cercana catedral estarás a salvo de esos enanitos oficiosos que viven debajo de las piedras y salen para objetar las incompatibilidad de las faldas cortas con los lugares sagrados). Con algo de suerte, allá toparás con un busker que toca mejor que Steve Vai. Algunas calles más abajo, cada vez más estrechas y abarrotadas de pintorescos balcones, muy germanopratinos todos, empieza a haber tiendas magrebíes, donde podrás abastecerte de cuscús para todo el año a precios módicos. En fin, yo no estoy para esto, búscate tu propio cicerone, pero que sea catalanoparlante nativo, pues si no, sólo te contará mentiras, cuentos y exageraciones, como yo también hago, y eso que una vez me leí de cabo a rabo Tirando lo Blanco, la única novela escrita sobre el tema de la separación de la ropa de distintos colores previo al lavado automático. Y si no estoy para esto, es que también hay que decir la verdad: nunca viví en Barcelona. En la provincia sí, más años de los que quisiera acordarme, pero no en la capital. Adonde yo vivía se accede cogiendo uno de esos trenes "de los Ferrocarriles de la Generalitat", que te llevan al mismo sitio que la RENFE por distinta ruta: coge la RENFE si tienes ganas de escuchar música clásica por altoparlantes, y las FFCC si quieres contemplar a una profesora lesbiana cincuentona vestida con una boina de cuadros escoceses y una capa ídem cortejando a una de sus alumnas al lado de la puerta, desde la comodidad de tu hiperlujoso asiento y por encima de esas páginas de El Periódico de Catalunya donde se anuncian las chicas "sí a todo".

Y es que hay que decirlo todo: yo apenas solito iba a Barcelona a buscar putas. Eso, si exceptuamos aquellos años en que tenía alguna que otra novia. Con Carmen sólo recuerdo haber ido una vez... a lo mejor dos veces. En una, pasamos por ese puente al final de las Ramblas que te lleva a no sé qué parque de atracciones y de fast food encima del agua mediterránea. Ella ya estaba dudando si quería seguir conmigo, como después pude comprobar, y algo de ese color triste y nostálgico se queda impregando en ese recuerdo, aunque como suele ser el caso, yo no entendía en aquel entonces nada de nada. Recuerdo una extraña conversación en que se habló de modo fugaz del tema del matrimonio (ni me acuerdo siquiera si fui yo o si fue ella el "designated cynic" respecto al tema; creo que su meta en todo caso fue asustarme) para pasar enseguida al tema de sus pechos, que según ella no eran del tamaño adecuado para mis manos. Hasta amenazó con operárselos. Así era ella: práctica. ¿Que no funcionaban al cien por cien, o al 20 por 20, sus ojos? Simple: un cirujano colombiano con un láser, que para presumir vino a la Ciudad Condal en submarino, y asunto arreglado (con ayuda monetaria de los papás: eso de ser hija única es una gran ventaja). ¿Presunta insuficiencia pectoral (no era verdad, sino simple pretexto: "no soy lo que buscas")? Operarse y solucionado. ¿Un novio que ni era calvo, ni vestía uniforme, ni se parecía en nada a Van Damme, ni tenía cómo evitar que sus gatos practicaran agujeros experimentales en sus zapatos? Botarlo y buscarse otro. Sorted. Y cuando me di cuenta, y sacrifiqué a los gatos, y dejé de fumar (un tiempito, hasta comprobar que ni con eso), y compré zapatos nuevos, y fui al gimnasio para convertirme en Van Damme II, y estaba a punto de afeitarme la cabeza y enrolarme en la Legión, fue cuando me enteré que ya se había casado, eso sí, con un calvo, pero sin uniforme. (Ustedes recordarán la escena, de Peter's Friends, del "fucking wood-chopping guy": esa apoplejía de decepción, esa voz atiplada por la incredulidad, fueron mías: sólo que influido por el entorno traté de llevar el tema con más elegancia, tanta puta elegancia que hasta le provoqué un comentario a la Carmen, que decía que esperaba de mí algo más dramático que "¿ah, no quieres seguir conmigo? De acuerdo pues." Así de elegante puedo ser cuando se trata de defender las últimas patéticas migajas de un fulminado amor propio: para mí en todo caso eso no tiene importancia. Si ya no quieres seguir con alguien, se supone que poco te va a importar cómo se lo toma.) En realidad, todo yo, lo que fui y lo que era y lo que había conseguido dejar de ser, todo se vino abajo en ese instante. Tal y como ella predijo, la primera vez que vino a mi piso y llevaba esos jeans de color rosado chicle y decía: no insistas, vas a sufrir. Lo hice.

Claro que, a estas alturas, sólo queda felicitarle por su sensatez. Esa extraña y asimétrica relación, imposible que hubiera funcionado a largo plazo. Acostumbrado a las ternuras, me desconcertaba su parsimoniosa frialdad (sólo una vez me dijo "te quiero": fue cuando en un juego de naipes lancé la carta que ella necesitaba para volver a ganar. Hasta en damas me ganó, ahora que pienso, la muy zorra). Acostumbrada a la pasión sencilla y desenfrenada, a ella le desconcertaba mi delicado sistema de frenos múltiples, con sus complicados engranajes e hidraúlicos manillares, herencia de una educación a la vez inglesa y católica (tóxica mezcla de componentes presuntamente anodinos). A todo esto se puede objetar: ya, pero con el tiempo, con la intimidad, la mayor comprensión... No sé. Creo que no. Éramos prácticamente el cuadro vivo de la incompatibilidad. Todos los que nos vieron juntos, hasta los camareros de los restaurantes, se alejaban sacudiendo la cabeza y murmurando "eso no va a durar". (Pauline fue más lejos: "déjate de idioteces, es demasiado bonita para ti", me espetó con su amable y codiciable sequedad Yorkshireana.) En el supuesto no consentido de que ella hubiera podido llegar a sentir algo por mí, ¿nos habríamos peleado a cada rato? Posiblemente. Es aterrador pensar hasta qué punto podría haber llegado a depender emocionalmente de ella. Aterrador, porque la dependencia emocional para con otra persona es la peor droga que hay, la más mortífera, al lado de la cual alcohol, nicotina, heroina no son apenas nada. Es la causa de todas esas extrañas estadísticas que quieren hacernos creer que el "machismo" es un problema, es una cosa misteriosa que quiebra caras y huesos y clava cuchillos y propugna cavernícolas amenazas. Bollocks. Culpable de todo eso es la dependencia emocional, es ese dejar de ser lo que podrías haber sido para convertirte en algún papelito pegado al extremo colgante de una cuerda de tampax. Es lo que hace que un respetable Príncipe de Gales se convierta en The Man From C.A.R.B.U.N.C.L.E., o que los hombres adultos presuntamente cuerdos y sanos entren en las floristerías. Esa cosa.

Y ello es así, el peligro siempre fue así, porque ella tenía esa ciencia secreta que por lo que veo pocas mujeres tienen, pues la mayoría siguen pensando que para enloquecer a un tipo hace falta algo así como "ropa sexy", o maquillaje, o alguna chorrada por el estilo. Nada: yo podría explicar en un párrafo lo que hace falta, pero no lo voy a hacer aquí, pues esto es demasiado público y esa peligrosa información podría caer en manos irresponsables. Al fin y al cabo, la buena torturadora tiene que tener la madurez para saber escoger primero al víctima idóneo. Otra cosa fuera crueldad.

Lo que queda... lo que queda. Creo como artículo de olvidada catequesis que todo ser humano tiene un instinto de querer abrazar a lo que no pudo y no podrá ser suyo, volver a mirar ("por última vez", pero que esa última vez se prolongue hacia la eternidad) esos ojos, repasar esos recuerdos. A todos nos pasa. O sea que lo mío es corriente, anecdótico y sobrellevable: si los demás pueden, yo también.

Por eso conviene (ya que alguno me ha preguntado) que yo esté aquí y no allá: para dejarme de idioteces.

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* A certain young fellow from Sitges
lay naked, face down, on the bitges;
When told he was underclad,
he said, "Darling, are you mad?
One has to show off one's best fitges!"

Friday, November 25, 2011

Abogados utilizan mentira para defender tesis

Bueno, no es exactamente el título del artículo de El Telégrafo, pero creo que expresa mejor el meollo del asunto.

El trasfondo de la cuestión: un jurista de prestigio, de la U. Carlos III de Madrid, a petición del Dr Hernán Pérez Loose, hace un análisis pormenorizado de la querella y de las sentencias del Caso Correa v. El Universo, al cual ahora se puede acceder desde la portada en línea del mismo diario (léanlo, vale la pena). Yo lo leí anoche: es fulminante y devastador. Meticulosamente (si bien con algunos errores de sintaxis), demuestra que tanto la querella inicial como la sentencia emitida carecen de fundamento jurídico. Ahora bien, se entiende que los abogados de Correa estén molestos que haya salido algo así, y de hecho, consiguen apuntar un tanto dialéctico a su favor con la queja absolutamente fundamentada (a mi juicio) de que El Universo no debe inducir a equivocación señalando en su portada que el tal análisis es "de la Universidad Carlos III de Madrid" cuando en realidad es de un catedrático en Derecho Penal de dicha Universidad (es difícil que un análisis pueda provenir "de una universidad" entera, tal vez los editores de El Universo confiaban en la sagacidad del lector para desentrañar la metonimia). Lo que sucede es que, no contentos con anotar esta justa queja, y siempre según la versión del Telégrafo, prosiguen los señores Gutemberg y Alembert Vera, en una carta pública supongo que de pronta aparición:

Sobre el trabajo realizado por Castro Moreno, Gutemberg y Alembert Vera aducen que “es vergonzoso que llegue a conclusiones tan descabelladas, que se preste para hacer y exponer una postura sin ni siquiera haber escuchado o pedido información a la contraparte”.

En la carta se afirma que es falso que la figura de autor coadyuvante -utilizada para sentenciar a los directivo de El Universo- no exista en ningún cuerpo legal, tal y como lo afirma el profesor español. “El Art. 42 del Código Penal establece claramente la figura de la autoría coadyuvante, estando legislado desde hace casi 100 años en el Ecuador, resultando por ende tal afirmación, absurda y eminentemente parcializada a favor de los peticionarios, como lo es todo el dictamen, además que el Código Penal Español en el Art. 28, sí reconoce la figura de la autoría coadyuvante con la variante de que se la denomina cooperación necesaria”, agrega el texto de los abogados defensores del gobernante ecuatoriano.

(énfasis mío)

Ahora leamos lo que realmente dice el análisis o dictamen jurídico del Dr Abraham Castro Moreno:

Por lo que se refiere a la posible identidad entre las figuras del denominado «autor coadyuvante» (artículo 42 CP Ecuador), y del «cooperador necesario» (artículo 28.II.b CP Español), cabe afirmar sin duda alguna su perfecta y completa correspondencia.

No hay cómo perderse, ¿verdad? El Dr Castro no sólo reconoce la existencia de esta figura en la Ley (CP=Código Penal) ecuatoriana, sino que la considera completamente equivalente a la figura citada por los Vera, la de "cooperador necesario"; de hecho, utiliza esta equivalencia para construir una serie de argumentos en lo sucesivo.

Entonces, mi pregunta es, primero: ¿qué les pasa a los señores Gutemberg y Alembert Vera? Creo que sólo hay tres conclusiones posibles aquí: o bien no leyeron el Dictamen del Dr Castro, por prisas o por pereza o algún otro motivo, con lo cual tenemos el caso algo surrealista de unos abogados que objetan el contenido de un texto que no se han molestado en leer, al tiempo que califican de "vergonzoso" el hecho de que alguien emita un juicio sin primero informarse debidamente; o bien los señores Vera padecen de analfabetismo, lo que les imposibilita la lectura del documento (pero evidentemente, no la defensa de un cliente que controla la justicia en el país), o bien están mintiendo, confiados en que no habrá nadie tan masoquista como para leer un documento de 90 páginas a fin de averiguar la verdad sobre la cuestión. El lector decidirá.

Mi segunda pregunta tiene que ver con el papel del propio diario El Telégrafo en todo esto. Dejo para el lector la tarea de decidir si el título que tiene el citado artículo demuestra objetividad (yo hubiera esperado por lo menos algunas comillas, pero soy anticuado, ya sé); lo interesante para mí es el silencio del redactor del artículo sobre la falsa afirmación contenida en la carta de los Sres Vera. ¿Será que el autor del artículo no se molestó en averiguar si era cierto lo que los Sres Vera decían, a pesar de que la respuesta estaba a un solo clic de distancia? Y de ser así: ¿es esto el periodismo "veraz, verificado y contrastado" del futuro? Estimado lector, tu opinión al respecto vale tanto como la mía.

Les dejo con una cita textual del análisis del Dr Castro. Yo creía haberle dado vuelta y media a las cuestiones legales implícitas en el caso El Universo, tanto como puede hacerlo un lego en estos asuntos, pero resulta que no.

A juicio del informante, los términos en que se expresa el 384 del Código de Procedimiento Penal del Ecuador no dejan lugar a dudas sobre su contenido: si los directores, editores, dueños o responsables de un medio de comunicación no manifestaren el nombre del autor, entonces recaerá sobre ellos la responsabilidad que debería corresponder al autor. De esta forma, aun cuando no se diga expresamente como hace el artículo 30.2 CP Español, el artículo 384 CPP Ecuador también establece una responsabilidad penal de estas personas subsidiaria y excluyente respecto de la del autor.

En caso contrario, si los directores, editores, dueños o responsables de un medio de comunicación también deben ser condenados como autores junto al autor del texto, ¿qué sentido tendría entonces que el artículo 384 CPP Ecuador disponga serán responsables «si no» manifestaren el nombre del autor? Si cuando lo manifiestan, también son responsables, entonces el artículo 384 CPP Ecuador carecería por completo de sentido. Sería un precepto absurdo.

En fin, léanlo.


PD: La versión de este misterioso "comunicado de prensa" de los Sres Vera contenida en diario El Ciudadano es, a ser posible, todavía más surrealista. Cito:

Gutemberg y Alembert Vera aclaran también que resulta inaudito que se haga un análisis de un caso privado sustanciado acorde a las normas del derecho procesal penal ecuatoriano, con la legislación española.

“Este seudo profesor Abraham Castro Moreno crea una nueva figura criminal desconocida en la dogmática penal universal, la del autor mediato coadyuvante, que ni existe en la legislación penal ecuatoriana, ni en la española, ni en la de ningún otro país del mundo”.

Lo que quita el aliento acá es que los Sres Vera critiquen que se utilicen normas de la legislación española para analizar un caso ecuatoriano... cuando ellos mismos, en la querella, y en el propio "comunicado de prensa", utilizan estas mismas normas de la legislación española para reforzar su argumento condenatorio. En realidad, el Dr Moreno se refiere a las normas españolas a modo de comparación y para dilucidar algunas cuestiones de las encomendadas por el Dr Loose, pero su argumento en absoluto descansa sobre una supuesta identidad entre dichas normativas. El segundo párrafo, sin embargo, es realmente hilarante. En el texto del Dictamen, el Dr Castro Moreno demuestra cómo la sentencia del juez en el caso El Universo descansa sobre una supuesta "autoría mediata" por parte de los acusados, es decir, la sentencia afirma que ellos utilizaron a un sujeto no imputable (Diario El Universo) para la comisión de un supuesto crimen. Entonces, prosigue:

La Sentencia del Juzgado Décimo Quinto de Garantías Penales de Guayas, de 20 de julio de 2011, crea una nueva figura criminal desconocida en la dogmática penal universal, la del «autor mediato coadyuvante», que ni existe en la legislación penal ecuatoriana, ni en la española, ni en la de ningún otro país del mundo.

¿Se fijaron? Los abogados Vera simplemente copiaron la frase, que evidentemente les impresionó, cambiando sólo el sujeto del mismo, para que en lugar de apuntar al juez que dictó la sentencia, apunte al propio autor del dictamen, a quien se dan el lujo de calificar de "seudo profesor". Calificativo que, al margen del impresionante currículum del Dr Castro, hace pensar que de haberse proferido contra cualquiera de los Vera, o digamos que contra cualquier funcionario del actual gobierno, daría lugar a un juicio por difamación en menos de lo que canta una golondrina, pues invita a pensar que el Dr Castro, al atribuirse en su currículum el cargo de profesor, miente. Yo, por mi parte, estoy seguro de que esto de tergiversar y mal citar los argumentos de un jurista en modo alguno califica a los autores de este comunicado de "seudo abogados". Dios me libre de pensar algo así.

Por otro lado, acabo de leer en El Universo una aclaración por parte del Dr Castro que despeja cualquier duda sobre el tema de la relación entre su dictamen y la Universidad Carlos III de Madrid (al parecer, los del Universo sí tienen todo el derecho de atribuir a la Universidad, si no la autoría, la responsabilidad del citado Dictamen, que se emite en nombre del Estudio Jurídico de dicha Universidad), amén del tema financiero, que según el artículo del Telégrafo es glosado así por los Sres Vera:

se trata de un trabajo particular que el profesor Abraham Castro Moreno ha efectuado a pedido del Dr. Hernán Pérez Loose y por el cual estamos seguros ha cobrado jugosos honorarios

Pues bien: resulta, a partir de la citada aclaración, que el Dr Castro lo único que cobra es su sueldo de profesor, siendo la Universidad Carlos III la que en su propio nombre cobra y factura cualquier trabajo de este tipo. "Estoy seguro" que los Sres Vera (que nada saben de "jugosos honorarios", por supuesto) querrán realizar la correspondiente rectificación pública con la mayor premura posible.

El Perfecto Opositor

Si quieres liderar la oposición al actual gobierno de Ecuador, o incluso participar en ella de manera destacada, debes cumplir, como mínimo, con los siguientes requisitos:

a) Para todas y cada una de tus pertenencias personales, sean tenedores, manteles, fundas de almohada, sillas, cordones de zapatos, sacacorchos, libros, viejos periódicos, desarmadores, celulares, cajita de fósforos, prótesis dental, prestobarbas, camisas bordadas, etcétera, debes contar con un recibo notarizado que muestre dónde y a qué precio se obtuvo; asimismo, debes poder demostrar que en el momento de la compra tenías liquidez suficiente para realizarla, derivada de una fuente legítima de ingresos (con los respectivos certificados, sellos de notario, etcétera) sin necesidad de recurrir a fondos de ilegal o dudosa procedencia. Sería conveniente tener copias de estos documentos guardados en un lugar seguro, por si los originales se "pierden" en algún momento. Lo mismo, por supuesto, aplicará a los fondos de tu campaña.

b) No debe constar en ningún lugar, ni de manera escrita ni impresa, que alguna vez en la vida hayas calificado a alguien de "nuevo rico" o cualquier expresión similar que pudiese interpretarse como ofensiva. Al contrario, todo tu discurso público hasta el presente habrá consistido en loas y felicitaciones, sobre todo al tratarse de los miembros del actual gobierno.

c) No debes haber participado en ninguna reunión en Miami, ni en ninguna ciudad estadounidense, ni desde luego haberte fotografiado en compañía de ninguna persona que haya sido activa en la política antes del presente gobierno, salvo que aquella persona sea en la actualidad miembro de dicho gobierno y que goce de la plena confianza del Jefe de Estado.

d) Debes contar con la documentación necesaria para demostrar, sin lugar a duda, que el día 30 de septiembre del año 2010 estuviste en algún lugar lo suficientemente alejado del país y del continente como para no haber podido dirigir un intento de golpe ni ordenado acciones violentas, siquiera mediante ondas telepáticas; preferentemente, en otro planeta, o en su defecto en una isla desierta en la zona Árctica.

e) Debes haber estado en paz con el SRI a lo largo de la vida, partiendo del momento de la concepción.

f) No debes haber publicado nada en ningún medio, salvo que éste haya sido, en el momento de la publicación, órgano del Estado, es decir "no corrupto";

g) Debes haber ganado algunas elecciones en algún lugar, aunque hayan sido para Reina del Colegio, pues quien no haya ganado algunas elecciones no tiene derecho a opinar sobre nada; asimismo, no debes haber participado en ningún gobierno que no haya sido directamente elegido por el pueblo.

h) Debes haber realizado, durante el actual período de gobierno, una oposición "constructiva", es decir, haber fustigado a los enemigos de Correa dentro de sus propias filas, y haber propuesto diversas maneras de someter y oprimir mejor a la población, o de enaltecer más el nombre del Jefe del Estado, y de perseguir mejor a los opositores, incluyéndote a ti mismo.

i) Debes tener una estatura física que te aleje de la zona pitufera, y una vistosa fealdad que descarte cualquier atisbo de Latin Lover, pero que no descanse en ninguna horrorosa obesidad; y una edad que descarte cualquier sospecha de ser momia o cadáver insepulto. Caso de no tener una apariencia a prueba de cualquier crítica o ironía, demostrarás una distendida tolerancia al respecto de tales críticas.

j) No debes haber visitado nunca al País del Norte, ni tener ningún conocido que sea nativo de dicho Imperio; mucho menos, ser miembro de cualquier organización que tenga sede en aquel país, o que manifieste basarse en una ideología rancia e imperialista (p.ej., los Boy Scouts).

k) Finalmente, debes jurar, y poder demostrar en la práctica, una eterna e inquebrantable fidelidad a aquella Constitución que los mismos miembros de AP reconocen descarta cualquier posibilidad de ejercer una oposición legal desde una perspectiva ideológica que no sea la del propio gobierno actual.

Por supuesto, si quieres liderar la campaña del propio gobierno actual, ni uno solo de estos requisitos aplicará.

Tuesday, November 22, 2011

Fuck me

Se supone que hay dos maneras de decirlo, según se acentúa una sílaba u otra: la primera, "FUCK me", se interpreta como súplica, la segunda, "fuck ME", como interjección, que expresa generalmente sorpresa. Voy a intentar ensayar una tercera versión, con nueva inyección de significado. Más o menos se tendría que decir así, y fíjense bien:

Fuck me.

Así, pruébenlo. No es lo mismo "fuck ME" que "fuck me". Si tienes poca práctica hablando en cursiva, tendrás que ensayarlo unas cuantas veces, pero al final te saldrá, confío en ello. Ahora, ¿qué significa, según esta autoridad? A eso íbamos.

Pongámosle primero Juan. Bueno. Este tal Juan era un joven extremadamente infeliz. Y era así porque, por un lado, tenía un deseo. Tal vez varios. Por otro lado, tenía su conciencia, su sentido del decoro, su ética, su Weltanschauung, su Reisenschein, en fin, toda una orquesta interior de instrumentos afinados al mismo No Puede Ser. Pero como Juan era un poco bruto (y eso que se creía otra cosa, pero era bruto) en lugar de reconocer el conflicto, lo iba solapando de diversas maneras (y eso que sí creía reconocerlo, pero era bruto). Una de las maneras en que falsamente "resolvía" este conflicto consistía en mostrarle una deferencia y consideración a los miembros de la mencionada orquesta, rayanas en idolatría. A todo lo que le contradecía en sus deseos se suscribía con ciega devoción. Todo lo que le pateaba le encantaba. Esa actitud le mantuvo ocupado durante unos diez años, o más, pero al final, en un bar lleno de humo, sobre las tres de la madrugada, se hartó de tanto autodesprecio. Sobrevino entonces la época de las proyecciones.

Proyectar, eso lo hace todo el mundo, o casi todo el mundo, o sin casi. Es una actitud que consiste en ir a casa ajena, sin invitación, y dejando la epistemología atada al poste de afuera. O sin metáforas: creer adivinar lo que piensan y sienten los demás. Lo hacemos, y a veces seguramente acertamos. Pero cuando lo que se proyecta es un malnutrido deseo cegado por años de oscuridad y preso de una monstruosa exageración, es difícil acertar. Semejantes Kraken poco saben de matices. Lo mismo, dicho sea de paso, sucede con las envidias: muy poco observadoras son, en general, muy creadoras de parodias inconscientes. Un médico es despedido de su trabajo: para algunos es heroico e inocente víctima, para otros, prepotente y privilegiado pavo a quien le acaba de llegar su Thanksgiving Day. Cuando en realidad no es ni lo uno ni lo otro: es un médico que acaba de perder su trabajo. Punto y aparte.

Cuando proyectamos, estamos diciendo: "estuve allí, donde él está ahora. Sé lo que él no sabe: el final de esa historia". Claro: para meterte en la cabeza de otro tienes que haber vivido lo que esa persona está viviendo. Si a todo el mundo le adivinas su pensamiento y sus ocultos deseos, eres, necesariamente, el más vivido de los mortales. Los demás no son más que un álbum de fotos de tu pasado. Ellos son prequínder, y tú el único adulto. ¿Te sientes cómodo en ese papel?

Juan no se sentía cómodo. Y logró salirse del papel, pero no sin antes chocarse con varias Ideologías, todas ellas bizcas por supuesto, que iban caminando en sentido contrario. Todas ellas decían lo mismo: no somos religiones. Nada de que seamos religiones, Dios nos libre de serlas. Pero eso sí: te ofrecemos la solución definitiva. Con nosotros, no serás nadie: gozarás de absoluta irrelevancia, la Nirvana de los que como tú nacieron contradictorios. Pero al mismo tiempo, y conviene no preguntar por qué, todo dependerá de ti, o mejor dicho, todo dependerá de que sepas identificar correctamente a los Buenos y a los Malos, a la Palabra Sagrada y a la que no lo es. Además, conmigo (y en éstas se le colgó al brazo una Ideología especialmente suculenta, con blusa medio desabrochada) vivirás la realización de tus más ocultos deseos, transformados eso sí convenientemente en un Código Civil decimonónico lleno de deliciosas y perversas sublimaciones.
21 Y se retiró Juan al desierto y durante cuarenta segundos y cuarenta guiños rumió la cuestión. Y he aquí que abrió la boca en una gran apertura de boca, al final, y en una tremenda voz vociferó:
22 - Fuck me.
23 And there were Parking Tickets in Heaven.

De lo que se había dado cuenta en ese momento puedes encontrar las menudencias en Blake (Marriage of Heaven and Hell), pero resumiendo:

Sin luz no podemos ver, pero sin sombra tampoco. Saber el final de una historia es una manera segura de no entenderla. Por eso, no puedes "incluir" a otro individuo, porque él está hecho de sol y sombra, y sin sus sombras, esas ignorancias que te precias de haber superado (así las "recuerdes"), sus destellos de poco te sirven. (Por si acaso, tampoco estamos enalteciendo esa terrorífica marea baja de las simpatías que te provoca un exceso mórbido de depresores del SNC.)  Pero si quieres persistir en eso de no ser tú, tendrás que descentrarte, y eso es como usar un imán para sacar el reloj de un arquitecto de su brazo, el cual descansa íntegramente dentro del estómago de un tiburón, el cual está vivo. Es decir, no es fácil. Y es así porque aquello que Blake llama Energía, y Freud, Libido, y Merkel, Queso,  te centra constantemente, cual giróscopo. Y no hay peor pecado ni mayor gilipollez que desestimar esa energía. La supervivencia de la especie le va en ello.

Mejor hazte amigo suyo; aprende a conocerla. Y siempre sin olvidar que tiene su homólogo en cualquier persona viva, y que tiñe todo alrededor de su color, que no es el tinte de ellos. Y que tanto como tú incluyes al otro (persistes en eso, ya lo veo), él te incluye, a la misma vez y del mismo modo. (Para entender eso, tienes que volver a la infancia, pero todavía está esa cueva en el acantilado, esa mar inquieta, esa niña con horribles trenzas que te va a enseñar para qué realmente sirve la muñeca Barbie).

Monday, November 21, 2011

Noticias frescas y otras podridas

1. Murió Ghodawful. Se fueron Papanateu y Burlesconi. En España, ganó por goleada la "extrema derecha" (según una cadena del gobierno de tiempo ha). Nada de esto importa: Fidel sigue vivo. Previsible que, en el año 2320, la tripulación del Enterprise topará con su cabeza flotando en el Espacio Exterior. Donde ni habanos explosivos, poco harán los photon torpedoes.

2. Más cerca de casa, Juan J. Paz y Miño Cepeda ha descubierto Islandia. Aparentemente, esta isla, con una población sensiblemente inferior a la de Cuenca, tiene interesantes similitudes con Ecuador o Argentina  en lo que a su manejo de la crisis se refiere. Veamos:

"Tras un período de aparente bonanza, la deuda externa con la banca y el capital financiero transnacional se volvió impagable". Es cierto que todos, toditos los gobiernos de la eurozona han estado gastando lo que no tienen. Pero en el caso de Islandia, hay que tener bien presente el siguiente dato: que un británico o un holandés, hasta el año 2008 estaba acostumbrado a abrir su diario dominical y encontrar en la p. 7 un gran anuncio de media página que invitaba a depositar sus ahorros en un banco de Islandia, obteniendo así un rendimiento espectacular, muy por encima de la competencia. ¿Les suena a algo? Pues exacto: a ése mismito, José Cabrera Román, el "segundo banco del Ecuador". Ahora, tanto los bancos vaquerísimos como los chulqueros criollos tienen esa tendencia, de morir por infarto en habitaciones de hotel rodeados de whisky, polvo blanco y ropa interior femenina (yo también quiero irme así). Más o menos, es lo que les sucede a los tres bancos privados más importantes de Islandia en el 2008: las putas con la carne de ballena, peligrosa combinación. Y entonces, igualito que acá los militares, allá van los malos inversores ingleses y holandeses (no "los banqueros" como dice Paz y Miño) en tropel, enfurecidos, limpiando de sus bigotes algunos restos de bacalao, a ver qué pueden rescatar en cuestión de sacos de billetes guardados en el baño. Pero en este caso, como no hay nada guardado, y con leyes Antiterroristas (sic) en la mano, exigen al gobierno de Islandia que les devuelva su plata. El Presidente del Municipio de Cuenca, digo, de Islandia, algo nervioso, preocupado por el tema del ingreso en la UE y echando un vistazo a las leyes de su país, decide llevar la cuestión a referéndum. La pregunta es: "¿Es usted lo suficientemente cojudo como para aceptar pagar vía impuesto, por el resto de su vida y la de sus descendientes hasta la cuarta generación, las malas inversiones de algunos británicos con cara de Ford Anglia en unos bancos de esta isla, ya desaparecidos, que a usted como simple pescador siempre le trataron como caca de perro? (Por favor, digan que sí, es que yo quiero poder veranear en Bruselas que acá hace un frío que pela)". Para sorpresa de todos, los islandeños dijeron que no,. Dos veces. Bien por ellos, digo yo. Ahora, el punto es que esto es exactamente igual al caso ecuatoriano, donde también el pueblo soberano supuestamente y de modo indirecto habrá votado a favor de no pagar las deudas de... ejém... de su propio gobierno. Deudas que, desde luego, fueron ilegítimas en primer lugar, pues ¿a quién se le ocurre que el que presta la plata puede poner las condiciones que quiera, so pena de no prestarla? En este punto hace hincapié el propio Paz y Miño, que dice que

Sobre América Latina (y, por supuesto, también en Ecuador) llegó el Fondo Monetario Internacional (FMI) con sus condicionamientos, unidos a la imposición del “neoliberalismo” en la región. Los gobiernos latinoamericanos, por sobre las diferencias ideológicas o políticas, aceptaron el mismo recetario: retiro del Estado, privatizaciones, fomento del mercado libre y de la empresa privada.


Es decir (y me alegro de que P y M lo aclare así, por una vez), que el FMI en realidad no exigió que se instalaran dictaduras militares, ni que desaparecieran a las personas, ni que los pueblos de los países afectados vistieran de Levis made in Lima. Simplemente, exigieron que el dinero prestado no sirviera a los gobiernos corruptos para comprar votos mediante políticas populistas irresponsables (las mismas que te ponen en la necesidad de pedir préstamos), sin atajar las causas iniciales del "necesario" endeudamiento. Es un poco como si te dijera: bueno, esta vez te presto la plata, pero no la vayas a gastar todo en chupar y en farras, sino que te sirva para poner tu casa en orden, que la verdad, estoy harto de que me vengas a pedir. Si en verdad los gobiernos cumplieron con los requisitos y para nada utilizaron esa plata para comprar votos mediante políticas populistas, bueno, que lo digan quienes no tengan en su armario ninguna camiseta regalada, ni hayan montado orgías en hoteles de Perú. Yo por mi parte a un borracho no le presto ni loco. Sólo por cojudos, esa gente del FMI y del Banco Mundial merece que les denuncie una camarera neoyorquina por acoso sensual. Realmente.

Prosigue Paz y Miño:

También Islandia decidió seguir un camino diferente, reivindicando su soberanía nacional. En lugar de salvar a los bancos, dejó caer a los que estaban en quiebra; los inversores debieron asumir las pérdidas; además, fueron repartidas las pérdidas del derrumbe de precios de las viviendas; se encaró a los banqueros ingleses y holandeses, y en dos referéndums la población se pronunció en contra del paquetazo neoliberal (sic).

Parecería que hay una extraña coincidencia de criterio acá entre liberales y sociolistos, pues eso de que "banquero que se hunda, banquero que se joda (and all who sail in her)" también lo predicamos nosotros (tal vez no los neo, pero nunca conocí a ningún neo. ¿Tú sí?). Sólo que vamos un poco más lejos, no diré hasta las últimas consecuencias sino por lo menos hasta las más previsibles. Si como inversor tienes la responsabilidad de mirar bien dónde depositas tu dinero, y no vale eso de ir lloriqueando a Papi Estado después cuando tu chulquero favorito asciende al Puticlub Celestial, pues entonces, debe existir la libertad también de escoger en cuál Papi Estado quieres invertir, si es que quieres invertir en alguno, para que haga "OBRAS" maravillosas, teniendo en cuenta que esos Estados, como estamos viendo allá en Europa, también se pueden hundir, y eso con increible facilidad últimamente, por aquello mismo de ir gastando la plata prestada como si no hubiera mañana. ¿A quién te vas a quejar entonces? ¿A Merkelia, goddess of cheese? Ecuador es un mal negocio. Jo, todo estado lo es. No veo por qué cada vez que compro un paquete de Marlboro tenga que invertir a la fuerza en tamaño elefante albino. Y lo seguiré diciendo.

3. Agnus Dei, qui tollis... bueno, el Agneau cambió de parecer. Ahora se abre el cierre nasal, se parte la piel de Cordero y ante el público atónito, se asoma la cara de lobo. Cuidado, que desde ahora si dices algo pendant que le loup y est pas, aún vivirás (talvez) para lamentar tu verbal libertinaje.

Tuesday, November 15, 2011

Ora pro nobis

A Pablo Lucio Paredes le salió la vena humorística, o tal vez no tanto:

Nos enteramos de que al acogernos al llamado de evangelización seremos más felices, porque una vida satisfactoria es estar en paz con Dios, luego con el SRI y finalmente con la familia. ¡Hemos perdido las proporciones! Sin duda alcanzaremos el cielo cuando se cambie el orden y el SRI ocupe el primer lugar. Pronto será.

Es difícil evitar de pensar que el correísmo cumple todos los requisitos para ser considerado religión. Y no solamente porque nos propone un Mesías, ni tampoco porque ha establecido un rito semanal de obligado cumplimiento por los fieles,  ni tampoco porque además del consabido séquito de oportunistas arribistas, estafadores, mercaderes de reliquias y predicadores barriobajeros, ejerce, en palabras de Orwell, una atracción magnética sobre "that dreary tribe of high-minded women and sandal-wearers and bearded fruit-juice drinkers who come flocking towards the smell of 'progress' like bluebottles to a dead cat." Lo más religioso del correísmo es, sin embargo y siempre desde esta personalísima perspectiva, esa combinación de mezquindad, irracionalidad y maniqueismo que caracteriza a todos los fanatismos. Veamos: hay dos clases de personas, las que están con nosotros y las que están contra nos. Para las primeras, todas las consideraciones; para las segundas, condenas y anatemas. Para estar con nosotros, hay que aceptar un universo de discurso reducido, claustrofóbico, lleno de jerga, argumentos circulares y petitio principii. A quienes cuestionan este discurso, en lugar de dialogar con ellos, les colmamos de epitetos oprobiosos: son inmorales, egoistas, vendidos, emisarios de Satanás (o del Banco Mundial, da lo mismo), apátridas, corruptos. Tales denuncias son, obviamente, para el consumo interno: sirven para reforzar la credulidad y sumisión de los fieles. Para el no creyente se reserva otro tipo de discurso: el de la fuerza bruta, de la violencia, preferentemente a través de la maquinaria del "estado". La experiencia de la humanidad nos ha enseñado que si se permite que una religión se apodere de esa maquinaria, el resultado suele traducirse en Santos Oficios, hogueras, potros, cadalsos, cazas de brujas, sharia: el Estado Confesional, por tanto, ha caido en desgracia en gran parte del mundo. Pero todavía no nos enseña cómo evitar que de esta maquinaria se apoderen otro tipo de iluminados con similar sicopatología. Ayudaría bastante tener una constitución que establezca meridianamente que el fin no justifica los medios; pero ¿para qué soñar?

A mí lo que más me llama la atención en todo esto es el trucado discurso moralista que manejan estos nuevos Torquemadillos de a cuarto. Hace unos días la Calderón puso el dedo en la llaga al señalar que se trata de un reflujo de jugos gástricos colectivistas. Citó, para el propósito, unos anuncios en la tele que estoy contento de no haber visto: al parecer, se predica ahora que hay que dejar de lado los "intereses egoistas" y esforzarse por contribuir al "bien común". Bueno: yo tuve un profesor de Historia en el colegio (gran lector del Guardian si mal no recuerdo) quien nos enseñó a despreciar estos argumentos; para él, socialdemócrata confeso, el Bien Común era un recurso dialéctico tan trillado, tan anacrónico y tan impresentable como el de la Sagrada Madre Patria de infeliz recuerdo. Pero como veo que acá hasta se puede pronunciar esa misma maloliente palabra, "Patria", sin la mueca disculpatoria que sería de rigor en otras latitudes, pues bien, no es tan de extrañar que del tacho de basura de las ideas se haya rescatado también, con nocturnidad y alevosía, al Bien Común. Veamos pues.

Hay diversos tipos de bienes. Están los bienes de consumo, como camarones, condones y celulares. Están los servicios, como diseño de webs, peluquería, prostitución, sicariato y recaudación de impuestos. Están aquellos bienes que el Elegido nos enseñó, en su discurso de la U. de Carolina, a calificar de "públicos", por su supuesto carácter de no exclusividad y no rivalidad. Respecto a estos últimos, me acuerdo de esa historia que nos contó ese mismo profesor de Historia, que trataba sobre una fuente pública de un pueblo, situada en medio de la plaza principal y frente al Municipio, donde todo el mundo se detenía de vez en cuando camino al mercado para humedecer los labios o refrescarse el gaznate. Pues según la historia, a alguien del municipio se le ocurrió colgar ahí un día un letrero que decía: SE RESERVA EL USO DE ESTA AGUA A LOS MÁS NECESITADOS. Ahora bien (y según apreciaciones mías), en este punto de la historia, es difícil prever el final si no se sabe en qué país o región estaba ubicada dicha fuente. Si fuera en España, por ejemplo, el efecto del letrero sería que cada día, al atardecer, aparecerían unos carros 4x4 de lujo, cuyos conductores se bajarían con ademán furtivo para llenarse unos bidones enormes de este líquido al parecer tan valioso como (tomando las necesarias precauciones) gratuito. Si fuera en Ecuador, la misma fuente aparecería el día siguiente conectada, de manera caóticamente pintoresca, con una serie de tubos de caucho, con bombas eléctricas, que atravesarían la plaza para adentrarse en algunas casas circundantes. En EEUU, el mismo día ya se habría organizado una protesta, con piquete y pancartas, por parte de unas organizaciones feministas contra el uso del género masculino en "necesitados". En Inglaterra, fácilmente se intuye que tres noches después, durante la celebración de algún festejo de despedida de soltero, a alguien se le ocurriría que el recipiente de dicha fuente luciría mejor encima de la cabeza del ebrio prometido. En fin, depende mucho del país, pero el profesor de Historia ya se adelantó a tales especulaciones, precisando que el pueblo donde estaba situada esta fuente pública pertenecía a una nación civilizada, digamos, Alemania o Suiza o Noruega. Pues bien: el efecto del letrero fue simplemente que nadie tomaba agua. Lo que antes era público ahora ya no era de nadie: pues ¿quién se atreve a calificar su propia necesidad por encima de la del resto de la humanidad?

Ahora, no sé si el Bien Común para el S. del s.IX tendrá algo que ver con fuentes públicas en pequeños pueblos; pero sí me parece que funciona aquí la misma psicología, basada, como la de toda religión que se precie, en el sentimiento de culpabilidad. (Me estoy acordando, no he leído en décadas Los Hermanos Karamazov. Tengo cita, creo, de nuevo con el Gran Inquisidor.) Aquella gentuza impresentable, los Banqueros Corruptos, los Empresaurios (sic), los Dueños de los Medios que esconden sus riquezas en las Islas Caimán en lugar de contribuir con ellas al Fondo Especial para la Compra de Aviones Presidenciales, el rasgo que todos demuestran por partes iguales es el Egoísmo, el Pecado Capital, el único que no recibe perdón de Corr... digo, de Dios, y que evidentemente está reñido, pero mortalmente, con el Bien Común. Y lo curioso del asunto es que, como en el caso de esa fuente de pueblo, parece que la mejor manera de contribuir a ese Bien Común es abstenerse de participar en él de cualquier manera... a menos que pertenezcas a esa misteriosa tribu de los Más Necesitados, cuya rasgo distintivo llegaría a ser no tanto su grande y apremiante Necesidad, sino el saberse Más Necesitado, lo que como ya he dicho descarta a cualquier alemán, a cualquier noruego o a cualquier persona decente de aquí, de aquellos que ven la tele y se quedan rumiando los espots evangelizadores del gobierno. De tal manera que también parecería evidente que el Bien Común nada o poco tiene que ver con el Orgasmo Común, pues como esta última abstracción la acabo de inventar yo, pues no tiene todavía credenciales suficientes como para erigirse en fetiche o en tótem al servicio de la codicia inescrupulosa de los gobernantes. Muy al contrario: al Orgasmo Común sólo se puede contribuir, que yo sepa, teniendo un orgasmo o facilitándoselo a tu pareja. Cuantos más orgasmos tengáis tú y él/ella, y cuanto mejores sean en términos de calidad, pues tanto más se acrecenta el caudal orgásmico común de la humanidad. Es realmente sencillo. Y lo que también se me ocurre es que resulta mucho más fácil arreglártelas para contribuir al Orgasmo Común según aquellos métodos tan egoistas como viejos y probados, que no renunciando voluntariamente a tu orgasmo por sentimiento de culpabilidad y en solidaridad con los orgásmicamente necesitados (gran parte de quienes últimamente se dan el capricho de llamarse "asambleístas"), en la vaga esperanza de que de tal renuncia surgirá un nuevo Plan Gubernamental de Redistribución de Orgasmos a aquellos Sectores Marginados vulgarmente conocidos como "las malfollás" cuya santa patrona contesta por Aminta Nosécuántos, la que no le gusta que nadie sea demasiado gorda ni demasiado feliz. Porque, y esto creo que sirve tanto para orgasmos como para otro tipo de bienes, no hay nada más sano ni más resultón que el saber uno mismo lo que quiere y cómo conseguirlo, y dedicarse a ello sin remilgos ni disculpas: o séase: no hay nada más productor y repartidor de Bienes que esa atención a los intereses propios y personales que la Vanguardia de la Revolución conoce por "egoismo". El gobierno puede, si gasta suficientes millones, conseguirme un orgasmo... o tal vez no; no quiero ni pensar en cómo lo haría. Yo sí puedo, y eso que no tengo esos millones. Mi ventaja estriba en que yo sé, mucho mejor que el gobierno, lo que quiero y lo que me sirve, y soy hasta capaz de conseguirlo a un precio bastante más económico. Y así con todo. La gente sabe lo que quiere; el gobierno lo tiene que adivinar, cosa que generalmente hace muy mal, en tanto que suele mezclar los deseos de la gente con los suyos propios. Cuando no acierta, pues saca de la manga ese Bien Común, el cual nadie sabe en qué mismo consiste, pero se supone que justifica toda esa miseria de los desafortunados individuos que confiaban en que, con tantos nuevos Ministerios, no había ni que embestir ni sacudirse el níspero.

Dicho de otra manera: cualquier Bien, sea Común o no, que esté reñido con el egoismo poco tendrá de Bien y mucho de cuento. Entendiendo egoismo como lo entienden ellos, los gobernantes, es decir esa insufrible y osada pretensión que algunos individuos tienen de querer disponer de sus propios bienes y de su propia vida, sin interferencias, y de practicar ellos mismos las virtudes solidarias y caritativas que sean menester según sus luces sin tener en cuenta los criterios de esos seres superiores que pueblan los pasillos palaciegos. La filosofía de esos Seres Superiores la dejó bien sentada un inoxidable bloguero correísta hace tiempo, cuando alguien en su caja de comentarios se atrevió a sugerir que en lugar de por la vía impositiva la caridad o la solidaridad se podría practicar mucho mejor de manera voluntaria. Su desprecio e incredulidad ante tal sugerencia fueron elocuentes, aunque no recuerdo las palabras exactas. Algo así como: ¿en serio cree usted que la gente destinaría voluntariamente parte de su salario a los Más Necesitados? No creo que ni tú seas tan ingenuo. Cosa que deja a uno pensando: entonces resulta que sólo se puede ser solidario por la fuerza, con la pistola en la boca. Resulta que todo esa historia de que la gente elige democráticamente al gobierno que más encarne su deseo, y que por tanto los impuestos, su cuantía y su destino final, representan de alguna manera indirecta una elección colectiva del pueblo, no es más que cuento, pues según este sabio pensador, si se le dejara escoger realmente a la gente, lo único que sería capaz de elegir es su propia comodidad. De modo que hace falta que a la plebe, a los seres vulgares como tú o yo, nos "gobierne" esa casta especial de seres (entre los cuales el bloguero evidentemente se incluye) que, a diferencia de la gran mayoría, sí son capaces de sentir y practicar la compasión, la consideración y la responsabilidad social. Siendo tal responsabilidad superlativamente encarnada en este nuevo paquetazo de impuestos, que sin haber nacido de ninguna Consulta Popular (me gustaría ver, en algún lugar del mundo, el alza de impuestos que así obedezca a la "voluntad popular") sirve para subrayar la gran diferencia entre esa casta superior y la ignorante plebe, que si no nos cuidamos es hasta capaz de donar parte de sus ingresos a la gente sin techo, a los enfermos o a las víctimas de terremotos y de inundaciones, en lugar de dirigir esos ingresos adonde realmente hacen falta, que es a la reelección de esos mismos Seres Superiores, a sus Campañas y a sus Cadenas.

Y es que los filósofos, los novelistas y los dramaturgos (Moliere entre ellos) lo dejaron bien sentado hace siglos: el altruismo es un rasgo humano admirable, pero cuando sea altruismo de verdad, y por estas señas lo conoceréis: no va por ahí predicando el sacrificio para otros desde sus carros blindados, sino que lo practica, cuando sea menester, solito, sin bombos ni platillos; a los demás no les exige sino que les empodera; no decide por otros, sino que capacita para decidir. El falso altruismo encarnado en la jerga del Bien Común, que realmente no existe más allá de ser una inútil suma aritmética de bienes particulares, en realidad es un simple pretexto para acrecentar el patrimonio de los muy poco comunes avispados inescrupulosos que desde tiempos inmemoriales han encontrado ese filón dorado en la jerga de las religiones, sea las tradicionales, o las que ahora visten de camiseta roja o verde.

Tuesday, November 8, 2011

Despidos

El catequismo de los despidos, recién sacado del horno:

Q: ¿Por qué todos estos despidos?
A: No son despidos, son renuncias. Sólo la Prensa Corructa y la Oposición Irracional los califica de despidos.
Q: Asi que ¿toda esa gente de repente se puso de acuerdo en que no quería seguir trabajando? ¿Por qué?
A: No sé, pregunte a ellos.
Q: Ya lo hice, y me dijeron que les habían despedido.
A: Pues por eso les despedimos, porque son mentirosos. En realidad, renunciaron.
Q: ¿Voluntariamente?
A: Claro. Una renuncia tiene que ser voluntaria, si no, es un despido.
Q: Si renunciaron voluntariamente, ¿por qué fue necesario enviar a agentes de la policía?
A: Pues para ayudarles a renunciar voluntariamente.
Q: Y eso de esposar a los médicos, de golpearles y patalearles, ¿también fue una ayuda?
A: Claro. No hay nada como una bota en la cara para ayudar a alguien a conocer su propia voluntad.
Q: Entonces, ¿por qué quisieron ayudarles a renunciar voluntariamente?
A: En la gran mayoría de los casos, porque ya les tocaba jubilarse. Eran unos ancianos, que merecen un descanso.
Q: Entonces, ¿cómo es que no se dieron cuenta de que habían llegado a la edad de jubilarse? ¿Por qué tanta sorpresa?
A: Me imagino que se habían olvidado de su edad. Con el Alzheimers y eso, pasa con frecuencia.
Q: Y ¿qué sucede con la pequeña minoría de los casos, es decir los que no estaban en edad de jubilarse?
A: Pues eran personas indeseables, corruptas. Gente que recibía coimas o que aprovechaba del sistema público para mandar pacientes a sus clínicas privadas.
Q: Entonces, ¿por qué no los enjuiciaban ustedes?
A: Porque no podemos demostrar esa corrupción en un juicio. Se trata de inteligencia secreta, conseguida a través de la Policía.
Q: ¿Y en los juicios no valen los testimonios de los agentes de policía?
A: No seas ridículo. Si todos sabemos que los policías mienten. Hasta hemos tenido que comprar detectores de mentiras especiales para ellos.
Q: Entonces, están acusando a unos ex funcionarios, sin pruebas valederas, de ser corruptos?
A: Sí.
Q: ¿Por qué?
A: Pues porque ya tocaba. Hemos acusado sin pruebas a casi todo el mundo, ¿por qué iban a ser ellos diferentes? Aquí no hay privilegios.
Q: Entonces, ¿ellos renunciaron voluntariamente porque eran corruptos?
A: Claro. Hasta son tan corruptos que dicen que no lo son. Fíjese a qué nivel de corrupción han llegado.
Q: Y entonces, si ellos dicen que no so corruptos y no hay pruebas, ¿cómo sabemos que es verdad? ¿Cómo sabemos que no se les ha despedido, perdón, ayudado a renunciar, por otra cosa?
A: ¿Como qué otra cosa?
Q: Pues para dar esos empleos a militantes de Alianza País, por ejemplo.
A: Sabemos que no es así, porque Rafael Correa lo dice, y Él es La Verdad, como Él Mismo lo dijo allá en la Yoni.
Q: Volvemos a las renuncias por jubilación. ¿Es posible saber con algunos días, o incluso semanas o meses, de anticipación, cuándo a alguien le tocará jubilarse?
A: Claro.
Q: Entonces, en la gran mayoría de los casos esas renuncias eran previsibles.
A: Por supuesto.
Q: Entonces, si las personas empiezan a morir por falta de atención especializada, ¿de quién será la responsabilidad por no haber previsto esta situación?
A: De la Prensa Corructa.
Q: ¿Por qué?
A: Por haber sensacionalizado irresponsablemente esos despidos.
Q: Entonces ¿qué es lo que tenía que haber hecho la Prensa Corructa?
A: Pues obviamente, no informar sobre todo esto. Si no se informa sobre las malas noticias, éstas dejan de existir.
Q: Entendido. Entonces, lo que sucede en realidad es que una serie de personas han renunciado voluntariamente a su empleo, para acogerse a una generosa jubilación, en algunos casos porque además eran corruptas y se dieron cuenta de que la corrupción se puede practicar mucho mejor sin empleo. En tal caso, ¿por qué dicen que ustedes les despidieron?
A: Porque la Prensa Corructa, la Agonizante Partidocracia, los Poderes Fácticos y los Banqueros los están utilizando para propagar la mentira de que nosotros tenemos la culpa de algunas malas cosas que pasan, cuando en realidad, todo lo bueno que sucede es por nosotros, y todo lo malo es por culpa de ellos. Si alguien consigue un trabajo es gracias a la Revolución Ciudadana; si alguien pierde su empleo, evidentemente no puede tener nada que ver con nosotros.
Q: Entonces, ¿qué debería hacer la ciudadanía cuando acude al centro de atención sanitario y no hay especialistas?
A: Desde luego, dar gracias a la Revolución Ciudadana de que a pesar de sus percepciones inmediatas, la atención al enfermo es sin parangón en el mundo civilizado.

Sunday, November 6, 2011

...Y me desperté pensando

Érase un hombre tan majestuoso, tan majestuoso, tan majestuoso, que pensó que "mea culpa" era un imperativo. Y se reservó los sábados para mearla, en la cabeza de toditos.

Thursday, November 3, 2011

To Whom it may not Concern in the Slightest

Criticar al gobierno es un raro ejercicio de futilidad. El aspirante a crítico debería hacerse estas importantes preguntas:

1. ¿Quién te está escuchando? Evidentemente, no serán los blancos de tus críticas, que tienen mejores cosas que hacer (como, estos días, despedir a todos los funcionarios que las indagaciones de la Polucía (dejémoslo) han revelado no ser correístas acérrimos, es decir, que no son lo suficientemente corruptibles: talk about a putsch). Puede que tengas lectores. Que ellos estén de acuerdo contigo hay que situarlo en el contexto de un mundo donde hasta las teorías que dotan a las Casas Reales europeas de "sangre reptil" encuentran miles de entusiastas devotos. (Para mí que su sangre tiene un alto componente de custard.)

2. ¿Cuál es tu objetivo, y cómo se mide el grado de cumplimiento del mismo? Si es generar un diálogo, un objetivo razonable podría ser que alguien cambie tu opinión sobre algo cada tres días. Si en medio año no has cambiado tu opinión sobre nada, lo que tienes no es diálogo. Puede que sea una gallina. En tal caso, hazte un seco. Si en cambio tu objetivo es hacer que alguien se ponga rojo de la ira, deberías especificar el grado y matiz de rojeza (¿rojura? ¿rojidad?) en términos objetivos, digamos en cifras hexadecimales RGB, que considerarías como "misión cumplida". También, el método  que vas a utilizar para cerciorarte de todas estas circunstancias. Si no, puede que caigas en el autoengaño, pensando que tu adversario está iracundo cuando en realidad sufre del calor.

3. ¿Dónde está el consulado de la Tierra de Nadie? Si no lo sabes, difícilmente conseguirás visado.

No puedo estar más de acuerdo con Fabrizio Reyes de Luca, donde dice "Pocos hombres asumen sus propias culpas". Y ante quien no las asume, la crítica se torna casi milagrosamente en jarrón de flores, o en feria de condones usados, o en crío de capibara.

Ahora (tornando al tema de los funcionarios disfuncionales) me encuentro en la situación de ser profesor de una universidad "estatal", o sea, funcionario del gobierno. Es por ello que sé lo que pocos saben, que para ser tal tienes que firmar y notarizar un documento que jura que de acuerdo con las estipulaciones de la LOSEP, no has consumido estupefacientes en lo que va del actual lustro. Ahora, como que siempre me leo El Telégrafo, supongo que me podrán achacar perjurio en esto. Pero la verdad, es que consuela a veces topar con quien es hasta más tonto que uno:

Cinco millones de parados
Nada más ni nada menos, esa es la cifra aproximada de desempleados en España. Para ser exactos son 4’978.300...

¿¿"Nada más ni nada menos... cifra aproximada"?? ¿Qué le habrán hecho las palabras a Fabrizio, para que las odie tanto? Pero no iba a eso, sino a que, como funcionario que soy, llevo dos meses sin cobrar, con promesa de que la situación se alargue por lo menos tres semanas más. (Ayer conseguí un chequecito de FUNDESPOL para por lo menos invitarle al bebé a colada morada, Dios les tenga en su gloria a las fundaciones así como a los fundamentos (más abajo)). Y es que, y lo digo para ilustración de quienes todavía pertenecen a ese menguante Parque Jurásico llamado el Sector Privado, lo de ser funcionario en el Glorioso Regimen conlleva cierta disciplina, pues al parecer esa costumbre antigua que consiste en cobrar un salario mensual a cambio de hacer un trabajo pertenece a la Larga Noche Liberal: lo realmente revolucionario es que pases, como hice el año pasado, tres meses sin que te toque ni un centavo, por culpa de no se sabe cuál coitus interruptus burocrático, y ahora que se repite la historia caigo en cuenta de que de lo que se trata es de una disciplina realmente purificadora, pues el auténtico revolucionario lo primero que tiene que aprender es a despreciar lo material, a abjurar del lucro, a vivir sin pan, a "ser" en lugar de "tener" (como bien explican los libros de texto del renovado bachillerato). ¿A ser qué cosa? Pues a eso iba.

Lo molesto de ser hombre (o que te tengan por tal), según empiezo a creer, es que no puedes ser Un Culo. Puedes tener uno, sin mayores dificultades, pero serlo, nunca. En cambio, esa posibilidad al sexo opuesto no sólo sigue vigente sino que parece bastante resultona. Y si no, ahí está Kim Kardashian, esa estadounidense que hace poco se divorció al cabo de diez días (10) de matrimonio, tras una boda en que se le colmó de joyas y de millonarios regalos. Predeciblemente, el barrio farandulero de Twitter, y el Yahoommentariat, están que saltan de la furia. "¡Que devuelva los regalos!" dicen unos. "¡Boicot a los productos de la Kardashian, ésa que es famosa por absolutamente nada!", otros. Pues permítanme disentir. La Kardashian, y ahí está YouTube para confirmarlo, es famosa por algo, por algo iba a decir muy concreto, pero no es la palabra. Por algo muy siliconado puede ser: no tengo eso sexto sentido (otorgado únicamente a las féminas) para confirmar esta teoría. En todo caso, por algo sorprendentemente pletórico, mullido, acolchado y respingón. Por algo que la coloca en el mismo firmamento de fundamentos que, digamos, la J-Lo. Y según mi modo de ver, fundamentalista si se quiere, el tener un culo de estas características a una le da una pretensión perfectamente legítima a la fama. (Los británicos, con su Rear of the Year, están conmigo en esto.) Mientras no haya hipocresía, en todo caso. Pero las viejas costumbres difícilmente mueren, y todavía algunos desaprensivos o despistados se buscan fotos de su cara para acompañar a los artículos, o colocan la silla de ella (¿silla?), en los chat shows, de cara al público en lugar de al revés. En fin. En ésas estábamos, en que ahí érase, como diría Quevedo, una mujer a un culo pegada (no me tienten: hace años que no escribo un soneto). Lo único que parece demostrar esta primicie del matrimonio de los diez (10) días, es que a quien le estuviera concedida la posibilidad teórica de make a self of her arse, lo único que consiguió fue make an arse of herself. Eso, y que vivimos en una época en que hasta los novelistas más renombrados se sienten tentados hasta el Lado Oscuro, y flirtean con el barriobajerismo farandulero. Me refiero a Salman Rushdie, que én su cuenta de Twitter está que goza con las posibilidades paronomásicas del nombre del referido, y ahora plenamente realizado, Trasero.

Pero no quería hablar de eso.

Bueno, sí quería, pero en otro lugar. La verdad, me estoy hartando de este blog (does it show?). He demostrado, sin pena ni gloria, una mediocre pero adecuada capacidad de redactar aburridas parrafadas llenas de reacciones hepáticas ante las noticias en un idioma que no es el mío materno. 'Ave a banana. Ahora quisiera hacer otra cosa. Cambiar de idioma. Dejar un testamento. Gozar un poco, que ya toca. Al parecer (ver Cartas) antes gozaba, y eso que no tenía nada apenas que decir.

Pero volvamos al tema: la irresponsabilidad.

Si no tengo plata, si el gobierno no me paga (¿usted confiaría su salud, la educación de sus hijos, a un ente que ni siquiera es capaz de organizar la paga puntual de un salario?) en último término la culpa es mía, por haber sido tan cojudo como para meterme a dar clases en una universidad justo cuando amenazaban con eso de la "enseñanza gratuita". O mejor dicho, por haber venido a este puto país. O mejor dicho, por haber venido a este puto mundo, habiendo otros mejores (en Neptuno no pasan nada de estas cosas). Lo asumo. No tengo nada que agregar en defensa propia. Por eso que tal vez me vean poco por estos lares en lo sucesivo.