Friday, May 22, 2015

Resumen noticioso

"Gabriela Rivademeirda obtuvo su título con tesis de 80 páginas". Respetable. No entiendo muy bien por qué esto es noticia. ¿Se supone que 80 es mucho? ¿Poco? Sodomizado si lo sé. A mí me parece, pues eso, respetable sin mayores. Me da pereza leerme el artículo, así que dejémoslo en el misterio.

"Pareja se enfrenta a pena de hasta 15 años de prisión por tener sexo en la playa en Florida." Ya sabíamos que EEUU es un país puritano, pero esto roza el surrealismo. Ya ni me acuerdo cuántas veces he tenido sexo en las playas de España (y una vez en Inglaterra), naturalmente sin consecuencias. Se informa que una niña de 3 años estaba viendo. ¿Y? Eso de que los niños no deben ver nada de sexo es una aberración peculiarmente moderno. Antiguamente (y todavía en el campo) las casas no tenían tantas habitaciones y los niños tenían que presenciar sexo nocturno, ocular o por o menos auditivamente, semana sí, semana también (en el mejor de los casos). De tal manera que crecían con la actitud sana de que ver follar a alguien es un espectáculo aburrido y un poco asqueroso, como contemplar cagar a un tipo, pero de trauma nada. Estamos criando una generación de niños bobos. Está bien si quieren (la bobería es importante para la democracia), pero no se esfuercen tanto. A veces uno se pregunta qué tipo de país sería EEUU si no encarcelaran a tanta gente inútilmente. Podría ser hasta una potencia mundial, en mi opinión.

"Informe concluye que 'no es posible garantizar la seguridad' en misa de Papa". Si gastan un centavo en eso del papa, es un centavo de más. Algunos no se dan todavía por enterados de que en un estado laico, se trata a toda religión por igual, es decir se pasa olímpicamente de todas ellas. El otro día vi al Dalai Lama comiendo encebollado en el Malecón de Durán: ni un pinche policía a la vista en ningún lado. Los católicos son como niños. Quién los tuviera.

Sanción a La Hora. Uno no puede más que estar de acuerdo con OAS: este país ya es un manicomio.

"Blog de Endivio Roquefort ya no publica tantos artículos como antes" (portada, todos los diarios). Cierto. Estoy pasando por una fase de dedicarme más a mi fetiche ocasional de los tacones altos. Cuando me harte de tacones, me verán aquí de nuevo.

Sunday, May 17, 2015

Todos somos Freddy Ehlers

Creo que hay que demostrar, en este caso, un poco de solidaridad. Para quienes vienen de fuera, y no saben nada de la historia, Freddy Ehlers es un respetable ciudadano ecuatoriano que ocupa el puesto gubernamental de Secretario Nacional del Buen Vivir de Ecuador. Pues bien, este pobre hombre está siendo, en la actualidad, objeto de un terrible chantaje de parte del Presidente de la República, nada menos, quien le ha dicho que si no trabaja, dejará de percibir ese pingüe salario ministerial que actualmente, por indudable mérito propio, recibe. Y la naturaleza cruel de este chantaje se vuelve patente nada más formular la pregunta: ¿qué tipo de trabajo debe o puede realizar un Secretario Nacional del Buen Vivir? La respuesta es evidente: un Secretario Nacional del Buen Vivir tiene la obligación de vivir bien. Ni más, ni menos. El mismo nombre del cargo lo indica. Y hasta donde se alcanza a ver, eso es precisamente a lo que se ha dedicado el mentado Sr Ehlers... hasta ahora. Pero por lo visto, esto no ha sido suficiente para el Presidente, quien con notable crueldad le ha exigido que se vaya a España y se reúna con "intelectuales españoles y emigrantes ecuatorianos" para explicarles que deben adoptar otro "modelo de vida".

Es decir, el pobre Ehlers se encuentra en la angustiante necesidad de hacer el ridículo por obligación profesional.

Quien no se haya visto en semejante apuro alguna vez en la vida, que tire la primera piedra.

Yo, personalmente, he tenido que asistir a tantas reuniones sobre el tema que empiezo a ver la necesidad de crear un verbo, "buenvivirear" o algo por el estilo, para describir lo que ineluctablemente pasa en tales encuentros. Los presentes, en cuanto escuchan eso del Sumak Kawsay, ponen cara de buen niño, o de místico medieval, o de no haber roto un plato, o de bobo embelesamiento, o de hambriento espiritual, lo que crean que les ganen más puntos. Luego viene una presentación en PowerPoint, con muchas caras sonrientes y puestas de sol, y a continuación, una corta y confusa discusión en que se trata de "inculcar" o de "fomentar" o de "desarrollar" eso de los Valores del Buen Vivir mediante, pues, proyectos y... cosas así. Después la reunión termina y los organizadores se echan flores por haber, pues eso, fomentado el Buen Vivir según la agenda impuesta desde Arriba. El resto se va a casa, y quedan tan ilusionados y hondamente impresionados por lo que han aprendido sobre el Nuevo Modelo de Vida, que inmediatamente se disponen a ponerlo en práctica en su propia vida, de la siguiente manera: haciendo exactamente lo mismo que hacían antes.

Lo que no es de extrañar, realmente, pues hasta la fecha no me he encontrado con ningún Valor del Buen Vivir que no quede adecuadamente resumido bajo uno de los siguientes rubros: perogrullada, piadosa prédica de sermón dominical, oquedad, o idiotez. "Hay que cuidar la naturaleza", "hay que ser solidarios", "hay que trabajar en equipo", "el dinero no da la felicidad", cosas por el estilo. Y con ese arsenal de revolucionarias ideas, bajo estrictos órdenes, el pobre Ehlers tiene la obligación de dar la vuelta al mundo proponiéndolas como solución a una supuesta "crisis ambiental, social, política, económica, ética y espiritual" a nivel mundial. Yo, lo que es yo, preferiría correr un maratón por Nueva York desnudo de cintura abajo... y conste que soy tímido.

Lo curioso del tema, para mí, es la facilidad con que semejante sarta de estupideces ha podido calar entre el gremio que mejor conozco, el de los educadores (pero lo mismo valdría para políticos) que se supone que son gente de cierta solidez y preparación intelectuales. ¿Cuál es el atractivo? Si se mira con frialdad, creo que lo esencial del Buen Vivir se puede resumir así: es una ética para ser observada por los demás. Es decir, cada cual se supone que ya "vive bien", según su propio entendimiento, pues si no fuera así ya se habría percatado de ello y ya hubiera emprendido los cambios necesarios. De modo que, pues lo dicho, después de escuchar el sermón y de haber mostrado entusiasta aprobación, uno vuelve a su rutina diaria y no cambia nada. Si a mí me parece bien "ser solidario", pues se supone que por eso mismo, porque me parece bien, ya lo soy. y si no me parece bien, nada en todo el arsenal de propaganda que hay al respecto me va a cambiar de opinión. El "buen vivir", prácticamente por definición, es aquello que uno ya vive, que ya hace. Pero no es necesariamente lo que hacen los demás. O sea, es un concepto según el cual para que todo esté bien, para que vivamos en la utopía, los que deben mejorar su comportamiento son "ellos". Los demás. Y tal vez, ese subconjunto de "ellos" que conocemos por el Gobierno.

¿Cómo no va a ser popular una idea así?

Popular, claro está, entre los que no piensan. Por eso, esa exquisita crueldad del Presidente, eso de exigir que el pobre Ehlers se dirija a "intelectuales", es decir a gente que sí piensa. Supuestamente, por lo menos. Si eso no es sadismo, no sé bien bien cómo llamarlo.

Sunday, May 3, 2015

"Then sings my soul, my saviour God, to Thee"

Bravo himno. Bravo, bravo. Si no fuese hombre y por tanto lachrymally challenged (hay estudios) capaz irrumpiría en lágrimas cada vez que lo escucho. Son de esas cosas que, cuando eres joven, "meh", "otro aburrido himno", "y qué", y luego, en la vejez, cuando uno tiene el alma rachelcarsonizada, quiero decir que ya no das por sentado el cantar de los pájaros, porque has notado que cantan menos que antes, al igual que tus hormonas, y que nuestras vidas, como memorablemente expresaba Jorge Manrique, "son las diarreas/que van a dar en el retrete/que es el morir/me refiero a ése que está en el espacio del parque/detrás del edificio/donde habitualmente sales a fumar/y que a veces está abierto/a las 7 de la mañana/pero a veces no/y en todo caso no hay papel/mierda/a pox on state-run tertiary education", pues eso, en la vejez ya aprecias esas cosas que antes no apreciabas, lo que demuestra que en cierto modo los jóvenes son más bigotudos (cosas mías: quiero decir "presos de prejuicios") que los mayores, lo que contradice el tópico pero los tópicos están ahí para ser contradichos. Y a eso llegamos, pero déjenme dar un par de vueltas más a esto.

El himno, según el Tío Wiki, es de factura sueca, lo que contradice igualmente el tópico de que los suecos nada han hecho en toda su historia aparte de inventarse un premio trucho, un Estado Asistencial demencial y el cancionero de Abba. Su extraño poder, para mí (el del himno, no el de los suecos), es tres cuartos melodía y un cuarto letra. La melodía de las estrofas me invita irresistiblemente a pensar en un ser vivo acostado, cuyos intentos de incorporarse son impedidos por una fuerza superior, un pie digamos, aplastándole la zona lumbar. En el primer verso consigue levantarse de tónica a subdominante, no sin cierto esfuerzo (repetición de sol más veces de lo habitual) pero inmediatamente recae en un extenuado tónico, y se contenta con una cadencia perfecta de remate: "no vas a ninguna parte". Y de repente, se despereza, vence esa presión, se levanta: irrumpe el estribillo (coro) que escala hacia un glorioso mi en registro superior... para luego sacarse de la manga el truco de ese si que da el salto hacia abajo para caer en re, que es donde siempre siento la presión interior de la glándula lacrimógena, pues por eso, porque nuestro cerebro está programado para responder ante los séptimos mayores sobre todo cuando no son passing notes, y es cuando nos sentimos poseídos por algo fuera de nuestro control que vienen las lágrimas.

Y si el lector considera que mis glosas sobre melodías son demasiado fantasiosas, pues mejor se abstenga de escuchar mi conjetura de que el pasado éxito electoral de José María Aznar en España se debe casi exclusivamente al poder seductor de una brizna de melodía de 18 notas y aproximadamente ocho segundos de duración. No, no vayamos allí. Aparte, ya lo hicimos en otro post hace tiempo.

¿La letra del himno? Pues eso, dice que Gott es recontra que groß. Pero no me siento realmente capacitado para extenderme en apreciaciones de esta letra, porque no creo en ese Gott, y por tanto, al igual que el difunto C. Hitchens no lo encuentro particularmente groß, ni especialmente merecedor de alabanzas de ningún tipo. Y tal hecho lo encuentro relevante por la siguiente razón, germano también al caso Aznar: creo que hay muchas iglesias (religiosas, políticas, ideológicas) que seducen y cautivan a sus fieles con música, conocedores de su poder de infiltración emocional, which is more than half the battle. Como hoy es domingo, les invito, queridos lectores, a asistir a su iglesia más cercana: ahí verán a algún viejote que viste una impresionante capa larga, estilo superman pero al revés y en otros colores, y blande un grande y pesado libro, que en su portada en letras doradas reza ETHOS. Y delante de él, dispuestos en filas, están los embelesados fieles, todos canturreando el himno número 517, que tiene por título PATHOS. Y luego, en la última fila, hay un sujeto que no se arrodilla no se sienta cuando los demás, que tiene una cara triste y los zapatos sucios, y que lleva una camiseta donde se lee claramente LOGOS. Ése soy yo. El tipo está ahí porque se siente solo, porque quiere "participar", porque quiere pertenecer a la raza humana (todavía pervive en él el recuerdo de esa otra vida cuando era cucaracha, peor todavía, cucaracha neoliberal), tiene toda la buena disposición del mundo, pero no puede creer, porque lo que ahí se le propone y se le sermonea no tiene el sustento de la razón.

El sacerdote se le acerca al final de la misa, con una sonrisa benévola. "Olvídate de la razón," dice en voz baja. "Es algo inmensamente sobrevalorado. Déjate llevar."

El tipo tristón da medio paso. Pero las palabras "olvídate de la razón", en su mente, tienen un único significado. Son las rieles que llevan a destinos con nombres como Auschwitz, Dachau, Treblinka. No puede.

Y en ésas, se apartan las nubes y aparece en el cielo, rodeada de ángeles con trompetas, triunfales fulgores, cadenas de la SECOM, etcétera, una sagrada visión: Tatiana Hidrovo Quiñónez, para ser exactos. Y dice:

"Los gobiernos progresistas de América Latina están realizando grandes transformaciones en medio de una sostenida crisis..."

...Nah. En aras de brevedad, y al igual que con los misterios de Fátima, creo que hace falta resumir e interpretar un poco. Dice, más o menos:

Si redistribuyes la riqueza, sacándole algo de plata a los ricos y entregando una parte a los pobres, estos pobres se hacen menos pobres y más ricos. En vez de ir en colectivo, compran un Chevrolet Spark y descubren que pueden birlar el espacio de parqueo hasta a un Ford Explorer. En vez de vestir camisetas de la última campaña de Alvarito, con manchas de encebollado, visten en De Prati y descubren que les dejan entrar sin más a barras de la Zona Rosa. En vez de jugar al fútbol en la calle, se compran un Samsung y juegan a "Mangazo a Maduro". En fin, se vuelven burgueses. Y el problema es que los burgueses no nos votan a nosotros. Ni siquiera leen El Telégrafo.

¿Y la solución?

¡Abajo el sentido común!

Bueno. Vaya por delante que simpatizo con la escritora, más de lo que parecería. El sentido común, si no se le exige rigor y austeridad, es traicionero. Entre otras cosas, "el sentido común" le ha susurrado a la humanidad, en diferentes épocas, que la tierra es plana, que el sol gira alrededor, que cuando truena debe ser porque Alguien ahí arriba está molesto, que si muchas enfermedades se llevan en la sangre lo mejor que puede hacer el médico es desangrar al paciente, que si pensamos con el cerebro entonces a menor volumen craneal, menor capacidad intelectual, etcétera. En efecto, todo tipo de barbaridad analfabeta se puede excusar con "el sentido común". Por lo general, lo que se denomina con este calificativo de "sentido común" es la capacidad para extraer conclusiones silogísticas a partir de una premisa declarada, consensualmente "obvia", y otras premisas no declaradas, que pueden o no ser problemáticas o sencillamente falsas. Es decir, es la lógica apresurada de los intelectualmente perezosos. Si acierta es por accidente. Siempre es preferible el silogismo depurado, austero y sobre todo completo. Sin suposiciones ni "excusado decir".

Lo que llama la atención, sin embargo, en el argumento de Hidrovo Q., es que su oposición al "sentido común" se conjura no desde la perspectiva del rigor intelectual, ni tampoco porque ese "sentido común" ha derivado en conclusiones objetivamente falsas. Si fuera así, supongo que ella no tendría empacho en decirnos cuáles son esas conclusiones intelectuales erróneas. En lugar de ello, lo que dice es que el "sentido común" hace que la gente rechace, en creciente número, a "los gobiernos progresistas de América Latina", o está en peligro de hacerlo. Que el "sentido común" nos lleva a defender "el monstruo del mercado" y "la democracia burguesa", ambas cosas que los auténticos revolucionarios rechazan. Ahora, se supone que si existieran buenas razones para rechazar el mercado, o la democracia burguesa, o por apoyar a los gobiernos "progresistas" (sic) aun cuando dejaste de ser "pobre", serían estas razones lo que Hidrovo Q. expondría en su artículo, o si son demasiado largas para el espacio permitido, nos diría adónde ir a buscarlas. En lugar de lo cual, nos remite a Samuele Mazzolini, a Antonio Gramsci y a Raymond Williams, todos tres a sus distintas maneras autores adictos al "sentido común", en el sentido en que carecen de rigor intelectual y se limitan a practicar refrescantes masajes a los prejuicios del lector, y de paso, cuando se les da cuerda, a descubrir América. De Mazzolini no he leído mucho (ni pienso hacerlo), pero de los otros autores citados, creo que se les puede diagnosticar a ambos cierta adicción a la "táctica meta", que, por nuestros pecados, todos los profesores de idiomas conocemos demasiado bien, y que va así:

Si no tienes ni puta idea sobre la solución a x, anuncia al mundo que el problema no está en el dominio de x, sino que hay que adentrarse en lo meta-x. Una vez hecho esto, el problema desaparecerá. (Por lo menos, desaparecerá de tu vista.)

Por ejemplo, los profesores de idiomas, después de darle un tiempo razonable de varios siglos a los psicólogos para que nos informen cómo demonios hacer que la gente aprenda cosas, sin respuesta alguna, al final dijeron: bueno, chicos, parece que de la cognición nunca sabremos nada, pero por lo menos sabemos con absoluta certeza que no tenemos ni puta idea de cómo hacer bien nuestro trabajo. Y a esa triste certeza qué tal si le damos un nombre, y lo llamamos "metacognición". A partir de ahora todos somos expertos, si no en otra cosa, en metacognición. ¿No les hace eso sentirse mucho mejor?

(O en la encantadora formulación del Tío Wiki: I am engaging in metacognition if I notice that I am having more trouble learning A than B.)

(O en la mía: I am engaging in meta-employment if I notice that I habitually have great trouble holding down a job.)

(O en la bíblica: He that lusts after another man's wife is probably engaging in meta-matrimony.)

De igual modo: el tal Gramsci, ante el apremiante (para él) problema de que la gente apoyaba más a los fascistas que a los comunistas, podría haberlo encarado así: ¿qué argumentos (del tipo que sea: intelectuales, emocionales, etcétera) hacen que la gente prefiera el fascismo? ¿Qué contraargumentos vamos a presentar los comunistas para ganar la batalla de las ideas y de las adhesiones? Pero en lugar de ello, se fue por lo meta: olvidémonos de los argumentos, la cuestión no es ésa. La cuestión es que en cada sociedad hay unos argumentos, unos conocimientos, unas opiniones privilegiados, Yo a esa situación privilegiada lo voy a llamar hegemonía. Esa hegemonía es lo que hay que conseguir, camaradas. ¿De acuerdo? Me merezco una banana.

A Gramsci, gran merecedor de bananas y apóstol de "queremos hegemonía, pero ya", uno se siente tentado de replicar aquello que se lee en el maletero de los San Remo y los Nissan Sentra de primera generación: No embidies mi exito si no zabez mi zufrimiento. En todo caso, su propio éxito en el acervo intelectual de la izquierda europea y, más adelante, internacional, fue fulminante. A partir de él, nada de hablar de ideas (eso es para plebeyos, para burgueses, para reaccionarios), sino de meta-ideas. Consigamos el poder, luego habrá tiempo para decidir qué hacemos con él. No nos detengamos a discutir si estamos haciendo lo correcto, eso es para ilusos. Nada es correcto ni deja de serlo, todo es en función de la percepción de las masas: Conseguida esa hegemonía, todo lo que hagamos será, ipso facto, correcto, por el simple hecho de que lo hacemos nosotros, ¿vale, compañeritos?

A esta cómoda actitud le asiste el hecho de que, allá en el XIX, Marx creía haber descubierto otro modo de razonar, mucho más sofisticado y poderoso que el tradicional, al cual, siguiendo a Hegel, llamaba razón dialéctica. Lo que en lo posterior permitió a muchos izquierdistas, cuando se les cogía en flagrante falacia, exclamar: ¡pero no me entiendes porque no sabes pensar dialécticamente! Lo cual, de paso, cierra toda posibilidad de diálogo, así que algo menos dialéctico, imposible, pero eso es aparte y otro cantar. La cuestión es que, según parece, el frío dominio de la razón lógica deductiva le deja tiritando enseguida al izquierdista de tropa, que no podrá menos que echar mano de ese patetismo que hemos notado en las iglesias tradicionales, ese apoyarse en el efecto emocional de la música, sólo que en lugar de acordes de subdominante, de cadencias plagales y de intervalos de séptimo mayor, se prefiere esto:

progresistas de América Latina ... grandes transformaciones ... orbe capitalista... construcción de la igualdad social y política ... fuerzas desaforadas del mercado ... sistema-mundo ...contradicciones del proceso ... sistemas de pensamiento o el sentido común de mucha gente ... designios del mercado

O sea, se prefiere una arrulladora retórica hecha de clichés, de perogrulladas, de neologismos chic (¿¿sistema-mundo??), de apelaciones a un supuesto saber superior y exclusivo, una especie de peepshow intelectual donde se coquetea con la curiosidad intelectual sin realmente decir nada, y cuyo efecto inmediato es asegurar el sometimiento de los fieles a los designios, no ya de una abstracción incapaz de tener designios (salvo abstractamente) como es el "mercado", sino de un hombre poderoso, léase, un Jefe de Estado o aspirante a. Éste, que penetre, domine y controle todo lo que quiera. Para eso está, a fin de cuentas.

De modo que en la izquierda, no sería correcto hablar de anti-intelectualismo, como muchas veces se da en las religiones tradicionales, sino de meta-intelectualismo. No sabemos por qué el mercado es malo, peor lo que puede haber en su lugar. Pero sabemos rodear nuestra ignorancia o cínica indiferencia al respecto de una densa nube de palabrería seudo intelectualoide, aunque a veces con tropiezos lingüísticos ("una neoclase", "no podemos dejar de reconocer que no hemos logrado una descolonización", esto último, digno de Orwell, "sistemas de pensamiento, imaginarios o como se llamen", "El núcleo para enfrentar el sistema", etcétera). Como decía Orwell, entre la imprecisión del lenguaje y la del pensamiento hay una relación bilateral, lo uno acolita a lo otro. Así que lo mejor que podemos hacer con el artículo en cuestión es consignarlo al Vaticano, y que el Papa, éste o alguno sucesivo, vaya explicándonos lo que significa a medida que se cumplan sus oscuras profecías. Para el resto de los mortales, seguirá siendo un poco anti-sentido común que el gobierno diga estar en contra del capitalismo, pero que se aferre al capitalismo en la práctica: que diga estar en contra de la burguesía o del aburguesamiento, pese a ser el vivo retrato de tal en la persona de cada uno de sus miembros: que diga estar en contra de la acumulación de riquezas, cuando sus miembros apenas se dedican a otra cosa; que diga favorecer la comunicación pero practica la censura; que diga estar por la igualdad pero que apoye un código civil discriminador, etcétera. En otros tiempos eso se llamaba hipocresía: ahora es tan sólo meta-coherencia.

El himno es el que se escucha cantar en las primeras escenas, las del entierro, de la película Secrets and Lies. Leigh sabía lo que hacía. De inmediato se rarifica el ambiente emocional. Unos actores, como siempre en Leigh, buenísimos, entregadísimos, y sólo un final ridículo para estropearlo. Esa película no se merecía ese final. El himno tampoco. Quedamos, pues, en que aunque yo no cante, porque no puedo, mi alma sí, y eso es lo que cuenta. Esperemos que sí, en todo caso.


Saturday, May 2, 2015

Murió Ruth Rendell

Si no has leído A Judgment in Stone, léetelo, es imprescindible por lo menos para novelistas aprendices. También me impresionó No Night is Too Long, y tengo cita con A Dark-Adapted Eye, que a mi difunta mamá le encantó: creo que fue casi lo último que leyó. Rendell/Vine fue una impresionante artesana que escribió gran cantidad de novelas cuyo rasgo más notable es una despiadada eficacia (te absorben y no te sueltan), garantía de éxito comercial, unida con un interés personal, incombustible por lo visto, por ver y describir el mundo desde la óptica de los marginados y trastornados sicológicos. De modo que el mejor consejo que tengo para una persona nacida para ser misfit es ésta: vive y piensa de manera tan interesante que eres digno de protagonizar una novela de Rendell. There.

También ha muerto la India María, de quien poco sé aparte de que sus películas me inspiran cierta agradable somnolencia, y que hubiera pagado lo que fuera por verla compartir guión con El Santo, el Chapulín Colorado y no sé quiénes más en una versión mexicana de Los Vengadores, que me figuro sería bastante más humana y fumable que la que recién ha perpetrado Hollywood. Y ya que estamos: no, no esperas una crítica acá. Creo que me merezco algo mejor que perder dos horas de la vida viendo una película en que sale un supuesto dios nórdico que habla como John Bunyan y tiene un mazo para mascota. Buajj. Next.

También ha muerto Freddie Gray. Respecto a lo cual, y en consonancia con lo ya comentado por el bueno de Vallejo en El Telégrafo: ajj, eso de los motines hay que haberlo vivido, y no estamos en país de motines, sino en el país de no seas malito. ¿Qué les voy a explicar? En el Reino hUnDido, uno crece con motines, son parte de la cultura, más o menos como el futbol, a que se parecen mucho. Para neófitos en el tema, recomiendo la visión de la película Sammie y Rosie se lo montan, primeros minutos, que escenifica bastante bien esos motines de Brixton de aquel entonces, de la era thatcheriana, los carros volcados y quemados porque sí, el ambiente a la vez dionisiaco y siniestro. Resumiendo: hay gente con auténtica alma de motinero, para quienes, como para Nerón, la destrucción es un arte: luego están los aprovechados, los que salen sólo a robar, aprovechándose de la ausencia de las fuerzas del orden. Y está el tercer grupo, mucho menos nutrido, pero el único que cuenta: el de los amigos y allegados y familiares de la víctima, porque detrás de un motín siempre hay una víctima, casi siempre un "negro" de acuerdo con el esperpéntico lenguaje policial. El guión siempre es el mismo:

Los matones (thugs) matan a un tipo. Con preferencia, uno desarmado y completamente inofensivo.

La gente protesta.

Una judicatura corrupta o unas instancias internas policiales corruptas absuelven, explícita o implícitamente, a los asesinos, que son, recordémoslo, instrumentos y dignos representantes del Estado. (Si quieres una imagen del Estado nacional de cualquier nación del mundo, imagina una bota pisoteando una cabeza humana para siempre, siguiendo a Orwell, o bien, esposando y a agrediendo a un sujeto en la parte trasera de un vehículo policial.)

La protesta sale a la calle. Los ladrones y los nerones se unen y pasan un día divertido. Vuelven a casa con un televisor gigante de pantalla plana nuevo, con los bolsillos llenos de bling, con una gran sonrisa. Algunos policías son levemente heridos, pero para eso hay riot shields, nada de importancia.

Los medios, como señala Vallejo, llaman matones (thugs) a los que, en el transcurso de ese día, simplemente se aprovecharon de la coyuntura y mostraron su lado más humano, o sea, egoísta y oportunista. Se olvidan de mencionar que todo el chou se ha montado por causa de unos auténticos thugs, que también a veces llamamos policías, a cuyas fechorías estamos obligados a contribuir con nuestros impuestos.

No me cansaré de decirlo: si crees que siempre ha habido policías y es imposible siquiera imaginar una sociedad sin ellos, te han practicado un lavado de cerebro de los peores. Coge un libro de historia. La primera fuerza de policía fue creada por un corrupto político inglés, Robert Peel, en el s. XIX: antes, no había policías en ninguna parte del mundo... y sin embargo, había sociedad, había ley, había orden. Simplemente porque cada uno tenía la responsabilidad de ser su propia policía. Si eso no sería una situación bastante preferible a la que tenemos, pregúntenselo a los familiares de Freddie Gray. Y no digo más.