Sunday, August 11, 2013

OK, let's see if we can't get this shit back on the road

Eliminé este blog un tiempo. Borré mi cuenta de Twitter. Perdí todos mis contactos y lectores. Fue intencional. Fue necesario. Trabajo en el sector público (y ahora en el privado también, en son de pluriempleo), y había concurso público para volver a postularme para el puesto, y no estamos en uno de esos paises míticos donde las opiniones del trabajador público no cuentan para determinar su idoneidad para el puesto. Aparte, estaba en una de mis fases negras. (Nor are we out of it.)

No tengo nada que contar. No he seguido apenas las noticias nacionales. El otro día escuché por la radio a un tal Correa. Era la voz de un extraño, de un irrelevante. Parece que por fin ha descubierto su verdadero talento, como imitador: lo hace bastante bien. Si quieres saber lo que pienso: el día que Nebot le dio la espalda (medio descamisada) a la participación ciudadana firmó la caducidad de su otrora prometedor "modelo de desarrollo". ¿Quieres ser un fósil viviente, Sr Nebot? Adelante, o mejor dicho, bienvenido al club. En todo caso, se trata de una simple opinion. Me estoy hartando un poco de mis opiniones. Este blog, que nació con la promesa de evitarlas a toda costa, ya contiene demasiadas y un poco más.

Me he entretenido enviando artículos ridículos a Gkillcity, en esos domingos cuando la vaguería ha podido más que la responsabilidad laboral. Ellos han publicado ¿dos? ¿tres? de ellos, perdiendo todo mi respeto (no mi agradecimiento) con tal alarde de cojudez. Más adelante los subo acá para que veas lo impublicables que fueron. (Afortunadamente, parece que nadie los leyó.) Y eso que si consulto mi pasado en este blog, veo que alguna vez sí sabía escribir. ¿Qué pasó con eso? Bueno, niños, aprendan: el don de escribir es como cualquier cosa, se puede perder (y espero que recuperar). Se puede perder con bastante facilidad si visitas los tétricos lugares emocionales que yo he frecuentado últimamente. Me costará volver a pensar. Ojalá me dé tiempo para ello.

Mientras tanto, les hago regalo de un nuevo descubrimiento. Por fin: una canción absolutamente perfecta, inmejorable, hasta la última nota, hasta la última palabra de la letra, hasta el último redoble. Además, una que pinta con precision ese accidentado paisaje emocional en el que recién estuve errando, y que ustedes también alguna vez conocieron, o conocen. Disfruten.