Friday, April 28, 2017

El adjetivizador



Es cierto, se me da por escuchar a un personaje público con ínfulas de intelectual, y soy capaz de seguir la pista de migas de pan un buen rato por los vericuetos de YT, sobre todo, hasta aburrirme o desengañarme. Tal me sucedió con el Scruton ése. Me sigue cayendo bien. Me gusta su manera entrecortada de hablar, su acento resueltamente sub-RP (insiste en no ser del todo posh, para entendernos: de memoria, puede que esa resonancia sea del Oxfordshire rural, o del West Country, o hasta un alambicado Cockney, no recuerdo bien), su disposición a musitar la pregunta sin decir nada (es decir, se piensa las cosas), y hasta su modo de parecerse a Johnny Lydon (eso de no tener cejas, v.gr.). Bien por todo eso. También siento una especie de servil agradecimiento por el hecho de poder escuchar la palabra "belleza" de boca de alguien que no sea periodista. Cuando ¡un filósofo! dice beauty, como que se te derrite algo adentro. En algún lugar entre Kant y Kardashian, el concepto se ha convertido en tabú, salvo en su acepción seudoerótica. Se necesita es huevos para hablar de lo bello actualmente. (Sobre todo después de confesar ser cazador ocasional de zorros.)

Pero no es menos cierto que el tipo es un adjetivizador empedernido. No hablo de análisis lingüístico, aunque tal vez un poco también, habría que ver. Me refiero a que hay quien busca aislar fenómenos y cosas reales y probar de relacionarlos de modo estable (sustantivizadores), guardando en ello una cautelosa distancia para con los meros significantes, y hay quien se deja arrastrar por cualidades y efectos y connotaciones y subjetividades (adjetivizadores). Uno de los cambios notables en la universidad de este último cuarto de siglo es la purga cuasi estalinista de los adjetivizadores que se ha llevado a cabo a nivel casi mundial, y su posterior exilio al desierto, lo cual es una pena, porque discutir con ellos resulta tan fácil a la vez que tan deliciosamente inútil. Y entre todos esos adjetivos a veces se hallan auténticas perlas. Nunca se sabe con ellos.

Otro tal, ese propio Eagleton de quien hablé enantes. Para alguien así, lo insoportable de Dawkins no es aquello que afirma sino la cuestionable credibilidad (ethos) de quien lo afirma: la pasmosa ingenuidad de su fe en "la Ciencia", su falta de perspectiva histórica, su absurdo optimismo, el reduccionismo extremo con que engloba toda subjetividad religiosa bajo la rúbrica de "consuelo infantil", esa manera de hablar desecada y pedante, esa forma de reducir toda la experiencia sensual y estética de la humanidad a"una puesta de sol, una sinfonía de Mozart (sic)" antes de conceder a todo ello su soberbio nihil obstat. Ese smugness. Lo que Eagleton parece ignorar es que se puede ser smug y a la vez tener razón, quizás no en todo pero sí en lo principal. Se puede ser miserable bastardo y no obstante acertar: esto no es culpa ni defecto de Dawkins, es defecto en todo caso del universo en que nos situamos. Yo que él, lo devolvería a la tienda, ese universo, si tan de quicio le saca.

En el fondo, se trata de ese querer encontrarse con un héroe, con un gurú que no defraude. Pasas tiempo en YT y empiezas a notar el vaivén de esa eterna búsqueda, el oleaje de seekers of the truth que se arrastra allá y acullá, siempre tras la última revelación. Ahora, por ejemplo, entre cierto sector de pretendidos librepensadores está de moda ese tal Jordan B. Peterson, psicólogo canadiense de voz ranina y tendencia conservadora, que se alzó a la fama por su resistencia absolutamente sensata a cierto autoritarismo políticamente correcto rampante en ese país. La presteza con que el tipo aceptó el rol impuesto de gurú polivalente en campos que no son de su especialidad (sociología, política, crítica literaria) debe de haber hecho sonar alguna campana de alarma, tratándose de un académico, pero hasta ahora ha podido más esa nostalgia pública de certezas ocultas, las cuales él dispensa a granel (enseñame esa universidad, ¡quiero trabajar ahí!), y algunos hasta le perdonan aún el exabrupto ése de llamar "pathetic weasels" a cuantos hayan asumido conscientemente la soltería permanente como proyecto de vida. Mi predicción: los eternos acólitos le irán dando más y más cancha, hasta que llegue un Henry Williamson Moment (me refiero a esa matanza de gallinas llevada a cabo por el demente fascista Stephen Taylor en la novela de Frederic Raphael). Ya veremos.

Yo no soy pensador. Quisiera serlo, y tengo la inquietud permanente de pensarme las cosas, pero mi estado de salud impide que llegue hasta donde tendría que llegar para dejar atrás al pueblo de las ideas recibidas y adentrarme en el wilderness de lo aún no descubierto. Me falta tiempo, energía, olfato de sabueso, sobre todo oxígeno. Me ahogo, ahora, a marchas forzadas, y mi cuerpo se está convirtiendo en un vertedero de grasas inservibles, listo para el infarto final. Mientras, los adjetivizadores me caen bien, porque yo también tengo cierto instinto y nostalgia de tal, y mi carrera de polemista en Internet arrancó entre adjetivos, algunos hasta ingeniosos, pero llega el momento que te decantas, y yo lo he hecho por los sustantivos, por lo falsificable, es decir por lo medianamente sólido y depurado. Tendencia que sería más prometedor si tuviera tiempo, presa definida, y por lo menos algunas nociones de estadística elemental.

Con lo que me queda sólo observar (y si hay tiempo, glosar) esa brecha, a mi ver innecesaria y contraproducente, entre los productores de ideas (adjetivizadores en muchos casos) y los encargados de someterlas a prueba (sea empírica, lógica, lo que haga falta). Los operacionalizadores, en suma (Pteh, Pteh, Pteh). Eso, y también esa otra brecha que existe entre el discurso público y el léxico depurado, fuente de tanta polémica innecesaria, de tanta discusión infructuosa, de tanta ideología ectoplásmica. Si de algo todavía soy capaz de derivar placer, es de detectar polisemia donde otros sólo ven semia. Es decir, lo mio será un lento e inglorioso Haarspalterdämmerung, Está escrito.


1 comment:

  1. I have just pop to show you that there's still beauty in this hopelesness world.. sorry I have to share it..

    https://youtu.be/W7Dp-UM24q0

    Simple, pure and innocent beauty... that touch aond sooth you like spring rain.. for old times sake

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